LA IGLESIA QUE ES SU CUERPO

Por J W Luman

Esperamos que estos días el Espíritu Santo pueda tener libertad para tratar a nuestros corazones sobre la realidad de Cristo que mora en nosotros. El propósito de la iglesia en la tierra es nada menos que dar expresión al mundo de ese Cristo que mora en nosotros. Hay tres hechos irreversibles: número uno, no hay ningún llamamiento más alto que aquella a la cual Dios ha llamado a la iglesia; en segundo, no hay un misterio más grande que aquél en el cual la iglesia está llamada y tercero, todos los motivos que podamos tener para el ministerio serán juzgados a la luz de aquel misterio y aquel llamamiento a lo cual somos llamados. Tarde o temprano todo ministerio tendrá que confrontar esta pregunta. La pregunta es, "¿Lo que estoy haciendo yo en el ministerio, lo estoy haciendo como ministro de cosas o como ministerio de Cristo?" ¿El ministerio en lo cual estoy obrando, lo hago para mí o lo hago para la iglesia? ¿Lo que estoy haciendo es para mi beneficio o lo estoy haciendo para el misterio, el llamamiento verdadero de la iglesia? Tarde o temprano, todo ministerio confrontará esta pregunta y será juzgado. Es una cosa de examinación propia. Uno puede mirar todo lo que ha logrado en su ministerio. Puede mirar a todos lugares a donde ha ido. Puede considerar todas las actividades que ha realizado en el ministerio, posiblemente en todo el mundo, pero esa pregunta tiene que confrontarse. Que si todo aquello que yo he hecho en el ministerio ha conducido la iglesia a su llamamiento en Cristo. ¿Hubo incremento de Jesucristo? Tarde o temprano, todos los ministerios tienen que ser juzgados a la luz de esa pregunta. Encontramos en todos los parábolas que Dios demanda incremento de Sí Mismo. El se da a Sí Mismo y demanda incremento de Sí Mismo. Solo las actividades del ministerio no bastan. No es lo que Dios requiere porque no produce incremento de Cristo. Ese incremento tiene que salir de nosotros y tiene que ser Cristo creciendo.

En cuanto se trata de la Biblia, si nosotros permanecemos dentro del contexto de la escritura, entonces encontramos que solo hay un vehículo en la tierra dado por Dios para la expresión de Cristo, y ese vaso es la iglesia. Quiero dar mucho énfasis sobre este punto. La iglesia no es uno de muchos vehículos para la expresión de Cristo en la tierra sino lo único dado de Dios en la tierra. Todo ministerio verdadero de Cristo tiene que sujir de la iglesia, de Cristo. Pueden existir muchos ministerios diversos. El instituto bíblico aquí es un ministerio de la iglesia; la casa hogar es ministerio de la iglesia; el evangelismo mundíal es un ministerio de la iglesia. Pero si se toman esas cosas por sí solas, separadas, se separándolas de la realidad de la iglesia. En ese momento dejan de ser una expresión verdadera de Cristo. No dejan de ser religiosas; no dejan de llevar el nombre cristiano, pero sí se dejan de ser ministerios de Cristo. Si pensamos que la iglesia es un edificio, entonces no importa lo que he dicho yo; pero si comprendemos el misterio de la iglesia, el misterio de quienes somos nosotros en Cristo, entonces podamos aprender que la iglesia y ninguna otra cosa es el vaso dado por Dios para la expresión de Cristo.

Es de este misterio de Cristo en nosotros que quiero hablarles en estos días. Miremos en Efesios Capítulo 1. Vamos a ver tres cosas referente la iglesia: primero, la iglesia que es Su cuerpo; número dos, la iglesia que es la persona de El; y número tres, la iglesia cual es la gloria de El. Si quitamos a Cristo de estos tres puntos, solo queda la iglesia vacía como una cosa muerta. Pero en unión con Cristo la iglesia tiene propósito, tiene vitalidad, tiene vida en unión con El. La iglesia es cosa viva, y no puede separarse en propósito de Cristo mismo. Quiero que veamos esto de cerca. Entonces, Efesios 1:19-21, "y cuál la supereminente grandeza de Su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de Su fuerza." No sé como se lee en español, pero en inglés es "para con nosotros." El punto que quiero enfatizar es que cuando hablamos de la iglesia y hablamos de Cristo inmediatamente se incluye nosotros. ¿Cómo dice Pablo? "Para con nosotros." Que nosotros sepamos la grandeza de Su poder. Para nosotros. No es cuestión si Dios tiene poder. "Quiero que ustedes conozcan el gran poder de Dios," eso no es su asunto aquí. Su propósito es este: lo que quiere es que conozcamos el poder de Dios "para con nosotros...la grandeza del poder de Dios dentro de nosotros." Quiere que nosotros comprendamos donde cabemos en eso de la obra de Dios y Su poder en nosotros. ¿Qué tiene que ver la iglesia conmigo o con usted? ¿Es un lugar donde yo voy? ¿Es como una fraternidad? ¿Es un lugar donde predico, o es la iglesia en verdad quienes somos nosotros en Cristo? ¿Estamos nosotros enredados en Cristo? ¿Y hasta qué punto estamos enredados en Cristo? ¿Cuál es la extensión de la grandeza del poder en nosotros? Esto es lo que Pablo desea que nosotros, quienes creemos, lleguemos a comprender, la realidad de nuestra unión con Cristo, que nosotros en verdad lleguemos a comprender cual es el misterio de Cristo en nosotros para que la iglesia no sea simplemente un vaso de religión cristiano sino mucho más que eso. La iglesia es el vaso escogido de Dios para la manifestación de Cristo mismo. En realidad no es posible separar a Cristo de Su iglesia, Su cuerpo ¿Qué es lo que sucede ahora en nuestros tiempos cuando se separa del cuerpo la cabeza? El resultado no solamente es cuerpo sin cabeza, sino lo que resulta es un cuerpo muerto, un cuerpo ciego y un cuerpo sordo, sin identificación, sin expresión. Que más bien enterrarse porque el propósito del cuerpo es servir la cabeza, no separado de la cabeza sino en unión con la cabeza para dar a la cabeza la plena expresión y plena manifestación.

Entonces por eso, me paré aquí en este versículo para dar énfasis de que nosotros estamos incluidos en esta realidad. Nuestro propósito de existir es dar expresión a Cristo aquí en la tierra, no solo hablar acerca de El, no solo llamado para convencer a la gente acerca de Cristo. Nuestro llamamiento no es extender la religión cristiana. Nuestro llamamiento es dar expresión viva de Jesucristo en nuestro ministerio; y este ministerio incluye su vida cotidíana, en nuestro enseñar, nuestro caminar, nuestro hablar, en todo, para dar a Cristo expresión viva. Este es el propósito de la iglesia. Y si la iglesia es así, una expresión viva de Cristo, entonces todos los ministerios de aquella iglesia también son expresiones de Cristo vivo. Esta escuela aquí es una expresión de aquel Cristo vivo.

Sigamos leyendo. En versículo 19 se habla de que conozcamos, "la grandeza de Su poder para con nosotros." Versículo 20, "la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a Su diestra en los lugares celestiales." Entonces, ¿de qué clase de poder estamos hablando? ¿Un poder que cae sobre nosotros o un poder que vive dentro de nosotros? ¿Qué clase de poder es aquél que está obrando en la iglesia? Es poder que se llama también resurrección. Es el mismo poder que operó en Cristo cuando fuera resusitado. La iglesia es el resultado de Su resurrección. Aquel Cristo que mora en usted no es un Cristo muerto, sino es resusitado. No es que Cristo en usted está esperando resurrección, sino ya es resusitado. ¡Usted es el cuerpo de Su resurrección! ¡Aleluya! No hablamos de cuerpos plural, resusitados; solo hablamos del cuerpo resusitado de Cristo Jesús. El apóstola Pablo está diciendo, "¡Ojalá que sepáis el poder de Cristo que vive en nosotros!" Es el poder de la resurrección. Es Cristo viviendo en Su cuerpo. ¡Qué gran poder! No es algo que espero sino que ya está en mí. El y Su poder es un poder que usted y yo ya podemos conocer. Es preciso que conozcamos si vamos a cumplir el propósito de la iglesia. Versículo 21,"sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo Sus pies, y Lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es Su cuerpo, la plentidud de Aquel que todo Lo llena en todo." Fíjense en esa definición. La iglesia que es Su cuerpo. Nuevamente, escuchen esa definición hasta que lo escuchemos en nuestro corazón, hasta que nos identifiquemos con El, en Cristo. Muchas veces cuando se les pregunta, "¿De que iglesia es usted? La gente dice, "Bueno, yo soy pentecostal; soy de Berea; yo soy bautista. Así diferentes identificaciones que le ponemos. Pero escúchenme bien, ninguna de esas cosas en verdad nos identifica con Cristo. Nos identifica con un concepto o una religión o a un lugar, una organización, un edificio; pero no se identifica con Cristo. Cristo no se identifica con ninguna de esas cosas, cero, pero la iglesia la cual es Su cuerpo. ¿De qué iglesia es usted? ¡Somos la iglesia Su cuerpo! ¡Gloria a Dios! Aquí estamos en Monterrey o China o Denton, Texas, ¿ pero quiénes somos?

No somos la iglesia de México o la iglesia pentecostal. Dice aquí en Efesios, la iglesia "la cual es Su cuerpo." La iglesia no es para mí identificación; es para Su identificación. Su cuerpo tiene propósito de darle identificación a El en la tierra, y El da a Su cuerpo identificación en los lugares celestiales. ¡Maravilloso es esto! Versículo 21, "sobre todo principado y autoridad y poder y señorío." Yo no tengo identificación en ninguno de aquellos lugares. Cristo es el Quien tiene identificación en aquellos lugares. En todos lugares celestiales sobre todo, El allí está identificando; y como Su cuerpo, El nos da a nosotros identificación en los celestiales sobre todo, grandemente sobre todo, todo principado y autoridad y señorío. El da identificación a Su cuerpo allá; entonces ¿será cosa pequeña que Su cuerpo le dé identificación a El aquí en la tierra al mismo grado? ¡Aleluya! ¿Qué si nosotros no podríamos encontrar lugar por Cristo en los lugares celestiales, tratando de presionar por el Espíritu sin poderlo lograr, nuestras oraciones no llegan mas allá, cerradas las puertas del cielo; tocamos y nadie contesta porque no tenemos identificación en los cielos? ¿En qué si el Señor Jesucristo nos tratara como nosotros a El? ¿Qué si la cabeza de este cuerpo glorioso no diera identificación al cuerpo Suyo en los lugares celestiales? No es así, ¿pero si fuera qué? Porque hay lugares en toda la tierra donde Su cuerpo no Le da identificación a Cristo. No digo que hay lugares donde no existan iglesias, edificios, aún; hablo de lugares donde existen muchas iglesas, mucha actividad religiosa, aún no identificación a Cristo. Allí si existe la religión. La división sí está. Los ministerios hechos de los hombres sí están. Pero allí Cristo no tiene expresión. La iglesia tiene propósito de dar plena identificación a Cristo aquí en la tierra así como El da a la iglesia en lugares celestiales. Porque no es que El está resusitado en un lugar y nos dejó separados en otro lugar.

Vamos a seguir leyendo, Efesios 2:1, "Y El os dio vida a vosotros, cuando estabáis muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvistéis en otro tiempo, situiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por Su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)," Pero fíjense en el proximo versículo,"y juntamente con El nos resucitó, y así mismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús," ¡Aleluya! Dios Lo ha levantado a El a lugares celestiales sobre todo principado y autoridad, y juntamente con El nos ha resucitado también, nos resucitó también, unidos con El, como Su cuerpo. Cristo nos llevó a lugares donde jamás pudiéramos llegar. El nos ha unido con el Padre. Nos ha traido a lugares celestiales. Nos hizo establecidos allá, sentados allí en lugares celestiales en Cristo. Y El es nuestra identificación allá en los lugares celestiales. Allá no es yo ni usted; solo Uno hay en ese lugar. ¿Cuál es el propósito de todo eso? La iglesia que es Su cuerpo, la plenitud de El. El propósito de todo esto es que El tenga plena expresión, plenitud de El a través de la iglesia y la tierra. Esto es el propósito de la iglesia. Pero ¿qué ha hecho la iglesia? Cosa triste es el comentario. La iglesia si ha llegado a las cuatro esquinas de la tierra y ha establecido identificación falsa, hermano contra hermano, pie contra pie, cada parte buscando su propia identificación, midiéndose conforme a lo que ellos pueden lograr, olvidando la expresión de Cristo, sino midiéndose por el tamaño de su propia causa, que tal grande ser el mano o pie. Es lo que ha hecho la iglesia. No sucedió esto en el año pasado, sino que ésto comenzó hace dos mil años. Ya había comenzado cuando Juan escribió Apocalipsis. Ya había comenzado. De allí se hacía peor. Y a través de los siglos el hombre sí ha logrado tener ciertas épocas de reformación. Procedimos de la iglesia en Jerusalén, la iglesia temprana a la iglesia del estado, la iglesia romana. Más tarde ésta se reformó, y se hacía protestante. Entonces da énfasis sobre cierto método de adoración, Luteranos, todas estas cosas de que decían reformación más alta. Y más tarde se llegó a reformar hasta esas cosas y se inició un movimiento de santidad y los que se negaban, los que predicaban sobre la ropa, énfasis sobre estilo, énfasis sobre el hablar. Estoy hablando de la iglesia. Esto es lo que hemos hecho a la iglesia. Y así en este proceso llega a perder su semejanza a Cristo. Y unos dicen de repente, "¿Cómo llegó la iglesia a ésto?" Se llevaron ciento de años para llegar a donde está la iglesia; pero en tres días Cristo manifestó Su iglesia, la realidad de Su iglesia, Su muerte, Su entierro y Su resurrección. "Destruid este templo, y en 3 días lo levantaré." Así es que en realidad solo necesitó tres días para que el Señor establecer la iglesia. ¿Cómo entonces ellos quitaban la identificación de la iglesia con Cristo? Se llevan cientos de años, miles de ministerios, todos diciendo que ellos tenían la verdad verdadera. Aquellos están equivocados; nosotros sí estamos correctos. Y más tarde volvimos a reformar y le pusimos nombre del movimiento pentecostal. Y a ése también lo estamos reformando.

Quiero hacer una sugerencia. Yo sugiro ésto: que no necesitamos otra más reformación; necesitamos la revelación de Jesucristo. No necesitamos otro nombre o otra organización o otro sacerdocio. Nosotros que somos Su cuerpo, la iglesia, necesitamos la revelación de El. Necesitamos darle a El la identificación verdadera en la tierra. Necesitamos ser recogidos en el Espíritu y encontrar nuestra identificación en la faz de Jesús Cristo, y necesitamos darle a El Su expresión plena en la tierra. Para lograr ésto, cada uno de nosotros tenemos que llegar a la revelación de que Cristo mora en nosotros. Otra vez les digo, según las palabras de Cristo, según la enseñanza de la escritura, según la verdad del Espíritu Santo, la fundación de la iglesia es Cristo mismo; pero más precisamente la fundación es Cristo revelado en usted. Sobre esta piedra, sobre este conocimiento construiré Mi iglesia. ¿Y qué comprensión es el comprender del Espíritu? ¿Qué dijo Pedro? "Tu eres el Hijo de Dios." Esto no es una doctrina bíblica. Esto tiene que llegar a ser una revelación en nosotros, un comprender en verdad, revelado en usted y en mí por el Padre mismo. Les indico a cada uno de las epístolas paulinas, no solo una de ellas, no solo Efesios. No es correcto decir, bueno, los Efesios tenían una necesidad especial; por eso, Pablo les dio entendimiento especial. Pablo no tenía sermones especiales. No tenía sermones especiales para casos especiales. Si acaso los tuviera aquí; los encuentran en la Biblia. Se acaso tuviera, no llegó a escribiese. Se acaso predicar, lo desechó; pero no llegó a ser espístola a la iglesia; sino que en todas las epístolas paulinas él vuelve a decir lo mismo con respecto al propósito de la iglesia. Y lo que dice es lo siguiente: tiene que llegar a tener la revelación de Cristo en usted. ¿Por qué? Porque sí está morando en usted, porque usted sí es Su cuerpo. Así que como somos Su cuerpo es preciso que lleguemos a comprender que Cristo mora en nosotros. Por eso, Pablo dice, "mi deseo, mi oración para ustedes es esto: que Dios revele a Su Hijo en ustedes así como lo hizo en mí. La misma revelación del mismo Cristo, no solo esto, pero juntamente conmigo todos ustedes crecieren en El, llegaran a la plenitud de la revelación de El, llegaran a la plenitud de la fe de Cristo, conocieren al Hijo de Dios, crecieren en El quien es la Cabeza en todas las cosas, llegaran a usar bien la palabra de verdad y hablaran la verdad como es en Cristo una y otra y otra vez. ¡Qué Dios revele a Su Hijo en usted, y usted llegara a la plena comprensión de Cristo morando en usted. ¿Para qué? Para que El tenga plena expresión en toda la tierra. La iglesia la cual es Su cuerpo.

Efesios Capítulo 4. Vamos a leer los versículos aquí, versículos 1-13, "Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados." Cuando hace un rato comenzamos este tema, les leí algo. Les dije que habían tres hechos irreversibles. Les dije que no hay llamamiento más alto que aquella a la cual la iglesia está llamado. Este versículo dice, "que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados." No estamos llamados simplemente para hacer actividades o lograr alguna meta. Hay mucho que hacer por cierto, pero nuestro llamamiento no es solo hacer un trabajo, sino nuestro llamamiento es una vocación, es una manera de vivir. No se trata de solo que hacemos, sino quien somos. Nuestro llamamiento no es nuestra tarea, sino es nuestro propósito. Que andemos dignos de la vocación porque fuimos llamados. ¿A qué cosa estamos llamados? Otra vez les digo, el llamamiento de la iglesia como Su cuerpo es dar plena expresión de Cristo aquí en la tierra. ¿Acaso existirá un llamamiento más grande que esto? ¿Qué trabajo particular podría hacer que de sí mismo que sería más grande? Haremos muchas cosas, muchos trabajos; pero en todo lo que hagamos el llamamiento es lo mismo y es precisamente dar expresión a Cristo en la tierra. La tarea jamás debe substituir al propósito. La tarea puede ser un vehículo para aquel propósito, pero el propósito y el llamamiento tienen que ser preeminentes. Y si no es así; entonces haremos muchas cosas, muchas tareas. Y a través de dos mil años la iglesia ha hecho muchas tareas, y Cristo por consecuencia no tiene Su identificación en la tierra. Les digo los hechos. No debe ser así. No puede ser así. Pero el cambio tiene que comenzar en nosotros, dentro de nosotros. Hermanos, como la iglesia cual es Su cuerpo, es preciso que nosotros tengamos a la revelación de Cristo, y no hacerlo sería como si llegaríamos aquí a este templo de noche y no prender la luz. Aquí está el edificio encima de un cerro sin luz, y así usted y yo no podemos ver nada, tampoco nadie alrededor puede ver nada. La luz que está en usted es Cristo, no en teoría, no en teología, en realidad. ¡Aleuya!

Es preciso que nosotros lleguemos a la revelación de Cristo si vamos a darle expresión plena en la tierra. La consecuencia de no hacerlo ya está en evidencia alrededor de nosotros. La iglesia está haciendo muchas tareas, y Cristo no está expresándose. La iglesia se ha tomado identificación para sí mismo y no ha dado identificación a Cristo. ¿Cómo podremos reversar ese proceso? Podemos tener revolución. No. Vamos a hacer un revivamiento. No, no es revolución ni revivamiento, sino revelación de Jesucristo. Eso produce revolución. Produce también revivamiento. Produce una transformación. La causa es una cosa, y el efecto es otra. La causa tiene que ser la revelación de Cristo en usted. El efecto es que El tiene expresión grande en la tierra. Vamos a leer estos versículos, versículo 11. A la iglesia que es Su cuerpo, El dio ministerios de Su hijo. Estos ministerios son administraciones del Espíritu Santo, y aquí encontramos el propósito de todos ellos, "constituyó a unos apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo." Espere un momento. ¿Qué fue lo que dijo Dios a Pedro? Dijo así, "Sobre este conocimiento revelado por Dios, sobre esta revelación de Mí, sobre esta roca, esta revelación de Mí, construiré a Mi iglesia." Es lo que dijo. ¿Cómo lo hizo? El Señor constituyó algunos ministerios para eso. La única cuestión importante aquí es si los ministerios han logrado su propósito verdadero.

Eso es el tercer hecho de que les dije, que tarde o temprano todo ministerio tiene que ser juzgado a luz de esta pregunta: ¿Estoy haciendo lo que me dio Dios para hacer? ¿Lo que estoy haciendo es para mí? ¿Esto que hago, lo hago para mí o para el propósito y llamamiento de la iglesia? ¿Está revelando Cristo en alguien? ¿Está edificando la iglesia a través de este ministerio? No es cuestión de cuantos templos he hecho, no pero que si la iglesia está siendo edificada y traida a su vocación. Esta es la única pregunta, y esa pregunta llegará a juzgar a cada uno de sus ministerios. No hay garatía como la que usted va a recibir. No hay garatía como la que va a afrontar, pero hay una garatía que el Espíritu Santo le va a presentar. Todos los ministerios aquí son administraciones del mismo Espíritu para lograr el mismo propósito, y aquel gran administrador traerá ese juicio para su ministerio. Usted puede tomarlo por seguro que así va a ser. Y cuando llegue esto, tal vez esto traiga un gran crisis en su vida, probablemente sí. Pero el resultado del trato del Espíritu Santo a su ministerio será la revelación de Jesucristo y la edificación de Su cuerpo, el equipamiento con el fin de edificar.

Una cosa más. ¿Cuál es el objectivo de esta edificación? Muchos piensan que el objectivo es que logremos a tener 25 edificios. Lo que yo quiero es trabajar hasta que tenga diez mil personas en este edificio. No me importa si usted lograra 500 templos y cinco millones de gente. Eso no es la finalidad de esta edificación. La finalidad de esta edificación de la iglesia aquí está escrito, "hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un Varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo." Solo en esa finalidad está interesado Dios. La cuestión es ¿en verdad nosotros estamos obrando con El para ese fin? Es la cuestión que tenemos que confrontar hoy. ¿Somos en verdad colaboradores con Cristo para ese fin o estamos simplemente ocupados en actividades? Esa es la cuestión hoy, y esa cuestión nos confrontará una y otra y otra vez hasta que respondamos con la respuesta correcta.



QUITAR LO PRIMERO, ESTABLECER LO SEGUNDO

Miremos en Hebreos, Capítulo 8. Tratamos de los tres aspectos de la iglesia cual es Su cuerpo, y la iglesia que es la persona de El, y la iglesia cual es la gloria de El. Leemos algunos versículos en Hebreos; luego seguiremos con el tema de la iglesia. Vamos a ver dos cosas con respecto a la iglesia que es Su cuerpo, el hecho de que es la iglesia y también la expresión de la iglesia. El hecho de la iglesia y la expresión de la iglesia a veces son dos cosas distintas. Sin el hecho de la iglesia, no puede ver la expresión de la iglesia. Versículos 1-2, "Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre. Capítulo 9, versículos 1-3, "Ahora bien, aún el primer pacto tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal. Porque el tabernáculo estaba dispuesto así: en la primera parte, llamada el Lugar Santo, estaban el candelabro, la mesa y los panes de la proposición. Tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo llamada el Lugar Santísimo." Versículos 6, 7 y 8, "Y así dispuestas estas cosas, en la primera parte del tabernáculo entran los sacerdotes continuamente para cumplir los oficios del culto; pero en la segunda parte, sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo; dando el Espíritu Santo a entender con esto que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie." Versículo 11, "Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación." Versículo 24, "Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios."

En estos versículos vemos un progreso. Se progresa de los tipos o símbolos a la realidad. Procedemos del tabernáculo antiguo al segundo. Procedemos de aquel tabernáculo hizo por Moisés al tabernáculo manifestado por Cristo mismo. Procedemos de aquel tabernáculo hecho de telas, tejidos y polos al tabernáculo hecho por creyentes, a un tabernáculo temporal a un tabernáculo eterno. Pensemos en esto. ¿De quién es el tabernáculo? ¿Quién vive allí? No vivo yo allí ni usted. Es el tabernáculo de Dios. Dios Sí Mismo se procede de un tabernáculo temporal a un eternal. Dios procede del tabernáculo primero al segundo. Así los enseñan estos versículos. Procediendo del tabernáculo hecho de manos a aquél no hecho de manos. Es una procesión de aquel tabernáculo que es tipo de cuerpo de Cristo al mero cuerpo de Cristo. Dios no mora en ustedes a través de tipos, sombras significantes sino a través de El mismo Dios mora en usted. No solo ésto. Siempre el proceso incluye la cruz. En toda ocasión donde Cristo es unido con un pueblo, siempre existe la cruz. La cruz siempre es el centro del plan y el propósito de Dios. Todo lo que es logrado en la iglesia es logrado a través de la cruz. ¿Dónde vemos la cruz aquí? Capítulo 10, comenzamos con versículo 7, "Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer Tu voluntad, Como en el rollo del libro está escrito de Mí, Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciónes por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley), y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer Tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último." ¿Qué es lo que está diciendo en toda esta carta? Dios está moviéndose. En Capítulo uno Dios procedía de una palabra antigua a la nueva. Luego vemos que procede del sacrificio antiguo al vivo, del pacto antiguo al nuevo, del sacerdocio antiguo al nuevo. Pueden leer en todos los Capítulos. Dios procediendo del antiguo al nuevo, del primero al segundo, del símbolo a la realidad; pero sucede siempre algo. No solo Dios procede del primero al segundo, pero Dios también quita el primero para establecer el segundo. Esto es la cruz. Esto es la naturaleza de Dios. ¿Qué es lo que dijo Jesús? Dijo no se puede poner vino nuevo en odres viejos; no se puede poner remiendo de paño nuevo en vestido viejo. ¿Qué es lo que quiero decir? No se puede llevar del antiguo y mezclarlo con el segundo. Pero la iglesia antigua lo quiso hacer. La iglesia de Jerusalén quisiera hacerlo. Seguían yendo a la sinogoga; seguían practicando la circuncisión; seguían regulando ciertas comidas de aquel sistema antiguo. Tal vez hacían esto por 14, 15 años. Seguían haciéndolo hasta que Pablo, en quien Cristo fue revelado, se puso a pie y rehusó esa práctica. Pablo les decía, "No podemos decir que Cristo es nuestra circuncisión si siguen practicando la circuncisión en la carne." ¿Cuál es el punto? Sencillamente, nosotros no podemos decir que este edificio es la iglesia y también decir que el pueblo es la iglesia. Tenemos que llegar a entender bien claro que la iglesia es el pueblo. No pueden ser puras palabras, sino tiene que entenderse en la realidad. No pueden tomar un poco del primero y mezclarlo con el segundo. La cruz se opene a eso. Cristo no decía que El venía para hacer poquito de los sacrificios antiguos, sino dice, "vine para hacer Su voluntad para quitar lo primero y establecer lo segundo."

¿Qué es lo segundo? Es el tabernáculo vivo, el lugar santisimo. Es el santuario hecho sin manos. Es el tabernáculo de la nueva creación donde hay un solo sacerdote quien ha entrado un sola vez , y por siempre esta allí en ese santuario. No está entrando y saliendo, sino El permanece allí. El tabernáculo nuevo deberá salir al mundo y expresar a ese Cristo, pero el sacerdote nuevo permanece allí. ¡Gloria a Dios! La cruz quita el primero y deja el segundo. Quiero que entiendan eso. El cristianismo no entiende éso.

Yo me crié en Tejas. Habían campesinos allí que tenían sus casas de tipo rancho antiguas, muy antiguas. Un tiempo los precios de los productos subieron. Muchos de los campesinos viejos de repente consiguieron mucho dinero, y con ese dinero construyeron nuevas casas. Lo que hacían ellos es lo siguiente. Dejaban la casa antigua así coleccionando telaranas y polvo. A unos pasos de esas casas antiguas, construyeron sus casas nuevas, muy bonitas y grandes. Pero todavía estaba aquella casa antigua. Era un escenario feo. ¿Comprenden? La casa antigua existía con la nueva significado para ellos recuerdos de la antigua. Mi idea es "Si tanto te gusta esa casa, vive en ella." De otra manera, derriba la casa antigua para vivir en la nueva. En su corazón se confunde tratando de vivir en dos casas. Es confusión. Dios tiene la respuesta. La respuesta es la cruz. Dios quita lo primero, y solo queda lo segundo, El primer tabernáculo sirvió para su tiempo, pero ya pasó. Usted es un tabernáculo nuevo. Usted no puede vivir en la identificación con lo primero. Si lo hace, se confunde. Y eso ha resultado en tantas distintas identificaciones de que hablaba. La iglesia es Su cuerpo, la plenitud de El. Y la cruz es la respuesta de Dios para aquélla antigua, y la cruz es el poder de Dios para lo nuevo. ¿Qué significa eso? Lo que quiero decir es que si nosotros permanezcamos en lo antiguo, eso quita poder para el nuevo. Es lo que dijo Jesús, "Si pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo, se hace peor la rotura." Nosotros somos propensos a no querer dejar el viejo. Todavía queremos el concepto de ir a la iglesia dos veces en la semana en vez de ser la iglesia en todas las horas y todos los días. ¿Comprenden ustedes que la iglesia se reune, y la iglesia camina, y la iglesia se sienta; pero ustedes son la iglesia? La iglesia no es aquel sitio donde se sienta, sino que la iglesia es ustedes quienes están sentando aquí. La iglesia no es edificio, sino es quien ocupa el edificio. La cruz es lo que separa esas dos sistemas. Realmente hay mucho mas que puedo decir aquí.

Pero el punto es éste: dentro de usted siempre hará proceso de separar lo antiguo del nuevo. La cruz siempre estará tratando en usted la muerte del primero y la vida al segundo. La obra de la cruz es continua, díariamente, hasta que se realiza la plena manifestación de Cristo Jesús. Mi punto es esto: usted no solo procede del primero al segundo; tiene que haber una muerte en usted a todo lo que no es nuevo. Tienen que entender esto. No puede haber en nuestros corazones ningún lugar para lo primero, lo antiguo. Cristo no dio ningún lugar para lo primero. Dijo acerca del templo que no quedara ninguna piedra sobre otro. Eso incluye a todo, el sacerdocio, el concepto del templo, y la realidad del templo. No solo dijo el Señor que sería destruido, sino dijo, "Yo edificaré un templo nuevo." No es simplemente algo nuevo o algo viejo; pero es esto precisamente: la distinción es entre lo que es Cristo y lo que no es Cristo. Algunos dicen que lo anterior tiene algo de bueno. Eso no importa. Esto no es Cristo. Puede ser un símbolo, un tipo, pero no es El. Nuestro concepto de la iglesia tiene que cambiarse de los símbolos a la realidad de Cristo. Todo tiene que cambiar en nuestros corazones. Pero no solo proceder de uno a otro, sino morir a lo primero. Lo primero está muerto, y yo estoy muerto a ello; y el segundo está vivo, y Cristo es El que vive en ello. Tiene que ser así de claro en nosotros.

Me da tristeza a decir que en la mayoría de los ministerios, no es así de claro; sino que todavía hay una mezcla del viejo y el nuevo. Y lo que sucede es lo siguiente: vivimos según el antiguo pero hablamos según el nuevo. La gente dice, "Oh, creo que somos el cuerpo de Cristo,"pero siguen viviendo según el sistema antiguo. Dice, "Yo creo en el cuerpo de Cristo," pero dentro de su corazón, la iglesia es nada más que una organización, un edificio, un lugar; y la cruz para esa gente es dos palos de madera fijados a la pared. Pero de hecho, la iglesia es una persona viva y que respira, y la cruz es la naturaleza, carácter y el poder de Cristo trabajando en nosotros. La cruz es una naturaleza, un carácter, un carácter de poder. Es la naturaleza de Cristo crucificado, obrando en Su cuerpo, obrando en Su iglesia. No solo es un símbolo en la iglesia, sino es el poder de Dios en la iglesia. ¿Qué es lo que está haciendo la cruz en la iglesia? Quitando lo primero y estableciendo lo segundo. Efesios Capítulo 1:9-10, "...dándonos a conocer el misterio de Su voluntad, según Su beneplácito, el cual se había propuesto en Sí Mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra." ¿Qué es lo que está diciendo esto? La iglesia es el objecto central del plan eterno y divino de Dios. El propósito de Dios es que Dios tenga plena manifestación en medio de Su creación. ¿Qué cuerpo celestial más signifa la gloria de Dios? El sol. ¿Qué propósito tiene el sol? Es que tuviera expresión a todas las partes de la tierra. Y donde no hay exposición, no hay vida. El propósito de Dios es que El tenga expresión plena en la tierra. ¿Cuál es Su respuesta a esto? ¿Cuál es el objecto de esta expresión? ¿Cuál es el vehículo que Dios ha escogido? Es la iglesia. Dios ha escogido la iglesia para dar plena expresión de Sí Mismo en la tierra. La iglesia la cual es Su cuerpo. Todo nuestro concepto de la iglesia tiene que ser de acuerdo a esta comprensión. No puede ser a lo primero, sino de acuerdo a lo segundo. Nuestro concepto de la iglesia debe ser que la iglesia es un pueblo vivo por Cristo; es un pueblo en que Cristo debe estar revelando; la iglesia es el cuerpo de Su plenitud, un cuerpo de creyentes vivo en Cristo mismo expresándose a través de ellos. Esto es la iglesia.

Mis hermanos, ¿Cómo pueden ustedes ministrar a la iglesia sin comprender la iglesia? Y la única manera de comprender la iglesia es a través la revelación de Jesucristo. No pueden comprender a Su cuerpo sin conocerlo a El mismo. ¿Cuál ha sido el propósito de todas estas palabras esta manana? Esto: que usted y yo no separemos al cuerpo de Cristo, que no sigamos a separar a Cristo de Su cuerpo, que comprendamos que uno a otro se depende así. Sin Cristo, no hay iglesia; sin la iglesia, Cristo no tiene expresión aquí en la tierra. ¿Qué es lo que hace funcionar ésto? Dios revelando en usted a Su Hijo. La iglesia no es simplemente una institución para enseñar, sino que el propósito de la iglesia es dar expresión a El. Puede enseñar hasta que le caiga la lengua sobre el zapato, pero todo serían en vano si no llega a ser revelado el Hijo en usted. ¿Por qué? Porque la iglesia es Su cuerpo. Si la iglesia fuera un edificio, entonces las palabras serían suficientes, pero la iglesia es Su cuerpo. Qué los ministros realmente ministren a la iglesia, el cuerpo del Hijo. Puede predicar a la gente, pero si va a ministrar a la iglesia, tiene que ser de la revelación del Hijo. Esto es lo que quiero que vean esta manana.

En realidad no hay separación entre Cristo y la iglesia que es Su cuerpo. Sí, uno depende del otro. El cuerpo depende de Cristo por Su vida; Cristo depende del cuerpo para Su manifestación. Si usted separa los dos, ha hecho inefectivos ambos. Yo no lo planeé así; Dios lo proposí así. No hay más alto llamamiento que aquél a la cual la iglesia está llamada. No hay un ministero más grande que aquel ministerio que trae a la iglesia a comprender Su unión con Cristo. Y tarde o temprano todo ministerio tendrá que hacer esa decisión. Espero que nosotros estemos en lo correcto. Que le permitamos quitar el primero y establecer la realidad del segundo. Dios no aceptará nada aparte de Cristo en la iglesia. Definimos la iglesia según la definición del Señor, no como el hombre. La única expresión verdadera de Cristo en la tierra es una expresión corporal. Pero corporal no quiere decir mucho; significa más bien, de muchos son Uno. ¿Qué es lo que estoy diciendo? Dios no quiere mucha gente, sino quiere un pueblo que consiste de un solo pueblo que expresa a Cristo en la tierra, la expresión de Uno. La iglesia no es mucha gente; la iglesia es la expresión de Cristo. Eso es lo que tenemos que llegar a comprender por el Espíritu Santo.

Hoy discutimos de una manera pequeña lo primero de tres puntos: la iglesia cual es Su cuerpo, el hecho de esto y la expresión de esto. El hecho es seguro en Cristo porque El también es la iglesia. No hay substituto por la iglesia, pero la expresión es algo diferente. La expresión depende de la revelación de Cristo en la iglesia. ¿Se puede ver la iglesia sin la expresión de Cristo? Si, se puede, pero no se debe. El propósito de la iglesia es darle expresión a El. Por eso Pablo escribió a la iglesia y dijo que deben de llegar a ser expresión de El. Eso es Su propósito. ¿Cómo? Por la revelación de Jesucristo, Dios revelando a Su Hijo en usted para que el hecho llegue a ser también la realidad de la expresión



LA CRUZ SE RESUME EN LA PERSONA DE JESUCRISTO

Les saludamos esta mañana en el nombre de Señor Jesucristo. Qué gozo estar aquí con ustedes. Este tiempo es un tiempo especial de reunirnos. Significa un completo de una carrera, ya se ha terminado, complementando de tres años, un tiempo de graduación. Pero más que ésto, es también un tiempo de enviar aquello que ha sido preparado para ir. Con más razón entonces, esto debe ser un tiempo en que Cristo se pone en el centro. Sería una cosa si todos aquí estaban comenzando, pero la verdad es muchos ya están terminando sus estudios. No solo eso, pero también hay los que ya han terminado sus estudios y ya tienen años de trabajar allá en el ministerio. Se me presenta la pregunta, "¿Cuáles son los ministerios en los cual estamos involucrados?" ¿En qué ministerio están involucrados, los que salen de aquí, ministerio de cristianismo, de religión, de denominación o es ministerio de Cristo? Todos decimos, "Claro, predicamos a Cristo." Pero de hecho, ¿Cuál es el ministerio en que estamos involucrados? Esa es la cuestión importante. Por eso estoy aquí. Tienen que comprender algo: yo no estoy aquí para predicar sermones. Ya he predicado muchos sermones en mi vida. No he venido sólo para ser orador para su graduación. Sí, haremos esas cosas, pero el propósito de que yo esté aquí, y creo que ese propósito verdadero de que todos estamos aquí es de que nosotros nos enfoquemos sobre Cristo como no hemos hecho antes para que en nosotros se revele Jesucristo. No he venido para predicarles sermones, sino he venido para ver a Cristo junto con ustedes. Toda nuestra vida es una de aprender Jesucristo. El Espíritu Santo nos lleva a conocer a la persona de Jesucristo, la persona de Jesucristo de quien somos Su cuerpo.

En estas sesesiones estamos mirando la iglesia y su relación con Cristo. Les voy a decir, en esencia son Uno. Cristo y Su cuerpo son Uno. No es que la iglesia es una cosa y Cristo otra. Cristo es El que da existencia a Su cuerpo. Sin Cristo, no existe el cuerpo, pero la iglesia es la que da expresión a Cristo. Sin la iglesia, Cristo no tiene verdadera expresión en la tierra. Así es que en cuanto se trata de vida espiritual, son inseparables. Hay un tercer factor. Ayer en clausura de la sesión, lo mencionamos. Luego, el Hermano Nusbaum también trató con ello. Y ese tercer factor es la cruz. La cruz es esencial en toda relación entre Cristo y Su iglesia. La cruz no pertenece solo a algunas veces, sino todo el tiempo. Quiero que nosotros tratemos sobre esta relación de Cristo y la iglesia esta mañana. Quiero que miremos la cruz en esta relación. Quiero que lo hagamos en nuestros corazones. ¿Se acuerdan ayer dije que hay el hecho de la iglesia y la expresión de la iglesia? Ustedes son la iglesia. Ustedes son Su cuerpo. Ustedes son en hecho la iglesia. ¿Por qué? Porque Cristo mora en ustedes. Escúchenme bien. Usted no es cuerpo de Cristo por haber sido lavado en Su sangre. Ustedes no son cuerpo de El por ser cristianos. Ustedes no son Su cuerpo porque creen en Cristo. No son Su cuerpo porque pueden hablar en lenguas. Todas esas cosas son ciertas, pero la verdad es que ustedes son cuerpo de El porque El mora en ustedes. Cristo en vosotros. Si Cristo no mora en ustedes, ustedes no son Su cuerpo. Cristo no está en esta casa; está en ustedes. No está en este banco, sino en ustedes. No mora en concreto, sino mora en la gente, no en teoría, en la realidad. Y por esa razón, ustedes son la iglesia. Si se quita a Cristo, la iglesia ya no existe. Ustedes son la iglesia simplemente porque El mora en ustedes. Es un hecho.

La cuestión, sin embargo, es esta, ¿Como iglesia, le estan dando expresión a El ustedes? Esa es la cuestión importante. ¿Están ustedes como Su iglesia encontrando identificación en El? ¿O es que como iglesia ha buscado su identificación en una organización o otra cosa, en una enseñanza, una doctrina, una experiencia? ¿Qué cosa es para ustedes más real, su existencia en Cristo o una creencia acerca de Cristo? ¿Qué cosa es más real para ustedes en su alma, Cristo Quien mora en usted o por contrario, un cuadro de Cristo andando por el mar, un Cristo terrenal o un Cristo eternal? ¿Cuál es más real para usted, el cuerpo en cual El murió o el cuerpo que es ustedes? ¿Cuál es más real para ustedes? Aquello que es más real para usted es lo que usted va a predicar. Usted va a predicar un Cristo que camina por el mar, o usted va a predicar la realidad de Cristo que existe en usted. La iglesia para ustedes será alguna doctrina o una experiencia o será el cuerpo viviente. La cuestión es ¿Cuál de esos dos es como usted entiende a Jesucristo? La verdad es sí, ustedes son Su cuerpo. El es el hecho de éso. Ustedes son la iglesia. La cuestión es que si ustedes están expresándolo a El. El ha hecho de usted Su cuerpo. El los ha hecho Su cuerpo. La cuestión no es tocante a El, que ha hecho El o qué es. La cuestión importante es tocante a usted y a mí. El nos ha hecho Su cuerpo. ¿Le damos expresión a El en la tierra? ¿Quién vive aquí? Esto es lo importante. ¿Será que usted y yo estamos esforzándonos por vivir para Cristo, tratando de ser como El? O bien ¿es Cristo viviendo en ustedes? ¿Cuál entendimiento tenemos? ¿Cómo es que entendemos esa relación? La cruz determina esa diferencia. Vamos a hablarles de eso.

Miremos Hebreos 2:9-11. ¿Será lo que contiene aquí su manera de comprender a Jesucristo? Aquí podemos ver dos maneras de comprender. Versículos 5-8 dan una manera de entender, pero versículos 9-11 presentan otra manera de entenderlo. La primera parte allí presenta el hombre como Adán, y la segunda parte presenta al hombre como Cristo. La diferencia entre las dos es como comprender a Jesucristo. "Pero vemos a Aquél que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos." Quiero darles una mejor traducción de este versículo. Se podría decir, "Vemos a Jesús Quien por un rato fue hecho menor que los ángeles." ¿Pero cómo es que vemos ahora? Ese Jesús Quien fue por un rato fue hecho menor que los ángeles, pero ahora Lo vemos coronado de gloria y honra. ¿Por qué está coronado de gloria y honra? Lo está así porque El probó a la muerte por nosotros. Este versículo no nos presenta un Jesús muerto. No nos presenta a un Señor hecho menor, sino que nos presenta un Cristo que murió y resusitó. Uno que fue hecho menor pero ahora es coronado de honra y gloria. Versículo 10, "Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar a muchos hijos a la gloria, perfecciónase por aflicciónes al autor de la salvación de ellos." ¿Qué es lo que dice aquí? Dice que a Dios le agradó con el fin de llevar muchos hijos a la gloria a Dios en unión con Cristo, que le agradó perfeccionarlo por aflicciones. Le agradó a Dios que muriese, y El fue un sacrificio perfecto. ¿Por qué? Porque cuando El murió, todos murieron también en El. Pero en que vive, todos los que viven, viven unidos con El. ¿Entienden lo que está diciendo aquí? El deseo de Dios para llevar a muchos hijos a la gloria fue acabado a través de la muerte de Su Hijo, pero no solo por Su muerte, sino por Su resurrección. El propósito de la cruz fue cumplir el plan de Dios. ¿Recuerdan que ayer dijimos que el plan de Dios era que tuviese un vehículo para Su expresión plena aquí en la tierra. Y Su manera de lograr eso es la cruz. El resultado de la cruz es una iglesia viva. El resultado de la cruz es un solo Hijo, un solo Cristo que vive en muchos quienes son hechos uno por El, por Su muerte y por Su entierro y por Su resurrección. Por consiguiente, la cruz es vista como una persona. Es extremamente importante esto; quiero explicar más. Es lo que dijimos ayer en la tarde, la cruz resumida en el Hijo de Dios, el Cordero. Tenemos que ver eso. La cruz no puede solamente ser un objecto, una cosa, sino la realidad de Cristo mismo.

Leamos versículo 11. ¿Cuál es el resultado de Su muerte, Su entierro y Su resurrección? ¿Cuál es el resultado de la cruz? ¿Cuál es la obra verdadera de la cruz? Versículo 11, "Porque El que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se averguenza de llamarlos hermanos." La obra de la cruz, el fin de la cruz es un Nuevo Hombre, no muchos viviendo cada quien su propia vida, sino uno solo Nuevo. Y Ese que vive, vive Su vida en los muchos. El fin de la cruz es esto, "No yo, sino Cristo." No yo, sino Cristo. No yo sacrifricándome, sino Cristo viviendo. No yo haciendo obras, sino Cristo que vive. No yo negándome de algo, sino Cristo viviendo. Nuestro hermano dijo ayer en la tarde, "En Cristo no hay cosa como vivir sacrificiamente; solo hay un sacrificio vivo." Y yo les digo esto, solo Uno hay que es sacrificio vivo. Se llama Jesús, y ustedes son el resultado de ese sacrificio. El es el sacrificio vivo, y ustedes son el cuerpo de aquel sacrificio vivo. Uno que estaba muerto, pero ahora vive en usted. Eso es lo que significa la cruz. Ustedes escuchan, dicen "amén" y me sonríen; pero qué de esto, si viene alguien y interpreta la cruz como el hacer muchas obras, ¿también les van a decir "amén"? ¿Es esto solamente otro sermón, o quieren llegar a una comprensión más profunda? ¿Nosotros llegaremos a comprender que la cruz no soy yo; es Cristo quien vive en mí.? No yo humillándome o yo exaltándome, sino ya no yo. La cruz tiene que ser aplicada en usted y en mí hasta que lleguemos a comprender que ya no yo, más vive Cristo. Eso es lo que tiene que ser la cruz en ustedes y en mí, un comprender a ese Cristo en verdad. Eso es lo que tiene que ser la cruz. No dice, "Pero nosotros vemos a la cruz," sino dice, "Pero vemos a aquél que es Cristo." No dice, "Vemos dos palos de madera." ¿Recuerdan lo que dijo el hermano ayer en la tarde? La cruz no es dos palos de madera. No vemos dos palos de madera. Escúchenme. Pero no es así, sino que vemos a Cristo. ¿Cómo vemos a Cristo en relación a nosotros mismos? ¿Muchos hijos? ¿Cómo miramos en relación a nosotros mismos? Por un tiempo hecho menor pero resusitado en gloria. Lo miremos muerto, enterrado y resusitado. Vemos a Cristo y a El crucificado. Tenemos que entender la cruz como una persona. ¿Cómo comprenden a Jesús? Aquí dice, "Pero vemos a aquél."

¿Cómo se revela Cristo a Juan en la Biblia? Revelación 1:13-18. Vemos en Capítulo uno como Juan miró a Jesús, pero en los últimos dos o tres versículos, vemos como El se miró a Sí Mismo. "Yo soy El que vive," y así tenemos que llegar a ver a nosotros. ¿Qué es lo que dijo Pedro? Confesó Pedro, "Tu eres el Hijo de Dios, el Uno Quien vive. ¿Cómo lo vio Pablo? Pablo dijo, "No vivo yo, más vive Cristo en mí." Usted y yo tenemos que verlo también igual. ¿Quién está viviendo aquí, es Cristo o soy yo? ¿Quién vive aquí? ¿De quién somos el cuerpo? No es cosa de memorizar; no es un doctrina; no es una enseñanza. Tiene que ser una revelación en usted. El fue revelado en Pedro. El fue revelado a Pablo. El fue revelado a Juan. Y tiene que ser revelado en usted. No solamente puede leer de su entendimiento o memorizar un versículo en la Biblia. Todo eso es verdad, pero tiene que ser una revelación en usted. Ese mismo que vive tiene que ser visto por usted, los ojos de su entendimiento alumbrados, revelado así como Juan Lo vio, no otro Jesús, sino este mismo Jesús. Dice que Cristo es el mismo ayer, hoy y para siempre. Es éste de que estamos hablando. El es El que es el mismo, el mismo que vio Juan, el mismo que vio Pablo, el mismo que vio Pedro, no en la carne, sino en la realidad de Espíritu. De aquí en adelante ya no concocemos a nadie en la carne, ni a Cristo Lo conocemos en la carne porque si algiuen está en Cristo, nueva creación es. Les digo, hermanos, Cristo tiene que ser revelado en usted, el eternal, siempre viviente Hijo de Dios. ¿Cómo se ve a El a Sí Mismo? "Soy El que vivo; estuve muerto por un tiempo hecho menor que los ángeles para morir. Estuve muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos. Y tengo en la mano las llaves del reino de Dios, las llaves que abren el dominio del cielo." Y es el mismo Cristo que vive en usted.

¿Dónde fue que Juan Lo vio revelado? En medio de la iglesia lo vio Juan. (Apocalipsis 1:13) ¿Dónde se revela hoy día? También igual, se revela en medio de la iglesia. Pero hay una cuestión importante, y es la cuestión más importante en su vida. El es revelado en medio de la iglesia, y es donde se revela hoy, pero la cuestión es esta, "¿Lo ha visto usted?" Como Juan Lo vio, como Pablo Lo vio, como Pedro Lo vio. ¿Lo ha visto usted? Usted dice, "Yo creo en El," pero ¿Lo ha visto? Yo creo en cristianismo; creo que Jesús es Hijo de Dios; creo que nació de virgen; pero la cuestión es, "¿Lo ha visto usted?" "Creo que murió y resusitó," pero lo vuelvo a preguntar, "¿Lo ha visto?". Dios está buscando los testigos de lo visto. El mundo está esperando escuchar de los que han visto, testigos de lo visto. ¿Usted Lo ha visto? Esto es lo importante. Pablo dijo, "A Dios Le agradó revelar a Su hijo en mí para que yo Le predicase." ¿Cómo puede usted predicarlo si no es revelado en usted? Puede predicar acerca de El; puede decir a la gente que sí hay un Jesús; puede decir esas cosas; puede creer esas cosas. Son ciertas esas cosas, pero a El no Lo puede predicar usted como testigo de lo visto hasta que los ojos de su entendimiento estén alumbrados y que Cristo se ha revelado en usted en la misma manera en que Lo vio Juan, en la misma manera que Lo vio Pablo. ¿Cómo cree que Juan Lo vio? ¿Acaso que creemos que Jesús visitó la isla de Patmos? ¿Llegó fisicamente Jesús en exilo a la isla de Patmos? ¿Cómo Lo vio Juan? Juan fue llevado por el Espíritu. Jesús no descendió a la isla, sino que Juan fue llevado en el Espíritu. Juan llegó a comprender por eso que Cristo vivía en él. Así como Pablo entendió, así también Juan llegó a entender que "Ya no soy yo, sino Cristo quien vive en mí."

¿Por qué fue necesario una revelación así? ¿Por qué fue necesario en aquel tiempo? Para lo mismo que es necesario ahora. Pensemos en aquel tiempo en que Juan escribió esto. Fue hacia los fines del primer siglo. La mayoría de los apóstoles originales ya habían muerto. La iglesia como organización ya había fracasado. Los santos estaban esparcidos a través de la tierra, bajo gran persecución, sin líder entre ellos. ¿Entonces qué fue la respuesta de Dios para eso? Sería que diría Dios, "Necesitan un edificio mayor." Diría Dios, "Voy a recogerlos otra vez a Jerusalén y volvemos a comenzar; lo que necesitan es un revivamiento." No me parece un revivamiento sólo cuando Juan está solo en una isla. "Lo que necesitan es una mejor organización." No, Dios vio la situación, y la ve ahora misma. Y Dios dijo, "Lo que la iglesia necesita es una revelación fresca, nueva de El que vive." Y eso es lo mismo que hoy necesita la iglesia, una revelación nueva, fresca de Aquél que vive. La cruz necesita llevarnos a una comprensión de Cristo, la comprensión de que "No soy yo en ninguna forma, en ninguna manera; no soy yo, sino que es Cristo Quien vive en mí." Necesitamos desesperadamente entender a Aquél que vive porque nosotros somos el cuerpo de Aquél que vive. ¡Gloria a Su nombre, Señor!

Vamos a proceder a Hebreos Capítulo 9:26-28, "De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de Sí Mismo para quitar de en medio el pecado. Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que Le esperan." Quiero que vean algo aquí en estos tres versículos. En inglés hay una palabra que se encuentra en cada uno de estos versículos; en el texto original también es así. Presumo que también en español es lo mismo. La palabra es "una vez." "Pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó 'una vez' para siempre por el sacrificio de Sí Mismo para quitar de en medio el pecado." Quiere decir que una sola vez hizo esto. En contraste, el sacerdote antiguo volvía, volvía, y volvía a hacer sacrificios. Cristo lo hizo una sola vez para siempre. Es importante por el próximo versículo, "Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran 'una sola vez,' y después el juicio." La palabra "los hombres" se puede decir toda la humanidad. Está establecido para la humanidad que una sola vez que muera, no millones de veces, no miles y miles de veces, "una sola vez." ¿Cuándo sucedió eso? Miren al próximo versículo, "así también Cristo fue ofrecido 'una sola vez.'" Cristo una sola vez murió. Cuando El murió, toda la humanidad murió con El. La una sola muerte es la muerte de la cruz. La una sola muerte de toda humanidad es la muerte de la cruz. Usted no tiene que estar matándose; Cristo ya lo mató, como la humanidad antigua, como un judío o gentil, como mexicano o norteamericano. Ya está muerto. Es un hecho. Tal vez no expresemos ese hecho, pero no obstante es un hecho. Cristo dice, "...conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres." ¿Libres de que? Del hombre viejo, libre de ser mexicano, libre de ser un anglo, libre de ser judío o gentil. ¡Aleluya! A los anglos no les gusta escuchar esto, y a los mexicanos tampoco les gusta escuchar esto. Si usted quiere ser mexicano, está disgustado con esto. Si quiere ser anglo, está usted disgustado con esto; pero si usted quiere ser un hijo de Dios debe estar saltando de alegría. No existe tal cosa como iglesia africana, iglesia mexicana o iglesia norteamericana. La iglesia es la persona de Cristo. La iglesia es el cuerpo de Su plenitud. ¿Y Quién es El? El Hijo de Dios, eternal, viviente para siempre. Decía, "Estuve muerto; fui un anglo, un judío; yo fui africano." Es lo que está diciendo. Es lo que significa. "Fui hecho menor por un tiempo; llevé sobre Mí toda la humanidad; por un pequeño tiempo Yo hice como Adán; por un tiempo Yo hice el primer hombre; Yo estuve muerto, pero ahora Yo vivo para siempre. Ni judío, ni gentil, ni libre, ni esclavo, negro o blanco, sino un nuevo hombre: eso es la iglesia. Y eso es lo que significado la cruz.

Hay mucha gloria para la carne en vivir sacrificialmente. Es el vocablo que el hermano usó ayer. La carne se gloría en vivir así. Por eso en la iglesia romana se enseña la penitencia. Es más facil que yo me castigue en vez de considerar que estoy muerto al pecado. Pero la cruz solo permite que uno viva. Piense en esto. La cruz solo permite que Uno viva, y es Aquél que vive en usted. No yo, más Cristo que vive en mí. Y esa realidad no puede ser enseñado en palabras. No hay una lista de cinco, seis cosas que hacer. Esa realidad solo viene con la revelación de Cristo en usted. "Pero vemos a Aquél." Así es como se hace real en nosotros. Bien, como cuerpo de El usted va a llevar las señas de sufrimiento de Cristo. No son marcas naturales porque no son cuerpo natural. Son cuerpo espiritual. Sí tiene un vaso de barro, pero son un cuerpo espiritual. Y las señas que cargamos en nosotros son señas du Su morir. Es la naturaleza de Cristo formándose en usted, la naturaleza de Cristo; pero más importante, como se explicó ayer en la tarde, es la naturaleza del Cordero, la naturaleza que gobierna, que domina, que reina, del Cordero de Dios en el trono. ¿Quién es eso? ¿Qué es eso? Es Cristo y el crucificado. ¿Cristo muerto? No. "Estuve muerto; ahora vivo para siempre." ¿Qué es la seña de Su muerte? Para mí es esto, "No yo, más Cristo." Eso es la seña de Su morir, y Su cuerpo tiene que llevar esa seña.

El Hermano Nusbaum y yo platicamos anoche. Estamos de acuerdo. Queremos que ustedes comprenden que la cruz no es una enseñanza; no es un objeto, ni siquiera es algo que usted hace, ni siquiera un estilo de vida. La cruz es Cristo viviendo en usted, en vez de usted. La cruz es un comprender a Cristo. No yo, sino Cristo que vive en mí. Estos tres elementos tienen que encontarse como uno, Cristo, la iglesia y la cruz. No son tres cosas separadas. Son una. Tenemos que entender eso. Cristo, El que vive; la iglesia, Su cuerpo para la expresión de El; la cruz, esa comprensión de la iglesia que ya no yo, más vive Cristo. Así tiene que ser con usted y mí.



LA IGLESIA QUIEN ES LA PERSONA DE JESUCRISTO

Miremos en Segundo de Corintios, Capítulo 5. Ayer tratamos sobre el punto la iglesia cual es Su cuerpo. Hoy tratamos sobre el punto la iglesia quien es la persona de Jesucristo. Esta mañana hablamos de la relación de la cruz como una comprensión especial de Jesucristo, una comprensión de que "no soy yo, sino Cristo." Es una cosa espiritual. Vimos en la manana que la cruz se resume en la persona de Jesucristo. La cruz no es sencillamente un objecto o una enseñanza, sino que la cruz ha llegado ser una persona. La cuestión es ¿Cuándo se hizo persona la cruz? El hecho es que en el corazón de Dios, la cruz siempre ha sido una persona. ¿Se recuerdan el tema de ayer del Hermano Randy, el Hijo eterno? En el principio estaba el Cordero; en el fin también es el Cordero. Para Dios la cruz siempre ha sido el Cordero. Para Dios el altar y el sacrificio son uno. Así no entendemos usted y yo. Por eso, tenemos altares vacíos. Usted y yo vemos un altar en un lugar y aparte de eso un sacrificio, pero Dios ve a los dos como uno. Donde no hay altar, no hay sacrificio. Donde no hay sacrificio, tampoco hay altar. Donde no hay cruz, no hay Cordero. Donde no hay Cordero de Dios, tampoco hay cruz. Dios los ve como uno, una sola cosa. Con Dios, el trono y Aquél que se sienta en el trono son Lo Mismo. Dios no ve un trono vacío, sino ve a Aquél sentado en el trono. Dios no reconoce un altar vacío. El reconoce al altar cuando ve al sacrificio en ello. Para Dios, la cruz jamás ha sido dos palos de madera. Para Dios, la cruz siempre ha sido aquel sacrificio. Para Dios, la cruz siempre ha sido Aquél crucificado, Cristo, El crucificado.

Miremos Segundo de Corintios Capítulo 5:14. La cruz demanda un juicio. El juicio quiere decir separar entre dos cosas. Lo vuelvo a decir. El juicio significa un dividir entre dos cosas, dividir entre la luz y la obscuridad, dividir entre la vida y la muerte, dividir entre los vivos y los muertos. Eso es un juicio. La cruz entonces llega ser un juicio en nuestra corazón. Llega a ser un juicio en nuestro corazón. Así es en estos versículos, "Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron." Esto es un juicio. Esto es lo que comprendemos, que tiene que llegar en nuestro corazón. ¿Y qué es lo que hace este juicio? En nuestro corazón divide entre el muerto y lo vivo. ¿Cuál es otro nombre para esto? Ya no yo, más Cristo. Esto es un juicio. Esto es la obra de la cruz. Lo vivo está separado de la muerto. Ya no yo, pero Cristo vive en mí. ¿Ven ustedes esto? Esto es el juicio de la cruz. Pablo dice que el amor de Dios nos constriñe porque así juzgamos. ¿Qué es lo que juzgamos? ¿Qué es lo que entendemos? ¿Qué es lo que discernimos? Entendemos esto: que cuando Uno murió, toda la humanidad también murió con El. Y ahora en que Uno vive, ninguno vive para sí, sino para El que murió y volvía a vivir en nosotros. Eso es el juicio de la cruz, y eso es el juicio que tenemos que aplicar a nosotros y a cada uno. Solo un juicio. ¿Entienden? Somos juzgados con un juicio que es la cruz. Tenemos que comprender uno por otro por la cruz. Juzgamos unos a otro por la cruz. ¿Qué es ese juicio? ¿Cuál es el juicio con que juzgamos uno a otro? Es esto: ya no yo, sino Cristo vive en mí. No vive usted, sino Cristo vive en usted. Esto es el juicio por lo cual juzgamos unos al otro. El amor de Dios nos constriñe, y así pensamos. No yo, Cristo vive en mí. No usted, Cristo vive en usted. ¡Qué gran juicio! ¡Qué gran entendimiento! No puede haber otro juicio.

Luego, seguimos leyendo. Pablo dice, "...a nadie conocemos según la carne." Entonces nuestro juicio uno al otro no puede ser según la carne. Nuestra compresión del uno y otro no puede ser según la carne. Pero si pasamos mucho tiempo juzgando según la carne. Decimos, "Hay que comprender a los americanos." Decimos, "Hay que comprender a los mexicanos." Así pensamos. Hay que comprender a los chinos. ¿Por qué? La verdad es nosotros estamos todos muertos. ¿Por qué? ¿Cómo me ayuda comprender a la humanidad muerta? Hay demasiada gente que así juzgan las cosas. Yo entiendo que soy blanco; usted entiende que es moreno; otro comprende que es amarillo o rojo. Pero eso no es como Dios comprende, pero es así como juzga la gente. Esa es la comprensión por la cual el mundo natural juzga. Se juzgan a sí mismo. Yo soy blanco. Pero eso no es el juicio de la cruz. No es el juicio del amor de Dios. Hay un juicio de la cruz: cuando Uno murió, todos murieron con El. De tal manera de que si Uno vive, nosotros que vivimos solo con El vivimos. Versículo 15, "...y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para Aquel que murió y resucitó por ellos." Esto es el juicio de la cruz. No yo, más Cristo Quien vive en mí. Ahora de ese juicio viene la iglesia. Ayer ustedes miraron esto. La cruz. Decimos que la cruz es una persona. ¿Cuándo se hizo una persona la cruz? Todos los hombres, una sola humanidad, todos resumidos en Adán, Cristo viene, toma esta creación y El la lleva a la cruz. Allí muere uno, esta humanidad. Uno murió; todos murieron con El. Pero es uno, una humanidad que es un hombre.

Vamos a ver algo en Filipenses 2:5, "Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, El Cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a Sí Mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres." Aquí está. Aquí está este versículo, "...se despojó a Sí Mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres." ¿Qué fue lo que leímos esta mañana? Que por un tiempo se hizo menor que los ángeles con el fin de sufrir la muerte. El tomó en Sí toda la humanidad, la forma de hombre para un propósito, para que El como una humanidad sufriera y muriera. Cuando el murió como uno, todos con El murieron. En la mente de Dios así es. En el corazón de Dios así es. Debe ser así también en nuestro corazón. "Haya en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, haya en vosotros este sentir." Es lo que dice Pablo. Porque así juzgamos. Tenemos ese mismo sentir. Así pensamos. Cuando Uno murió, todos murieron con El. Y a que Uno vive ahora, todos los que tienen vida viven por El, un Nuevo Hombre, Cristo en vosotros. ¡Aleluya! No yo, sino Cristo. Nosotros así juzgamos. La cruz llega a ser un juicio, un discernimiento. La cruz llega a ser un entender. No yo, más Cristo. ¿Lo ven?

Bien, de la cruz suje la iglesia. Entonces la iglesia no es muchos, cada quien viviendo su vida. No es así. La iglesia es Uno, Uno que vive en los muchos, y El vive Su vida. ¿Lo pueden ver eso? ¿Así los juzgan? No viviendo cada uno para sí mismo, no vivir como un norteamericano o un negro o un blanco, cada uno viviendo como sí mismo, sino Cristo viviendo en mí. Y la vida que ahora vivo en la carne vivo por la fe del Hijo de Dios. ¿Qué significa esto? Esto significa: la vida que vivo en la carne la vivo con un entendemiento, y este entender es que es Cristo Quien vive en mí. La fe por la cual vivo es ésta: Cristo vive en mí. El entender por lo cual vivo en la carne es esto: no yo, Cristo vive en mí. El juicio con el cual soy juzgado es esto: no yo, sino vive Cristo en mí. Si es por cierto, si no soy yo, si no es usted, sino Cristo que vive en usted, entonces nosotros somos Su cuerpo. No somos cuerpo mío. No somos cuerpo suyo, sino de El somos cuerpo. ¿Por qué? Porque en El vive El. El que vive en el cuerpo es dueño del cuerpo. ¿Lo entienden? Tienen que comprender. Esto tiene que ser un juicio en usted. Esto tiene que ser un entendimiento en nosotros. Si no llega a serlo, nosotros quienes somos Su cuerpo viviremos según nuestra propia carne. Tenemos que llegar al juicio de la cruz. Tenemos que llegar a la revelación del Hijo de Dios.

Bien, de este juicio de la cruz suje la iglesia la cual es la persona de El. Vamos a ver eso. Hebreos Capítulo 10, versículos 19-20, "Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que El nos abrió a través del velo, esto es, de Su carne." ¿Qué significa? Significa lo que dice en Juan 14:1-6, "No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en Mí. En la casa de Mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, Yo os los hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros . Y si Me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a Mí Mismo, para que donde Yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?" Y Jesús le dijo, mira a Mí. ¿Recuerdan el texto de la mañana? Vemos a Aquél. "Yo soy el camino, Yo soy la verdad, Yo soy la vida." No hablo de un sitio, sino hablo de Mí. Voy a recibirlos a Mí Mismo. Vosotros vais a ser Mi cuerpo, Mi templo, Mi habitación. Voy a morar en ustedes. Esto es lo que está diciendo el escritor de Hebreos, donde leimos en Capítulo 10, un nuevo camino. Eso es Cristo. Cristo que nos lleva a Lugar Santísimo, unión espiritual con El Mismo, haciendo de nosotros la casa de El, haciendo de nosotros el mero cuerpo de Cristo.

Luego, viene el Espíritu Santo, el Espíritu de verdad. ¿Por qué tiene que venir? Versículo 20 en Juan 14 nos dice. En la mente natural no puede entender esta unión. La mente natural no puede ver esta iglesia. Así es que tiene que venir el Espíritu de verdad. "En aquel día vosotros conoceréis que Yo estoy en Mi Padre, y vosotros en Mí, y Yo en vosotros." "Vendré nuevamente. La vez pasada vine por una virgen, nací de mujer, bajo la ley nací. Fui hecho menor que los ángeles. Vine para morir, pero la segunda vez, la nueva vez, vengo no para morir; vengo para vivir en ustedes. Ustedes son Mi cuerpo vivo. Vendré nuevemente. Vos recibiré a Mí Mismo. Donde Yo estoy; allí están ustedes también. Entenderán algo. Entenderán que estoy en Mi padre y vosotros en Mí y Yo en vosotros." ¡Qué gran entendimiento! ¡Qué gran juicio!

Primero, la cruz es un juicio contra la muerte, contra los muertos. Pero por segundo, la cruz es un juicio para los vivos. La cruz divide a los muertos de los vivos. No yo, sino Cristo Quien vive en mí. En ese día ustedes entenderán que ustedes están en Mí y Yo en ustedes. ¡Qué gran juicio! ¿Acaso es necesario que tengamos ese juicio? ¿Acaso es necesario que lo comprendamos? A menos que mueran en el desierto tienen que entender esto. ¿Por qué murió Israel en el desierto? ¿Acaso no eran los hijos de Dios? ¿Acaso Dios no los libró de Egipto? ¿Acaso no los bautizó en el mar y en la nube? ¿No fue acaso real su liberación? ¿No murieron los egipcios? ¿No los sacó acaso Dios con brazo fuerte? ¿No comieron acaso maná? ¿No los proveó Dios? ¿Por qué murieron dando vueltas en el desierto? Fueron deliverados; fueron alimentados. Dios proveó para ellos maná. ¿Por qué murieron? Murieron por no entender, por no tener buen juicio. Murieron porque no quisieron entrar a Canaán. La intención de Dios no era solo sacarlos, sino llevarlos a Canaán y perdidos por la incredulidad no llegaron a vivir donde Dios quería. Por la incredulidad. ¿Entienden? ¿Acaso es necesario que nosotros vivamos como Su cuerpo? ¿No basta solo ser sacado del pecado? ¿No basta solo ser liberados? No, no basta. El propósito de Dios es tener expresión de Sí Mismo aquí en la tierra. El ha provisto un vehículo para este fin, la iglesia que es el cuerpo de Cristo. Pero la iglesia tiene que tener ese mismo sentir. La iglesia tiene que tener ese mismo entendimiento. La iglesia tiene que conocer a Cristo así como Cristo conoce a la iglesia. Tenemos que llegar a entender. Tenemos que tener ese juicio. Si no, haremos vueltas en el desierto como el pueblo, yendo en círculos de la religión. La iglesia, la persona del Hijo de Dios.

A luz de este juicio, a luz de este entender, la iglesia no es nacional; no es internacional; no es regional; no es racial; no es denominacional; no es interdenominacional; no es no denominacional. La iglesia es Cristo en los creyentes todos. No hay otra definición de la iglesia. La iglesia es Cristo morando en y teniendo Su expresión en Su propio cuerpo. Eso precisamente es la iglesia. Tenemos que llegar a ese entendimiento. ¿Cómo llegamos allí? Por la revelación del Hijo de Dios. Dios nos ayude a escuchar este juicio. Si pudiéramos entender esto por tener un gran pizarrón, yo obtendría el más grande pizarrón en el mundo, pero tiene que ser escrito en nuestro corazón por la revelación de Jesucristo. La iglesia la cual es Su persona tiene que encontrar Su identidad en la faz de Quien es la cabeza. ¿Cómo, en lo natural, puedo saber de quién es este cuerpo? Por la cara. Si se tapa la cara, cómo podemos saber de quién es el cuerpo? Por eso, cuando se pone disfraz o máscara, se lo pone en la cara. No se pone en la mano; se tapa la cara. La Biblia dice así, Segundo Corintios 4:6, "Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es El que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo." ¿Cómo entenderá la iglesia quien es? ¿Cómo entenderá su identidad la iglesia? Lo entendemos cuando vemos la cara, la faz de Jesucristo. La faz pertenece a la cabeza. ¡Aleluya! "Y Lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es Su cuerpo."

No vamos a seguir mucho más para allá. Tres cosas quería yo cubrir bien con ustedes. Quería que veamos la iglesia que es Su cuerpo, segundo, la iglesia que es la persona de El y por tercero, la iglesia que es la gloria de El. No tres iglesias, una sola iglesia, tres aspectos de la relación de la iglesia con Cristo. Hablamos del primer aspecto, la iglesia que es Su cuerpo. Vimos tres elementos de esa relación, Cristo, la iglesia y la cruz. Esos son los mismos con las tres maneras de entender. La iglesia que es Su persona también se aplica los tres elementos. Es así constante por lo cual Dios revela a Su Hijo. Pero quiero dejarles esto: ¿Cuál es la diferencia mayor entre la iglesia que es Su cuerpo y el entendimiento de la iglesia que es Su persona? La iglesia cual es Su cuerpo enfatiza el hecho, el hecho de que estamos unidos con Cristo, el hecho que somos Su cuerpo porque en nosotros El vive. Pero el entendimiento de la iglesia como Su persona enfatiza la relación de la iglesia con Cristo. Enfatiza Su expresión a través de la iglesia. Enfatiza la presencia personal de Cristo, la presencia del Señor. Es Su cuerpo que Le da presencia a Su persona en la tierra. ¿Entienden en verdad? Este edificio no Le da presencia a El, a Su persona, pero Su cuerpo sí Le da presencia a Su persona, la iglesia cual es Su persona.

No vamos a procedecer más adelante porque es mucho más profundo todavía. Eso se pudiera a llegar a explicar Su presencia plena en la tierra. ¡Gloria a Dios! Esto es propósito de Dios para ustedes, quienes son en unión con Cristo, no como cada uno separado, sino como la iglesia en unión con Cristo, esa unión que es lograda por la cruz, es el propósito de Dios para ustedes a través de esa unión que Su Unico Hijo eterno tenga presencia en la tierra. No hay llamamiento más alto que aquel llamamiento a lo cual ustedes como iglesia son llamados; y no hay ministerio más grande, de hecho no hay ministerio en punto, excepto el ministerio que trae a la iglesia al entendimiento de ese propósito. No hay realmente otro ministerio. Si el propósito de la iglesia es dar plena expresión a El, si el propósito del ministerio es traer a la iglesia a ese entendimiento, entonces ¿cómo podemos llamar ministero a algo que no hace eso? Lo digo, ¿cómo lo hacemos? La misma manera por la cual decimos que un edificio es la iglesia, por la ignorancia. Decimos esas cosas en la misma manera que decimos que una denominación es la iglesia, por la ignorancia. Pero haya en vosotros este mismo sentir. El Padre desea que el Hijo tenga plena expresión. El propósito de la cruz es eso. El propósito de Dios es eso. Nuestro propósito es eso. No vamos a satisfacer con algo menos. No vamos a llamar otra cosa la iglesia. No vamos a llamar otra cosa el ministerio.

Confío que el Espíritu Santo lumine nuestro entendimiento en esta revelación de Cristo. Ustedes aquí sentados están por salir a la tierra ¿irán con propósito o con algo menos; producirán a Cristo; harán manifestación de Cristo o otra cosa? Algo sí va a hacer. Van a gastar tiempo y energía para hacerlo ¿pero será con buen propósito o algo menos? ¿Para qué gastar tiempo en algo menos? Es vital que la iglesia venga a tener este juicio: no yo, más Cristo que vive en mí. Que la iglesia funcione como Su cuerpo; que la iglesia funcione como Su persona, Su presencia personal; que la iglesia dé manifestación de Su gloria en toda la tierra así como el agua cobre el mar. Esto es el propósito que está puesto en El, y esto es el llamamiento de ustedes.

Padre, gracias hoy por esta oportunidad. Que el Espíritu de Dios abra el entendimiento de nuestros ojos. Abre nuestros corazones y revela al Hijo de Dios. Que crezcamos en todo a El Quien es la cabeza en el nombre de Señor Jesucristo y por la gracia y poder de Dios el Padre y a través el ministerio del Espíritu Santo. Amén. El Señor les bendiga.



Monterrey, Mexico

febrero, 1997