EL JUICIO DE LA CRUZ

por JW Luman

 

 

I. La Gran División

 

 

Es un placer estar con ustedes en este tiempo de graduación y escudriñar las escrituras juntos. Quiero hablarles acerca de "La Gran División." Hablo de la división que hace la cruz. Hay en el corazón de Dios una división eterna. Uno no puede pasar por esa división. Es muy clara y distinta. En el plan eterno de Dios, esta división está centrada en dos hombres. En estos dos hombres Dios ha resumido todas las cosas vivas. Usted está en uno de estos dos hombres. Usted es representado por uno de estos dos hombres. Usted o está en Adán o está en Cristo. El problema es lo siguiente: la mayoría de los cristianos no comprenden la grandeza de esta distinción entre estos dos hombres. La mayoría de nosotros decimos que estamos en Cristo. Queremos asociarnos con El en los asuntos de la salvación, del cielo, de las cosas espirituales. Pero en otras cosas queremos asociarnos con Adán. Queremos estar en Cristo pero vivir como la gente humana. Queremos estar en Cristo y tener pensamientos espirituales y metas espirituales, pero a la vez queremos mantener ambiciones carnales. En otras palabras confundimos la gran división. Cuando nos conviene, nos identificamos con Cristo. Por ejemplo, esta mañana sí nos conviene estar aquí. Cantamos alabanzas, y nos asociamos con Cristo. Todos somos espirituales. Pero, ¿qué de esta tarde cuando no estamos sentados aquí, cuando no estamos cantando alabanzas, cuando estamos en nuestras casas o en las calles en la cuidad enfrentando problemas y situaciones de la vida; en aquel momento con quién nos asociamos? Más que eso, cuando hay una necesidad de hacer una decisión, más que eso, cuando hay que hacer un compromiso, ¿en ese momento con quién se identifica usted, Adán o Cristo, con la carne o con el Espíritu? Esa es la cuestión. Es una pregunta muy grande. Toda la Biblia está tendida en esa división.

 

El centro de la Biblia es la cruz. La cruz no es un lugar o un objecto. La cruz es un entendimiento referente a Cristo. La cruz para usted y para mí es un entendimiento referente a Cristo. No es separado de Cristo; es entender Su muerte, Su sepultura, y Su resurrección. Es entender a El en esa manera como El nos relaciona. Es entender nuestra relación con Cristo en Su muerte, Su sepultura, y Su resurrección porque es allí donde está la división. Es aquí donde se aplica a nuestros corazones. Es allí donde estaba en la persona de Cristo. No vino cuando El nació de una virgen. El fue nacido bajo la ley, hecho conforme la ley, hecho de mujer, hecho un poco menor. El llegó a ser el viejo, el primero. Entonces la división no vino cuando El nació de María. Para El la división vino en la cruz donde todo lo que El se llegaba a ser murió en la cruz. Es allí donde vino la división.

 

Ahora, tenemos un nombre nuevo para la división: los muertos y los vivos. Todo lo que El fue hecho murió allí. ¿Entendemos? No sencillamente acabó el primero; El murió. Luego surgió en la resurrección. Se levantó como la resurrección. ¿Qué significa esto? No significa unicamente que El se levantó de los muertos. Sí resucitó, pero es más que eso. El dijo, "Yo soy la resurrección." Eso significa que El es la vida de todos que quieren vivir. Significa que en el lado derecho de la cruz no encontramos muchas cosas vivas; solamente hay Uno quien vive. No entendemos eso. Nosotros queremos ver las cosas muertas en el lado izquierdo de la cruz y cosas vivas en el lado derecho. Bien, aquí podemos ver cosas muertas, pero aquí en la cruz todas esas cosas muertas se hicieron un solo hombre muerto. Así dice su Biblia, "...que si uno murió...luego todos murieron" (se llegaron a ser muertos con El) ¡Qué gran muerte fue eso! Tuvo que ser una muerte grande porque incluyó todo hasta Adán. ¿Se acuerda de Adán? En Adán Dios vió a toda la humanidad. Y Dios dijo, "...ciertamente morirás." La cruz alcanza hasta Adán. Cristo alcanza hasta Adán. La muerte de Cristo alcanza hasta Adán, y lo reune todo en Si Mismo. La Biblia dice, "...está establecido para los hombres que mueran una sola vez...así...Cristo fue ofrecido (murió)..." (Hebreos 9:27-28) La promesa se cumple en Cristo, la promesa que Dios hizo a Adán, la promesa que Dios hizo al primer hombre, "Pecas, y morirás." Aquí en la cruz, murió. Los muchos, todos murieron. Todos se llegaron a ser uno, un hombre muerto. No hay nada que esa muerte no tocó. Nada escapó esa muerte. El hombre no escapó esa muerte. La creación no escapó esa muerte. Todo el universo no escapó esa muerte. Todo fue hecho por El y para El para que en Si Mismo reuna todo y traerlo a nada, para que El llegue a ser el primogénito y la cabeza de una nueva creación.

 

Cuando la Biblia dice, "...las cosas viejas pasaron..." (2 Corintios 5:17), significa precisamente lo que dice. La gente religiosa no entiende eso. Siempre queremos traer algo del viejo al nuevo en Cristo. Siempre queremos que algo ocupe Su lugar. Quiero que entiendan eso. Lo que pasa hasta aquí en Cristo, en nuestros corazones, ocupa Su lugar. ¿Sabe que es el término en la escritura para eso? "Anticristo." Es un substituto para Cristo. Ese vocablo se encuentra cuatro veces en su Biblia, "anticristo" o substituto para Cristo. El es El que ocupa este lado derecho de la cruz (Diagrama 1). Sin Cristo no existe este lado. Esto es la resurrección. Esto es la vida. Esto es lo nuevo. Esto es el segundo hombre. Aquí está el postrer Adán en la cruz, pero aquí está el segundo hombre, Espíritu vivificante. Si quitamos a Cristo, no existe nada. Si en nuestros corazones y mentes nos miramos aquí en el derecho de la cruz, tú, yo, mi, nosotros mismos, inmediatamente, llegamos a ser anticristo. Esto es la verdad. Inmediatamente, comenzamos a llevar la marca de un muerto, un hombre apestoso, un hombre perverso, anticristo. Pensamos que estamos vivos. Porque El solo puede vivir,pensamos que somos Dios. Todo lo que pensamos lleva la marca. Pensamos como el hombre viejo. La marca viene en nuestras manos. Todo lo que hacemos, todo lo que ponemos nuestras manos a hacer, lo hacemos como el hombre viejo. El Espíritu de Dios mira y dice, "¿Qué haces tú aquí? Tú moriste en la cruz. ¿Qué haces acá? Aquí en la cruz tú recibiste una herida mortal; moriste en la persona del Hijo. Ahora tú has reavivado a ti mismo en tu mente y en los ojos de aquellos sin entendimiento, en los ojos de aquellos que quieren seguir a la carne. Te has reavivado en una gran mentira. Tú existes en guerra contra el Cordero. Eres una perversión a la cruz." Es la decepción grande. ¿Entienden? Ese juicio, entendimiento, y división de la cruz no ha llegado en la mayoría de corazones.

 

Somos como rey Uzías en el tiempo de Isaías quien entró en el templo de Dios para hacer adoración. No estaba vestido correctamente, y no era un sacerdote. El era un rey, pero no era el rey-sacerdote. El Espíritu Santo y el sacerdocio trataron con él referente a la cruz. Todos los sacrificios eran un tipo de la cruz; el mobiliario era un tipo de la cruz. Ellos, la base de la cruz, trataron a Uzías. Uzías se rebeló, "Tengo derecho de estar aquí." Inmediatamente, no el día siguiente, se puso leproso de pie a cabeza. ¿Qué significa eso? La lepra es la condición verdadera de la carne no crucificada. Es cierto. Un erudito bíblico describe la lepra como la carne humana convertida de dentro afuera, carne destapada, expuesta, y pudrida. El rey Uzías así aparecía. Y así se permaneció hasta el día de su muerte. Luego, ¿qué pasó cuando él murió? Nos dice Isaías, "En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor..." Vio al Señor en el lugar donde Uzías quiso estar. No era el lugar de Uzías; era el lugar del Señor, alto y sublime sentado sobre Su trono en Su templo. ¡Gloria a Dios! No es usted y yo. Aquí existe solo El. Nosotros nos encontramos en El, no como el viejo, no como aquellos que tienen vida propia, sino como ellos que hemos venidos por Su muerte, Su sepultura, y Su resurrección, como ellos que entienden que aquí "No soy yo, sino Cristo quien vive en mí." No puede traer nada del primero al segundo. Inmediatamente el Espíritu Santo dice, "¡No! No puede entrar aquí; tiene que volver a la cruz; tiene que volver al lugar donde murió; tiene que sufrir el juicio. Si vivirías, todo aquello tiene que morir. Tú tienes que morir para que Cristo y solo Cristo sea tu vida." Es así tan grande la división en el corazón de Dios. Todas estas cosas leemos en el Apocalipsis de Jesucristo. Describe los dos lados de la cruz. La guerra está contra el Cordero, tratando de lograr Su trono; pero el Cordero prevalece. Aquellos que con El murieron prevalecen; aquellos que por El viven prevalecen. ¡Aleluya! La división está clara del uno al otro. Esto es nuestro tema en estos días.

 

Voy a escribir unas palabras aquí (Diagrama 1). He usado las palabras "todo" y "muchos." Quiero describir algunas de las cosas que están incluídas en esas palabras. Son lo siguiente: Adán, el primer hombre, lo antiguo, muerto, y alma (Diagrama 1). En la izquierda de la cruz, el hombre vive en el alma. Tal vez tenga ambiciones espirituales, pero vive en el alma. Lo primero no es espiritual; lo segundo es espiritual. "El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo." (I Corintios 15:47) Aquí en la izquierda está el alma; es tierra y terrenal. Significa esta tierra y todo lo que vive según ella. Aquí también está la oscuridad, la noche, la primera creación, y la Jerusalén que ahora existe. La Jerusalén que ahora existe representa la religión. Es fácil ser religioso. Los cristianos son religiosos; los hindu también son religiosos. La religión significa que uno cree en alguna forma de un ser alto, y de allí, uno hace algún rito. Puede ser algo muy sencillo. Tal vez uno tira una piedra en el rio a diario; tal vez otro se prende una velita; tal vez otro pone flores en la cabeza de un ídolo, un mono o otra forma; o tal vez puede asistir a los cultos en una iglesia y sentarse en el banco; esto puede ser un rito también. Mi punto es esto: Cristo es una vida. El no simplemente es una manera de vivir; El vive en mí y en usted, no en alguna manera abstracta sino en realidad. Cristo es vida.

 

Aquí en la izquierda está Adán; en la derecha está Cristo (Diagrama 1). Todo del primero está cumplido en El. Lo primero, lo segundo; lo antiguo, lo nuevo; lo muerto, lo vivo; lo del alma, lo del Espíritu, el Espíritu vivificante; la tierra, el cielo (sentados con El en los lugares celestiales, vivificados con El resusitados con El, en Cristo Jesús); la oscuridad, la luz; la noche, el día (ustedes son hijos del día); la primera creación, la nueva creación; la Jerusalén que ahora existe, la nueva Jerusalén del cielo. Un nuevo hombre. Todo en la izquierda es de muchos y está muerto. En el derecha hay UNO, Uno muy grande, una cuidad, un templo, un tabernáculo, un sacerdocio, un gran día glorioso (Comenzó en la resurrección, y nunca termina. El es la luz de ese día que siempre está amaneciendo. Estamos siempre caminando en la luz como El está en la luz). UN GRAN DÍA. El es el día santo, el sábado, el día alto, el día último. ¡Gloria a Dios! ¡El día del Señor! Si queremos traer otro día a la derecha, el anticristo vivirá en ello.

 

Quiero que vean esta gran división. Solo Uno permanece. Todos que viven en El viven. No solo en El sino por El. Escuchen que dice el Señor, "En aquel día..." (Juan 14:20) ¿A qué día se refiere? Ese día es el día de Cristo. No es sábado, domingo, lunes, o martes. Es el día que El es. Es el día de que El es la luz, el diá que revela el Espíritu de verdad. "En aquel día vosotros conocereís..." No puede conocer en la oscuridad; no puede conocer en la noche. En la Biblia la oscuridad y la noche represantan una condición, y parte de esa condición es ignorancia. No se puede conocer excepto en el día. No puedo decirles como tan grande esto es. La mayoría de los cristianos tratan de entender la Biblia referente a la noche. Buscan las grandes promesas y profecías en la noche. Las buscan en la primera creación. En El mora un cielo nuevo, una tierra nueva, una creación nueva, usted y yo como criaturas nuevas, como un solo hombre nuevo. Moramos en El. "En aquel día conocereís que Yo estoy en Mi Padre, y vosotros en Mí, y Yo en vosotros." Esto es lo que llegamos a conocer cuando andamos en el día, cuando andamos en la luz como El está en la luz. En este entendimiento tenemos compañerismo unos con otros. Somos hijos del día, no de la noche. "...eraís tinieblas.." pero ahora "...trasladado de la potestad de las tinieblas al reino de Su amado Hijo..." (Colosenses 1:13)

 

Entonces ¿para qué buscan más en la noche? Toda esta creación alrededor es noche. ¿Por qué busca en la noche aquellas cosas que solo pueden encontrarse en el día? Por eso dice Pablo, "Si pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba..." (Colosenses 3:1) La traducción correcta dice, "...buscad las cosas de arriba donde estáis sentado con Cristo. Poned vuestros corazones no en las cosas de la tierra porque estáis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios." Tenemos que llegar a este juicio en nuestros corazones; tenemos que ver en Cristo todas estas cosas muertas aquí en la cruz; tenemos que vernos muertos porque cuando nosotros morimos, todo esto murió con nosotros. Luego en Su rostro nos vemos vivos, pero "ya no...yo, mas vive Cristo en mí..." (Gálatas 2:20) ¡Aleluya! ¡Un hombre más grande y glorioso! ¿Por qué? Porque no es que el hombre viejo se mejore. Es un nuevo hombre: Cristo quien es todo y en todo. Esto es el Cristo que ustedes tienen que declarar. Ustedes proclaman a Aquel quien está en ustedes. Proclaman a El quien de ustedes surge como río de agua vivo, no como uno que está lejos, sino como uno quien vive en Su cuerpo, en Su creación.

 

Los siguientes versículos tratan de esta división. Hebreos 4:12-13, "Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en Su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de Aquel a quien tenemos que dar cuenta." Aquí entendemos que la palabra de Dios es una persona. Y entendemos que es la persona de Cristo. Además, es Cristo identificado con la cruz porque aquí hay una división. Todo se relaciona a la cruz. La cruz no es un lugar o dos palos de madera. El era el Cordero inmolado desde el principio del mundo. Juan Lo vió como un Cordero inmolado. Para usted y para mí la cruz es una condición de entendimiento. Comprendemos a Cristo en la plenitud de Su muerte, Su sepultura, y Su resurrección. Esta palabra viva se gobierna por la cruz. El puede dividir a los muertos y a los vivos, el alma (el hombre) del espíritu (Cristo). El puede dividir entre lo que es del alma y lo que es del espíritu. Eso es la división más grande en la palabra de Dios. Muy pocos comprenden esa división. Solo la cruz puede hacerlo claro. No hay otra manera de entender esa división.

 

¿Cómo se puede dividir lo que Dios hizo en el hombre en la primera creación de lo que Cristo es ahora y es hecho para nosotros en la nueva creación? ¿Cómo se puede dividir eso? Los teológicos no puede hacerlo; las palabras en su Biblia no pueden hacerlo. Hay más que 40 traducciones de estas dos palabras: el alma y el espíritu. La mente natural no puede distinguirlas. Pero por fin, todo se divide aquí en la cruz, gracias a Dios. Menos que todo tiene que llegar a la cruz por su juicio final. Por eso este escritor habla con estos términos. Son los más dificiles en la Biblia para dividir, la humanidad vieja de la nueva, aquella que creó Dios y el hombre que por Cristo el hombre nuevo es. Solo la cruz puede dividir eso. Solo por el juicio de la cruz llega a ser claro por nosotros. Solamente entonces puede nuestra alma de veras sujetarse y obedecer al Espíritu eterno. Antes de esta división, nuestra alma siempre busca una vida propia. Por último, buscará una vida espiritual propia. Nuestra alma entrará en la casa de Dios; se sentará en el trono y dirá, "Ponga la corona en mi cabeza." A menos que pasemos por la cruz. Allí vemos la división. Allí vemos que nadie vive solo por El, el Espíritu eternal y vivificante, Cristo mismo. El es la palabra viva; El es la palabra de Dios en usted; El es la única palabra de Dios por lo cual podemos entender la escritura. El es la palabra de Dios por lo cual podemos en verdad dividir la escritura. ¿Qué es lo que digo? Estoy diciendo que es necesario que El sea revelado en usted, o en su corazón y mente usted camina en oscuridad y en la noche. Pero si traemos a nuestros corazones a la cruz, y decimos, "Dios, revela a Tu Hijo en mí; permite que este juicio venga a mí; permite que esta división venga en mí; revela al Hijo. En la resplandeza de Su presencia, en la resplandeza de Su aparencia, se hace la división. Se deshace la oscuridad, y caminamos en la luz.

Quiero leer otro versículo, 2 Timoteo 4:1 y 8, "Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en Su manifestación y en Su reino...Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, (La corona de justicia. ¿Qué dice la Biblia? "(Cristo)...nos ha sido hecho por Dios sabiduria, justificación, santificación y redención...(1 Corintios 1:30) Esto habla de la renovación de la mente, el vestirse de Su justificación como una corona. "...la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman Su venida." (2 Timoteo 4:8) Esta palabra "venida" es una palabra griega que significa "resplandecer sobre" como el sol resplandece. Un versículo más, 2 Corintios 4:6, "Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo." ¿Quiere caminar en ese día, en aquel gran día, ese gran día de salvación, el gran día de justicia, el gran día de Su aparecer, el día en que El es la luz? ¿Quiere caminar en ese día, o quiere tropezar en la oscuridad?

 

Padre, revela en mí a Tu Hijo; trae en mí el juicio; permite la división para que yo sea encontrado en Cristo. ¡Aleluya!

 

 

 

II. La División en La Creación Primera

 

 

Vamos a continuar nuestro esudiñar sobre la gran división que hace la cruz. A la luz del plan eterno de Dios, el trato de Dios con la humanidad. Ante todo, todas las cosas se dividen en dos hombres. Aquí escribimos muchas cosas (Diagrama 1). Todo esto a la izquierda se resume en un solo hombre, Adán. El postrer hombre, el nuevo hombre es Cristo. Básicamente, eso divide la Biblia. Dios ve todas las cosas como Adán y en Adán, o como Cristo y en Cristo. Es así tan claro. Es un misterio profundo. Este dividir, este juicio solo puede ser revelado por el Espíritu de Dios. Uso frecuentemente la palabra "juicio" porque es la palabra verdadera. Juan 12:31, "Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera." Cristo habla de la cruz. Ustedes saben eso. El comienza en versículo 23, "...Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado." El acaba en versículo 32, "Y Yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a Mí Mismo." Eso hizo El. Fue levantado. Y así levantado que habla de Su muerte (habla de mucho más) cuando fue levantado, El atrajo a Si Mismo toda la humanidad. Alcanzó hasta Adán, y lo reunó a Si Mismo. "...a todos atraré a Mi Mismo." Luego cuando Uno murió, todos con El murieron. Eso es la gran división. Eso es el gran juicio. ¿Qué cosa pudiera ser un mayor juicio que eso? Quiero que piensen en eso. ¿Qué cosa pudiera ser un juicio mayor que ser clavado en una cruz y morir? En El, así nos pasó. Morimos. No solamente que ya no hay un juicio mayor, sino que ya ni siquiera hay a quien juzgar. El juicio ha venido. Ese juicio dura para siempre. Todos los hombres son traídos a ese juicio. En Cristo somos traídos a ese juicio. Hoy mismos somos atraídos a ese juicio, y mañana nos seremos atraídos a ese juicio.

 

Pero mi punto es esto: ha venido el juicio. Cuando viene a usted y a mí, por ello somos juzgados. Por eso dice la Biblia, "No juzguéis unos a otros," porque como uno somos juzgado en la cruz. Aquí está el juicio. Cuando Jesús dice, "No juzguéis (y)...no condenéis..." es porque somos juzgado y condenado en la cruz. Ahora el juicio por lo cual juzgamos, el entendimiento por lo cual entendemos unos a otros es la cruz. "...el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron." (2 Corintios 5:14) Ese juicio sigue. Por eso, no podemos vivir para nosotros, sino para El quien murió y resusitó. Ese juicio sigue. No podemos conocer a nadie según la carne; ni a Cristo podemos conocer según la carne. Ese juicio sigue. "...si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas." (2 Corintios 5:17) Es un juicio que continua por lo cual somos juzgados.

 

Bien, ese juicio, ese gobierno de la cruz. La cruz gobierna todo, todo lo que Dios ha hecho en tipo, sombra, y modelo, y en el cumplimiento de Su Hijo, y en Su trato con usted y conmígo. Todo es gobernado por la cruz. Eso es cierto, y voy a mostrárselo en la escritura muy claro. El gobierno de la cruz se ve en todo que Dios ha hecho. Se ve en la creación, la primera creación. El principio de este está allí; el modelo está allí. Luego lo que está en principio y modelo en la primera creación se cumple en la cruz y se expresa en la nueva creación. Es lo mismo através las escristuras. El gobierno de la cruz, la división entre lo vivo y lo muerto, el alma y el espíritu, el primer hombre y el segundo. Quiero mostrarles esto. Quería tratar sobre este juicio usando cuatro aspectos diferentes: 1. una creación, 2. una semilla, 3. un hijo, y 4. un testimonio. Lo miraremos en una creación. La creación es el hombre. La nueva creación es un hombre nuevo. La primera creación se relaciona a la tierra, y es del alma. Ese terreno del alma se hizo el terreno de sí mismo. Pero el segundo hombre es espíritu; más que eso, El es el Espíritu eterno. El es el Señor del cielo. Es aquí donde está el misterio. Es aquí donde el Espíritu Santo tiene que abrir los ojos de nuestro entendimiento. Es aquí donde el juicio entra. El hace una distinción entre nuestro tratar ser como Jesús y nuestro entendimiento que nuestra vida es Jesús.

Quiero mostrarles esta división. Recuerden que todo que Dios hace de Génesis a Malaquías El hace en tipo, sombra, y modelo lo que cumplirá en Cristo. Por consiguiente, todo de Génesis a Malaquías es gobernado por la cruz. La creación es gobernada por la cruz. Lo miramos aquí en Génesis 1:1-4, "En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas." Ahora, Dios no dijo, "Sea las tinieblas." Donde no hay luz, hay tinieblas. Las tinieblas no requieren creación. Las tinieblas es la condición donde no hay luz. Es la luz que crea la división. La llegada de la luz crea la división. ¡Qué gran verdad es eso! Es así en usted y en mí. "Dios...mandó de las tinieblas resplandeciese la luz..." (2 Corintios 4:6) ¿Cómo lo hizo Dios? "...resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo."

 

Aquí está en Génesis en principio y modelo; en Cristo está en cumplimiento. Las tinieblas son separados del día. La noche es dividido del día en usted porque El es esa luz. La luz aquí en los primeros versículos de Génesis no es el sol; es Cristo. Veremos el sol, la luna, y las estrellas más tarde. Ellos son para esta primera creación, para esta creación de las tinieblas. Son luces menores. Son para señales y maravillas y tiempos; simplemente apuntan hacía el día de Cristo; simplemente apuntan hacía la luz que ha de venir. Para eso existen. Lo dice la Biblia. Pero esta luz que divide las tinieblas, que divide el día de la noche, esta luz es Cristo. En El estaba vida, y esa vida era luz. ¡Aleluya! Tenía que ser así porque aun en la creación, la cruz está gobernando. Así que vemos aquí el modelo, pero se cumple en una nueva creación. Se cumple en Cristo. Qué lástima que tantos que están en Cristo siguen caminando en la luz del viejo. Todavía juzgamos por tiempos y estaciones. Todavía miramos las luces menores para señales. La respuesta para ellos ya ha venido-la nueva creación donde no necesitamos ese sol para luz, y no necesitamos esa luna para una señal, y no necesitamos esas estrellas para maravillas. Todo está en El. El es la estrella brillante de la mañana. Sí, El es la gloria del Padre. El es el sol que es más brillante que el mediodía. Solo necesitamos ver a El y "...andamos en luz, como El está en luz..." (1 Juan 1:7) ¡Aleluya! Necesita leer usted su Biblia en esa manera, interpretar las escrituras en esa manera. Dondequiera que busca en las escrituras, necesita ver el testimonio de El.

 

Génesis 1:5-8, "Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día. Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue asó. Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo." Lo que vemos aquí es un modelo divino del orden de creación. "Sea la luz," y aparecía la luz. Hay una división de la luz y la noche, las tinieblas. Y ahora el modelo sigue. Primeramente hay los cielos; lo primero en el orden de las cosas son los cielos. El hombre puso a reverso ese orden, pero Cristo en la cruz redeñó ese orden. Es cierto. Con el hombre siempre es como lo siguiente: el cuerpo, el alma, el espíritu. Con el hombre siempre es así. Pero con Dios siempre es lo siguiente: el espíritu, el alma, el cuerpo. Siempre es así. Eso parece ser muy sencillo, pero requiere un gran juicio, el juicio de la cruz. Versículo 9, "Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos in un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así. Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno." El primer acto de Dios era el acto de dividir. Dividío las tinieblas que se llamaba "Noche" de la luz que se llamaba "Día." ¿Ve eso? En el principio la cruz estaba en control. El cordero que fue inmolado desde el principio del mundo estaba en control. El primer acto de creación Dios dividió las tinieblas de la luz. Luego dividió la tierra del cielo. Digo la verdad. El está mostrando algo aquí. Hay un modelo aquí que se cumple en Cristo y debe ser expresado en usted. La luz, el día, el cielo, todo esto tipifica a Cristo. Las tinieblas, la noche, la tierra, todo esto tipifica a Adán, la primera creación.

 

Luego Dios hizo algo. En esta primera creación, las tinieblas, la noche, la tierra, Dios dijo, "Daré una señal de la nueva creación. Pondré en ella un testimonio. Pondré en ella una señal." Entonces para esta primera creación Dios puso luces menores, el sol, la luna, y las estrellas. Y en esta primera creación creó un día y una noche. Una sigue el otro, ciclo tras ciclo tras ciclo. Había la noche; había el día. Al fin de cada día, había la noche. En medio de esto Dios puso una señal. Jamás había un día perfecto; jamás había una noche sin fin. Solo era una señal. El sol, la luna, y las estrellas. El dio días, semanas, meses y años. ¿Por qué hizo eso? Versículo 14, "Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así." Todo es un tipo y modelo de una creación que ha de venir donde no hay noche, donde el día no tiene fin, donde no hay sol, o luna, o estrellas para luz, sino Cristo Mismo es la luz. La ley de eso está establecida aquí en Génesis; el modelo está visto aquí; la división está visto aquí. En la primera creación Dios tuvo que dividir la noche del día. ¿Por qué? Porque es un modelo. Aquí en la cruz El divide totalmente la noche del día. Esto es el juicio. ¿Entienden?

 

La cruz divide la creación antigua y todos sus fuentes de luz, todos sus ciclos de días de aquel día eterno, aquella luz eterna, aquella creación eterna en Cristo Jesús. Escúchenme. No siga buscando en la creación antigua por la gran salvación. Aquí viene y se va la luz. Aquí vienen y se van las tinieblas. Y así es con la mayoría de los cristianos. Viene y se va la luz. Vienen y se van las tinieblas. Nunca permanece solo la luz. Siempre se encuentran en una tempestad. Pero aquí en esta creación nueva, sí existe acaso una nube, Cristo viene en la nube. ¡Aleluya! Yo digo que es un día maravilloso. Debe ser el día que ya estamos declarando en medio de todas estas tinieblas. ¿Parece ser luz afuera? A la mente natural sí parece que es luz. En realidad es tan oscura como una mazmorra. Está pasando durante la miramos. El sol baja detrás de las moñtanas. Eso no es el día. ¡El día está en El! ¡El día está en usted! ¡El día es Cristo! ¡Aleluya! La cruz hace eso así, divide el uno del otro.

 

Luego Dios comenzó a crear los seres vivientes. Fijó su atención en esta primera creación. Para dar vida a esta primera creación, El creó los seres vivientes. Estos también son para señales, tipos, modelos. Eso es la verdad. El creó a los animales limpios e inmundos. Eso es un tipo, un modelo. Algunos se utilizarían para sacrificios y otros no se podrían utilizar para sacrificios. Todo apuntaba a la cruz. Todo era gobernado por la cruz. Pero había un factor gobernado que era igual para todos los animales,o sea planta o animal. Todo fue creado según su género, según su especie. Eso es el gobierno de la cruz. La cruz no permite la mezcla, ninguna. Ni siquiera permitía una mezcla en la ropa del sacerdote mucho más tarde; no permitía lana y lino mezclado. Solo permitía un tipo. Todo tiene su cumplimiento perfecto en Cristo. Quiero enseñarles algo. Vean Génesis 1:11-12 y 24-25, "Después Dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno...Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así. E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno." Todo fue hecho según su género. Eso es la ley de la cruz. La cruz no permite mezcla; la cruz no permite yo y Jesús. Solo permite a El. No permite la semilla del hombre y la semilla de Dios; solo permite la semilla de Dios. Todo "según su género." Ahora el hombre ha cambiado todo eso. Es cierto. Hoy no hay nada "según su género." Bueno, está bien porque la cruz deshace todo. Lo que digo es que nosotros hemos desordenado el modelo. Solo era un modelo; no era más que un principio, un modelo. Se cumple en Cristo.

 

Vamos a ver más. Por fin, de la tierra Dios creó la humanidad, pero no significa divinidad. El hombre fue creado para que él reproduzca según su especie, su semilla. Dios creó a un solo hombre, pero se llamaba en el plural "Adán." Dios vio al hombre y mujer como un hombre. Esto también en el principio era un modelo, un modelo de un hombre nuevo, una creación nueva en donde no existen ni hombre ni mujer, sino Cristo todo en todo. Cuando el hombre desobedeció a Dios, apareció la distinción entre hombre y mujer y se queda hasta nuestro día en la carne. Pero en Cristo no es así. En Cristo todos somos hijos de Dios, y aún en Cristo todos somos la esposa, y aún en Cristo todos somos un hombre nuevo, y aún en Cristo todos somos un solo cuerpo casado a una cabeza. ¡Aleluya!

 

Leamos versículo 26. Quiero que vean algo aquí. Hasta aquí todo es "según su género," pero ahora Dios crea al hombre, y las palabras cambian. "Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces de mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a Su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó." Aquí está el punto: el hombre es de la primera creación; el hombre no fue creado según el género de Dios. Aquí no se usa la palabra "género" porque si fue creado según el género de Dios, tendría que tener la semilla de Dios en él. La semilla de Dios está en El Mismo. La semilla de Dios jamás estuvo en ese primer hombre. El primer hombre jamás fue según el género de Dios. Este hombre solo puede reproducir según su género; no puede reproducir según el género de Dios. El es un tipo, un modelo, una sombra.

 

En hebreo se usa dos palabras aquí para "a nuestra imagen." Voy a leer la definición hebrea para la palabra "imagen"- una sombra, una fantasma, una ilusión, una semejanza, una imagen vacía sin substancia. ¡Gloria a Dios! Eso me emociona porque la Biblia dice que la substancia es Cristo. Este primer hombre no es Cristo, solo un tipo de Cristo, un precursor de Cristo, pero no es Cristo. Pero usted está en Cristo; usted es nacido de la semilla de Dios; usted como una nueva creación nació según el género de Dios. Dios es su Padre porque usted es nacido de Su semilla, y Su semilla está en usted, y Su semilla es Cristo. Nueva creación, nuevo hombre. De todas las definiciones de la palabra "semejanza," la palabra "modelo" se destaca. Significa "forma" también. ¿Se acuerdan cuando Dios habló a Moisés? Qué bueno si pueden entender esto: cuando Dios habló a Moisés, habló de toda esta primera creación porque Dios lo resumió por fin en Moisés, en el tabernáculo, y en Israel. Dios le dijo a Moisés, "Mira, haz todas las cosas conforme al modelo..." (Hebreos 8:5) ¿Por qué lo dijo así? Porque todo lo que Dios hizo aquí, hizo conforme a un modelo. Todo apunta a la cruz. Todo se cumple aquí en Cristo. Nosotros no somos del modelo; somos del cumplimiento. Hasta la cruz llega el modelo; el cumplimiento está en usted. Usted está en El.

 

Ojalá que entendamos eso. La realidad de todo lo que es del modelo: el tabernáculo, la ley, el sacerdocio, el sol, la luna, las estrellas, los árboles, los animales, todo ser viviente según su género, está en usted. Todo era un modelo, y aún es solo un modelo. La realidad está en Cristo, y usted está en Cristo. ¡Qué este juicio entra en su corazón en la faz de Jesucristo! No necesitamos predicar una nueva creación; necesitamos vivir una nueva creación. Necesitamos dar expresión a Aquel, a Su aparecer, a El como es. Como El es así somos nosotros en esta tierra. Pero la mayoría de nosotros no comprendemos eso. La mayoría de nosotros no conocemos a El como El es. Eso es el misterio; es allí donde el Espíritu Santo entra. Necesitamos que Cristo sea revelado en nosotros. Es allí donde tenemos que pasar de las tinieblas a la luz; tenemos que pasar de la noche al día; necesitamos de la tierra al cielo. ¿Ve que hay un juicio? ¿Ve que hay una división? El instrumento de este dividir es la cruz. El poder de esa división es Su muerte, sepultura, y resurrección. Un hombre se divide del otro, los muertos de los vivos. Somos del vivo, Cristo. La división del alma y todo del alma del espíritu y todo lo espiritual para que lo menor, el alma, sirva al mayor, el espíritu, que haya en hecho una transformación del alma por el poder del Espíritu, una renovación de nuestras mentes aún teniendo la mente de Cristo para que funcionemos como el cuerpo y plenitud de Cristo como señales y maravillas verdaderas en el mundo. Traemos la luz verdadera en las tinieblas. Por eso venimos aquí y compartimos con ustedes para que salgan de este lugar señales y maravillas para traer la luz en las tinieblas.

 

Dios, revela a Tu Hijo en mí. Que este juicio sea establecido. Permite que yo ande en la luz como El está en la luz. Amén.

 

 

 

III. Una Simiente

 

 

Vamos a continuar referente al juicio de la cruz. Este juicio de la cruz es un juicio consumado, y aún es un juicio que todos nosotros tenemos que enfrentar. Nosotros que estamos en Cristo somos traídos delante de este juicio por el Espíritu Santo. Nosotros que estamos en Cristo somos traídos delante de este juicio por la justicia. Es decir que hay una división que llega en nuestros corazones. Nosotros vimos la justicia de Dios en la faz de Jesucristo. Inmediatamente todo lo que no es Cristo es juzgado como injusticia. En ese punto nostoros podemos decir, "Ya no soy yo, mas Cristo que vive en mí." Es una realización divina, un discernimiento divino, un juicio divino. De allí en adelante, vivimos por ese juicio. Es decir, vivimos por la fe del Hijo de Dios. Es decir, vivimos en un entendimiento dado por Dios. El nos da ese entendimiento por revelando a Su Hijo en nosotros. Entonces somos traídos delante de este juicio, el juicio que es consumado en la cruz, el juicio por lo cual el viejo es dividido del nuevo. El hombre viejo es dividido del hombre nuevo. Eso sí sucedió en la cruz. Por eso, tiene que suceder en nuestros corazones. Recordamos que esto es el juicio de la cruz. Pero tenemos que entender algo acerca de la cruz. La cruz es sinónimo con Cristo. No se puede dividir a los dos. No se puede dividir a los dos en ninguna parte de la Biblia. No hay discusión sobre esto. No son sugerencias. Esto es la verdad como está en Cristo.

 

Miren el modelo, más concretamente, miren el modelo en los sacrificios. ¿Cuántas ofrendas levíticas habían? Cinco. ¿Cuál es la una cosa que es común en todas esas ofendas? La sangre de cada una de ellas tenía que llegar al altar de bronce. El sacrificio representaba a Cristo; al altar representaba la cruz. Uno no sirve sin el otro. En el modelo venían juntos y eran uno. Es lo mismo en la realidad de Cristo. Cristo crucificado, no solo muerto pero sepultado, no solo sepultado pero resusitado. La cruz representa la obra plena de Cristo. El tabernáculo también representa la obra plena de Cristo: el altar de bronce, el altar de oro, y por fin el altar mayor de todos, el propiciatorio en el arca del pacto que representa toda la obra de Cristo, Su muerte, Su sepultura (donde nuestra vida es escondida con Cristo en Dios, esperando a oír la voz de la resurrección) y Su resurrección. Ellos que oyen Su voz vivirán. Ellos entrarán en el entendimiento de que Cristo es Su vida. Esto es lo que representa el Lugar Santísimo, un entendimiento divino que Cristo es nuestra vida. Se quita el velo. La gloria de Dios es revelado. El es Cristo en usted, revelado por el Padre. Se quita el velo de la carne, y vemos con una cara descubierta, que es un corazón sin velo, la gloria de Dios Mismo, y somos transformados en esa gloria mayor, la gloria que es Cristo Mismo. ¡Aleluya! ¿Entienden lo que digo?

 

Estamos buscando a Jesús. Si sigue las escrituras en su búsqueda, ellas les conducirán a Cristo en usted, no allá lejos pero en usted. Luego va a experimentar la obra verdadera del Espíritu Santo quien quita el velo y abre la cámara del sumo sacerdote para que podamos entrar en el conocimiento de El. Entonces podremos decir en verdad, "...tenemos tal sumo sacerdote..." (Hebreos 8:1) El nos ha conducido al Lugar Santísimo. Aquí estamos en Su presencia en la gloria de Dios. ¡Aleluya! ¡Eso es la salvación! Este entender, este juicio tiene que llegar en nuestro corazón y dividirnos de todo lo que no es Cristo, de la primera creación a la realidad de la nueva creación, de aquello que es del alma a aquello que es Espíritu y verdad. Ahora acerca de ese juicio leamos I Pedro 4:17, "Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios..." El juicio siempre "es" presente. "...y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?" Porque todo el mundo tiene que enfrentar este juicio. Cuidado. Usted dice, "Sí, sé eso. Va a llegar un tiempo cuando todos nosotros enfrentamos este juicio." No, "...es tiempo..." Usted se enfrenta este juicio esta mañana si lo sabe o no.

 

Estaba en el estado de Virginia regresando de una conferencia de Biblia. Pasaba por una zona de trabajo por la carretera. Acelería demasiado rápido. Viajaba la velocidad normal por una carretera normal pero no por una zona de trabajo que tiene una velocidad más baja. Allí me detuvo un patrullero del estado. Me detuvo con sus luces destelladas. Me detuve, y le pregunté, "¿Cuál es el problema, oficial?" Me dijo, "Viajabas 65 milas por hora en una zona de trabajo." Yo contesté, "No me di cuenta de que viajaba en una zona de trabajo; nadie trabaja." Pero el dijo, "Hay un anuncio atrás que así lo dice, y también dice que la multa es $250. Muchas personas no ven el anuncio, pero sí está allí." Y me hizo la multa. Amigos, el juicio estaba allí si yo lo me daba cuenta o no, si yo veía el anuncio o no, si yo lo creía o no. Un hombre sí lo creía. El era un patrullero del estado. No era según mi entendimiento, sino según su entendimiento.

 

Este juicio es venido. Este juicio es. Jesús dijo, "Ahora es el juicio de este ‘universo, cosmos, toda la raza humana’; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera." (Juan 12:31) Jesús no dejó lugar para el príncipe de este mundo, el diablo. En otras palabras, no hay lugar en la nueva creación para satanás. No hay serpiente en el jardín nuevo de Dios. Satanás no tiene lugar en El. Duda, frustración, y temor no tienen lugar en El. Si acaso existen, los traemos en nuestros corazones. Inmediatamente cuando hacemos éso, enfrentamos la cruz, y se aplica el juicio. Ese juicio es ahora mismo. El Espíritu Santo trata con usted y conmigo según ese juicio. Su propósito con esto es hacernos entender ese juicio. ¿Por qué es necesario que entendamos ese juicio? ¡Porque ya es! ¿Por qué debemos entender la muerte, la sepultura, y la resurrección de Cristo? ¡Porque ya es! ¿Por qué debemos entender que no tenemos vida excepto Cristo? Porque no tenemos vida excepto Cristo. Es preciso que entendamos la verdad. "...y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres." (Juan 8:32) Claro que haya una costa en conocer la verdad. En Virginia me costó $250. Aquí en la cruz el costo es mucha más. Nos cuesta nuestra vida, pero la recompensa es mucho más grande que el costo. El es mi vida, sin temor, sin duda, sin frustración. El es todo gozo, toda paz, toda justicia. ¡Qué gran juicio! Nos libra. ¡Aleluya! Y es el único juicio que puede lograrlo. Es el juicio de verdad, el juicio de la cruz que parte el alma y el espíritu, el primer hombre del segundo. Quita el velo, y nos permite entrar en el Lugar Santísimo en el conocimiento de Jesucristo. Allí vemos a Su faz y damos cuenta que nosostros estamos en El, rodeados por El en la plenitud de El. Aquí El es mi vida. Por eso, cuando El fue crucificado, el velo en el templo se rompió. Y hasta hoy está quitado en Cristo. Pero a veces en nuestros corazones existe aún ese velo porque de la ignorancia y las cosas de la carne. El juicio de la cruz que es establecido en Cristo es lo que quita ese velo en nosotros.

 

Entonces, Pedro dice, "...es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios..." ¿Por qué lo dijo, "casa de Dios" y no cuerpo de Cristo? Son la misma cosa. El refiere al modelo. Aquí está el tabernáculo, el patio, el Lugar Santo, y el Lugar Santísimo (Diagrama 2). El arca del pacto está aquí en el Lugar Santísimo. En la lengua hebrea y también en el griego, se llama la casa de Dios, el santuario, el Lugar Santísimo, la habitación del Dios Altísimo. Es aquí donde Cristo nos ha traído, vivificado juntos, resusitados juntos, sentados en lugares celestiales en Cristo. ¡Aleluya! El altar de bronce representa Su muerte. El altar de oro representa Su sepultura. El arca del pacto representa Su resurrección. Esto es la verdad. Nosotros nos identificamos con El en Su muerte, sepultura, y resurrección. "¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en Su muerte?...como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva." (Romanos 6:3-4) Así como estamos muertos y sepultados con El; también estamos resusitados con El. Así lo dice Pablo: los que estaban muertos están vivificados; los que estaban sepultados están resusitados y sentados.

 

¿Dónde están sentados? En un asiento, en el propiciatorio. Aquí está la misericordia verdadera de Dios para que nosotros moramos en Cristo. Estamos sentados allí en la misericordia de Dios. ¡Aleluya! ¡Gloria! Esto se llama "la casa de Dios." El velo estaba aquí y obstruyó la entrada al Lugar Santísimo. En Hebreos 9 el escritor dice que en que tanto el primer tabernáculo (el Lugar Santo) y este velo quedaban, no se manifiesta la entrada al Lugar Santisimo. Se necesitaba quitar este velo. Por eso dijo Jesús, "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por Mí." ¡Aleluya! El quitó el velo. Eso es el juicio de la cruz. Pedro dice a la casa verdadera de Dios (no está hecha de mano) que es tiempo que este juicio comience en la casa de Dios. Es tiempo que se quite el velo de su corazón. Es tiempo que se quite el velo de la casa de Dios para que usted y yo podamos verLo a El en Su gloria. ¡Aleluya! ¡Vemos la gloria de Dios! Pablo dice en otro lugar, "...las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse." (Romanos 8:18) ¿En quién? En la casa de Dios, en usted. ¿Cuándo? Cuando este juicio que ahora es, llegue a su corazón. El velo de ignorancia, el velo de la administración antigua se quita. Esto lo hace Dios por revelando en usted a Su Hijo que en la faz de Jesucristo quien está en nosotros (Diagrama 3), lleguemos a este gran entendimiento, que lleguemos a este entendimiento de la gloria de Dios.

 

Esto fue un repaso. Ahora para hoy vamos a ver este juicio relacionado a UNA semilla. Recuerden que este juicio está en nosotros. La separación de este juicio que vamos a ver hoy divide en nuestros corazones muchas semillas de la UNA SEMILLA. Esta búsqueda es interesante. Vamos a ver que las muchas semillas se refieren a la tierra. La UNA semilla siempre refiere al cielo. Se dice todo en un versículo, Gálatas 3:16, "Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente." El orden y arreglo de la escritura siempre me emociona. Por eso tengo mucho cuidado que tengo la traducción correcta. Quiero estar seguro que las palabras en mi Biblia también estén en lo original porque es importante. Esta palabra "ahora" trae todo lo que se dijo a Abraham a la realidad en Cristo ahora. Eso es la verdad. Así es dondequiera se usa esta palabra en su contexto correcto. En mi Biblia en versículo 20 dice, "Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno." Todo lo que fue dicho a Abraham fue cumplido en Cristo. ¿Por qué es importante eso? Porque la palabra de Dios es eterna. "Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. No...a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo."

 

En Versículo 29 dice que si ustedes están en Cristo, entonces ustedes son la simiente, no simientes, sino UNA simiente. ¿Qué quiere decir eso? Una cosa es que ustedes tienen un solo Padre. Toda la gente en el mundo dicen, "Somos hijos de Dios." No es cierto. Solo son hijos de Dios si son nacidos por la simiente de Dios. Los demas son parte de la creación vieja. Escúchenme. Es una cosa ser creado por Dios de la tierra; es otra cosa ser nacido por el Espíritu de Dios Mismo. Los que tienen la simiente de Dios en ellos son los niños de Dios. Los en que el Espíritu de Dios está revelando a Cristo, los que son guiados por el Espíritu de Dios son los hijos de Dios. Somos niños por nacimiento. El Hijo tiene que ser revelado en usted y crecemos en El. Llegamos a entender "Dios es nuestro Padre." Uno puede decirlo; un niño puede decirlo, pero solamente en la faz de Jesucristo puede realmente entenderlo porque es una relación con el Padre. El punto es esto: Dios no tiene muchas simientes; solo tiene UNA SIMIENTE. En la cruz está el juicio.

 

 

En Abraham Dios declaró la realidad de una simiente. En la creación, Capítulos 1-11 de Génesis, Dios trató con toda la creación como UN hombre. Eso habló de UN nuevo hombre que venir. Luego trató con Abraham (Génesis 12-50). ¿Qué es lo que ha hecho Dios? Hizo lo que siempre hace. El nos enseña el fin del principio. En nos enseña adonde vamos antes de comenzar el viaje. Entonces en la creación, en el principio, El nos enseña una creación que es un hombre. El nos muestra Su intención para el hombre. Esta intención se cumplirá en Cristo, una nueva creación. Eso es el fin y el propósito de Dios. Es allá donde El va. ¿Cómo va a llegar allá? Volvamos y veamos que El comienza con una simiente. Paso a paso a paso a paso, la escritura nos conduce a Cristo en quien hay una nueva creación. Nos conduce a Cristo en quien somos un hombre nuevo. La escritura nos conduce através esos pasos. Es un modelo muy hermoso. Todo en la izquierda de la cruz de Génesis a Malaquías es un modelo que es cumplido en Cristo para ser manifestado en nosotros. Así es la Biblia. Bueno, comienza con Abraham. A Abraham se le llama "El Padre de Fe" porque ahora es un camino de fe. Nuestro camino en Cristo es un camino de fe. Con Abraham revela una simiente, UNA simiente. Siempre con Abraham es la simiente, la simiente, la simiente.

 

Luego El pasa más allá de Abraham, y trata con Moisés. ¿Cuál es la verdad vista en Moisés? UN hijo. "He tomado a Israel por Mi primogénito. Israel es para Mí un hijo." ¿Lo ve? Muchos se hacen UNO. "De Egipto llamé a Mi Hijo." (Mateo 2:15) ¿Me entienden? Así vio Dios a Israel, muchos que son UNO. ¿Cómo fueron hechos uno? Todos fueron bautizados en el mar; todos fueron traídos por el desierto, la sepultura; todos cruzaron el Jordán. El Jordán representa el entendimiento y la revelación que Jesús es nuestra vida. ¿Qué fue la primera cosa que vieron en Canaán? Apareció el Príncipe del ejército de Jehová y dijo, "...el lugar donde estás es santo." "Esto es el Lugar Santísimo." ¿Comprenden lo que dijo? Es un modelo que es cumplido en Cristo. ¡Aleluya! El Jordán es un tipo de esa revelación de Cristo. Ahora seguimos adelante a mirar Mateo, Marcos, Lucas. ¿Dónde fue bautizado Jesús? En el Jordán. Surgió del Jordán. Y, ¿qué pasó? Se abrieron los cielos. ¿Qué dijo Dios? "Este es Mi Hijo..." (Mateo 3:17) Cuando Israel cruzó el Jordán, en tipo y modelo representaba "Este es Mi Hijo..." Con Moisés Dios reveló a Su Hijo. No reveló a muchos hijos sino a muchos que son UN Hijo. Israel no entendía esto. Anduvieron en el desierto 40 años hasta morir, no la muerte de la cruz, no la muerte de obediencia, sino la muerte de desobediencia. La muerte de la cruz es la muerte de obediencia. El era "...obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también Le exaltó hasta lo sumo..." (Filipenses 2:8-9) ¡Gloria a Dios!

 

Juan dijo, "No quiero bautizarTe." Todo de Génesis a Malaquías fue recogido en Juan el Bautista. El fue el postrer profeta del antiguo pacto. Jesús dijo que era el mayor que significa esto: él fue el cual en que todos los demás encontraban su cumplimiento. El era él que ha alcanzado madurez. El tiempo estaba llegando a su cumplimiento. "Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a Su Hijo..." (Gálatas 4:4) Juan representa el tiempo llegando a su cumplimiento. El tiempo del pacto antiguo, días, semanas, meses, años no pasan más allá de Juan. Juan anunció un día mayor, un sacrificio mayor, un sábado mayor, un sacerdote mayor. "He aquí el Cordero de Dios..." (Juan 1:29) Todo lo que dijo Isaías, todo lo que dijo Ezequiel, todo lo que dijeron todos los profetas llegó a cumplirse en Juan. Lo que ellos hablaban en tipo, sombra, y otras maneras Juan vio todo eso en un hombre. Por eso, Jesús dijo, "Juan es el mayor. El ha alcanzado a madurez." Eso tiene una implicación tremenda. Nosotros siempre tratamos llevar algo más allá de la cruz. Tratamos llevar una profecía más allá de la cruz. Si lo lleva más allá que Juan, usted viola las palabras de Jesús. Viola el todo el ministerio de Juan. Con Juan todo lo que apunta a Cristo llega a su cumplimiento. "...los cielos le fueron abiertos...(y Dios dijo)...Este es Mi Hijo..." (Mateo 3:17)

 

Volvamos al modelo. En Abraham es una simiente. Esa simiente crece, y es un hijo. Es igual en usted. Primero, comprendemos como una simiente, como los que son nacidos de Dios, nacidos de la simiente de Dios, esa simiente que es Cristo; luego comprendemos como un hijo porque Dios revela a esa simiente que es Su Hijo en nosotros. Aleluya. Con Moisés e Israel se estabeció un tabernáculo. El tabernáculo estaba situado en medio de Israel. Cuando acamparon, el tabernáculo estaba en el medio. Estaba en el centro, pero algo más importante estaba en medio. Aquí está la diferencia: yo estoy en el centro de ustedes, pero si voy a estar en medio de ustedes, tendría estar de pie en su cuerpo. Así estaría en el medio, y todo saldría de mí através de usted. El tabernáculo de Dios está en medio. Así era en el modelo también. Entonces en medio de Israel, Su Hijo, Dios da UN testimonio, UN evangelio. No hay dos, ni tres, ni más evangelios; solo hay uno. Ese evangelio es conocido cuando Dios revela a Su Hijo en el medio. Cualquier otra cosa no puede llamarse el testimonio de Dios. ¿Cómo podría ser? UNA SIMIENTE, UN HIJO, UN TESTIMONIO. Se ve esto claramente en el tabernáculo. Es UN tabernáculo, pero tiene tres partes: muerte, sepultura, y resurrección; el camino, la verdad, y la vida; vivificados, resusitados, y sentados. Es UN testimonio no tres testimonios. Es UN testimonio porque todo es el "YO SOY." "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida." No son tres cosas; son una cosa. "Yo soy..." Es Su muerte, Su sepultura, y Su resurrección; no son tres cosas; es UNA OBRA CONSUMADA. ¡Aleluya! Es lo mismo con el sacerdocio y con las siete fiestas en Israel. Celebraron las siete fiestas tres veces por año. Pero en Cristo hay UNA fiesta y UN sábado. "Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis Su sangre, no tenéis vida en vosotros." (Juan 6:53) Esta es la fiesta del Señor. ¡Aleluya! UN testimonio.

 

Cada sábado tenían que traer todos los sacrificios a la puerta del tabernáculo. Toda adoración se haciá en la puerta del tabernáculo. Todo aceptado por Dios venía a la puerta de ese tabernáculo. Todo rechazado por Dios no podía entrar la puerta. UN solo testimonio. ¿Cómo sabía Israel adonde acampar? Dios dijo, "Oye, Dan, allá pon tu tienda. Judá, pon la tuya para acá." No, no lo hizo Dios así. Así pensamos nosotros. Dios mandó adonde ponían el tabernáculo. El primero que era establecido era el tabernáculo. Lo pusieron en orden. Estaba orientado correctamente. Todo el mobilario estaba en orden. Primero, era el testimonio de Dios. Luego, Israel sabía adonde acampar. Judá sabía estar al este. Dan sabía estar al norte. Sabían adonde acampar. Solo sabían adonde acampar cuando el tabernáculo era establecido.

 

Cuando Cristo es revelado en usted, sabrá adonde acampar. Sabrá el orden de Dios. Sabrá cuando y como marchar. Sabe donde está. No está vagando, perdido cuando Dios revela a Su Hijo en usted, cuando el testimonio de Dios está en usted, cuando es establecido en su orden correcto. El orden del testimonio es la cruz. El orden del tabernáculo es la cruz. ¿Hay duda de eso? Fue según el modelo de la cruz no solo en forma, sino en substancia, en mobilario, en sacrificios, en sacerdocio. El orden es la cruz. Cuando Cristo es revelado en usted, es el orden de la cruz, Su muerte, Su sepultura, Su resurrección. Un juicio entra en ustedes, y ya no son muchas simientes. Entienden que son UNA SIMIENTE. ¡Aleluya! Más allá de eso, UN HIJO. Gloria al Cordero de Dios.

 

 

 

IV. No Mezcla

 

Estamos hablando de la simiente única. Usted y yo somos una simiente. Ese juicio tiene que llegar en nuestros corazones. Vamos a ver Génesis 1:11-12, "Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno." Ayer dimos la énfasis sobre un género. Hoy con los mismos versículos, damos énfasis a una simiente. Hay un orden divino establecido aquí. Es la misma cosa: un juicio divino, un entendimiento divino, un orden divino. El orden que vemos aquí es esto: el orden divino no permite que se mezclen las semillas. El orden divino demanda que cada semilla produzca según su género. Eso es un orden divino. No puede ser cumplido en la carne. No importa cual sea nuestro color (raza); todo surgió de Adán. Este orden divino es cumplido en Cristo. La cruz no permite que se mezclen las semillas. En Cristo no hay mezcla. ¿Por qué? Porque en la cruz las muchas simientes, todos los hombres murieron. El el derecha de la cruz solo UNA simiente vive. Y vive en usted. Cuando solo hay UNO, no puede ser mezcla. Si hay mezcla, está en nuestras mentes no en Cristo. Está en nuestra manera de pensar, no en la verdad porque en Cristo no hay mezcla. Entonces ese juicio tiene que entrar en nuestros corazones. Usted y yo tenemos que entender que en Cristo no somos muchas simientes todas creciendo en el jardín de Dios. Somos UNA simiente, y a Dios Le interesa solo el incremento de esa UNA simiente en todo nosotros. UNA cosecha de UNA semilla.

 

Ahora vamos a ver en Deuteronomio 22:9, "No sembrarás tu viña con semillas diversas, no sea que se pierda todo, tanto la semilla que sembraste como el fruto de la viña." No semillas como muchas, UNA simiente que es Cristo. Quiero hablarles un momento. Ustedes son la viña de Dios. ¿Sabe que la Biblia así lo dice? Yo soy parte de esa viña también. A veces nosotros quienes somos parte de la viña también somos trabajadores en la viña. Pablo dijo que era un trabajador en la viña; Apolos era un trabajador en la viña. Uno sembraba; otro regaba, pero Dios daba el crecimiento. Si yo soy un trabajador en la viña de Dios, tengo una responsibilidad grande. Y si usted es un trabajador, tiene una responsibilidad grande. Nuestra responsibilidad es sembrar una sola semilla, no semillas como muchas. En nuestro pensamiento natural pensamos que si sembramos muchas semillas, algo crecerá. Sí se resultará algo así, pero no será Cristo. Resultarán tradiciones, doctrinas, o opiniones. Las semillas producirán algo en usted para ofrecer a Dios. Dios dijo, "Te dí una viña; ¿qué es lo que sembraste allá?" Eso es una pregunta real. No es solo predicar algo; lo importante es predicar a Cristo. No simientes, UNA simiente. Si usted siembra semillas mezcladas en la viña de Dios, ensucia la viña de Dios. ¿Qué es lo que Dios considera como una mezcla? Cualquier cosa que no es Cristo es una mezcla. El hombre es la mezcla, la justicia del hombre, la bondad del hombre. Eso es la mezcla. Es cuando yo trato de vivir en vez de Cristo. En I Corintios 3 Pablo dice esto sobre la casa de Dios, "...vosotros sois...edificio de Dios." Tiene que ser construído sobre una fundación buena. La fundación es Cristo.

 

Luego Pablo dice más, "Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él..." Un poco antes Pablo habla de una viña. Luego aplica la misma verdad en la casa de Dios, el templo de Dios. Primero nos dice que somos una viña; luego nos dice que somos una casa. Como viña, las simientes mezcladas profanan la viña. Acerca de la casa de Dios dice, "Si alguno destruyere el templo de Dios..." ¿De qué estamos hablando? ¿Cómo es que un hombre destruye el templo de Dios? El primer hombre terrenal representa muchas simientes, una mezcla. Si trata llevar esta mezcla en la viña de Dios, ¿qué ha hacido? Ha evitado la cruz. Es decir que no ha pasado por Su muerte, sepultura, y resurrección. Jesús dice, "El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador." (Juan 10:1) El profana el redil. Jesús dice, "Yo soy la puerta; nadie puede venir al Padre, la viña de Dios, sino por Mí, por Mí muerte, sepultura y resurrección." ¿Qué sucede en la cruz? Nosotros quienes venimos por Su muerte, sepultura, y resurrección ya no nos se cuenta como simientes, sino nos se cuenta como UNA simiente no teniendo vida excepto Cristo. ¿Entienden? La casa de Dios es la misma que la viña de Dios. En la izquierda de la cruz somos todos los hombres, muchos hombres, la humanidad, una mezcla.

 

¿Cómo profana el hombre la casa de Dios? Por vivir en ella. La casa de Dios es Su casa. ¿Quién vive en la casa de Dios? Dios vive allí, no yo ni usted. Somos la casa; El es la vida. No es mi casa donde yo vivo. Si yo vivo aquí, yo la profrano. La carne la destruye. ¿Cómo es que vivimos en la casa de Dios? No vivimos en la casa de Dios. El nos hace una casa viva, piedras vivas, un templo vivo. ¿Cómo nos hace un templo vivo? ¡El vive en nosotros! ¡Aleluya! Si alguno trata vivir en la casa de Dios, es ladrón y salteador, y se le echa. Eso es el juicio de la cruz. No hay mezcla. Vemos esto en el tipo y modelo, pero el cumplimiento está en Cristo. Ese juicio tiene que entrar en nuestros corazones.

 

Deuteronomio 22:10-11, "No ararás con buey y con asno juntamente (Es una mezcla). No vestirás ropa de lana y lino juntamente (Una mezcla)." Todo esto es un modelo, el cual es cumplido en Cristo Jesús. No pueden ser mezcla. No es simientes sino UNA simiente. Quiero enseñarles algo. Hay cinco versículos en toda la Biblia donde se usa la palabra "semillas" plurales. Uno de esos versículos está aquí en Deuteronomio 22:9. Y aquí dice, "No sembrarás...con semillas..." sino UNA. Otro versículo es Mateo 13:4. En el texto original ni la palabra "semilla" ni "semillas" aparecen. Dice, "Y mientras sembraba, parte (de la semilla) cayó..." Otro es Mateo 13:31-32, "El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo: el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas." También en Marcos 4:31, "Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra." Aquí también tenemos la palabra "semillas" plural, pero cuando hablamos de semillas como muchas se relaciona con la tierra porque en el cielo solo una semilla. ¿Entendemos? No es un accidente. Muchas semillas, una mezcla de semillas relacionan a la tierra.

 

Y ¿qué de ese grano de mostaza? Se siembra en la tierra. ¿Cómo se relaciona a Cristo? Cuando se siembra en la tierra, es la más pequeña de todas las semillas, la menor. ¿Cómo se relaciona eso a Cristo? Tipifica Su muerte. El se hizo como las semillas de la tierra. El fue hecho por un poco rato menor que los ángeles. Fue hecho bajo la ley. Fue hecho de una mujer. "...se despojó a Sí Mismo, tomando forma de siervo..." (Filipenses 2:7) El se hizo al menor de todas las semillas en la tierra. El salió del cielo; entró la tierra para el propósito de caer en la tierra y morir. Entonces utiliza el grano de mostaza como tipo de Sí Mismo. Todavía no usa semillas sino UNA sola semilla. Esa semilla se hizo menor de todas las semillas para que pueda sufrir la muerte por todas las semillas. El cayó en la tierra y murió. Jesús dijo esto de Sí Mismo, "Tengo que caer en la tierra y morir; si no lo hago, me quedo solo. Pero si muero, llevo mucho fruto. Seré un gran árbol llamado el reino de cielo." ¡Aleluya! En una Biblia (de exegeses) dice esto: "un gran árbol que llega a ser la morada de aquello que vuela." Los que moran por encima de la tierra, los que levantan alas encuentran su hogar en este árbol. ¡Gloria a Dios! El árbol no es de muchas semillas sino de UNA semilla. El se hizo menor para que traiga un incremento de Sí Mismo para que usted y yo encontremos morada, lugar en El. "...nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de Su amado Hijo." (Colosenses 1:13) UNA sola semilla. Este juicio tiene que entrar en nuestros corazones.

 

Por fin, Gálatas 3:16, "Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo." La énfasis de este versículo es la última palabra, "...tu simiente, la cual es Cristo." ¿Puede haber duda de quien es la simiente de Dios? El hombre es hecho de la tierra. Nos miramos unos a otros y vemos los cuerpos. Los cuerpos son hechos de la tierra de diferentes colores, blanco, moreno, negro, amarillo. Es nada más que tierra. Nosotros nos comparamos tierra. Decimos, "Mi tierra es mejor que la tuya." Solo es tierra. Pasamos mucho tiempo sobre tierra. La pérdida más grande de tiempo es predicar sobre tierra. No es solo una pérdida de tiempo, es tontería. (Puntando y hablando a la tierra) "¡Sé santo! ¡Sé justo!" Es nada más que tierra, amigos. No importa cual sea el color de su pelo. No importa si usted tenga pelo. Puede ser calvo. Su pelo puede ser canoso. Es tierra. Pero nosotros queremos predicar a la tierra. Tenemos el tesoro en vasos de barro. El tesoro no es el vaso; el tesoro está dentro del vaso para que no nos gloriemos en el vaso, que nos gloriemos en Dios. Pero nosotros nos gloriamos en el vaso. Nosotros somos "comparadores de vasos." Comparamos nuestros vasos. ¿Por qué no comparamos el tesoro? Solo hay UN tesoro. ¡Aleluya! Todos tenemos el mismo tesoro. Todos tenemos la misma simiente. "siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible..." (I Pedro:1:23) Cristo en ustedes. En nuestras almas pensábamos que éramos muchos, pero ahora se alumbran los ojos de nuestro entendimiento, y vemos una simiente, y llegamos a un juicio: no somos muchos; somos una simiente. Nuestras almas son transformados en entendimiento, en conocimiento. Nuestras almas llegan a ser obedientes a la una simiente la cual es Cristo. ¡Aleluya! ¡Cristo en ustedes!

 

Entonces usted necesita conseguir un envase de tierra; póngalo en su bolsillo para que la tiene todo el tiempo. La proxima vez que comience predicar a la tierra, predique a esa tierra. Es la misma. "a fin de que nadie se jacte en Su presencia." (I Corintios 1:29) Escúchenme. Los cuerpos que tenemos no son importantes. Lo que es importante es el cuerpo que somos, ese cuerpo que es Cristo. ¿Entienden? Los cuerpos que tenemos tienen que ser puestos como sacrificios vivos al cuerpo que somos. El menor sirve al mayor. Tengo un cuerpo; usted tiene un cuerpo, pero somos UN cuerpo, el cuerpo de Cristo. Solamente el Espíritu de Dios puede enseñarle eso. El le enseñará eso por revelando a Su simiente en usted. El resultado de esa simiente es un gran árbol, el cuerpo de Jesucristo, el reino de Dios. ¡Aleluya! El centro de esa casa, ese cuerpo, y ese árbol es la UNA simiente. Si hay UNA simiente; entonces hay UN solo cuerpo. Esto es la verdad. A mí no me interesa mucho la tierra, ni la suya ni la mía. Estoy interesado en la simiente. ¿Hay evidencia de la simiente? Eso es lo importante. No muchas semillas, sino UNA sola semilla. Esa semilla es Cristo. Bendito sea el Cordero de Dios.

 

Una última cosa: las promesas no solo se han dado a UNA simiente, sino se cumplen en UNA simiente. ¿En qué lugar son todas las promesas de Dios "él Sí y él Amén"? En Cristo Jesús. Las promesas no solo son acerca de El; las promesas son a El. Gálatas 3:19 "Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa..." Todas las promesas son cumplidas en Cristo. Voy a leerles algunas de esas promesas. Son todas a la simiente. Todas son cumplidas en Cristo. Eso significa que Cristo es la substancia de esas promesas. Lo importante no es que Cristo promete a mí algo; El es la promesa de Dios. Todo está en El, en conocerLo a El. Génesis 9:9, "He aquí que Yo establezco Mi pacto con vosotros, y con vuestros descendientes después de vosotros." Génesis 12:7, "Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra." Génesis 13:15, "Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre." Génesis 15:5, "Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia." Génesis 21:12, "...porque en Isaac te será llamada descendencia." Génesis 22:18, "En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra..." Romanos 9:7-8, "ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia. Esto es: no los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes."

 

Así y así y así está en la Biblia. Donde se habla de la simiente en toda la Biblia, se cumple en UNA semilla, no usted ni yo, Cristo. ¡Aleluya! Esa simiente está en ustedes. Todo lo que está en El está en usted. El es la bendición de todas las naciones. El es sin medida. El es el heredero de Dios. ¡Y El está en usted! ¡Gloria a Dios! Ustedes son los hijos de Dios por la simiente; son la viña de Dios por la semilla; son la casa de Dios por el Hijo; son el reino de Dios por el Rey. ¡Todo lo que son ustedes, son por lo que El es! ¡Aleluya! Por eso, todo el ministerio del Espíritu es revelar a Cristo en usted. Hasta que no veamos a El, hasta que no Lo conozcamos, no sabemos nada. Caminamos solamente en la imaginación de nuestros corazones. Mi mayor deseo para ustedes y para todo creyente en todo lugar es que Dios revele a Su Hijo en ustedes y que ustedes busquen al Padre por esa revelación. Ojalá que su toda oración sea esto: "Padre, revela a Tu Hijo en mí."

 

 

Revela a Tu Hijo en mí;

Revela a Tu Hijo en mí;

Señor, oro que hoy Lo revele en mí;

Revela a Tu Hijo en mí. (una canción por Janie Luman)

 

Monterrey, Mexico

Julio, 1999