El Justo Vivirá por Fe

 

1. Recoger los Fragmentos

Reunimos por un tiempo de escudrinar la Escritura, y en la Escritura llegamos a conocer la Verdad como se encuentra en Cristo Jesus. Queremos recoger todos los fragmentos. Cristo dio a comer a la multitud. Tomó pan y lo partió en pedazos o fragmentos, y lo repartió. Después de comer, al final del día, recogieron todos los fragmentos. Es importante que era al final de ese día. Cuál dia sería? El día en que Él tomó el pan, lo tiró en fragmentos y lo repartió. Ese día era el día de fragmentos. Tenía que ser servido a ellos en esa manera. Jesús no hacía nada sin significación. El día de fragmentos significa el día de la ley, el día del antiguo pacto, cuando Él hablaba en fragmentos de Sí Mismo, en tipos, sombras y figuras, una palabra aquí, otra allá, diversas maneras y tiempos. Era Él que se estaba compartido. Era un pedazo, un fragmento. Ellos que escuchaban y recibían los fragmentos no entendían todo el tiempo que el fragmento era Él. Ellos no podían ver todo el plan entero. Recibían un fragmento. El antiguo pacto está lleno de fragmentos. Todos hablan de un solo pan. En el nuevo pacto llegamos a ser un solo pan, un cuerpo, una substancia que es Cristo. Se han recogido los fragmentos en Él.

¿Cuando se recogen los fragmentos? En el fin de ese día, en el fin del día del antiguo pacto. Hebreos 1:2 dice, "En estos postreros días nos ha hablado en Hijo…" En el tiempo del pacto antiguo, tiempo pasado, Él hablaba en fragmentos, un pedazo aquí, un pedazo a ti, otro pedazo a ti, y otro a ti. El mismo pan es, pero es un pedazo. Así es que uno entiende la justicia y otro entiende la santificación, pero muchas veces no entienden que estos dos fragmentos vinieron de un pan. Cristo es la justicia; Cristo es la santificación; Cristo es la santidad; Cristo es todas las cosas reunidas, hechas perfectas en una sola Persona, el Hijo de Dios. Cuando nosotros participamos de Él, recibimos todo lo que Él es, no solo un fragmento. En este día, el nuevo día, no Lo recibimos en fragmentos, sino Dios revela a Su Hijo en ti. Tú puedes comer de Él todo Lo que tu corazón desea. Mi punto es esto: durante estos días, espero que muchos fragmentos, muchas cosas que nos habla en la Escritura, sean recogidas en sus corazones en la realidad de Cristo. El cristianismo hoy en día, degraciadamente, aún está fragmentado. Cada parte tiene su fragmento. Cada uno dice, "Esto es el verdadero Pan." Sí es el Pan verdadero, pero no es el Pan entero. Cristo es el Pan entero. En Él están reunidas todas las cosas.*

Vamos a comenzar a recoger un fragmento en Él. Ese fragmento es la fe. Quiero que entendamos la fe como es cumplida en Cristo. Quiero que entendamos la fe como se cumple en Cristo. Quiero que entendamos la fe como se cumple en Cristo. Eso dije tres veces porque tenemos tres sesiones. Todas las cosas en la Biblia tienen que ser enseñadas en fragmentos, linea sobre linea, precepto sobre precepto. Es la única manera en que se puede ser escrita. Es la única manera en que se puede ser hablada, en tipo y sombra. En el antiguo pacto Dios no podía presentarles todo el Pan entero.

Les enseñó la justicia, el perdón, la santidad y la vida eterna que van a venir. Fragmentos. Todos son verdaderos, pero tienen que ser reunidos en Cristo antes de puedan ser completos. La salvación para ti y para mí no consiste en muchas cosas en sí; no consiste en fragmentos. Para ti y para mí la salvación es la relación divina con la Persona de Cristo. No nos hemos sido traídos a la justicia como una cosa, como una obra. Nos hemos sido traídos a Cristo quien es nuestra justicia. En Él nos hallamos la justicia y la santidad. En Él hallamos todas las cosas que pertenecen a Dios, la salvación, y la vida eterna. Encontramos todas las cosas en Cristo. En la administración del cumplimiento de los tiempos, todas las cosas han sido reunidas en uno en Cristo. ¿Entienden que la administración del cumplimiento de los tiempos ya está aquí? La administración del cumplimiento de los tiempos es la administración del Espíritu en opuesto a la administración de la ley.

Vamos a ver. Todos entendemos que la cruz es esa realidad donde el pacto antiguo es dividido del nuevo. La cruz es aquella realidad por la cual el primer hombre es dividido del segundo hombre. ¿Entendemos eso? La cruz es la realidad por la cual la ley es dividido del Espíritu. Si no entendemos esto, no debemos proceder más adelante. Tenemos que entender que el método que Dios usaba para dividir el primero del segundo y el viejo del nuevo era y es la cruz. Lo hizo históricamente, pero la cruz no simplemente es un punto en la historia; es una realidad de Cristo en ti. La misma obra que tomó lugar en la historia también tiene que tomar lugar por el Espíritu en nuestros corazones.

A eso se refería el apóstol Pablo cuando hababla de predicar la cruz, el poder de Dios. Sabemos que no hablaba de aquel evento histórico sino de la obra del Espíritu en nuestros corazones. El Espíritu obra en mí según de la realidad de la cruz. Lo que Cristo logró en la cruz, el Espíritu obra en nuestros corazones. El Espíritu no obra en contra a lo que Cristo hizo en la cruz porque Cristo y el Espíritu son uno. Entonces lo que Cristo logró en la cruz, el Espíritu revela en nosotros. El Espíritu está obrando en nosotros. ¡Aleluya!

Una de las cosas que pasó en la cruz era que el antiguo pacto fue dividido del nuevo pacto. Los tiempos y los días fueron divididos de la eternidad. La mayoría de la gente piensa que la eternidad es mucho tiempo, pero la definición verdadera de la eternidad es "sin tiempo, no tiempo." Esta es la definición bíblica. Aquí estamos en Cristo, y en Cristo ya no conocemos el tiempo como antes en el antiguo pacto. Por ejemplo, en Cristo ¿es el día sábado todavía "el día de reposo"? En Cristo ¿es domingo "el día de reposo," o lunes o martes o cualquier otro día? O ¿es Cristo nuestro "día de reposo"? ¿Será Cristo nuestro descanso, nuestra paz, nuestra morada y nuestra vida? Cristo es nuestro día de reposo. Los tiempos como Dios los usaba en fragmentos ya no existen en Cristo. ¿Qué son fragmentos de tiempo? El autor de Hebreos lo dice, "…muchas veces…" Estos fueron fragmentos de tiempo, días, días santos, días de reposo, semanas, semanas de fiesta y semanas ceremoniales. Debajo de la ley, Dios usaba los tiempos, pero en Cristo el tiempo no tiene lugar.

Aquí en esta escuela, este edificio, hoy es miercoles. No es miercoles en Cristo. Viene el miercoles y se va. El mundo sigue girando, y nos parece que se va el sol y vuelve otra vez. No es así en Cristo. En Cristo hay un día eterno, luz eterna. Este Sol (Cristo) no sale y se pone. Esta nueva creación no gira alrededor Cristo. Esta nueva creación está en el Hijo. "…andamos en luz, como Él está en luz…" (I Juan 1:7) Lo que digo es esto: en el Antiguo Testamento Dios usó tiempos para hablar de la eternidad. Usó cosas naturales para hablar de las cosas espirituales. En el antiguo pacto no había cosa espiritual. Las cosas espirituales están en Cristo. Allí se hablan de; aquí en Cristo se cumplen. Allí se oye de una ciudad espiritual como antigua Jerusalén; en Cristo tenemos la Nueva Jerusalén. La antigua Jerusalén hablaba de la Nueva Jerusalén. "…os habéis acercado…a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial…" (Hebreos 12:22) Esa ciudad está en Cristo. La primera habla de la otra. Los tiempos y los días son lo mismo.

En el antiguo pacto había una administración de tiempos, de semanas, días, meses y años. Se llama "dispensación." En el antiguo pacto había una dispensación medida en días, meses y años. ¿Dónde está esa dispensación en Cristo? ¿Cómo puede tener en Cristo una dispensación medida en días, meses y años? En Cristo no existen días, meses y años. Piensen en eso. En Efesios 1:9-10 la palabra "dispensación" debe ser traducir "administración" porque la definición griega para "administración" significa un periodo o un estado que no se mide por días. No se refiere a días, semanas o meses como tiempo. Es medida, y su plenitud se comprende por la Cabeza. Cristo es la Cabeza de esta administración. No se cumple en días; se cumple en Él. De Él no hay un fin. No se va a acabar los días en Él. En Él no va a perder un día. Él es la plenitud. Él es la luz. Esta dispensación, esta administración, se mide por la plenitud de Él.

Antes yo refería a la administración del cumplimiento de los tiempos. Dije que la administración del cumplimiento de los tiempos es la administración del Espíritu. Esa administración ha venido a nosotros. Pablo habla de esto en Efesios 1:9-10. Mi punto es esto: por la cruz, Su muerte, sepultura y resurrección, hemos llegado de la mundana administración de la ley, el pacto antiguo donde cosas y tiempo están en fragmentos, a la administración de plenitud, la administración del Espíritu. En esta administración todos los fragmentos se cumplen en una realidad espiritual. No estoy en Cristo buscando el sábado o domingo o lunes. Estoy en Cristo buscando y andando en el día que Él es, Un Día, un Nuevo Día. Ustedes son los hijos del Día. En Cristo no estoy basando la obra de Dios en algún otro día. Con Dios hay un solo Día. Decimos, "Un día Dios va a hacer esta cosa." Pero el Señor solo tiene un Día. Ese Día es Cristo. Y lo que Él ha determinado a hacer, ya lo hecho en Su Hijo. Tal vez no hemos encontrado esa realidad, pero ya está en Él si caminamos en la luz como Él está en la luz, si caminamos en este Día porque es un Día sin fin. Si caminas mucho en este Día, encontrarás que Cristo es todas las cosas. Lo que digo es la verdad.

Bien, ¿dónde vas a vivir en tu corazón? Jesús presentó a Sí Mismo a los Suyos como el cumplimiento del todo lo que ellos habían oído de las cosas de Dios, el cumplimiento de todas las promesas y el cumplimiento de todo lo que habían dicho los profetas. Él dijo, "¿Quieren un día de reposo? Yo soy el Día de reposo. ¿Quieren un templo? En tres días edificaré un templo. ¿Quieren una ciudad? Vengan a Mí; haré de ustedes la ciudad de Dios." "A lo Suyo vino, y los Suyos no Le recibieron." (Juan 1:11) Ellos querían tiempos y días. No vendrían de la promesa al cumplimiento. "Mas a todos los que Le recibieron…les dio potestad de ser hechos hijos de Dios…" (Juan 1:12)

Les pregunto a todos de ustedes esta mañana, ¿cuál administración estamos sirviendo en nuestros corazones? Estoy preguntando lo que preguntó Jesús cuando vino a lo Suyo, y se presentó a ellos. Y si Él no era el cumplimiento de todas las promesas que fueron dadas a ellos, y si Él no era la respuesta y el cumplimiento a todos los profetas, no podía presentarse como Mesías. Hubiera sido un mentiroso, y ellos hubieran tenido razón en no recibirlo. Pero Él podía decir, "Isaías habló de un siervo sufrido; Yo he venido a morir por ustedes. Jeremías habló de una resurrección; Yo soy la resurrección y la vida. Ezequiel habló de un Hombre celestial, un Hombre en gloria, una casa de gloria; Yo soy ese Hombre celestial." ¡Aleluya! Vino a lo Suyo; lo Suyo no Lo recibieron. Ellos dijeron, "Queremos vivir en días y tiempos." Y Él les estaba presentando la eternidad. Toda la cuestión era venir de la muerte a la vida porque como grande y gloriosa la primera administración era, era la administración de la muerte.

¿A qué cosa hemos venido en Cristo? Decimos, "Hemos venido a esta cosa o aquella cosa o otra cosa." Pero en realidad hemos venido a una cosa, solo una cosa. Hemos venido a la vida. ¡La Vida! No hemos venido a una ciudad; somos la ciudad de vida. No hemos venido a cosas en Cristo. Todas esas cosas hablaban de la vida, la vida eterna. En Cristo hemos venido a la vida. En Cristo jamás moriremos. La Biblia no enseña que hemos venido de cosas a otras cosas. Les digo algo que ustedes pueden buscar en la Escritura. Les digo la verdad. No solamente estoy predicando un sermón. La Biblia no enseña que hemos movido de algunas cosas a otras. La Biblia enseña que todas las cosas se han reunidas y cumplidas en Cristo. Ustedes han llegado a la plenitud de todas las cosas. Aquí en Cristo es donde el justo por Su fe vivirá. La fe no es para cosas; la fe es para la vida. La fe es para vivir. La fe es conocer a Cristo. La fe es ver todas las cosas en Cristo. La fe es poseer todas las cosas en Cristo. El justo por Su fe vivirá.

Quiero que entendamos la fe como se encuentra en Cristo. He sido poner una base para poder comprender estos versículos en Romanos 1:14-15, "A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor. Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciarnos el evangelio también a vosotros que estáis en Roma." Pablo usa esta frase, "…en cuanto a mí…." El evangelio verdadero viene de dentro de nosotros, de lo que está en nosotros. No habla de lo que está en mi maletín, no en cuanto a mi cuaderno; hablo de lo que está en mí. El evangelio surge de nuestro interior. ¿Están de acuerdo? ¿Sabe porque dice esto? Porque esto es el mismo hombre que dice, "…agradó a Dios…revelar a Su Hijo en mí, para que yo Le predicase…." (Gálatas 1:15-16) No guardas a Cristo en un cuaderno. Él está en tí. Por eso el Padre revela a Su Hijo en ti. No solo a ti revela a Su Hijo. No solo revela que tiene un Hijo. No solo revela que Jesús es el Hijo. Alguien dice, "Sí, yo creo que Jesús es el Hijo de Dios." Bien, ¿dónde está Él? El Padre no solo revela que el Hijo existe en cualquier lugar.

"…agradó a Dios…revelar a Su Hijo en mí…." No se puede traducirlo en otra manera. "…para que yo Le predicase…." Tú declaras a Él de dentro de ti. Él es el evangelio. Pablo dice, "…en cuanto a mí…pronto estoy a anunciaros el evangelio…." Nuestro predicar a Cristo y nuestro predicar del evangelio es directamente conectado a Dios revelar a Su Hijo en nosotros. Entonces Versículos 16 y 17 tienen sentido, "Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego." Para Pablo el evangelio no era una doctrina o enseñanza simplemente; era su vida. Dice, "…no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios.…" "Es ese poder que obra en mí; es mi misma vida. Con los judíos mi evangelio es lo mismo; con los griegos mi evangelio es lo mismo. No cambio mi evangelio. Hay ministros hoy en día que cambian sus sermones en cada lugar. En un lugar predican este sermón; en otro lugar predican otro. Eso no es el evangelio. Es un sermón. Solo un evangelio hay. Solo una vida hay. Es lo mismo dondequiera.

Eso lo hace todo muy sencillo. ¿Qué voy a predicar en Monterrey? Lo mismo que predico en Denton, Tejas, o en Arkansas. Predico a Cristo. Predico el evangelio. Lo que está en mí voy a predicar a ustedes. Y la proxima semana o proximo año va a ser lo mismo. Ojalá que crezcamos en Él, pero el evangelio es lo mismo: Cristo en ti, revelado por el Padre. El evangelio no es el hecho que Cristo está en ti. El evangelio no es acerca de donde está Él. Sí, Él está en ti, pero el evangelio es Quien es Él. El Padre no solo quiere mostrarnos donde está el Hijo sino Quien es. El Padre revela todo en el Hijo. El Padre cumple todo en el Hijo. En revelar Quien es Él, también revela donde está Él, pero eso no es el evangelio. El evangelio es Quien es Él. Tú dices, "Yo sé Quien es; es el Hijo de Dios." Pero ¿sabes todas las cosas como están en Él? ¿Lo conoces a Él como la realización y cumplimiento de todas las cosas? El Padre desea revelarlo en Su naturaleza, carácter y substancia. El Padre no solo desea hacernos inteligentes. La intención del Padre es transformarnos a la imagen y la naturaleza del Hijo. Eso es el poder del evangelio.

Pablo no le avergüenza del evangelio. Su evangelio es Cristo, Cristo crucificado, Cristo en ti. Vamos a concentrar en Versículo 17, "Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá." En inglés dice, "de fe a fe." Todos los eruditos de la Biblia están de acuerdo de en este versículo hay una división de fe. Hay dos comprensiones de fe; hay dos reinos de fe. Vamos a explorar venir por fe y para fe. Hay dos dimensiones de fe aquí en este versículo. No es mi opinión simplemente. Los eruditos de la Biblica que escriben comentarios están de acuerdo de que habla de dos dimensiones de fe. No todos los eruditos entienden que son las dimensiones. Las dimensiones son dos administraciones de fe. Hay una fe sino dos administraciones. La fe según la antigua administración dice cierta cosa. La fe según la nueva administración del Espíritu dice otra cosa. No están en desacuerdo. La una cumple la otra. De fe a fe. Pablo dice, "Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela…." A Pablo el evangelio es Cristo y Cristo crucificado, la cruz, no solo en la historia sino Su muerte, sepultura y resurrección obrando en nosotros, el poder de Dios obrando en nosotros, trayéndonos de la muerte a la vida. Nos trae de fe a fe. Nos trae de lo primero al segundo. Nos trae del antiguo pacto que habla de Cristo al nuevo pacto que está en Cristo. Habacuc el profeta habló de un tiempo cuando el justo viviría por su fe. Él miró a un tiempo. Oro que el Espíritu Santo traiga la fe a la fe en nuestros corazones, que vengamos por fe para fe.

2.Tratar con el Factor de la Ley

Recuerden a lo que hemos venido en Cristo. En Cristo hemos llegado a algo. Relacionado al antiguo pacto, Cristo es el Fin de la jornada. Relacionado al nuevo pacto, Él es el Principio a lo cual no hay fin. El antiguo pacto tenía un fin. Cristo es el Fin del antiguo pacto. El antiguo pacto solo puede llevarte a un cierto punto. Así Él es el fin de esa jornada. El tipo y la sombra de eso que está puesto en el antiguo pacto es Israel, Israel saliendo de Egipto, andando por el desierto, y por fin, llegando a Canaán. El fin de la jornada y el desierto era Canaán. En Canaán vinieron a un principio nuevo y Dios les dijo, "Ahora, vivan en la tierra; posean la tierra; caminen toda la tierra." No había otra tierra. Dios no dijo, "Caminen toda esta tierra, pero cuando terminan, tengo otra tierra para ustedes." No dice Dios, "Caminen todo de Cristo; caminen la longitud, la profundidad, la altura y la plenitud de Cristo, y cuando terminan, tengo algo mejor." No hay algo mejor. Cristo es el Fin del antiguo pacto y el Principio del nuevo, y a Él no hay fin. Si vas a encontrar algo acerca de la vida eterna o la promesa de Dios, lo tienes que encontrar en Él.

Estamos recogiendo los fragmentos y viéndolos cumplidos en Cristo. Hemos recogido la fe como fragmento y la hemos visto en la plenitud del Hijo. A la mayoría de los cristianos se predican la fe como un fragmento. Ahora vamos a comparar la fe a la fe. Para hacer esto tenemos que tratar con la ley. La ley fue añadida 400 años después de Abraham. Abraham vivió por fe. La ley no agregó más a la fe. La fe no necesitaba la ley. La ley fue añadida a causa de las transgresiones. Ni hoy tampoco la fe no necesita la ley. La ley no mejoró la fe. La ley fue añadida a causa de las transgresiones.

Para ti y para mí venir de la fe a la fe en nuestros corazones, se tiene que tratar con la ley en nuestros corazones. Históricamente es así. Pablo enseña esto en Romanos y Gálatas. Hay pocas personas que entienden que dice Pablo. Pablo no dice que es mala la ley. Dice que la ley no puede hacerte perfecto. No dice que es del diablo la ley. Dice que Dios dio la ley por un cierto periodo de tiempo. La ley no es mala. En Cristo la ley no es necesaria. Pablo dice que cuando viene la fe, se quita la ley. Para ti y para mí, en nuestros corazones, entender espiritualmente y venir de la fe a la fe, la cuestión de la ley, bien y mal y buenas y malas obras, tiene que ser tratada con. Solo una cosa puede tratar con la cuestión de la ley. Esta cosa es la cruz. La única manera de sacar de bajo la ley es por la cruz. Voy a tratar con una palabra conectada con la ley, la palabra "bajo." La ley nos guarda "bajo." Pablo dice, "…estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada." (Gálatas 3:23). La ley previene que tú vivas por la fe. Esta declaración va a ser muy importante cuando llegamos a comprender que es la fe. El justo vive por la fe. La ley previene que tú vivas por la fe. ¿Entienden que la ley no solamente es los diez mandamientos? La ley es toda la sistema del antiguo pacto. La ley dice, "Haz esto; no hagas eso." La ley puede regular la naturaleza humana, pero la ley no puede darte la naturaleza de Cristo. Dios quiere la naturaleza de Cristo. Su propósito no es regular, contener o soltar la naturaleza humana. La intención de Dios concerniente la naturaleza humana es crucificarla. Es por eso que la cruz es el fin de la ley. No es que la cruz se deshace la ley; la cruz se deshace el hombre que está bajo la ley. Aquí en Cristo no es yo que vivo sino Cristo que vive en mí. Cristo no está bajo la ley. Yo estaba bajo la ley, pero por la cruz yo estoy muerto. Si yo acepto esa muerte, yo estoy muerto. No estoy mejor; estoy muerto. No estoy regulado; estoy muerto. No estoy guardado sujeto, controlado; estoy muerto. Pero Cristo vive en mí, y Él cumple la justicia de la ley.

Abraham sabía nada de la ley. Abraham vivía por la fe. Cristo en resurrección no sabía nada de la ley. La vida de Cristo es una vida de fe. ¿Qué pasó con la ley? La ley se deshace. ¿Por qué? Porque yo estoy muerto con Cristo. Tú estás muerto con Cristo. La ley no es necesaria. Se cumplió su propósito. Se deshace. Es preciso que se haya quitada en mi corazón, o yo busco mi propia justicia en la ley. Es preciso que se trate con la ley en mí. En mí solo se puede tratar, si yo entiendo que estoy muerto. No soy un transgresor de la ley. "…por la ley soy muerto para la ley…." (Gálatas 2:19) Pablo dice que la ley me ha traído a la muerte. Y Pablo entendió que era la muerte de la cruz. Entonces él dice que se cumple la ley aquí. Por la ley encuentro que estoy muerto a la ley. La ley no está faltada. Yo estoy muerto. Aquí Cristo es mi vida, y Él cumple la justicia que demandaba la ley. Aquí en Cristo la ley es quitada.

Mi punto es esto: en nuestros corazones el factor de la ley tiene que ser tratado con porque la ley es una sistema que dice, "Haz esto; no hagas eso." La ley dice, "Tú no puedes venir al monte de Dios. No puedes llegar a la gloria de Dios. No puedes llegar al trono de Dios." La ley dice, "¡No puedes venir!" Hoy en día tenemos muchos ministros que predican la ley. Todo mi vida he sido "pentecostal" de la edad de cinco o seis años. Pero, amigos, la mayoría de los pentecostales predican la ley. Dicen, "No puedes venir a la gloria de Dios; no puedes llegar aquí, aún no. Tienes que morir primero. Algún día cuando muere puedes ir a la gloria." Bien, ya morí en la cruz; estoy listo para la gloria. ¿Entienden?

Si vinieras aquí esta mañana, me dieras un balazo entre los ojos y pusieras mi cadáver en la tierra, no has cambiado nada para mí. ¿Acaso es que tengo que morir para ir a la gloria? ¿Voy a gloria porque estoy matado? ¿Por qué no traemos a todos a la gloria? Esto se está siendo predicado en todo el mundo hoy en día. No lo dicen tan claramente, pero dicen la misma cosa. Hay una sola muerte que te lleva a la gloria, y es la muerte de la cruz. ¡La gloria de Dios es Cristo en ustedes! Vivimos en la gloria por la fe del Hijo de Dios. Tenemos que venir de la fe a la fe. Tenemos que venir de la fe de Abraham que buscaba la gloria de Dios a la fe de Jesucristo que vive en la gloria de Dios, de la fe a la fe. Abraham por la fe miraba una cosa lejos. Tú y yo por la fe miramos la misma cosa en la realidad de Jesucristo. Él no está lejos; está en nosotros, y estamos en Él. En Cristo vivimos por la fe. La cosa que detiene a los cristianos de hacer la transición de la fe de Abraham a la fe del Hijo de Dios es la ley. Fue lo que detenía a Israel de mover de fe a fe.

Pablo dice que la ley no fue dada para eso. La ley fue dada para nuestro ayo, para llevarnos a la fe, a Cristo. Pablo dice, "Ustedes, los judíos, por las obras de la ley han creado su propia justicia, y en esto han violado la ley porque la ley no fue dada para lograr la justicia; la ley fue dada por la transgresión." Pero ellos por años de tradición, han usado y abusado de la ley para crear su propia justicia. Yo les digo a ustedes: esto es la misma cosa que ha pasado hoy en día en el cristianismo. Hemos substituido nuestra justicia propia por la justicia que es Cristo porque queremos nuestra vida propia. Queremos vivir nuestra propia vida y algún día ir al cielo. Eso es la idea hoy en día del cristianismo moderno. Pablo dice, "Ya no yo, mas vive Cristo en mí." No es que algún día tendremos la vida; ya tenemos la vida en Cristo Jesús. No tengo otra vida aparte de Cristo Jesús. El factor de la ley tiene que ser tratado en nuestros corazones. No voy a ser más especifico. Dejaré que el Espíritu del Señor te enseñe que es el factor de la ley que te estorba. Solo una respuesta hay para la ley, y es muerte. En cuanto un hombre vive, está bajo la ley. Si estás sujeto a una parte de la ley, estás sujeto a toda la ley. La respuesta es "no yo, mas Cristo."

Quiero que lo vean en la Escritura. Como vimos antes, Romanos 1:17 dice, "…la justicia de Dios se revela por fe y para fe…." Otra vez voy a decir que el propósito de la predicación de Pablo, lo que quería hacer, era llevar al oyente de la fe de Abraham a la fe de Cristo, de fe a fe. Para hacer eso tenía que mostrar que la ley fue quitada. No simplemente podía quitar la ley en sí o había sido un transgresor de la ley. Tenía que mostrar que se quitó la ley. Los que estaban bajo la ley fueron hecho muertos a la ley por la cruz. Por eso dice, "Con Cristo estoy juntamente crucificado; no soy un transgresor de la ley; soy muerto." La muerte termina la ley. La ley no reina sobre un muerto. Él que está muerto está libre del pecado. El pecado es el poder de la ley. La ley es el poder del pecado. No puedes ignorar la ley. Tienes que ver ti mismo con Cristo muerto a la ley. Es la única manera que funciona. Muerto a la ley. Por eso Pablo predicó entre ellos no otra cosa aparte de Cristo y Él crucficiado porque la cruz es la respuesta de Dios para la ley. La cruz es la respuesta de Dios para el hombre que era bajo la ley.

Otra vez digo que no podemos ir de la fe de Abraham a la fe de Cristo hasta que en nuestros corazones la ley sea tratada con. Algunos tratan de decir que la ley es tratada con porque cumplo toda la ley. Pablo dice que cuando tú dices que cumples toda la ley, de hecho, estás violando la ley porque si guardaras toda la ley, entenderías que no eres justo. La ley no fue dada para mostrarte que eres justo; la ley fue dada para mostrarte que no eres justo. Entonces si en verdad estás guardando toda la ley, entiendes que no eres justo. Si piensas que por guardar la ley, ha llegado a ser justo, en verdad, has transgredido la ley. Has violado la ley y su intención. No hay otra salida.

Pablo habla de esto en Romanos 7. Cuando hago lo que es bueno y guardo la ley, encuentro que no soy justo. Mientras más que yo trato de ser justo por las obras de la ley, mientras más injusto yo soy. De eso Pablo habla. En frustración llega a decir, "¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?" A eso le llevó la ley. La ley llevará a todos que tienen un corazón honesto a esta misma realización. Luego Pablo dice, "Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro." ¡Hemos sido liberados del cuerpo de la muerte! La ley es el cuerpo de la muerte de que Pablo habla. La ley relaciona al hombre natural, el cuerpo de la humanidad y de la ley, el cuerpo y administración de la muerte. Todos estamos incluidos en ese cuerpo como el primer hombre. ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? ¡Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro! ¡La cruz! En la cruz yo morí al cuerpo de esta muerte. Yo morí a la ley. Yo morí al hombre viejo. ¡Yo morí! En la resurrección no soy yo resucitado. Jesús dice, "Yo soy la resurrección y la vida." Él vive. "…porque Yo vivo…." Entonces la liberación de Pablo del cuerpo de la muerte era esto: "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios…." (Gálatas 2:20) Pablo por la cruz había venido de la fe de Abraham que mira de lejos a la fe del Hijo de Dios que declara la realidad ahora. No dijo, "Un día viviré por fe, o un día Cristo será mi vida." No, él dice, "…vive Cristo en mí…." Yo vivo por la fe del Hijo de Dios. Por la cruz, la ley se quitó para Pablo. Por la cruz, la ley se deshizo para Pablo. En su corazón la fe llegó a ser realizada en fe. La fe de Abraham, la primera fe, llegó a ser cumplida en Cristo.

Bien, mi pregunta a ustedes que dicen que viven por fe es esto: ¿viven por esta fe? Cuando piensas de la fe, ¿es tu comprensión de fe más conectada con Abraham o con Cristo? Abraham miraba una ciudad. Nos encontramos la ciudad en Cristo. Antes buscamos una ciudad; ahora ya somos una ciudad. Ahora vivimos como una ciudad. Hemos movido de fe a fe. Esto ha sido siempre el plan de Dios. La ley fue añadida por la transgresión. La ley fue una intrusa. No realmente tiene lugar. Para un tiempo fue añadida. ¡Qué lástima que Israel del antiguo pacto guardaba la cosa que fue añadida por un tiempo y rechazaba el regalo eterno de Dios! Si entiendes eso, vas a entender las epístolas de Pablo porque refiere a esto en cada epístola. Por eso Pablo predicó la cruz tan fuertemente y absolutamente. Él sabía que no puedes venir de fe a fe a menos que la ley sea tratada con, y la ley es tratada con en la muerte de la cruz. La ley fue dada para guardar al hombre hasta que venga la fe. Pero después de la venida la fe, ya no estamos bajo la ley. Ahora somos hijos de Dios por fe. Un hijo de Dios no es algo que vas a ser algún día; tú eres un hijo de Dios ahora, y la fe es el entendimiento de eso. La fe no es entender lo que va a venir; la fe es entender lo que ya es. La fe de Abraham miraba a lo que iba a venir. La fe del Hijo de Dios declara lo que ya es. Por su fe Abraham miraba desde su tiempo al tiempo de Cristo. Jesús dijo, "Abraham lo vio Mi día, y se gozó." Entonces el día que Abraham vio, vino. ¿Cuál día esperas tú? Solo hay un día de fe, y ya ha venido. Quiero retar sus corazones. En Cristo fe ha llegado a fe. Lo que Abraham vio ya está cumplido en el Hijo. La cuestión es ¿hemos venido nosotros de fe a fe? El obstáculo a eso es la ley. Pero ¿en nuestros corazones hemos llegado de fe a fe? ¿Está mirando lejos nuestra fe, o está declarando Él que está cerca, hasta en ti?

En resumen, la ley fue añadida, no por la justicia sino por la injusticia. Y por la cruz la que fue añadida ya está quitada. No es necesaria. Ahora tú y yo podemos venir de fe a fe. Sin la confusión de la ley, vemos claramente lo que fue prometido a Abraham y es cumplido en Cristo. Lo que vio Abraham está hecho perfecto en Cristo. El justo por la fe vivirá. Cuando Habacuc vio eso, vio la fe del Hijo de Dios porque Habacuc dijo, "…el justo por Su fe vivirá." Estaba hablando de la visión que vendría. En otras partes del antiguo pacto se llama "la promesa." En todos los casos se refiere a Cristo. En el fin Él vendrá. ¿El fin de qué? El fin de la ley. ¿Qué otra cosa tiene un fin? En tu Biblia no hay otra cosa que tiene un fin. Alguien dice, "Un momento, la Biblia dice que el mundo tiene un fin." No, el nuevo pacto dice que nuestro mundo ya terminó. Una vez en el fin del mundo Cristo ha aparecido para quitar el pecado. El mundo que la Biblia dijo terminaría, terminó con la cruz. Todos sabemos que la palabra correcta es "edad" en vez de "mundo." Al fin de esta edad o dispensación, este mundo, vino la cruz. Es muy claro en la Escritura. Habacuc dijo que la promesa vendrá al fin, y la promesa hablará. Jesús dijo, "Él que oye Mi voz ha pasado de muerte a vida." Habacuc vio la fe del Hijo de Dios y el pueblo que vive por esa fe.

3. El Evangelio de la Cruz

Vamos a continuar con nuestro estudio de fe en Romanos 1:14-15, "A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor. Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciarnos el evangelio también a vosotros que estáis en Roma." Por muchos años he sido privilegiado en compartir la realidad de Cristo con otros alrededor del mundo. He estado en más países que puedo recordar. La mayoría de esos países no son de la misma lengua que yo hablo. Tenía que usar intérpretes. En India tuve tres intérpretes porque hay muchos dialectos allí. Una vez en las Filipines tuve dos intérpretes. En Africa tuve tres intérpretes. Sus idiomas no son mi lenguaje natural. Cuando vengo aquí, también uso un intérprete. Yo puedo decir, "Buenos Días" y algunas otras palabras, pero no puedo expresar lo que está en mí en español.

Aquí está el punto: no estoy aquí porque hablo español. Si yo iría a lugares solamente porque yo podría hablar su lengua natural, tendría que saber veinte o treinta idiomas. No soy tan inteligente. Tengo un problema hablar inglés a veces. No estoy aquí porque hablo español. Y tú no estás aquí porque yo hablo español. No voy a Africa porque puedo hablar esos dialectos. No voy a las Filipines porque puedo hablar la lengua de los filipinos. Estoy aquí por lo que está dentro de mí. Por lo que está en mí, "…en cuanto a mí….," también estoy listo para venir a México. Tenemos que aprender oír más allá de nuestra lengua natural. Tenemos que entender que la importancia no está en la lengua que hablamos sino en Quien hablamos sin importar el lenguaje.

Si yo hablara español, y lo hago por este hermano, no sería el español que ustedes oirían. Ustedes no vienen aquí para oír palabras en español o palabras en inglés. Ustedes vienen para oír a la Palabra viviente que vive en ustedes. Solo el Espíritu de Dios puede revelarle. No importa que idioma yo hablo porque es el lenguaje del Espíritu que tenemos que oír. La fe viene por oír no por idiomas. El oír viene por la Palabra de Dios. La Palabra de Dios es esa Palabra viva que vive en ti. Para oír a Él es una obra del Espíritu Santo.

Estamos unidos aquí hoy en esta reunión no porque quieren oír a predicadores españoles, predicadores mexicanos, predicadores americanos, o predicadores de cualquiera idioma. Estamos unidos aquí porque deseamos la Palabra viva. Les voy a decir algo: las únicas reuniones en el cuerpo de Cristo que tienen alguna importancia son cuando el cuerpo de Cristo se reune para oír la Palabra viva. No nos reunimos alrededor idiomas; nos reunimos para ser alimentados, y para alimentar uno a la otra. No les alimento en español; no les alimento en inglés. Somos alimentados en el Espíritu. Somos alimentados en la Verdad. Concerniente a mí personalmente, cualquier reunión que no se reuna en Verdad es una pérdida de mi tiempo y tu tiempo también. Es una pérdida de esfuerzo, dinero y facilidad. Es mi opinión. Por eso, estas reuniones son para la Palabra de Verdad. Estas reuniones son para incrementar la fe. Oro que nuestra fe aumente en el conocimiento de Cristo y que vivamos verdaderamente por la fe y en y por la comprensión de Cristo. La vida que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios. Durante estos días, nuestra reunión es para oír a Él, no con los oídos naturales sino con los oídos de nuestros corazones. Entonces nos sometimos los oídos naturales a la Verdad para que la Verdad sea revelada en nosotros. Y la Verdad es una Persona. La Verdad está en ti, esperando ser revelada en ti y derramada en tu corazón para que tú crezcas en Él que es la Verdad. Creciendo en Él es vivir por la fe.

Romanos 1:15-16, "Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma. Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego." ¿Por qué diría eso? ¿Por qué diría, "…no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego…."? ¿Qué hay acerca del judío o griego que causaría a Pablo ser avergonzado? Esto es lo que dice aquí. "…no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios…al judío…y también al griego." ¿De qué sería avergonzado?

¿Por qué hay unos que son avergonzados del evangelio? ¿Por qué hay unos que cambian su evangelio de lugar a lugar? ¿Por qué presentaría yo un evangelio a ustedes y otro evangelio en Africa y un otro en China? ¿Por qué diría yo una cosa en China y tendría vergüenza de decirla aquí? ¿Por qué enseñaría una cosa en una escuela bíblica en Tejas y tendría vergüenza de enseñarla aquí? Pablo dice, "…no me avergüenzo…." Si yo hablo a los judíos, hablo exactamente lo mismo cuando hablo a los gentiles. No me avergüenzo. Soy un deudor para predicar el evangelio, el mismo evangelio, a los judíos y a los gentiles. ¿Qué hay en esas dos razas que le podría hacer avergonzado?

Encontramos la razón en I Corintios 1:17, "Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio, no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo." La predicación del evangelio es la predicación de la cruz. No puedes separar los dos. La cruz no es parte del evangelio; es el evangelio completamente. Aquí es el porqué: la cruz no es dos piezas de madera o simplemente un evento histórico; la verdadera cruz se resume en la Persona de Cristo. Él y solo Él le da definición y identidad a la cruz. Por ejemplo, en Gólgota, tres hombres estuvieron en cruces, uno a cada lado de Jesús. ¿Quién murió la muerte de la cruz? ¿Un ladrón? Todos murieron en cruces, pero ¿quién murió la muerte de la cruz? Solamente Uno. Cristo le dio a la cruz una verdadera identidad porque la cruz no es un pedazo de madera; es una obra divina de Dios. Es cumplida en el Hijo. La cruz es Su muerte, Su sepultura y Su resurrección. Tenemos que entender la cruz en esa forma, no como un evento histórico, sino como la obra de Dios en Cristo. Pablo le llama "la operación de Dios por el Espíritu." Esa es la cruz. La cruz es realidad hoy porque Cristo es realidad hoy.

Así que cuando Pablo predica el evangelio, predica la cruz, no como un lugar o una cosa sino como una Persona. "Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a Éste crucificado." (I Corintios 2:2) Cuando predicas a Cristo crucificado, predicas la cruz. Cuando predicas la cruz, predicas a Cristo crucificado. Cuando predicas a Cristo crucificado, predicas a Él en la realidad de Su muerte, sepultura y resurrección. Esto es el evangelio que Pablo predica, la muerte, la sepultura y la resurrección. Nos falta todavía comprender la grandeza y la profundidad de la cruz. La cruz es Cristo trabajando en ti Su muerte, muerte a la ley, pero más que eso, muerte a ti mismo. La cruz es Dios trabajando en ti. La cruz es Cristo trabajando Su sepultura en ti, la realización de "no yo, mas Cristo." Y la cruz es Cristo trabajando en ti la realidad de Su resurrección. Nadie vive excepto Él, y todo lo que vive, vive por Él. ¡Aleluya! Esta es la cruz.

Así Pablo dice, "Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo." Explica lo que quiere decir en Versículo 18, "Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios." Versículos 22-24," "Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios." Si vas a los judíos, no quieres predicar la cruz porque para ellos, la cruz es una tropezadero. No quieres ofenderlos. Entonces si predicas a los judíos, tuvieras vergüenza de predicar la cruz. Si predicas a los gentiles, a los griegos, no quisieras predicar la cruz porque para ellos es locura. Dejar una vida, dar una vida, la idea de un rey muriendo, todo eso para ellos es locura. Entonces no quisieras predicar la cruz a los griegos. Te llamarían loco; tendrías vergüenza. Así Pablo dice, "No es a los judíos que predico; no es a los gentiles que predico sino a aquellos que son salvos, judíos y griegos. No predico a ellos como judíos; no predico a ellos como griegos; predico a todos como salvos, judíos y griegos." Predicamos a Cristo crucificado; predicamos la cruz el poder de Dios.

¿Qué estoy diciendo? Aquí está mi corazón en esto. Los veo a ustedes esta mañana, y en mi corazón no estoy predicando a gente mexicana o americana o africana o china. Estoy predicando al cuerpo de Jesucristo, judío, griego, africano o chino; no importa. Por eso no me avergüenzo declararles la Verdad como está en Cristo. Un mexicano tal vez ofenda; un americano tal vez ofenda. Pero a ustedes, el cuerpo de Cristo, ¡Él es la vida y el poder! ¡Aleluya! Para mí no nos identificamos por una idioma que hablamos; para mí nos identificamos por el cuerpo que somos en Él. Los hablo como cuerpo de Cristo sin vergüenza. Así es que en cualquier parte del mundo me voy, es el mismo cuerpo. Hablo al mismo cuerpo de Cristo, tal vez en un diferente idioma, pero es el mismo evangelio. No me avergüenzo del evangelio; no lo voy a cambiar por una nacionalidad; no lo voy a cambiar por una denominación; no lo voy a cambiar por una asociación. ¡Es el mismo evangelio! ¡Es el poder de Dios! ¡Es la cruz!

Es este evangelio, Cristo y Él crucificado, que nos trae de la fe de Abraham a la fe del Hijo de Dios. Solamente podemos trasladar de la fe de Abraham a la fe del Hijo de Dios por el evangelio de la cruz. El evangelio de la cruz no es oír con los oídos naturales sino el oír del Espíritu. El evangelio trabaja en ti. Es el poder y la sabiduría de Dios trabajando en ti. Es por esa Palabra que nos trasladamos de fe a fe.

Versículo 17, "Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá." La justicia de Dios se revela en el evangelio, en Cristo crucificado, en Cristo en ti. Predicamos a Cristo en ti. Predicamos a Cristo trabajando en ti por el Espíritu, obrando Su muerte, sepultura y resurrección. Por esa obra la justicia de Dios se revela. La justicia de Dios que se revela en ti por el evangelio, por el predicar de la cruz, es Cristo Mismo. La justicia de Dios que se revela en ti por el evangelio es Cristo Mismo. Dios revela Su justicia en ti, y la justicia de Dios es Cristo Mismo. Es esa realización, esa realidad de Cristo y justicia, que nos trae en nuestros corazones de la fe de Abraham a la fe de Cristo. ¿Qué es la fe de Abraham? Abraham esperaba a Uno que vendría. Abraham veía de muy lejos. Yo quiero que miremos Abraham porque quiero que veamos lo que realmente sucede en nuestros corazones cuando Cristo es revelado, cuando el Evangelio de Dios, la Palabra de Dios es revelada en nuestros corazones y almas.

No estoy hablando de solamente oír las palabras; estoy hablando de oír la Palabra. Cuando la Voz habla en nosotros, algo sucede. Somos transformados; nuestras almas son transformadas. Somos traídos de un entendimiento de Dios a otro entendimiento. Así es como nos hemos sido trasladados de fe a fe. La fe de Abraham es un comprender de Dios. Para Abraham era una comprensión verdadera. Pero la fe del Hijo de Dios, por la cual Pablo vivía, es otra comprensión en conjunto. La comprensión del Hijo hace el entendimiento de Abraham inefectivo. ¿Por qué? Porque lo que Abraham vio por fe, lo que miró por la fe, fue completo en el Hijo. Se realizó en el Hijo. El entendimiento de Abraham era una cosa, pero el entendimiento de Cristo es otra cosa. El primer entendimiento es reemplazado con uno mejor. ¿Entendemos esto?

Quiero que veamos la fe de Abraham. ¿Qué era? ¿Qué entendía Abraham con referencia a Cristo? ¿Cuál era su entendimiento con referencia a Dios? ¿Cuál era su entendimiento con referencia a su relación con Dios? Su entendimiento y su fe son la misma. Esta es la fe, un entendimiento dado por Dios. ¿Cuál es la diferencia entre la fe de Abraham y la fe de Cristo por la cual Pablo vivía? Sabemos que Pablo dijo que su entendimiento, su fe, era por Cristo siendo revelado en él. Cuando Dios reveló a Su Hijo en Pablo, sus ojos de entendimiento se iluminaron y vino a la fe del Hijo de Dios. ¿Cuál es la diferencia?

Vamos a ver primero la fe de Abraham. El escenario es esto: Abraham está en camino para ofrecer a Isaac como sacrificio. Su fe, su entendimiento de Dios, es ser probada. Vamos a ver lo que Dios está probando porque la fe de Cristo tambíen es ser probada en ti. La fe de Abraham era ser probada en Abraham, pero la fe de Cristo es probada en ti. Vemos eso en I Pedro 1:7, "…para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo." ¿Qué es lo que está diciendo este versículo? Esto es muy importante. Pedro está diciendo que tu fe, tu entendimiento, se pare sin vergüenza en la presencia del Señor. Tu entendimiento de Cristo prevalezca sin vergüenza en la presencia del Señor.

Es lo mismo para Abraham. Dios está probando el entendimiento de Abraham. Abraham está en camino a una montaña, y el Señor va a aparecer a Abraham en esa montaña. Le va a hablar. Los cielos van a abrir, y el Espíritu de Dios le va a hablar. La prueba es esta: ¿será hallado para alabanza o vergüenza el entendimiento de Abraham? Cuando el Señor aparece, cuando el Señor habla, ¿estará parado sin vergüenza Abraham? ¿Su comprensión del Señor prevalecerá en la presencia del Señor o será avergonzada? Esa es la pregunta. Recuerden que el Señor que apareció a Abraham estaba en los cielos. Hay que recordar esto: el Señor que aparece a nosotros está en nosotros. Es el Señor del cielo; es el Señor celestial, pero está en ti. Si aparezca, aparece en ti. Cuando Dios revela a Su Hijo, Lo revela en ti. Es el Hijo celestial; es el Hijo del cielo; es el Señor del cielo, pero está en ti. La pregunta es cuando Dios revela a Su Hijo en ti, en la presencia del Señor, ¿prevalecerá tu comprensión para Su alabanza y Su gloria? El tipo y la sombra de eso está aquí en Abraham.

Isaac también es un tipo de Uno que va a venir. Así es que Dios dijo a Abraham, "Toma Isaac, y vete a la montaña." Toda esta historia de Abraham e Isaac, un padre y un hijo, es un tipo de un Padre Mayor y un Hijo Mayor. ¿Entienden eso? Hay un Padre más grande que Abraham; hay un Hijo más grande que Isaac. Esta historia de Abraham e Isaac es realmente la historia del Padre Mayor y el Hijo Mayor. Esta fe de Abraham está realmente hablando de una fe más grande que va a venir. Génesis 22:4, "Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos." Recuerden cuando Jesús les dijo a los judíos, "Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver Mi día; y lo vio, y se gozó." (Juan 8:56) Los judíos Lo preguntaron,"¿Tú eres mayor que nuestro padre Abraham?" Jesús dijo, "Hay un Padre mayor que Abraham. Antes que Abraham fuese, Yo soy." Todo eso que vamos a leer es una historia que está realizada en Cristo. Abraham solamente Lo vio de lejos, pero para ti y para mí no está de lejos. Él está en nosotros. El Mayor Hijo ha venido, y con Él la fe mayor ha venido. Abraham era fiel a su comprensión de Dios. Pablo era fiel a su comprensión de Dios. Por eso él no estaba avergonzado. Dondequiera iba, a los judíos o los gentiles, Pablo era fiel a su fe. Él era fiel a su comprensión de Dios.

Recuerden el tiempo cuando Pablo estaba comiendo con unos gentiles. No era comida judía; era comida gentil. Los judíos no debían comer la comida gentil. La ley dijo, "No comerás." Pablo está con los gentiles porque está muerto a la ley. Cristo es su vida. Él entiende que la justicia no es la que comes. No es la que comes sino Quien comes. Así es que está con los gentiles, y Pedro está con él. Los judíos vienen de Jerusalén. Pedro los ve y tiene vergüenza de comer con los gentiles. Se levanta de la mesa para que sus hermanos no lo critiquen. Pedro no es fiel a la fe. Pedro no es establecido en la fe. Pedro es de una forma cuando está con los gentiles y de otra cuando está con los judíos. Pedro no puede decidir si es un judío o un gentil. Pablo entiende algo. Pablo entiende, "No soy judío ni gentil; soy una nueva creación en Cristo. No me avergüenzo de mi fe. No me avergüenzo de mi entendimiento. ¡Cristo es mi vida; Cristo vive en mí! No soy un judío; no soy un gentil. Ya he pasado todo eso. Vivo por la fe del Hijo de Dios. La fe del Hijo de Dios es mi entendimiento que Cristo es mi vida." La fe no avergüenza. ¡Aleluya! Pedro tenía un problema con eso. Su fe no prevalecería para alabanza y honra en ese tiempo, pero el Espíritu de Dios trataría con Pedro. En su epístola en el primer capítulo donde leímos, él recuerda que pasó con él, y les dice,"Qué tu fe permanezca en la presencia del Señor." Él habla de la fe que es hecho perfecta en la revelación de Jesucristo. Pedro vino a ese fe del Hijo de Dios.

Abraham vio el lugar de lejos. Aquí es donde Abraham empezó a ver el día del Señor. "Abraham vio Mi día, y se gozó." En Versículo 4 empezó a ver ese día. Sin embargo estaba lejos. Abraham no solamente vio un lugar natural sino un lugar espiritual. El término hebreo, "…alzó…sus ojos…" no significa la vista natural. Significa la elevación del alma. Pablo le llama así,"…alumbrando los ojos de vuestro entendimiento…." "…alzó…sus ojos…" es un término del antiguo pacto que significa despertar espiritual, vista espiritual. "Abraham vio Mi día y se gozó." Aquí en Génesis no se goza todavía, pero se gozará cuando vea completamente el día del Señor. Abraham esperaba el día; tú y yo por fe vivimos en el día. La fe de Abraham esperaba el día. Lo vio de lejos, y al verlo de lejos, se gozó. ¿Cuánto más nosotros que vivimos en ese día debemos gozar? ¡Gloria al Cordero! Quiero que veamos ese día que vio Abraham, y entonces quiero que veamos ese día, no por la fe de Abraham, sino por la fe del Hijo de Dios.

4. Las Obras de la Fe

Vamos a leer Juan 8:39-47, "Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais." Recuerden este término, "…las obras de Abraham…." "…las obras de Abraham…" son las obras de fe. Abraham hizo de acuerdo a su fe. Las obras de Abraham son las obras de fe. En Cristo la fe de Abraham se hizo perfecta. En Cristo las obras de fe llegaron a perfeccíon. Vamos a estar hablando de las obras de fe. Santiago dice, "…la fe sin obras está muerta." La mayoría de la gente no entienden las obras de fe de que habla Santiago. Mucha gente no entendió las obras de que Jesús hablaba cuando dijo, "Yo hago las obras de Mi Padre. Yo he venido para terminar la obra que Mi Padre Me dio." Las obras de Cristo eran las obras de fe. Son las mismas obras que obran en nosotros por el Espíritu. Jesús les está diciendo aquí, "Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais." Estos judíos aquí eran descendientes naturales de Abraham, pero no eran su semilla espiritual. No eran de la fe de Abraham. La semilla de Abraham es de la fe de Abraham. ¿Por qué? Porque la semilla de Abraham es Cristo. "…a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente…la cual es Cristo." (Gálatas 3:16)

Vamos a ver por la Escritura que la fe de Abraham y la simiente de Abraham son cumplidas en Cristo. En Cristo llegamos a la fe de Abraham hecho perfecta y completa. En Cristo llegamos al cumplimiento de la simiente de Abraham. Por eso, Jesús y Pablo dijeron, "La simiente de Abraham, los hijos de Abraham, son aquellos que son de la fe de Abraham." Pablo estaba hablando de la fe de Abraham en su cumplimiento en Cristo. Jesús está mirando estos judíos que dicen, "Nuestro padre es Abraham." Recuerden esto: Abraham era el padre de Ismael también, no en la fe sino en la carne. Estos judíos eran sus descendientes naturales, pero Jesús dice, "Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais. Pero ahora procuráis matarme a Mí, Hombre que os he hablado la Verdad, la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham." Lo que dice aquí es, "Abraham no trataría de matarme. Abraham prostaría y Me adoraría." Ellos dicen, "¿Cómo sabes eso? ¿De qué estás hablando? ¿Eres Tú acaso mayor que nuestro padre Abraham?" Versículos 56 y 58, "Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver Mi día; y lo vio, y se gozó…Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, Yo soy."

Vamos a ver ahora que vio Abraham en Génesis 22. Recuerden que Abraham vio de lejos. La fe de Abraham vio a Cristo sino de lejos. La fe de Abraham vio al día del Señor sino de lejos. Pero tan verdadero era el ver de ese día. Ese día estaba lejos, pero era tan real a Abraham que dijo, "Yo soy un extranjero y forastero aquí; no tengo herencia en el mundo; mi herencia está en el Señor." Dios honró a Abraham, y contó su fe por justicia. Les digo esta mañana que nosotros hemos venido a la fe de Abraham hecho perfecta. Hemos venido a la fe del Hijo de Dios. La fe de Abraham estaba lejos; hemos venido a esa fe que está en Cristo. Génesis 22:4-5,"Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos. Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros."

La historia de Abraham es una historia de un mayor Padre y un mayor Hijo. La fe de Abraham es cumplida en una fe mayor. Abraham dice a sus siervos,"Isaac y yo vamos a esa montaña. Vamos a adorar, pero no les procupen; vamos a regresar." ¿Qué va a pasar en la montaña? Abraham va a ver el día del Señor completamente. Primero ve de lejos; la montaña está lejos. Dice, "Tengo que llevar a mi hijo a esa montaña." Isaac pregunta, "¿Por qué vamos a esta montaña?" Abraham responde, "Vamos a ofrecer un sacrificio." Isaac dice, "Yo tengo la leña." Él cargó la leña. Jesús cargó la cruz. Isaac pregunta, "Padre, ¿qué estamos haciendo aquí?" Jesús preguntó, "Padre, ¿por qué Me has desamparado?" Abraham le dice a Isaac, "No te preocupes; Dios se proveerá de cordero para el holocausto." El Padre Le dijo a Jesús, "No Te preocupes; Yo Te resucitaré de los muertos." ¡Aleluya! Abraham dice, "Vamos a la montaña," y dice a sus siervos, "Vamos a salirles; no pueden ir a la montaña." En Juan 14 Jesus les dijo a Sus discípulos, "No se turben sus corazones; Me voy, pero vendré otra vez."

¿Adónde iban Abraham e Isaac? Iban a la cruz. ¿Qué pasó en la montaña? Abraham ofreció a Isaac. Lo puso su hijo único en el altar. Dios le dijo a Abraham, "Toma ahora tu hijo, tu único hijo." Juan 1:14 dice, "Y aquel Verbo fue hecho carne…(y vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre)…." Las historias son la misma. La una es una predicción de la otra. ¿Vemos esto? Abraham dijo, "Yo y el muchacho iremos hasta allí (a la montaña)." Cristo dijo,"No les preocupen; Yo me voy por un tiempo. No pueden venir adonde Yo voy ahora. Me voy, pero ciertamente vendré otra vez y les tomaré a Mí Mismo, para que estén conmigo para siempre. Entenderán que Yo estoy en Mi Padre, y ustedes están en Mí, y Yo estoy en ustedes." ¿Adónde iba Jesús? Iba a la cruz. Nadie más podía ir allí por Él. Ni tú ni yo podía ir por Él. Sus discipulos no podían ir allá por Él. Recuerden esto: en ese tiempo los discipulos todavía eran siervos. Jesús fue a la cruz y murió. Él se fue en la muerte. Fue sepultado; no estaba en vista. Entonces surgió en la resurrección. ¡Él vino otra vez, otra vez en el poder del Espíritu! Entonces los recibió a Sus discipulos a Sí Mismo para que ya no fueron siervos sino hijos de Dios. ¡Gloria a Dios!

¿Como vinieron otra vez Abraham e Isaac? Abraham e Isaac vinieron otra vez en el poder de la resurrección. Hebreos 11 dice que Abraham recibió a Isaac en la figura de la resurrección. Cuando Abraham e Isaac se bajaron la montaña, era en el poder de la resurrección. Era un tipo, una sombra y una figura de lo real que vendría. ¡Aleluya! Cuando Jesús vino, vino en el poder de la resurrección y recibió a Su cuerpo a Sí Mismo. A todos los que Le recibieron, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. ¿Cuándo hizo eso? Hizo eso en la resurrección. ¿Cuándo hace eso? Hace eso en la resurrección. ¡Él vive en ti! "…y os tomaré a Mí Mismo…." (Juan 14:3) "Ya no serán siervos en Mi casa; serán hijos en la casa del Padre." El Hijo vive en ustedes, y ustedes viven en el Hijo. Esta es la fe del Hijo de Dios: el entendimiento de que Él vive en mí, y yo vivo en Él. Esta es la fe por la cual vivimos. No vivimos como si Él esté muy lejos. Por fe vivimos entendiendo que Él está en nosotros. No vivimos como si estemos lejos de Él. Por fe vivimos como los que estamos en Él.

"En aquel día vosotros conoceréis…." (Juan 14:20) ¿Cuál día? El mismo día que Abraham vio en tipo y sombra. ¿Cuál es el día que vio Abraham? Génesis 22:9, "Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho…." ¿Cuántos de nosotros entendemos algo? En Génesis12:1 Dios dijo a Abraham, "…Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré." "Vete, vete, vete." En los próximos capítulos donde Dios trata con Abraham, él está alzando sus ojos y está viendo unos pedazos y aspectos de esta tierra. Pueden ver eso cuando leen las historias. El Señor aparece y dice, "Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás…." Abraham alzaría sus ojos y su corazón al Señor, y el Señor le mostraría algo acerca de la tierra. Pero aquí en esta montaña, por fin, Abraham ve la tierra, la herencia y la simiente de que Dios habló en el principio. Dios no habló de la tierra natural o el cielo natural. Dios habló de una realidad espiritual.

"Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho…." Abraham estaba aquí en la carne, pero no estaba aquí en lo natural o su propio poder, capacidad o entendimiento. No sabía donde estaba el lugar. Abraham estaba aquí por fe. "…edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña. Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único." (Génesis 22:9-12) Aquí tenemos lo que es en realidad el Padre ofreciendo a Su Hijo. Con Abraham es un tipo y sombra. Es una predicción. Con Dios y Su Hijo no es un tipo o sombra; es una realidad. La mano no se retuvo; el Hijo fue dado; el Hijo murió, y murió en la fe del Padre. ¡Murió en fe que Su Padre Lo levantaría en el poder de la resurrección!

Solamente hay una puerta a la tierra que Dios quiere mostrar a nosotros. La tierra que Dios le mostró a Abraham era un tipo del cielo. No estoy hablando de un cielo muy lejos. El cielo estaba lejos a Abraham, pero el cielo está cerca de ti hasta en Cristo. "…y juntamente con Él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús…." (Efesios 2:6) El cielo no está lejos para nosotros. La fe de Abraham dice que está muy lejos. Escúchenme esta mañana. La fe del Hijo de Dios dice, "Yo estoy en Mi Padre; ustedes están en Mí; Yo estoy en ti." ¡Aleluya! En esta realidad el justo vivirá por la fe. La puerta a esa realidad es Cristo crucificado, Cristo en Su muerte y sepultura. Isaac en el altar era la puerta para que Abraham pudiera ver la resurrección. Hasta que Isaac se ofreciera, Abraham no podría ver la resurrección. Hasta que Cristo fuera en muerte, hasta que fuera ofrecido, nosotros no podríamos ver la resurrección.

Jesús dice en Juan 14, "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida." ¿De qué habla Jesús en Juan 14? Habla de la cruz, de irse en la muerte, de venir otra vez y de tomarlos a Sí Mismo. Juan 14 no está hablando de una locación; está hablando de una relación. En el texto original griego vemos eso. Vemos que cuando dice, "…para que donde Yo estoy, vosotros también estéis…" no está hablando de una locación sino una relación. En Versciulo 20 dice, "…Yo estoy en Mi Padre, y vosotros en Mí, y Yo en vosotros." Dijo, "Me voy; voy a la muerte; vendré otra vez en el poder de la resurrección. Voy a vivir en ustedes, y ustedes van a vivir en Mí. Donde Yo estoy, ustedes también estén." ¡Aleluya! ¡Gloria a Dios! "En aquel día…" ¿Cuál día? El día que vio Abraham. ¿Cuál día era? El día de la resurrección. El día de la resurrección es el día del Señor. Es el día de Su ira contra el pecado; es el día de Su gloria a los que Lo reciben. Es el día de Su venida en poder, gloria y Espíritu. ¡Aleluya al Cordero del Dios vivo! Yo sé de que estoy hablando.

¿Dónde se declaró a Él el Hijo de Dios? ¿Cómo sabía Abraham que Isaac era su hijo? Porque Dios lo devolvió Isaac a Abraham en un tipo de la resurrección. ¿Dónde se declaró a Jesús realmente el Hijo de Dios? Romanos 1:4, "que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos." Salmos 2:6-7, "Pero Yo he puesto Mi Rey sobre Sion…Yo publicaré el decreto…Mi Hijo eres Tú; Yo Te engendré hoy." Estoy hablando de "el día." ¿Cuál es el día? "Este día Te engendré." A Jesús se llama "el unigénito de los muertos." ¿De qué fue engendrado; de que fue resucitado? Entre los muertos, en la resurrección. Eso es el día en que el Padre declaró, "Mi Hijo eres Tú; este día en la resurrección Yo declaro, '¡Tú eres Mi Hijo!' Tú eres un Sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec." Ese es el Hijo que es revelado en ti. Ese es el Hijo que es revelado en mí. Ese es el día que vio Abraham. El día de la resurrección. Es el día en que el Señor es resucitado y revelado. Nosotros vivimos en ese día por la fe del Hijo de Dios. Para Abraham estaba lejos; para nosotros es venido ahora en Cristo.

¿Cómo sabes que el día ha venido? Solo sabes que el día ha venido cuando Dios revele a Su Hijo en ti. Puedes saber naturalmente, pero únicamente sabes en tu corazón cuando el Padre Mismo declare a Su Hijo en ti. Esto es lo que Pablo quiere decir cuando dice, "Pero cuando agradó a Dios…revelar a Su Hijo en mí…" (Gálatas 1:15-16) Por eso dijo Pablo, "…a fin de conocerle, y el poder de Su resurrección…y ser hallado en Él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe." (Filipenses 3:10 y 9) El Señor nos ha traído al día que Abraham vio de lejos, pero Abraham sabía este día porque el Señor en tipo y sombra le regresó Isaac a él. Es un tipo de la resurrección. Es un tipo de Dios declarando el día. ¿Cómo Dios declara el día? Declara el día por declarar el Hijo. No es un día que estamos buscando; es el Hijo. ¡Aleluya! Cuando Él es revelado, el día es revelado. El Espíritu ha venido para traer a nosotros en nuestros corazones de la fe de Abraham que ve de lejos a la fe de Cristo que dice, "Es ahora." Él está en mí. No tengo vida aparte de Él. ¡Qué fe, qué confianza! En todos lados, cada lugar y cada tiempo nos paramos seguros en la fe del Hijo de Dios. No somos avergonzados del evangelio de la cruz porque es Cristo en mí y en ti. Es la realización que estoy crucificado, pero, sin embargo, tengo vida. Pero ya no soy yo; Cristo vive en mí. Hemos venido a esa realidad. Esta es la fe del Hijo de Dios.

Habacuc el profeta miró más delante. Vio un tiempo. El tiempo ha venido; la visión ha venido. La simiente de Abraham ha venido. Estamos en Él, y aquí en la realidad de Cristo vivimos por fe. Nuestro propósito en estos tiempos es ministrar unos a otros, no la fe de Abraham que espera muy lejos, sino la fe del Hijo de Dios que es ahora. Ojalá que la gracia de Su fe esté en nosotros. Es por eso que estamos aquí, qué el Espíritu de Dios más perfectamente nos traiga de fe a fe, no por ver muy lejos sino por realizar que Él está en mí. Él nos ha recibido a Sí Mismo. Donde Él está, nosotros también estamos. Es un gran gozo y privilegio estar aquí con ustedes en la fe de Jesucristo. No hay ningún otro lugar en la tierra que me gustaría más estar. Muchas gracias por permitirnos estar aquí. Nos permiten por su presencia. No es una cosa pequeña. Dios les bendiga.

5. De Fe a Fe

Estamos hablando de la obra del Espíritu en nuestros corazones por la cual venimos de fe a fe. La pregunta esta mañana es ¿en nuestros corazones nos hemos trasladados de fe a fe? O se hemos trasladados o no. En nuestros corazones, almas y mentes, o identificamos con la fe de Abraham o la fe de Cristo. No estoy hablando de nuestras cabezas sino nuestros corazones donde vivimos. Esa es la pregunta esta mañana. Lo que he tratado de hacer en la Escritura es mostrarles la diferencia entre las dos. ¿Cuál es la fe de Abraham? ¿Cómo es diferente de la que llama Pablo "la fe de Cristo"? Una es cumplida en la otra. La fe de Abraham tiene que ser cumplida en la fe de Cristo. En Cristo nuestra fe es cumplida. ¿Qué significa? Lo que hemos mostrado de la Escritura en estos dos días es esto: la fe de Abraham miraba a un Cristo que vendría y un día lejano. Él día era real, pero estaba lejos. Abraham vio algo real, pero vio de lejos. Su fe estaba en algo real, pero estaba lejos. Esa es la fe de Abraham, ver algo real que no ha sucedido todavía. La simiente de Dios era real, pero todavía no había venido. La tierra, un lugar de morar, un lugar para vivir, era real pero todavía no había venido. Lo que la Escritura les dice y yo les digo es que lo que Abraham vio por fe, que era real pero no había venido, ahora ya está aquí en Cristo.

La mayoría de los cristianos me oirán decir esto, y dirán, "Amén." Pero en sus corazones no se mueven de la fe de Abraham a la fe de Cristo. Todavía quieren una fe de algo que está por venir. En la Biblia esa es la fe de Abraham. No sé como decirlo en otra forma. Por fe Abraham vio más allá. ¿Es esa la fe que tú tienes? En la mayoría ésa es la fe. Una pregunta, ¿la fe de Abraham se cumplió en Cristo o no? Es muy simple. Si la fe de Abraham no se cumplió en Cristo, entonces, la fe de Abraham fue en vano, y Dios es un mentiroso. Estamos tratando con un asunto esta mañana en nuestras Biblias y nuestros corazones. ¿Dios cumplió la fe de Abraham o no? ¿Es la historia que leímos ayer en Génesis, Abraham e Isaac, un verdadero tipo del Padre y el Hijo, o no? Aquí la fe de Abraham fue probada. La pregunta es ¿fue cumplida la fe de Abraham o todavía está incompleta? ¿Lo que vio Abraham está apenas por venir? Si es así, ¿qué es lo que tenemos? ¿A qué hemos venido? ¿Qué es lo que tenemos que es mejor que tenía Abraham?

Esta es la misma pregunta que los judíos tenían que contestar. No querían nada mejor que Abraham. Decían somos hijos de Abraham. Lo que Cristo realmente dijo a los judíos fue esto: "Sí, tu padre Abraham vio Mi día y se gozó." Hablamos de ese día ayer. En tipo y sombra Abraham vio la resurrección; vio la simiente venida en resurrección. Jesús dijo, "…si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto." (Juan 12:24) El fruto es el incremento de Él en Su cuerpo. Su cuerpo es el cuerpo de Su resurrección. Es el cuerpo donde la resurrección vive. La iglesia es Su cuerpo, la plenitud de Él. En tipo y sombra Abraham vio eso. Jesús dijo, "Él vio Mi día, y se gozó. Sin embargo, Uno mayor que Abraham ya es venido. Antes que Abraham fuese, Yo soy."

No es suficiente ser como Abraham. Hay Uno más grande que Abraham. Jesús dijo, "Antes que Abraham existiera, Yo soy." Nosotros no hemos venido a Abraham; hemos venido al "Yo soy." Hemos venido al mayor que Abraham. Hemos venido a lo que Abraham vio de lejos. Si no hemos hecho eso, hemos venido a nada. Por favor escuchen que digo. Los judíos reclamaban a Abraham y rechazaban a Cristo. Cristo dijo, "Tu padre Abraham estaba buscando a Mí. Vio Mi día. Vio el día de Mi venida. Vio el día de Mi resurrección. Vio el día que Yo soy." ¿Dónde lo vio Abraham? Lo vio en tipo y sombra en Isaac en la montaña. Lo vio cuando Dios dijo, "Alza ahora tus ojos." Y Dios le dijo otra vez, "Así será tu simiente como el polvo de la tierra y las estrellas en el cielo."

Génesis 22:14, "Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto." ¿Qué será provisto en el monte del Señor? Les sugiero que en el monte del Señor vean al Señor. En el monte del Señor, el Señor aparece. Muestra Su grandeza y Su incremento. En Génesis está en tipo y sombra, lejos. El escritor de Hebreos dice, "Ustedes han venido al monte del Señor." Nosotros hemos venido en la realidad de Cristo no en tipo y sombra. Estamos llegado al monte de Sion. Abraham estaba llegando; nosotros ya estamos allí. ¡Aleluya! Estamas llegado a la ciudad de Dios, a Jerusalén la celestial. ¿Dónde? En Cristo Jesús. La Jerusalén celestial estaba hablando de Él, la morada. Moramos en Él; vivimos en Él.

En la fe de Abraham, las cosas y los lugares eran usados para hablar de Cristo. No vamos de lugares y cosas a lugares y cosas. Vamos de cosas, lugares, tipos y sombras a la realidad del "Yo soy," a la realidad de Cristo. "Yo soy." ¿"Yo soy" qué? "Yo soy todas las cosas que jamás eran habladas, que jamás eran prometidas, que jamás eran profetizadas. Yo soy." En Cristo el justo vivirá por fe, no una fe en algo por venir sino fe en lo que ya está venido. Hemos venido de cosas esperadas, de cosas no vistas, a la substancia, a la evidencia, a la Persona. ¡Aleluya! Algunos de nosotros hemos pasados.

Es innegable que la fe de Abraham vio de lejos. La fe del Hijo de Dios, por la cual Pablo vivía, no ve de lejos. La fe del Hijo de Dios dice, "Yo soy. Yo estoy en ti; tú estás en Mí. Yo soy la resurrección; Yo soy la Verdad; Yo soy la Vida. Donde Yo estoy; tú también estás. Yo soy." Esta es la pregunta esta mañana en nuestros corazones. ¿Creemos que Él es el "Yo soy," o no? Yo sé lo que la religíon dice. Pero ¿qué dice nuestro corazón? Amigo, la fe está en tu corazón, o no. O creemos en una cosa aquí afuera, o creemos en una realidad dentro. O creemos que estamos en Cristo, o no lo creemos. O creemos que Cristo está en mí ahora y que vivo por Él, o no lo creemos. Para mí el cristianismo es una religión, o es una vida. Para mí el cristianismo es algo que hago, o lo que Él está haciendo ahora en mí. Estas son las opciones. Para todos que están aquí esta mañana es de una forma o la otra en nuestros corazones.

Estoy aquí solamente presentarles de la Escritura una realidad que es cumplida en Cristo. O caminamos en esa realidad o no caminamos. Aquí está el asunto. No podemos vivir por la fe del Hijo de Dios, no podemos vivir por la fe de Cristo a menos que dejemos atrás la fe de Abraham. No podemos ser un hijo y un hombre al mismo tiempo. Gálatas 4:1, "…Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es s de todo." Hay un punto en el tiempo donde cesas ser una cosa y empiezas a ser otra. Ese es un punto específico en el tiempo. No te sales de una gradualmente y empiezas la otra. En lo natural no es así, pero definitivamente no es así en lo espiritual.

Si vamos a vivir por la fe del Hijo de Dios tenemos que salir de la fe de Abraham. Eso es exactamente lo que dijo Jesús a los judíos. Ellos dijeron, "Abraham es nuestro padre." Pero hay un Padre más grande. Preguntaron a Jesús, "¿Qué es lo que estás diciendo? Eres más grande que Abraham?" Jesús dijo, "Antes que Abraham fuese, Yo soy. Abraham vino, y Abraham se fue; Yo soy." Los judíos no sabían que creer. Dijeron, "Hemos conocido a Abraham por muchísimo tiempo." Jesus dijo, "Antes que Abraham fuese, Yo soy. Ahora tiene que pasar de Abraham a Mí." Ellos dijeron, "Pero, Señor, por cientos y cientos y cientos de años hemos buscado al Mesías. Nos gusta buscar al Mesías. Tenemos toda nuestra religión para buscar al Mesías. Todos los días oramos, 'O, Dios, manda el Mesías.' Si no tendríamos esa oración, ¿para qué oramos? Aquí estás Tú, y vamos a tener que salir de todo ese forma de creer, y decir, 'Lo que estábamos buscando ya está aquí. Lo de que los profetas hablaban está aquí.'" Los judíos no lo hicieron. Ellos prefieron buscarlo en vez de recibirlo. ¿Qué pasa contigo? ¿Qué pasa conmigo? Lo hago muy sencillo para ustedes esta mañana. Uno, dos, es tan sencillo. La fe de Abraham era una fe genuina, real y válida hasta que llegó Cristo. Pero después de que Cristo vino, tenemos que trasladarnos de fe a fe.

El gozo más grande de Abraham hubiera sido que Cristo estaba en él. Pero Cristo no estaba en Él. Él miró de lejos a ese tiempo. El gozo más grande de Abraham hubiera sido vivir donde estamos viviendo nosotros. Pero solamente podía ver la tierra de lejos. Nosotros hemos llegado a lo que Abraham buscó. Si Abraham estuviera aquí esta mañana en este cuarto, bailaría y gritaría. Estaría diciendo, "Lo que Dios prometió; lo ha hecho. Estaba buscando una morada, y Dios me ha traído en Su Hijo. Vivía en tiendas; era un extraño; ¡ahora yo soy un hijo en la casa de mi Padre!" Eso es lo que Abraham diría. Eso es lo que Pablo dijo. Hemos venido de fe a fe. Como una obra del Espíritu, la fe de Abraham fue cumplida completamente en Cristo.

La pregunta que era para la iglesia en el tiempo de Pablo es para nosotros también. ¿Has venido de fe a fe? Entonces él cita de Habacuc, "El justo vivirá por Su fe." Pablo dice que esto es cumplido en Cristo. "…y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios…." (Gálatas 2:20) De esto estaba hablando. No digo que la fe de Abraham no era buena. No, digo que la fe de Abraham era muy buena. Decimos que esa fe vino a ser cumplida en Cristo. Negar que la fe de Abraham es cumplida en Cristo es negar la fe. Y es negar todo lo que Abraham esperaba. Si nosotros no hemos venido a todo lo que Abraham esperaba en Cristo, ¿qué clase de salvación tenemos? Aquí está el problema. En el tiempo de Abraham Dios habló en tipos y sombras. Los podemos ver con los ojos naturales. Los sentimos con las manos. Aquí en Cristo no estamos tratando con tipos y sombras sino con la realidad del Espíritu. Aquí no podemos ver con los ojos naturales o oír con los oídos naturales. Aquí la fe no se basa en tipos y sombras. Aquí la fe se basa solamente en que el Espíritu puede revelar. Nuestro problema es que continuamos buscando tipos y sombras. Queremos verlo con los ojos naturales. Queremos oírlo con los oídos naturales. Pero se puedes verlo con los ojos naturales o oírlo con los oídos naturales, no es Dios, no ahora en Cristo.

En algún tiempo fue Dios. En algún tiempo fue así como Dios hablaba. Hebreos 1:1-2 dice, "Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el (en) Hijo…." Antes podías oír con los oídos naturales los tipos y sombras. Ahora solamente puedes oír por el Espíritu, pero lo que oyes es la verdadera voz de Dios. Antes podías ver con los ojos naturales, pero solo podías ver un tipo y sombra. Ahora solamente puedes ver por el Espíritu, pero lo que ves es el verdadero Hijo de Dios revelado en ti por el Espíritu Santo. No nos hemos trasladado de tipos y sombras a más tipos y sombras. No nos hemos trasladado de un tipo de cielo a otro tipo de cielo. No nos hemos trasladado de un tipo de santuario a otro tipo de santuario. Hemos trasladado del tipo a la realidad en Cristo Jesús. Allí vivimos por la fe del Hijo de Dios. Esta mañana o estamos viviendo por la fe de Abraham esperando esa realidad o estamos viviendo por la fe del Hijo de Dios en realidad.

6. Quitar la Ley

Vamos a tratar con el quitar de la ley. Históricamente, la ley tenía que ser quitada porque la ley estaba construída sobre tipos y sombras. La ley no podía traer a nadie a justicia. Era añadida por las transgresiones. Si se quedara, se convertiría en una piedra de tropiezo. Lo que vamos a ver ahora no es solo importante; es vital y necesario para nos traslademos de fe a fe. La ley y todo lo que significa, todo el antiguo pacto, tiene que ser tratada en nuestros corazones como se ha tratada en Cristo. El velo que fue quitado en Cristo tiene que ser quitado de nuestros corazones. Es exactamente que Pablo dice en 2 Corintios 3:14-18. El velo de que estaba hablando es la ley. Es removido en Cristo; tiene que ser quitado de nuestros corazones. En otra palabras tenemos que permitir al Espíritu Santo trabajar en nosotros como está en Cristo para que podamos decir, "Para mí vivir es Cristo." Tenemos que permitir la obra del Espíritu Santo en nuestros corazones. El Espíritu trabaja en nosotros según la obra finalizada de Dios en Cristo. El Espíritu no trabaja en nosotros algo menos que Cristo es. Él trabaja en nuestros corazones según lo que está cumplido en el Hijo.

En otra palabras, la salvación que nos muestra es la salvación, la redención y la gloria que están en el Hijo, nada menos y no otra. El Espíritu Santo revela en nosotros al Hijo, y eso es cuando nosotros nos trasladamos del antiguo pacto que habla de Él al nuevo pacto que es realizado en la Persona de Él. La ley tiene que ser tradada en nuestros corazones. La ley no es solamente los diez mandamientos. Vamos a leer en Gálatas 3:17,"Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa." ¿Qué es lo que está diciendo Pablo aquí? Cuando habla del "pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo," está hablando de Abraham. Está hablando de Su pacto con Abraham que era un pacto de fe. Dios no mostró a Abraham la ley; le mostró al Cristo que vendría. Dios no mostró a Abraham el tabernáculo de Moisés; le mostró el cielo mismo. El pacto que Dios ratificó antes de la ley era un pacto de fe. La ley no podía abrogar lo que Abraham vio por fe, de lejos. La ley no podía tomar su lugar.

El argumento de Pablo es ¿por qué sirve la ley entonces? Versículo 19,"Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la Simiente a Quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador." Pablo dice que la herencia, la promesa, no vino por la ley. Fue dada por Dios por fe. Por eso, tiene que ser cumplida por fe. Lo que Abraham vio no era la ley. Antes de la ley, Abraham vio una herencia; Abraham vio una Simiente. Abraham vio una promesa. Abraham vio una tierra. Abraham vio a Cristo. Les leo, "El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo…" Abraham vio a Cristo. Lo vio de lejos, pero vio a Cristo. Dios confirmó un pacto con él. El argumento de Pablo es que cuando Dios dio la ley no cambió el pacto. No abrogó la promesa. Entonces ¿para qué sirve la ley? No fue añadida para hacer la fe mejor; fue añadida a causa de las transgresiones. Fue añadida porque Israel no caminaba por fe, ni siquiera la fe de Abraham. Así es porque Dios los puso bajo la ley para mantenerlos hasta que la fe de Abraham se cumpliera en Cristo.

Leemos eso aquí. Versículo 25, "Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo." ¿Para qué sirve la ley? Fue añadida por transgresiones. ¿Hasta cuándo? ¿ Por cuánto tiempo nos gobierna la ley? ¿Hasta qué estemos cansados de servir la ley? ¿Hasta qué la ley sea vieja y decrépita? No, en un tiempo definido. La ley fue añadida hasta que lo que vio Abraham de lejos vino en la realidad del Espíritu. Cuando lo que vio Abraham de lejos vino en la realidad de Cristo, la ley era innecesaria. Estar en Cristo y aún se sirve la ley era y es anticristo. La ley fue dada para detener temporalmente a causa de las transgresiones. Hablaba de la justicia, pero no se podía hacer justo. Hablaba del cielo y del lugar santísimo, pero no se podía llevar allí. Tenía un sumo sacerdote, pero él no podía presentar su propia vida. Tenía que ofrecer la vida de un toro, una cabra o un cordero. La ley fue dada por un periodo de tiempo. ¿Hasta cuándo? "…hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa…" Versículo 16, "Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su Simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de Uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo." Todo el asunto aquí no somos tú y yo. Todo el asunto es ¿Dios cumplió Su promesa a Su simiente? La promesa a Abraham concerniente una herencia, una casa, una tierra y una ciudad era actualmente al Simiente que es Cristo. Dios hizo esa promesa a Su Hijo, a Abraham y su Simiente, no simientes, no muchos, sino Uno, Cristo. Todo el asunto de la salvación no es tú y yo; es entre el Padre y el Hijo. ¡Aleluya!

¿Tiene el Hijo una casa? ¿Tiene el Hijo un cuerpo? ¿Tiene el Hijo una ciudad? ¿Tiene el Hijo un trono? Eso es todo el asunto. ¿Lo tiene? Todo nuestro pensamiento es equivocado. Pensamos que nosotros somos el asunto.¿Qué va a hacer Dios por mí? ¿Qué es lo que promete Dios a mí? Las promesas no son para mí; eran para el Hijo. Aquí está la realidad: nosostros somos coherederos con el Hijo. Pero si el Hijo no tiene una ciudad, ¿de qué somos coherederos? Si el Hijo está desnudo y no tiene un cuerpo, ¿dónde estamos nosotros? Este es el argumento de Pablo en 2 Corintios:5. El tema es el Hijo, amigo. El tema es el Hijo. La promesa es al Hijo. La herencia pertenece al Hijo. Nosotros somos coheredores con el Hijo. Si el Hijo no tiene nada, nosotros no tenemos nada. Todo el tema de la fe es con el Hijo. ¿De quién es la fe en el nuevo pacto? ¿La fe de JW Luman? No, no, no, no, no. Es la fe del Hijo de Dios. Todo el tema de fe es con el Hijo. El Hijo creía al Padre, y el Padre dio al Hijo lo que prometió. Dio un cuerpo, un santuario, una casa, un tabernáculo y una herencia en los santos. ¡Aleluya!

¿Para qué esperamos? El escritor de los Hebreos nos dice que es la salvación, "…puestos los ojos en Jesús…" (Hebreos 12:2) No es mirar más allá que Jesús. La salvación es mirar en Jesús; no es buscar Jesús. "…puestos los ojos en Jesus, el autor y consumador de la fe…." ¿Qué significa eso? Aquí en Abraham, Jesús es el autor. Empezó con Abraham donde la promesa fue dada a Abraham y a la verdadera Simiente de Abraham que es Cristo. Aquí es donde la fe empieza. El autor de la fe de Abraham es Cristo. Y el consumador de nuestra fe es Cristo. "…puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…." ¡Aleluya!

La fe no sale más allá que Jesús. La fe es consumada, completa y hecha perfecta en Él. ¡Empezó en Él; se consumó en Él! ¡Gloria a Dios! Esta es la salvación. "…puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…" Recibimos en Él todo lo que Abraham vio. Tenemos que tratar con la ley porque fue añadida. Ni siquiera debería existir. No había allí porque estaban viviendo por fe; había allí porque no vivieron por fe.

En el Antiguo Testamento cuando Dios refería a Sí Mismo, dijo "el Dios de Abraham, Isaac y Jacob." No dijo, "el Dios de Moisés o Josué." ¿Por qué? Porque Moisés y Josué estaban bajo la ley. La ley es la administración de muerte. Dios no es un Dios de lo muerto; es un Dios de lo vivo. Él es el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Era el Dios a Moisés, pero es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Es el Dios de fe. Siempre esta escrito así. Cuando hablaba con Moisés, describía a Sí Mismo como el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. ¡Hoy para nosotros es el Dios y Padre del Señor Jesucristo! ¡Aleluya al Cordero de Dios! Tenemos que tratar con la ley porque fue añadida. Es como una mancha fea en una pintura hermosa. Se necesita quitarla por la cruz. Ahora es una pintura hermosa. Esa es la forma que Dios quiere, pero por las transgresiones, la ley fue añadida.

Versículo 21, "¿Luego la ley es contaria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley." La ley era necesaria, no para la fe, pero por causa de las transgresiones. La ley no fue añadida para dar vida. El justo vivirá por fe no por las obras de la ley. Aquí está el problema. Los judíos por muchos y muchos años bajo la ley desarrollaron su propia sistema religiosa. Encontraron en la ley lo que llama Pablo, "una justicia de ellos mismos por las obras de la ley." La ley como fue dada por Moisés en su pureza no permitía alguna cosa. Cristo les dijo, "Si entendieran a Moisés y la verdadera ley, vendrían a Mí porque la ley fue dada para mantenerse hasta que Yo viniera." "…hasta que viniese la simiente…"

Si Cristo no ha venido, nosotros estamos bajo la ley. No hay otra forma. Si decimos que no estamos bajo la ley, decimos que Cristo ha venido. Él vive en Mí; Yo vivo en Él. Lo que Abraham vio está cumplido. No puede ser las dos formas. Eso dice la Biblia. Pablo está razonando aquí con los judíos. La carta es para las gálatas, pero las gálatas estaban escuchando a los judíos. Las gálatas empezaron en fe y en el Espíritu. Pero unos judíos llegaron y dijeron, "Pablo está bien, pero es algo así como un fanático. Él dice que todos los tipos y sombras en la ley están eliminados. Dice que todo eso es cumplido en Cristo. Además, va a decirles que no son judíos o gentiles. Este hombre va a quitar toda su vida. Va a decir que la única vida que tienen es Cristo. Es un buen hermano, pero es un fanático. Continuamente está violando nuestras tradiciones. Ya no canta nuestras canciones cuando marchamos y cantamos, 'Vamos a Sion.' Pablo dice que estamos en Monte Sion, no en camino. Él ni siquiera lo canta bien. Tienen que tener cuidado con él. No le gustan nuestras canciones; no le gustan nuestras ceremonias. Tal vez les dijo que no tienen que ser circuncidados. Nosotros sabemos que un buen judío tiene que ser circuncidar. La salvación es de los judíos. Tienen que ser circuncidados." Y los gálatas dijeron, "Sí, está bien. No va a doler, ¿verdad?"

Entonces Pablo oyó de eso y preguntó, "¿Qué clase de canción cantaron? ¿Hizieron qué? ¿Por qué no traen un cordero, y lo sacrifican? Si van a regresar al pasado, ¿por qué no van enteramente?" Entonces, escribó su carta. "¡Oh gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó? Comenzaron en el Espíritu; ahora tratan de encontrar el cumplimiento en la carne. ¿Están en Cristo o no?" En Gálatas Pablo dice que su evangelio es por la revelación de Jesucristo. En Gálatas dice, "Los hago saber, hermanos, que mi evangelio vino cuando Dios reveló a Su Hijo en mí." Cuando Pablo escribe a los gálatas, está hablando a los judíos. Por eso está tratando con la ley en una iglesia gentil.

Amigos, nosotros que estamos aquí en Cristo no tenemos que tratar con la ley. No debe ser un tema para nosotros, pero sigue regresando . El antiguo pacto donde las cosas están de lejos no debe ser un tema para nosotros, pero sigue regresando. Alguien vino de Jerusalén y dijo, "Necesitan ser circuncidados." Los asuntos son diferentes hoy, pero es la misma ley. Es una justicia de nosotros mismo. Son obras de nosotros mismos, lo que yo necesito hacer, lo que tú necesitas hacer, adonde vamos en lugar de donde estamos. Robamos el Hijo de Dios de Su promesa por la ignorancia de nuestros corazones. Debemos encontrar en Él por el Espíritu todo lo que Dios ha prometido. Porque lo que Dios prometió por fe, ya ha dado en Su Hijo.

La ley tiene que ser tratada con. ¿Cómo es eliminada la ley? ¿Fue la ley crucificada? No, Cristo fue crucificado. ¿Cómo fue eliminada la ley? Podíamos decir, "Vamos a ignorar la ley." No, no podemos ignorar la ley. Fue dada por Dios y tiene que ser cumplida. El tiempo de la ley tiene que ser cumplido en ti. No puedes transgredirla. Esa no es la forma de eliminarla. I Corintios 15 habla de la resurrección. El primer tema está en Versículo 20, el segúndo en Versículo 35, y el tercero de Versículo 50 y después. Todo es acerca de la resurrección. ¿Cómo se elimina la ley? Versículo15:55, "¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?" Está hablando de ese mismo momento en que escribió ese epístola. No dice, "¿Oh, muerte, que va a pasar con tu aguijón? No, dice, "¿Oh, muerte, que pasó con tu aguijón; dónde está tu aguijón? Sepulcro, ¿dónde está tu victoria?" Entonces explica en Versículos 56-57, "ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo."

Toda la cuestión de la muerte y el pecado está atada en la ley. En Cristo nos ha traído de la muerte a la vida. ¡Él es la resurrección y la vida! Él nos ha traído del sepulcro, y nos ha resucitado al cielo porque Él es la resurrección. Él nos ha traído del cuerpo de la muerte al cuerpo de la vida. ¡Nos ha dado la victoria sobre la muerte, victoria sobre el pecado, victoria sobre la ley en Jesucristo el Señor! ¿Cómo? Por la cruz.

¿Qué es necesario para eliminar la ley? La ley fue quitada. Nos ha dado la victoria en Cristo. ¿Cómo hizo eso? En Romanos 7:1-6, Pablo usa un ejemplo de la ley para explicar una realidad en Cristo. "¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive?" Pablo dice que bajo la ley una mujer está atada con su esposo. En esta misma manera dice Pablo que los judíos están atados con la ley. La ley es su esposo. Pero Cristo nos ha liberado de ese esposo, la ley. ¿Cómo? ¿Nos robó? No. ¿Cómo hizo eso? "…la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive?" Versículo 4, "Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo…."

La ley tiene dominión sobre ti mientras vivas. Eras hecho libre de la ley cuando moriste con Cristo. ¿Cuándo tú moriste con Cristo? Moriste con Él en el cuerpo de Su muerte, el cuerpo en que Él ha traído a todos los hombres. "…que si Uno murió por todos, luego todos murieron…" Se hizo un poco menor en la forma de un hombre. Como hombre se humilló a Sí Mismo, hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Cuando Él murió, yo morí. Cuando yo muero, la ley no tiene poder. Por eso, ni pecado ni muerte tienen poder sobre mí.

"…la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive…" Pero en mí mismo yo no puedo morir a la ley. En mí mismo yo solo puedo morir bajo la ley. De otra manera, podemos matar a todos y mandarlos al cielo. En estos días muchos predican así. Dicen, "Cuando te mueras, vas al cielo." "¿Estás diciendo que yo puedo ir al cielo por morir?" "Sí, es cierto." "Entonces ¡Dispárame ahora!" En mi mismo no puedo liberarme de la ley, ni puedo ir al cielo. En mi mismo no puedo morir a pecado. Yo solamente puedo morir en pecado. No puedo morir a la muerte de pecado. Solamente puedo morir entre los muertos.

Por eso, Pablo dice en Romanos 7:24, "¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?" ¿Quién me librará? No puedo morir a mí mismo. ¿Quién me librará? Si solo la muerte puede liberarme de la ley, yo solo no puedo morir a la ley. ¿Qué esperanza tengo? "¡Miserable de mí!" En Romanos es los mismo como en Corintios, "Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro." "Con Cristo estoy juntamente crucificado…" Cuando Él murió, no solamente murió por mí, murió como yo. Sí, murió por mí porque no lo podía hacer por mí mismo. Pero también murío como tú y yo y todos que Lo recibirán en Su muerte. No pueden recibirlo en Su vida a menos que Lo reciban en Su muerte. La ley tiene que ser tratada con. La ley tiene poder mientras vivas. No hay otra forma de morir excepto por la cruz. Ahora es la verdad que cuando morimos aquí en la cruz, vamos al cielo. Estamos resucitados en lugares celestiales; estamos resucitados en Jesús Cristo. Pero no es tu muerte; es Su muerte para ti. Es la muerte de Él como tú. No tiene límites. No hay nada que se queda del antiguo.

La resurrección no es un hombre que vuelve a vida. La resurrección es Cristo Mismo viviendo en ti. Si yo vivo aquí en Cristo, la ley todavía se enseñorea. Eso es el misterio de la cruz, pero se hizo claro en Cristo. Por eso Pablo dijo lo que dijo, "Yo estoy juntamente crucificado con Cristo. Ahora la ley no tiene poder sobre mí, ni el pecado ni la muerte. Porque en que Cristo murió una vez, ya no tiene la muerte dominio sobre Él. Porque Él murió, ahora vive para siempre para Dios. Si Él vive para Dios para siempre, Él es mi vida para siempre. Por Él yo vivo para siempre. Jamás moriré. La muerte no tiene dominio sobre mí porque morí en la cruz. Por eso yo puedo decir, 'Con Cristo estoy juntamente crucificado, pero sin embargo, yo vivo.' Pero un momento, no soy yo; porque si sería yo, la ley tendría dominio. Yo vivo, pero ya no yo; Cristo vive en mí. ¡La ley no tiene dominio sobre mí!

Le ley tiene que ser tratada con, pero la ley no es tratada con por eliminar la ley. La ley es tradada con por eliminar a mí. Cuando yo sea eliminado, la ley no tiene poder; el pecado no tiene poder; la muerte no tiene poder. No puedo eliminar a mí mismo. La cruz es donde Cristo me eliminó porque Él murío como yo para que yo pueda vivir por Él. Por la cruz la ley es eliminada, y nosotros podemos venir en nuestros corazones de la fe de Abraham a fe del Hijo de Dios. Podemos vivir por fe en la realidad de Cristo.

Solamente el Espíritu de Dios puede obrar esto en nosotros. No va a saltar sobre ti, echarte por tierra y atarte. Tienes que convertirse para verlo a Él. Padre, revela a Tu Hijo en mí. Tú tienes que desear venir de fe a fe. Tú tienes que desear no servir la ley. Padre, revela a Tu Hijo en mí. "No con ejército, ni con fuerza, sino con Mi Espíritu, ha dicho Jehová." (Zacarías 4:6)

 

Monterrey, Mexico

5 de febrero, 2003