TODAS COSAS NUEVAS EN CRISTO

Por JW Luman




1. El Plan de Dios – EN CRISTO

Les traigo saludos en el nombre de Jesucristo. Esto es un tiempo para escudriñar la Escritura y un tiempo de enseñar y considerar la Palabra de Dios y Cristo Quien es la Palabra viva. No somos primeros predicadores y maestros de la letra. Primero, antes de todo, somos ministros de la Palabra viva del Espíritu. Escudriñamos la Escritura para que podamos comprender la Palabra viva. Jesús dice, "Ustedes escudriñan la Escritura…" Los judíos escudriñaban la Escritura. Él reconocía que ellos escudriñaban la Escritura. Él dice a ellos, "Ustedes lo hacen porque piensan que en escudriñar la Escritura encontrarán la vida." Ustedes creen la misma cosa, ¿verdad? ¿Por qué escudriñan ustedes la Escritura? ¿Por qué están aquí en este lugar, esta escuela? Se gasta bastante dinero para que ustedes puedan estar aquí. No era con magia que se construyó este edificio. Se gastó mucho dinero, tiempo, y esfuerzo. ¿Por qué debería haber un lugar como esto, para que gastaría tanto dinero? ¿Por qué deben trabajar los trabajadores por 40 años? ¿Por qué? ¿A qué propósito? Todo fue hecho para hoy, para esta hora. ¿Para qué estamos aquí hoy?

Estamos aquí hoy para la misma razón que llegábamos por 40 años. Estamos aquí hoy para la misma razón que gastábamos tanto dinero. Estamos aquí hoy para la misma razón que cientos y cientos y cientos de vidas han sido dados en este lugar. Estamos aquí hoy para la Palabra viva, para que lleguemos a conocer a Él. Nuevamente pongo énfasis: no estamos aquí primeramente para aprender la letra y producir predicadores de la letra y Jesucristo en la carne (quiero decir una manera de comprender a Él en la carne). Estamos aquí para conocer la Palabra viva. Así como dijo Jesús a los judíos, y Él los diría a ustedes lo mismo, "Yo sé que escudriñan las Escrituras. Yo sé lo que están haciendo. Yo sé que escudriñan las Escrituras en sus clases. Escudriñan en sus dormitorios. En las noches y los días escudriñan las Escrituras. Tienen profesores para ese fin. Han construido edicificos para ese fin. Yo sé que escudriñan las Escrituras porque a ustedes les parece que en ellas tienen la vida eterna."

Entonces Jesús les da Su acusación, y les picó con Sus palabras. Esta acusación no fue dada a personas que no conocían las Escrituras. Esta acusación fue dada a los que más escudriñaban las Escrituras. Y aquí están ustedes esta mañana. Podemos decir que más que cualquier persona, ustedes escudriñan la Escritura. Eso es lo que hacen aquí. Eso es lo que hemos hecho aquí durante muchos años. Ustedes escudriñan la Escritura. La pregunta es esto: ¿aplica esa acusación que Jesús les dio a los judíos a nosotros también? Él les dijo, "…a ustedes les parece que en ellas tienen la vida eterna. Por eso escudriñan. Pero no quieren venir a Mí para que tengan vida. Las Escrituras que escudriñan son precisamente aquellas que dan testimonio de Mí, pero no quieren venir a Mí para que tengan aquella cosa que están buscando. Están buscando en las Escrituras; ellas dan testimonio de Mí, pero no quieren venir a Mí para que tengan la vida." ¡Qué acusación! ¿Qué buscan ustedes cuando escudriñan la Escritura? ¿A quién buscan cuando escudriñan la Escritura? ¿Qué es el deseo de tu corazón cuando lees la Biblia?

Jesús les dijo a los judíos, "…han invalidado la Palabra de Dios, la Escritura, por la tradición de sus mayores." ¿Qué comprensión de Cristo quieres, la comprensión de tradición religiosa o la comprensión del Espíritu? Pablo dice acerca del Espíritu de Dios obrando en su vida, "…nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del Espíritu: porque la letra mata, mas el Espíritu vivifica." (2 Corintios 3:6) Si escudriñan la Escritura, buscando la vida, la única cosa que importa es la vista del Espíritu; solamente la vista del Espíritu tiene valor. El Espíritu toma la Escritura y revela la vida a tí. Él revela la vida en ti, y esa vida es Cristo.

En estas sesiones yo quiero que vean una cosa: nuestra vida en Cristo. Tenemos que incluir en este cuadro muchas cosas. En una manera general quiero recoger toda la Escritura y enseñar a ustedes su cumplimiento en Cristo para que ustedes jamás busquen cumplimiento en otra cosa mas que en Cristo. Eso es el error que hizo los judíos. No desecharon la Escritura. La guardaban; la leían. No desecharon los pergaminos. Hoy decimos, "No desechamos nuestras Biblias porque en nuestra Biblia está la misma Escritura que los judíos escudriñaron, la misma Escritura." La salvación prometida a los judíos, a Israel antiguo es la misma salvación que nosotros ahora tenemos en Cristo. No es otra salvación. La salvación prometida a Israel es la salvación que Dios cumplió en Su Hijo. La salvación que nosotros tenemos está en Su Hijo. Hemos venido a la misma salvación prometida a Israel. En esta mañana tenemos en nuestras manos la misma Escritura.

Quiero que vean algo. Aquí estamos 2000 años después, pero nos confronta con la misma Escritura y el mismo Espíritu que obró en Jesús cuando Él habló a los judíos. Este mismo Espíritu está morando en ti. Entonces, después de 2000 años, nos confronta la misma Escritura de que Jesús dijo, "Yo sé que escudriñan." Nos confronta el mismo Espíritu, y nos confronta la misma pregunta. Los judíos no tiraron sus "Biblias." ¿En qué erraron ellos? Ellos miraron más allá que Jesús para el cumplimiento de las promesas. ¿Le parece muy sencillo eso? Es exactamente lo que ellos hicieron. Quiero que vean ustedes la comparación. Hago una comparación de nosotros y los judíos en los días de Jesús. Ellos escudriñaban la Escritura; nosotros escudriñamos la Escritura. Ellos buscaban la vida; nosotros buscamos la vida. Pero ellos no quisieron venir a Jesús; no Lo recibieron como el cumplimiento de su Escritura. La pregunta para ti y para mí es ¿también miramos nosotros más alla que Jesús para el cumplimiento de la misma Escritura que fue dada a los judíos? ¿Somos culpables nosotros en mirar más alla que Jesús para el cumplimiento de esa Escritura?

Esa es mi pregunta para ti y para mí esta mañana y durante esta reunión. Cada corazón tiene que responder a esa pregunta. ¿Leo la Escritura buscando cosas espirituales, o estoy encontrando la realidad de todas las cosas en Cristo? De eso quiero hablar: resumir todas las cosas en Cristo, recoger todas las cosas en Cristo, recubrir todas las cosas en Cristo. Para entender todas las cosas que tenemos en Cristo, tenemos que entender esas cosas del punto de vista de la Escritura. No solo podemos imaginar lo que tenemos en Cristo. Tenemos que eoncontrar o entender las cosas que tenemos en Cristo por el testimonio de la Escritura. La Escritura fue dado como el testimonio de Jesucristo. No solo podemos imaginar lo que tenemos en Cristo. Tenemos que comprender lo que tenemos en Cristo por el testimonio de la Escritura. Voy a hablar acerca del testimonio de la Escritura. Confío que el Mismo Espíritu de Dios nos capacite para ver y venir a comprender estas cosas en la realidad de Cristo.

Vamos a ver algunos versículos para comenzar. Primero, vamos a ver el fin del asunto. Entonces vamos a volver al principio y vamos hasta ese fin en la Escritura. En Efesios 1:1-5, Pablo habla de un plan y propósito eterno de Dios. Dios tuvo una voluntad, plan y propósito eterno. La Escritura dice que propuso en Sí Mismo según el puro afecto de Su corazón. Habla de un plan y un propósito que Dios concebió en Su propio corazón, algo que Dios determinó a hacer. Determinó a hacerlo simplemente porque Él quiso hacerlo. Él propuso en Su corazón; Él propuso en Sí Mismo hacer esta cosa, tener esta cosa. Entonces la primera cosa que realizamos en esta Escritura es que la cosa aquí de que habla está basada en simplemente el propósito del corazón de Dios. El hombre no tenía nada que ver con este plan. Fue propuesto en Dios.

Y la segunda cosa que vemos aquí es que este plan y propósito fue concebido en el corazón de Dios antes de la fundación del mundo. Cuando Dios consideró este plan y propósito, no existía nada sino Dios Mismo. No existiá el mundo. El hombre no existía. Tal vez ni el universo existía. Sabemos que eso era antes de la fundación del mundo. La tercera cosa que vemos aquí acerca de este plan y propósito es que Dios escogió este propósito en Su Hijo. Todo lo que deseó Dios, todo lo que propuso en Su corazón a hacer, todo lo que deseó tener lo iba tener en Cristo y ningún otro lugar.

Esto es el pensamiento, el plan y el propósito por el cual Dios nos considera nosotros. ¿Entienden? Es este pensamiento, este plan, y este propósito que Dios concibió antes de la fundación del mundo. Es este propósito, y según este propósito Dios trata contigo y conmigo. No trata con nosotros según algo menor. No trata con nosotros fuera de lo que Él ha planeado y propuesto en Su Hijo. La cosa que Él ha determinado hacer en Su Hijo antes de la fundación del mundo Él ha hecho. ¡Y en ese plan Él ha incluido a ti y a mí! Es de este plan y propósito, y nada más, que toda la Escritura habla. La Escritura no habla de algo más allá de Cristo porque el plan y propósito de Dios está resumido en Cristo, y jamás había otro plan.

Entonces leemos Efesios 1:9, "dándonos a conocer el misterio de Su voluntad, según Su beneplácito, el cual se había propuesto en Sí Mismo." De esta voluntad y este beneplácito, hemos estado hablando, tener todas las cosas en Cristo, cumplir Su plan, propósito y deseo en relación a un pueblo en Cristo Jesús. Versículo 4 dice, "según nos escogíó en Él antes de la fundación del mundo…" Jamás planeó Dios tenerte en otro lugar mas que en Cristo. Jamás propuso conocerte en otro lugar mas que en Cristo. Pablo dice aquí que Dios nos ha hecho a conocer el misterio de Su voluntad. Esta voluntad, este propósito que ha propuesto en Sí Mismo, esta cosa que ha propuesto a hacer de antes de la fundación del mundo nos ha hecho conocido a nosotros. Lo que era misterio es ahora una realización divina. Lo que estaba en oscuridad está ahora manifestado en la luz. Nos ha hecho conocer una salvación gloriosa que estaba escondida en tipos y sombras pero ahora es revelada en la Persona de Su Hijo. Esto es lo que está diciendo aquí Pablo.

¿Qué es esa voluntad y propósito que "…dándonos a conocer…"? Está resumido en Versículo 10. Todo este Capítulo está resumido en Verscículo 10. Lo que Dios ha propuesto hacer en Sí Mismo, lo que era un misterio ha hecho conocido a nosotros. Aquí está lo que ha hecho conocido. Versículo 10, "de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra." Aquí está el plan que Dios ha hecho conocido. Este plan es esto: en la administración del cumplimiento de los tiempos Él reuniría todas las cosas en Su Hijo. Él tendría todas las cosas en Su Hijo adonde Él propuso tenerlas, adonde Él planeó tenerlas. En el cumplimiento de los tiempos tendría en Su Hijo todo lo que Él propuso tener en Su Hijo antes de la fundación del mundo. El misterio de todo este plan, el misterio de esta voluntad nunca fue sobre lo que Dios iba a hacer; nunca fue sobre lo que propuso hacer. El misterio era sobre cuando lo iba a hacer. ¿Cuándo lo haría Dios lo que iba a hacer en Cristo? El misterio siempre tiene que ver con el tiempo. Tú sabes eso. ¿Qué es lo que dijo Pedro?

Todos los profetas hablaron de esto. ¿Acaso propuso Dios a tener una nueva creación en Su Hijo? Eso vio Isaías, pero no sabía cuando. Los profetas vieron lo que Dios iba a hacer. Los profetas comprendieron lo que Dios había propuesto. Ellos hablaron de este propósito. "Israel va a ser una ciudad de Dios. Dios reunirá al pueblo, y Dios morará en ellos. Dios hará un nuevo pacto en aquellos días." Los profetas hablaron de una gran y gloriosa salvación. Hablaron de Dios morando en Su pueblo. Hablaron de Su pueblo morando en unión con Él como una ciudad. "Se llamarán los redemidos de Dios, la ciudad de Dios." Así dijeron los profetas. Ellos vieron el templo donde iba a entrar el Señor de gloria. Los profetas hablaron por el Señor, "Yo glorificaré la casa de Mi gloria." Lo que digo es esto: lo que iba a hacer Dios no era el misterio. Lo que planeó a hacer no era el misterio. Abraham, Moisés y los profetas Lo conocían como el Dios del cielo y el Dios de la tierra. Y lo que Dios planeó a hacer, planeó a hacer de la eternidad. Todos sabían que Dios no estaba componiéndose un plan como Él seguía. Él estaba haciendo según lo que había propuesto en Su propio corazón. Todos lo sabían esto; los profetas lo sabían.

Pero Pedro dijo (I Pedro 1) que los profetas que hablaban a través del Espíritu que estaba en ellos no entendían el tiempo de que hablaban. No sabían el cuando en que Dios iba a hacer lo que Él había propuesto y prometido. Entonces, Él llegó a los suyos, y los suyos no Lo recibían porque no entendían el tiempo. Seguían mirando más allá de Jesús para el cumplimiento de lo que Dios había propuesto y de lo que todos los profetas dijeron que Dios iba a hacer. Y cuando llegó el mero Hijo, Él por medio de Quien, y en Quien, y por Quien iba a hacer estas cosas, no Le recibían. Ellos querían estas cosas; querían un nuevo Israel; querían la ciudad de Dios; querían el reino eternal; querían el trono de David; querían la vida eterna; querían la gloria de Dios; pero no recibían a Aquél en que estas cosas están cumplidas. Todas esas cosas iban a realizar en un pueblo a través de su relación con Jesucristo. Querían una ciudad, pero rechazaron ser Su ciudad. Querían un reino venidero, pero ellos mismos rechazaron ser Su reino. Querían un templo, pero no querían perder el antiguo templo. Ellos querían mejorar el templo. Pero eso no era lo que los profetas habían prometido. Eso no era lo que Dios había propuesto.

Dios propuso que el pueblo sería un templo, y Él moraría en el templo. Ellos mismos serían el templo del Dios viviente. Los judíos querían un templo, pero no querían ser el templo de Dios. ¿Dónde estamos nosotros hoy? ¿Nos interesa conseguir una ciudad más que ser la ciudad del Rey? Esto fue el error de Israel. ¿Nos interesa obtener un reino más que manifestar el Rey? Lo que Dios quiso no era el misterio. El misterio era el cuando. ¿No es asombroso que hoy en día abunda el mismo misterio? El mundo cristiano no puede decidir cuando Dios va a hacer lo que ha propuesto hasta la eternidad. No pueden decidir cuando Dios va a hacer lo que todos los profetas profetizaron.

Pero Pablo nos dice el tiempo. Él declara el tiempo. Y declara que el tiempo es ahora en Cristo Jesús. Entonces ¿qué es lo que hemos dicho? Hemos dicho que todas las cosas comenzaron en el corazón de Dios: Su plan, Su propósito, Su voluntad y Su intención. Y del ese principio Dios vio todas estas cosas consumadas y cumplidas en Su Hijo, Cristo. Eso es sencillo. Tenemos que entender que este circulo (Diagrama 1) representa un tiempo antes de que existiera el mundo. Antes de la fundación del mundo, Dios planeó y determinó a hacer una cosa en Cristo. Eso es lo que dice Efesios Capítulo 1. Todo comienza en el corazón de Dios, y todo se cumple en la Persona de Su Hijo. Cristo es el fin de todo, la consumación de todo y la plenitud de todo. No hay más allá que Él.

Si vas a encontrar las promesas de Dios, tienes que encontrarlas en Cristo. Si vas a encontrar lo que los profetas profetizaron, tienes que encontrarlo en Cristo, en relación a Él. Tienes que preguntar, ¿acaso la Escritura enseña que Dios está construyendo una ciudad para mí? O al contrario, ¿enseña la Escritura que en Cristo nosotros somos la ciudad de Dios? Tienes que preguntarte esa pregunta. ¿Acaso tiene Dios un plan fuera de Cristo? Si lo tiene, ¿de dónde vino? ¿Dónde está escrito? ¿No es que tú y yo por la tradición de religión no entendíamos lo que Dios planeó, propuso y ejecutó en Su Hijo? Los judíos tenían la misma Escritura que ustedes tienen esta mañana. Tiene que haber algún porqué que ellos rechazaron a Cristo. Tenían las promesas, los pactos, los profetas y la Escritura. ¿Por qué no quisieron venir a Jesús? No entendieron el tiempo. Y no creyeron a Él cuando dijo, "Ahora es el tiempo."

Yo puedo mostrarles alguna y otra vez donde Él dijo eso, "Ahora es el tiempo. El reino que han buscado ya está. El rey que han buscado ya está. El mayor que Solomón ya está. Hay Uno entre ustedes que es mayor que su templo. Destruyan este templo, y en tres días lo levantaré. Mi Padre y Yo somos Uno." Una y otra y otra vez Jesús declaró, "Lo que sus profetas han profetizado ya está aquí." ¿Cómo es que tú y yo perdimos esa realidad? ¿Qué pasó con la iglesia que estamos buscando así como los judíos en vez de encontrar realidad en Cristo y llenar el mundo con Él? Es una buena pregunta que nosotros tenemos que contestar en nuestros corazones. Para nuestra próxima lección vamos a explicar el misterio del tiempo. Quiero enseñarles el tiempo que era gran misterio.

 

2. Cosas Viejas – Cosas Nuevas

Estamos hablando del recogimiento, la recuperación, la restauración de todas las cosas en Cristo. Vamos a explicar eso más. Hemos dicho que todas las cosas cumplidas en Cristo primeramente fueron planeadas y propuestas en el corazón de Dios. Lo que Dios planeó y propuso también cumplió en Su Hijo. Este plan y propósito incluye tú y yo en Cristo. Realmente la salvación es venir a estar en Cristo.

Vamos a leer acerca de este cumplimiento en 2 Corintios 5:17-18. Tenemos que contestar a una pregunta aquí. "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto es de Dios, el cual nos reconcilió á sí por Cristo; y nos dió el ministerio de la reconciliación." Primero, tenemos aquí una declaración y una realización tremenda: si estamos en Cristo, somos una nueva creación. Si estamos en Cristo, en Cristo hemos llegado a lo que Isaías profetizó, una nueva creación, los cielos nuevos y una tierra nueva realizada en Cristo Jesús. Es una realización tremenda porque en Cristo "No hay judío, ni Griego; no hay siervo, ni libre; no hay varón, ni hembra: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús." (Gálatas 3:28) Esto es lo que Dios vio y propuso del principio: tener todas las cosas en los cielos y la tierra reunidas en Su Hijo. En Cristo tendría estos cielos nuevos, esta tierra nueva, esta creación nueva, esta misma cosa que propuso y planeó. Tendría esto en Su Hijo.

Pablo dice aquí que Dios tiene esto en Su Hijo, y cualquiera que está en Cristo es parte de esta nueva creación, estos cielos nuevos y esta tierra nueva. Ha venido a vida nueva en Cristo Jesús. En Cristo las cosas viejas pasaron, y todas son hechas nuevas. Eso es una realización tremenda y un cumplimiento tremendo. Se le llama "Gran Salvación." A eso hemos llegado en Cristo. La mayoría de nosotros no hemos llegado a la realización de eso en Cristo, pero hemos llegado a esa realidad por el Espíritu de Dios en Cristo Jesús. Hay unas preguntas que surgen aquí. ¿A qué refieren "las cosas viejas"? Para entender tenemos que ver la Escritura. No puedes substituir lo que piensas que son "las cosas viejas." En el cristianismo hemos hecho eso. Así como muchos hermanos aquí, yo tengo toda mi vida involucrado con cristianismo. Nací de nuevo cuando tenía seis años. Al mismo tiempo fuí bautizado en el Espíritu Santo. Actualmente a esa edad sabía en mi corazón que el Señor me había llamado al ministerio de la Palabra. Es asombroso. Tengo muchos años en el mundo cristiano, y sé las cosas que substituimos.

"…las cosas viejas pasaron…" Relacionamos eso a lo que hicimos antes de ser salvos. Pero ¿a qué voy a relacionar yo? Nací de nuevo cuando tenía seis años. Nunca he sido un borracho; nunca he sido un drogadicto. Nunca fuí un asesino o un ladrón. Nunca he hecho nada de las cosas que pensamos como "las cosas viejas." Entonces "las cosas viejas" que han pasadas en Cristo son otras. Tiene que ser más que las cosas que hemos hecho. "Las cosas viejas" tienen que ver con la creacíon que somos por el nacimiento natural. Esa creación ha pasado; no se encuentra en Cristo. En Cristo no vas a encontrar un judío, ni bueno ni malo. No vas a encontrar un Gentil, ni bueno ni malo. No vas a encontrar ninguno. "Las cosas viejas" no son cosas que hemos hecho; "las cosas viejas" involucran que somos en la carne y lo natural. Lo que somos en lo temporal ha pasado y no está encontrado en Cristo. "…todas (cosas) son hechas nuevas." La palabra "nueva" en griega significa nueva en calidad. No significa "nueva" numéricamente. Las cosas viejas son temporales; las cosas nuevas son espirituales. Las cosas viejas son corruptibles; las cosas nuevas son incorruptibles. Las cosas viejas son carnales; las cosas nuevas son espirituales. Eso es la diferencia entre las viejas y las nuevas cosas en Cristo Jesús.

Pero especificamente ¿a qué refieren los términos "las cosas viejas" y "las cosas nuevas"? Cuando Pablo escribió esto, "…las cosas viejas pasaron…" de que habló específicamente? Y cuando dijo, "…he aquí todas son hechas nuevas" cuales eran las cosas nuevas de que habló específicamente? Es importante que nosotros entendamos eso porque con ese entendimiento viene el entendimiento de nuestra salvación. Tenemos que entender que cuando Pablo escribió estos versículos, está hablando de nuestra salvación. Está presentando nuestra salvación en Cristo. Pablo muestra que las cosas viejas han pasado, y ahora nuestra salvación tiene que ver con las nuevas cosas. No está hablando de cosas venideras; está hablando de cosas que ya están en Cristo. ¿Cómo podemos saber que son esas cosas nuevas? Por saber que eran las cosas viejas. La Escritura nos habla claramente de las cosas viejas. Mientras continuamos, voy a mostrarles claramente las cosas viejas que han pasado y lo nuevo de todas las cosas en Cristo. Vamos a ver eso en la Escritura.

Todo este plan y propósito comenzó en Dios. No puedes encontrar cosas viejas en Dios. A menos que existan cosas viejas, no tiene sentido decir que hay cosas nuevas. Se llaman "las nuevas" en contraste con "las viejas." ¿Verdad? Pero en Dios no se encuentra cosas viejas. En Dios se encuentra un plan, un propósito y una voluntad que son propuestos en Cristo y cumplidos en Cristo. ¿De dónde vinieron las cosas viejas? Queremos averiguar eso. La mayoría de los cristianos basa su entendimiento de la salvación sobre esas cosas viejas. Voy a enseñarles eso. La mayoría de los cristianos basa su entendimiento de salvación sobre cosas viejas que no están en Cristo. ¿No es asombroso? Es verdad, y vas a verlo sobre la marcha. Las cosas viejas fueron añadidas al cuadro. Tuvo que haber un porqué para añadir las cosas viejas. Entonces tuvo que haber un tiempo y lugar en que se deshicieron esas cosas. Y lo que Dios quiso del principio llegó a ser. Lo que Dios quiso del principio es lo que Pablo llama "las cosas nuevas en Cristo." No son "nuevas" para Dios; son "nuevas" cuando se comparan a las "viejas."

Las cosas nuevas en Cristo son las mismas cosas que Dios vio del principio, las mismas cosas que planeó y propuso del principio. Desde el principio propuso reunir todas las cosas en Cristo. Desde el principio propuso morar en un pueblo en Cristo. Desde el principio nos escogió en Cristo, desde el principio, desde la fundación del mundo. ¿Qué cosa es nueva para Dios? Él no añadió nada a Su plan o Su propósito. Entonces ¿por qué se llama "nuevo"? Se llama "nuevo" para distinguirlo del "viejo." Es nuevo en naturaleza y carácter en contraste al viejo. La pregunta es ¿qué es el viejo? ¿De dónde vino? ¿Cómo llegó? Recuerden estas cosas porque vamos a tratar con ellas. Otra vez, vamos a tratar con estas cosas es para mostrar que son las cosas viejas. En Cristo no se encuentran. Entonces ¿por qué debemos basar nuestras doctrinas sobre ellas? ¿Por qué debemos basar nuestra enseñanza sobre ellas?

En un tiempo tenían valor. ¿Cuándo fueron las cosas que la Biblia se llaman "cosas viejas" hechas viejas? Las cosas viejas fueron hechas viejas cuando el nuevo vino en Cristo. Había una vez cuando las cosas viejas fueron necesarias. No fueron necesarias para el nuevo; no fueron necesarias para Dios; pero fueron necesarias para el hombre porque el hombre no obedecería a Dios. Vamos a ver eso. Entonces, Dios los puso bajo el viejo pacto y todas sus cosas. Esas son "las cosas viejas" que no se encuentran en Cristo. Había una vez ese "pacto" fue necesario, pero entonces fue hecho viejo, no en años sino en naturaleza y carácter. ¿Cuándo fue hecho viejo? ¿Cuándo fue visto como viejo? Cuando vino el nuevo. ¿Cuándo reconocemos algo ser carnal? Cuando el Espíritu viene. El problema es que muchos quieren guardar lo viejo y rechazan lo espiritual. Esto es lo que hicieron los judíos. Guardaron lo viejo. Dios dijo, "Lo viejo ya no es válido porque lo nuevo ha venido. Lo viejo fue dado a ustedes por un testimonio porque no andarían por fe. Les di lo viejo como un testimonio de lo nuevo. Pero ahora lo nuevo ha venido, y lo viejo tiene que pasar. Todo que fue dicho en lo viejo tiene que ser realizado en lo nuevo, no como algo venidero sino en la realidad de lo que ha venido."

Lo viejo era un testimonio de lo que había de venir, una ciudad venidera, un templo venidero, una gloria venidero, un reino venidero, una salvación venidera. Pero ahora en lo nuevo, ¡ya ha venido! No puedes llevar lo viejo más allá que lo nuevo. Tienes que soltar lo viejo y tienes que recibir lo nuevo. Lo viejo por su naturaleza fue temporal, terrenal y material, pero habló de lo espiritual. Lo espiritual ha venido. Comparado a lo viejo, se llama "nuevo" porque no es temporal sino eterno. No es corruptible sino in corruptible. No es material sino espiritual y eterno. Esto es lo que ha venido en Cristo, donde ustedes están. Lo triste es que muchos que han venido estar en Cristo todavía tienen su corazón y su entendimiento en lo viejo. Pero bajo lo viejo, Pablo dijo que ojo no podía ver; oído no podía oír; y corazón no podía conocer las cosas que Dios ha preparado para aquellos que Le aman. Pero en lo nuevo el Espíritu nos las ha revelado esas cosas a nosotros. ¡Aleluya! Tenemos que despertarnos. Cuando Pablo escribió eso en I Corintios, hablaba del antiguo pacto en contraste con el nuevo pacto. No es bajo el nuevo pacto que el ojo no puede ver, y el oído no puede oír, y el corazón no puede conocer. Eso fue bajo el antiguo pacto, pero bajo el nuevo pacto Dios ha revelado por Su Espíritu. Él ha abierto los ojos de nuestro entendimiento. Él nos ha dado oídos para oír lo que el Espíritu dice. Y nos ha dado un corazón nuevo y una mente renovada. Él hace todo esto por revelar Su Hijo en ti. El Hijo es la Luz por la cual vemos, y el Hijo es la Voz que oímos y Quien abre nuestros oídos. El Hijo es la sabiduría, el conocimiento y el entendimiento que está formado en nuestros corazones.

Entonces, tenemos esta pregunta, y lo hemos contestado en parte. ¿Cuál es la diferencia entre las cosas viejas y las cosas nuevas? Todavía tenemos que hablar de este misterio de tiempo. Este misterio de tiempo está atado con las cosas viejas. Con el pasar de las cosas viejas, ese misterio se deshace. Con el pasar de las cosas viejas, la plenitud de tiempo ha llegado. Dios reuniótodas las cosas en Su Hijo, nuevo cielo, nueva tierra, nueva creación, las promesas de Dios, la plenitud de Dios. Reunió todo en Su Hijo. Vamos a mirar eso más de cerca.

Todas las cosas restauradas en Cristo. Para restaurar algo, primero tiene que ser perdido. La Biblia habla de esta restaruación. Se llama una reconciliación. Entonces, si algo es encontrado otra vez, significa que fue perdido. Estoy razonando con ustedes. Si algo no es perdido, no puede ser hallado. Es lo mismo con lo viejo y lo nuevo. Si no hay viejo, por contraste, no hay nuevo. Ésta es la pregunta: ¿Qué es el viejo? Hemos visto que el viejo es las cosas del antiguo pacto, y vamos a mirar esas cosas específicamente. Entonces, porque habían cosas viejas añadidas para un propósito, en Cristo todas las cosas se llaman "nuevas" para mostrar que diferentes son de las viejas. Entonces, si todas las cosas son reunidas en Cristo, (todas las cosas resumidas en Cristo, todas las partes se juntadas y presentadas como lo entero en Cristo) ¿qué son las partes? Si en Cristo hay una nueva creación, una entera creación, una creación perfecta (significando completa, significando que antes habían unas partes) ¿dónde conocemos en parte? ¿Qué es lo que consiste en partes? Vamos a ver que es el antiguo pacto, muchas partes. Y todas esas partes hablan más allá de sí mismas.

Mi punto es esto: si hay una restauración en Cristo, una reunión de todas cosas en Cristo, primero, tenía que haber una pérdida. Y si eso es verdad, entonces lo que se encuentra en Cristo, lo que se reune en Cristo es exactamente lo que fue perdido. No solo parte fue reunido; todo fue reunido. Jesús habla de esto en Juan cuando dice, "No perderé nada que Mi Padre Me ha dado. No perderé ninguna parte. Cumpliré Su voluntad totalmente. Acabaré la obra que Me ha dado." El problema es que la mayoría de los cristianos no conocen la grandeza y la enormidad de esa obra, esa obra que Él cumplió. Para ayudarnos entender la grandeza de esa obra, vamos a mirar las partes. En mirar las partes que se reunen en Él en nueva vida, vamos a ver por las partes la grandeza de lo entero. Lo entero que se reune en Cristo no es una sola parte, no una sola cosa prometida, no un solo tipo, no una sola sombra sino todas las partes. Todas las partes.

¡Todo lo que fue perdido es hallado en Cristo! ¡Todas las cosas son nuevas! Ahora voy a preguntar, ¿qué fue lo perdido? ¿Cuándo fue perdido? ¿Quién lo perdió? Sabemos que lo se encuentra en Cristo. La Escritura nos dice eso. Aunque no lleguemos a realizar que son "todas las cosas," sabemos que se encuentran en Cristo porque así dice la Escritura. Pero mi punto es esto: si no sabes lo que fue perdido, ¿cómo sabes lo que fue hallado? Como dije antes, la mayoría de los cristianos piensan que las cosas viejas son cosas que hacían antes de nacer de nuevo. Ésas no son las cosas viejas que se deshacen. Son mucho más. Las cosas viejas se relacionan a una entera creación, quien eras tú. Son mucho más que lo que hacían. Pero si no sabemos las cosas viejas, ¿cómo podemos apreciar las nuevas? Si no sabemos lo que fue perdido, ¿cómo podemos apreciar lo que es encontrado y restaurado? Pero la Escritura habla de eso para que no tengamos que estar en un misterio. Estas cosas se declaran claramente en la Escritura. Quiero decir esto: nada es viejo en Dios. No hay cosas viejas en Él. En Él encontramos intención divina que es cumplida en Cristo. En algún punto entre una intención divina y un cumplimiento en Cristo, aparecieron las cosas viejas.

La pregunta para ti y para mí es ¿estamos basando nuestra comprensión sobre "cosas viejas," o estamos basando nuestra comprensión sobre la Palabra de Dios, la Palabra que sale de Dios y que se cumple en Su Hijo? También en Dios no hay nada perdida. Dios no perdió nada. Lo que Él dijo, Él ha hecho. Lo que propuso que hacer, lo hizo. Alguien perdió algo en relación a Dios. Dios no perdió nada, pero alguien perdió algo. Lo que perdió tenía una relación directa a lo que Dios planeaba y proponía. Lo que perdió es lo mismo que es restaurado en Cristo Jesús. Ahora vamos a poner el centro en el cuadro (Diagrama 2). Tenemos que entender esto: no puedo dibujar a Dios porque Dios es Espíritu. Tampoco puedo dibujar a Cristo o las cosas nuevas en Cristo porque son Espíritu. Pero puedo mostrarles con un cuadro lo que fue perdido. Puedo mostrarles como es declarado en la Escritura para que podamos ver lo que fue perdido, cuando fue perdido, y quien lo perdió. Entonces por el Espíritu espero que podamos realizar lo que se encuentra y se restaura en Cristo Jesús.

Vamos a comenzar nuestro cuadro con Abraham e Isaac. Entonces vamos a insertar a Israel, Israel bajo la ley. Vamos a ver que básicamente dos cosas relacionando al plan y propósito de Dios fueron perdidas. Fueron perdidas por Israel, y son encontradas en Cristo. La primera cosa perdida era el pacto de fe. Dios hizo un pacto con Abraham, y el pacto hecho con Abraham salió del corazón de Dios sin mediador. Salió del corazón de Dios referente a lo que ha planeado y propuesto en Cristo. Él mostró este plan y propósito a Abraham. Y Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. Se llama "El Pacto de Fe." Se llama "Fe" no porque Abraham no entendía lo que pasaba sino porque Abraham creyó lo que Dios ha revelado a él. Lo aceptó, y lo creyó, y le fue contado por justicia. Ésto es el pacto de fe todo basado en la Palabra de Dios a Abraham. Miraremos esto.

Abraham, Isaac y Jacob, y entonces llegamos a Israel. Israel debía vivir según el pacto que Dios hizo con Abraham. Podemos leer eso en Éxodo 6 cuando Dios trataba con Moisés. Él dijo, "Estoy tratando con tú e Israel según la promesa, el pacto que hice con Abraham, Isaac y Jacob." En ese tiempo había solamente un pacto, un pacto que vino del corazón de Dios, un pacto que fue cumplido en Cristo. Era el un pacto necesario para vivir por fe. Israel debía ser una demonstración y manifestación de ese pacto en la tierra hasta que viniese la plenitud de tiempo. Vamos a ver que este elemento de tiempo es establecido entre Abraham e Isaac y cumplido en Cristo. Israel debía ser una demonstración viva del pacto de Abraham en la tierra hasta que viniese la plenitud de tiempo. ¡Pero ni siquiera comenzaron bien! Perdieron ese pacto, y Dios tuvo que ponerles bajo la ley. El sistema de la ley que se desarrolló se le llama "El Antiguo Pacto." El pacto de Abraham no era el pacto antiguo. El pacto de Abraham es cumplido en Cristo. Ese es el pacto que fue perdido, ¡y en Cristo está hallado otra vez! No nos trae al pacto antiguo en Cristo; nos trae al pacto nuevo en Cristo. Nos trae a lo que Israel perdió. ¡Ellos perdieron el pacto de fe!

¡Pero tú y yo llegamos al pacto de fe! Llegamos de la fe de Abraham a la fe del Hijo de Dios. Vivimos no por la ley sino por la fe del Hijo de Dios. Vivimos en pacto con Dios referente a lo que determinó a hacer y lo que ha hecho en Su Hijo. Las promesas hechas a Abraham fueron hechas a Abraham y su simiente. ¿Verdad? Pablo dice que la simiente de Abraham es Cristo. Pablo dice que si tú estás en Cristo, tú eres la simiente de Abraham, y las promesas son para ti. Es importante entender que las promesas hechas a Abraham no siguen más allá su simiente sino están cumplidas en su simiente que es Cristo. ¿Cómo es que Israel llegó a ser atado con un pacto antiguo? Porque no obedecían lo primero. No quierían vivir por fe, así dice Pablo que la ley fue añadida por transgresiones. Y Pablo dice que la ley que fue añadida no podía invalidar el pacto y las promesas que fueron dados a Abraham 430 años antes. La ley no deshizo el pacto hecho a Abraham. Fue añadida para llenar la brecha entre el pacto de Abraham y su cumplimiento en la simiente verdadera de Abraham. Ellos fueron guardados bajo la ley hasta que la Simiente viniese a Lo cual las promesas fueron hechas. ¿No es así? Eso es porque cuando el Simiente vino a Quien las promesas fueron hechas, ya no era necesario la ley. El sistema del antiguo pacto, el poder de que era la ley, ya no era necesario porque todo de que era testimonio material vino en Cristo Jesús. Vino en nueva vida para que el tipo y la sombra no sean necesarios.

Y el pacto nuevo hizo "viejo" el pacto de Sinaí. El nuevo pacto no hizo "viejo" el pacto de Abraham porque es el mismo pacto. La palabra "nuevo" no significa "nuevo" en número sino en calidad. El nuevo pacto es solamente nuevo comparado al viejo pacto. Comparado con el pacto de Abraham, es el cumplimiento. Es Dios cumplir Su promesa a Abraham y Su simiente, una promesa que Él hizo en el principio basada en Su propia voluntad y plan eterno. Las cosas viejas llegan a ser nuevas en Cristo porque las cosas viejas no están halladas en Cristo. No puedes basar tu comprensión de la salvación en un pacto viejo. Aunque es un testimonio de ello, no es el cumplimiento de ello.

Entonces, ¿qué fue perdido? El pacto de fe fue perdido. ¿Quién lo perdió? Israel lo perdió. ¿Cuándo lo perdió? Cuando rechazaron vivir por la fe. En el libro de Deuteronomio Moisés ensayaba la ley con Israel y dijo, "Han sido un pueblo desobediente, de dura corazón y de dura cerviz, desde el día que lo conocí." Apenas salió de Egipto cuando rompió el pacto. Vamos a mirar esto más. Vamos a mirar lo que fue perdido para que podamos entender mejor lo que es hallado. Puedo dibujar un cuando de lo que fue perdido, pero solamente el Espíritu Santo puede revelar en ti lo que es hallado. Quizás si vemos en la Escritura lo que fue perdido, volveremos para ver lo que es hallado.

 

 

 

3. El Pacto Hecho y Establecido

 

Estamos hablando de la reunión de todas las cosas en Cristo, todas las cosas del plan eterno de Dios y todas las cosas de nuestra salvación. No solamente hablamos acerca de ser salvo sino todas las cosas que tienen que ver con nuestra salvación, el cuerpo entero de nuestra salvación, todas las cosas que tienen que ver con el eterno plan, propósito y voluntad de Dios. En Efesios Capítulo 1 encontramos que antes de la fundación del mundo, Dios propuso tener todas las cosas que tienen que ver con Su voluntad y propósito en Cristo. Antes de la fundación del mundo, Dios miró al tiempo cuando todas las cosas serían reunidas y cumplidas en Su Hijo (Diagrama 1). Todas las cosas serían reunidas en Su Hijo. Simplemente, esto es el plan eterno de Dios.

La "salvación" de este plan es que Dios ha incluido a nosotros para estar en Su Hijo. Leemos en Efesios 1 que antes de la fundación del mundo cuando Dios estaba proponiendo este plan, nos escogió en Cristo Jesús. Nos incluyó a nosotros en este plan, y lo hizo antes de la fundación del mundo. Lo hizo antes de que exista nada. Dios deseaba tener una relación con un pueblo y una expresión en ese pueblo. Nuestra salvación es un resultado directo del deseo de Dios por compañerismo. Entonces vimos que todas las cosas que pertenecen a Su plan eterno eran propuestas en Cristo Jesús.

También vimos que antes de la fundación del mundo, Dios determinó algo. Determinó que por la administración de la plenitud de tiempo, recogería todas cosas en Su Hijo. Recuerden esto: Dios determinó esto antes de la fundación del mundo. Dios miró hacía el futuro y determinó que cuando la plenitud de tiempo (como Dios determinó tiempo) vendría, en ese tiempo tendría todas las cosas en Su Hijo. Entonces añadimos la cruz al cuadro porque la cruz tiene que ver con la plenitud de tiempo (Diagrama 2). Entonces hemos visto estas dos cosas. Antes de la fundación del mundo Dios determinó y propuso un plan que tendría todas cosas en Cristo. Y determinó el cuando se iba a hacerlo. Cuando la plenitud de tiempo vino, por la administración de ese plenitud de tiempo (la administración de la plenitud del tiempo es la administración del Espíritu), entonces por Su Espíritu recogería todo Su plan y propósito en Cristo Jesús. Cumpliría y haría por Su Espíritu todo lo que había sido propuesto en Cristo Jesús.

Es según este plan y propósito de Dios y este cumplimiento en Cristo que tú y yo ahora mismo estamos en Cristo Jesús. Lo que Dios ha propuesto también ha hecho. Pero ¿qué significa eso para ti y para mí? Estamos tratando con eso ahora para que tú y yo lleguemos a comprender lo que Dios ha hecho en Cristo y para que tú y yo lleguemos a comprender la grandeza de nuestra salvación y para que tú y yo por el Espíritu de Dios lleguemos a comprender nuestra relación con el Padre y para que vivamos en esa relación y lleguemos a ser una expresión de esa relación en todo el mundo, declarando dondequiera que vayamos la plenitud de nuestra salvación, la realidad de estar en Cristo Jesús. ¿Cómo podemos declarar una realidad si no comprendemos esa realidad? No podemos declarar o expresar lo que no está revelado por el Espíritu de Dios en nosotros. Seríamos solo maestros de la letra. Predicaríamos y enseñaríamos, "Pues, la Biblia dice esto or eso…" Predicaríamos y enseñaríamos lo que la Biblia dice como la letra. Pero escúchenme, ¡lo que dice la Biblia en letra se cumple en Espíritu en Cristo Jesús! Tú no estás en la Biblia; estás en Cristo Jesús, y la Biblia declara esa realidad. Pablo dice, "Somos ministros de esta realidad, no solo de la letra sino del Espíritu." Es el Espíritu que da vida. ¡Somos ministros de vida! No solo somos ministros acerca de vida; somos ministros de vida. ¡Ojalá que pudiéramos comprender esa realidad, esa vida por el Espíritu de Dios! El propósito de esta reunión es para que lleguemos a comprender esa vida y para que veamos el testimonio en la Escritura y para que encontremos la realidad en Cristo.

Entonces, Dios tiene este plan eterno. Dios compartió este plan con un hombre, y este hombre era Abraham. (Génesis 12) Piensen en lo que digo. Dios compartió este plan que había sido propuesto en Cristo con Abraham, y Abraham compartió este plan con Isaac. Quiero que vean algo aquí. En Abraham e Isaac tenemos un testimonio de este plan de Dios. Dios Mismo le llamó a Abraham "padre." No era padre de Dios. Dios le llamó un padre. "Por padre de muchas gentes te pondré." Abraham no tenía esa comprensión hasta que Dios se la dio. No solo dijo a Abraham, "Vas a ser un gran hombre," porque el plan y propósito eterno de Dios en Cristo Jesús no solo se trata con grandeza. No se trata con Dios ser grande. Todos sabemos que Dios es grande y eterno y sempiterno, pero ¿cuántos de ustedes saben que Dios es Padre? No quiero decir "llamado" Padre; quiero decir, ¿Cuántos de ustedes conocen a Dios como Padre? Esa es una relación que solamente se puede comprender por el Espíritu Santo. Además, es una relación que solamente se puede entender por el Hijo.

¿De lo qué estoy hablando? Estoy diciendo que la salvación en Cristo es primeramente una relación divina. No es llegar a grandeza; no es llegar a poder, no primeramente o segundamente. Es llegar a relación divina con el Padre como un hijo. Si no entiendes eso, no entiendes la salvación. Si tu corazón para Dios no es como un hijo con Su Padre, el pacto que Él hizo con Abraham no es el pacto que está en tu corazón. Si esa relación no es el centro y corazón de tu predicación y enseñanza, tú no estás predicando la salvación como está en Cristo. Tenemos muchas cosas en Cristo, todas las cosas, pero lo primero, lo último y lo más importante que tenemos en Cristo es Dios como nuestro Padre. El Espíritu Santo desea revelar esa realización en ti porque no es simplemente entender un nombre sino una relación divina con una Persona. De eso se trata el pacto que Dios hizo con Abraham. Es acerca de un padre y un hijo; es acerca del padre dar ese hijo. En la resurrección de ese hijo ese padre tiene muchos hijos, no solamente muchos en número como individuos sino muchos como el incremento de Un Hijo. Para este propósito tú y yo estamos en Cristo Jesús. Estamos allí solamente por la muerte, sepultura y resurrección del Un Hijo.

Dios ha guardado el pacto que hizo con Abraham e Isaac en Cristo Jesús. Es el deseo del Espíritu establecer en tu corazón el pacto que Dios ha guardado en Su Hijo. Hay una diferencia entre la palabra "hecho" y la palabra "establecido." Vamos a volver a eso. Van a ver ustedes de la Escritura que Dios "hizo" un pacto con Abraham y "estableció" ese pacto en Isaac. La diferencia en esas dos palabras es extrememente importante porque Dios no solamente "hace" algo. No solo "dice" algo; Él establece algo. El pacto con Abraham es un modelo. De eso estamos hablando. En el principio Dios hizo un pacto en Su propio corazón. Propuso hacer algo. Determinó hacer algo. Según Su puro efecto de Su voluntad propuso esta cosa en Su corazón. Él hizo un pacto con Sí Mismo. El pacto era entre el Padre y el Hijo, y el Hijo estaba de acuerdo con el pacto, y el Cordero era inmolado antes de la fundación del mundo. Fue determinado. Lo que es determinado en Dios, también establecerá Él. Entonces cuando Dios hace un pacto, ¡ya es un hecho! Es cierto. ¿Vean eso?

En Sí Mismo Dios hizo un pacto, y cuando vino el cumplimiento de tiempo, estableció ese pacto en Su Hijo. ¿Con quién lo establece? Con el Hijo y aquellos que están en Él. ¡Ciertamente! ¿Me puedes decir que era la seña del pacto que Dios dio a Abraham, entre el padre y el hijo? Era circuncisión ¿sí? Aquí está la circuncisión verdadera. ¡La cruz es la circuncisión verdadera! Aquí se quita el primer hombre. El primer hombre no solo es herido; la circuncisión es el cortar y el tirar. La circuncisión tiene la seña de la sangre, y ¡Lo Único que se queda después de la circuncisión es el Hijo Mismo! Es el Hijo Quien fue circuncidado. ¿Quién fue crucificado? ¡El Hijo fue crucificado! ¿Qué pasó cuando Él fue crucificado? El hombre viejo se fue deshecho porque como el hombre viejo Él fue crucificado. Fue el Hijo siendo crucificado como el hombre viejo. Fue el Hijo siendo circuncidado. Cuando el Hijo sufrió el cortar del hombre viejo, y Su sangre vertió como seña de eso, entonces, era el Hijo Quien fue resucitado en el poder de la resurrección, y el pacto de Dios era establecido en Él.

"¡Este es Mi Hijo, en Quien tengo complacencia!" ¡Él fue probado ser el Hijo de Dios con poder por la resurrección de entre los muertos! Cuando ese Hijo resucitado está revelado en ti como la única vida que tienes, el pacto que hizo Dios con Abraham, que era el pacto que Dios hizo con Sí Mismo, se establece. El pacto no solo se hace; tiene que ser establecido. En Hebreos se habla de Cristo, "He aquí que vengo, oh Dios, para hacer Tu voluntad." ¿Cuál voluntad? La voluntad que Dios tenía del principio, la voluntad por lo cual Dios determinó todas las cosas en Cristo. "He aquí que vengo, oh Dios, para hacer Tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto (segundo) último." ¿Recuerdan que dije que hay un "segundo"? Hay un pacto nuevo, pero es nuevo solamente en contraste a lo viejo. No es otro pacto sino un nuevo pacto, nuevo en calidad, naturaleza y carácter. ¿Dónde establece Él este pacto? Establece este pacto en aquellos que son Suyos.

Voy a enseñarles algo. Lo establece en Su cuerpo. ¡Claro que sí! ¿Dónde se hace el pacto? ¿Dónde está la seña del pacto? La herida no está en la cabeza; la circuncisión no es cortar una oreja. La circuncisión está en el cuerpo, ¿verdad? De hecho, está en esa parte del cuerpo que determina la identidad del cuerpo o hombre o mujer. Eso es un tipo, una sombra y un modelo. La cruz no es un tipo; la cruz no es una sombra; la cruz no es un modelo. ¡La cruz es el cumplimiento de la circuncisión! Cristo está crucificado; yo estoy crucificado con Él. Tú y yo cargamos en nosotros la seña de la circuncisión como Su cuerpo. ¿Qué es lo que es resucitado? ¿Qué es lo que sale en la resurrección? Un cuerpo. ¿De quién es el cuerpo? ¡Es Su cuerpo! Se sale en unión divina con la Cabeza. Entonces en la resurrección, hay la Cabeza y Su cuerpo como Un Nuevo Hombre, como Un Hijo, con Quien se hace y se establace el pacto. ¿Ven esto?

Este es el pacto que Dios hizo con Abraham. Comenzó en Génesis 12, "Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré." Y Abraham obedeció al Señor, y Dios apareció a Abraham y hizo este pacto con Abraham. ¿Qué es un pacto? Sencillamente, el pacto de Dios es lo siguiente: es un entendimiento dado por Dios acerca de Su plan y propósito eterno. Básicamente, un pacto es un entendimiento entre dos personas. Llegamos a un entendimiento; entonces vivimos según ese entendimiento el uno al otro. Es así aún cuando el pacto se hace con dos hombres. Puede haber alguna seña del pacto. Pero el pacto mismo está en nuestro corazon, en nuestro entendimiento. Este es el pacto de Dios. Dios enseña Su corazón. Dios da un entendimiento de lo que está en Su corazón. Este es el pacto de Dios a Abraham. Salió del corazón de Dios. No tuvo mediador; era entre Dios y Abraham. Dios compartiendo Su pacto contigo es la relación más íntima que tú puedes tener con Dios.

¿Entiendes? Es Dios abrir Su corazón y permitirte mirar dentro del principio, entender la mente y corazón de Dios del principio. Pero es más que solo entender un propósito porque incluido con ese propósito y ese pacto es un "hacer" y un "establecer." No solo es ver lo que Dios propuso hacer sino es saber lo que Dios ha hecho. Pablo dice que Dios comparte con nosotros el sagrado secreto de Su corazón y nos trae en esa misma comunión, ¡la comunión de Su Hijo! Tenemos que entender eso.

Dios compartió Su corazón con Abraham. Primero, le llamó a Sí Mismo. Abraham edificó un altar, y el Señor apareciósele. Escuchen al Apóstol Pablo porque el mismo pacto fue revelado en Pablo en la revelación de Su Hijo. En Cristo Jesús Pablo vio lo que Dios enseñó a Abraham. Pero Pablo no lo vio como cosa venidera como Abraham lo vio. Pablo lo vio como lo que ha venido en la Persona de Jesucristo. Escuchen lo que dijo, "…me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por Su gracia…" (Gálatas 1:15) "Pablo, vete de la casa de tu padre; vete de tu parentela; vete de tu propia tierra." Para Pablo esto era la religión de los judíos. La vientre de su madre era la vientre del Israel del antiguo pacto. Pablo fue formado en el antiguo pacto de Israel. Fue enseñado en el antiguo pacto de Israel. Fue hecho en el antiguo pacto de Israel. Tú sabes eso. Antes de Dios le llamó de la vientre de su madre, Pablo mató a los cristianos. Más de todos los hombres era celoso por Israel del antiguo pacto.

"…me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por Su gracia…" ¿Para qué propósito? Para establecer Su entendimiento, Su pacto en mí. Pablo ya entendía el pacto antiguo pero no lo nuevo. Pablo sabía que el pacto antiguo de Israel no era el pacto de Abraham. Sabía que Israel ha perdido ese pacto porque Pablo dice, "…¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones." (Gálatas 3:19) Pablo dijo que la ley, que fue dado 430 años más tarde, no podía hacer el pacto de Abraham inefectivo. Pablo sabía que había un pacto hecho con Abraham. Entendía que no era el pacto antiguo; sin embargo, por muchos años buscó vida y justicia en el antiguo pacto. ¿Por qué? Porque solo tenía ese pacto. No ha venido lo nuevo. Entendía lo antiguo; ahora ya iba a entender lo nuevo, no nuevo como "otro" sino nuevo como diferente de lo antiguo. Pero el "nuevo" pacto era el mismo pacto dado a Abraham. ¡Ahora era cumplido en el Hijo!

"Dios me llamó de todo eso." Pablo entendía esto; admite algo. Él explica, "Dios me llamó de la vientre de mi madre, me apartó, me llamó por Su gracia. Él lo hizo para establecer Su pacto verdadero en mi corazón, para cumplir en mí la promesa que Él hizo a Abraham. ¿Cómo? Por revelar a Su Hijo en mí, para que yo Le predicase. No predico el modelo, tipo o sombra de Él sino yo Le predicase." ¡Aleluya al Cordero de Dios viviente! Entonces Dios hizo un pacto con Abraham y estableció ese pacto en Isaac. Sabemos cuando Dios hizo el pacto. Leemos eso en Génesis 17 y 18. Dios hizo el pacto y dio la seña de circuncisión. Por esa misma realidad el pacto se hace contigo y conmigo. El pacto se hace por la cruz. Se seña por la sangre. El nuevo pacto está en la sangre de Cristo. Cuando el pacto fue hecho, se usa la palabra "hecho." La palabra "hecho"en hebreo significa "cortar, cortar y quitar, cortar y tirar, destruir, matar." Esto dice un diccionario de la Biblia (Vine). ¡Es el cuadro de la cruz! No hay duda de eso. En verdad la circuncisión es una acta de violencia. De cualquier manera de que tú lo ves, es eso. Se quita lo primero en la violencia de la cruz. ¿Quién sufrió esa violencia primero? Él llevó nuestros pecados, nuestros castigos y nuestras heridas. ¡ÉL! Aunque nosotros somos "lo primero" que se corta y se quita, Él llevó la violencia.

Sabemos cuando se hizo el pacto, pero ¿cuándo fue establecido en Isaac? Dios prometió, "Yo estableceré Mi pacto con Isaac." Tenemos que mirar a Génesis 22. En este capítulo vemos la relacíón más íntima que se puede tener entre padre e hijo. En Capítulo 22 vemos el amor de Dios expresado. "…de tal manera amó Dios…" De esta manera demonstró Su amor. ¡Dio a Su Hijo! Dios dice, "Abraham." "Sí, Señor." "Toma ahora tu hijo, tu único hijo, y ofrécelo a Mí." Y Abraham tomó a Isaac su hijo y comenzó hacía el monte que Dios le mostraría. Tú sabes la historia. Llegaron al monte, y Abraham el padre preparó el altar. Todo esto es el hacer del Padre y la obediencia del Hijo, quién se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz por lo cual Dios también Lo exaltó hasta lo sumo. ¡Lo resucitó de entre los muertos y Lo sentó a Su diestra en gloria! ¡Lo exaltó hasta lo sumo, y Le dio un nombre que es sobre todo nombre!

El pacto que se hace en la muerte (circuncisión) se establece en la resurrección de Hijo. Eso es lo que pasó en el monte. Allí está; el cuchillo está en su mano; Isaac está muerto. Abraham ya está comprometido, y el Espíritu de Dios le detiene porque este no es el cumplimiento. El cumplimiento todavía está venidero. Dios no quiere sacrificio humano sino la muerte y resurrección de Su Hijo. Entonces se detiene el cuchillo, pero en el corazón de Abraham ya está muerto el niño. En el corazón de Isaac ya está matado. Es así. ¿Qué realmente vio Abraham en ese monte? El escritor de Hebreos dice en Capítulo 11:17-18, "Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y él que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia.’’

Pensemos en esto. Dios le dijo a Abraham,"Isaac es tu simiente." Ahora le dice, "Toma tu simiente, y mátalo." La promesa a Abraham era que sería un padre de muchas naciones, y esa promesa establecería en Isaac. Ahora dice, "Toma tu simiente y mátala." La mayoría de nosotros diríamos, "¿Por qué no decides que quieres? ¿Voy a tener o no una simiente?" Pero Abraham ya tenía experencia de desobedecer a Dios. Ya ha producido su error. Tuvo que enviarlo. Entonces, este tiempo Abraham obedece. Aquí el misterio de Dios se revela a Abraham. Es lo siguiente: "…que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto." (Juan 12:24) El pacto se hace en muerte; se establece en la resurrección. Hebreos 11:19, "…pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir." ¡Aleluya! "Establaceré mi pacto con Isaac." Cuando Dios resucitó a Isaac en el monte, cuando Isaac surgió en la resurrección, el misterio de Dios fue revelado, y el pacto fue establecido con Abraham.

El pacto que se establece contigo y conmigo es el pacto que fue originado en el corazón de Dios. Ese pacto se hace en la muerte de Su Hijo. Cuando morimos con Él, el pacto se hace; se seña por la sangre. Ese pacto que Dios hizo en Su corazón, ese pacto que Dios hizo en la cruz en la muerte de Su Hijo, se establace en la resurrección. Se establece en ti cuando Dios revela en ti al Hijo resucitado, el único y verdadero Hijo de Dios. En el revelar de ese Hijo nosotros entendemos nuestra relación y nuestra comunión con el Padre. El pacto que se hace con Abraham y que se establece en Isaac se cumple en Cristo. Próximamente vamos a mirar la parte de Israel en este cuadro.

 

4. Israel

 

Dios hizo Su pacto con Abraham, que se llama el pacto de fe, según lo que ha propuesto en Sí Mismo. Reveló a Abraham ese plan y propósito en relación a Isaac, su hijo. Ahora queremos ver a Israel porque Israel viene próximo. Israel tuvo un propósito en existir. Dios creó a Israel. No sacó a una nación de entre otras naciones. Creó a Israel. Israel era la simiente natural de Isaac, y por eso, Israel tuvo un propósito predestinado, una razón predestinada a existir. Era la simiente natural de Isaac que era el tipo natural del Hijo que vendría en la plenitud del tiempo. Israel había de representar en la tierra el cumplimiento de ese Hijo que vendría en la plenitud del tiempo. Israel había de vivir en el mismo pacto que Dios hizo con Abraham.

In Éxodo 6 Dios dice a Moisés, "El mismo pacto que hice con Abraham, hice con Israel." Como la simiente natural de Isaac, Israel había de vivir por la fe de Abraham. Tenemos que ver esto. El propósito de Israel como la simiente natural fue a expresar in la tierra la plenitud de la simiente que había de venir. Había de ser un testimonio de su propia salvación que había de venir. Pero aunque había de venir, fue garantizada por el pacto hecho con Abraham. Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. Tambíen había de ser la justicia de Israel, pero en resumidas cuentas, Israel rechazó caminar en la fe. No querían creer a Dios. Eran de dura cerviz y de dura corazón. Eran desobedientes. Había un peligro que el testimonio de Dios sería perdido en la tierra. Tenía que ser un testimonio de lo que había de venir. El peligro en la desobedienca de Israel era que el testimonio sería perdido.

La situación era tan mala que había un tiempo que Dios dijo a Moisés, "Voy a hacer esto. Voy a destruir todo este pueblo, y te levantaré un pueblo nuevo. Te lo daré a ti, y ellos obedecerán a ti." Era profético eso porque, de hecho, en Cristo Dios sí levantó a un pueblo nuevo en la obediencia del Hijo. Cuando Dios dijo eso, Moisés dijo, "No, no los destruya." ¿Por qué dijo eso? Por el pacto hecho con Abraham. El pacto con Abraham era natural y también espiritual. En su cumplimiento último era espiritual, pero demandaba una expresión en la tierra.

Estimados amigos, últimamente el pacto de Dios con nosotros es espiritual. Nuestra vida está en Cristo en los cielos, no de esta tierra, no de este mundo. Nuestra vida está en Cristo donde somos hijos de Dios, y Dios es nuestro Padre. Eternalmente y espiritualmente es como se cumple el pacto. Pero ese pacto demanda una expresión en la tierra. Como somos en Cristo, así tenemos que ser en la tierra. ¿Comprendes? Lo que Dios ha cumplido en Su Hijo tiene que ser manifestado en la tierra porque aunque estamos en Cristo, moramos en cuerpos de barro. "…tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros…" (2 Corintios 4:7) ¿Por qué estás en la tierra? ¿Por qué no te permite a morir Dios? Tu vida está en Cristo, pero esa vida tiene que manifestarse en la tierra. Esa relación tiene que expresarse aquí en la tierra. "Venga Tu reino. Hágase Tu voluntad en la tierra como en Cristo." Esta era la intención de Dios para Israel. Israel en la carne había de ser una representación de lo que Dios prometió a Abraham y lo que Él cumpliría en Su Hijo.

Dije que Israel había de ser una representación. Tú y yo no solamente somos representaciones. La salvación no es una representación de Cristo. ¡La salvación es una manifestación de Cristo! No estamos aquí representando algo; estamos aquí para manifestar la plenitud. ¡Estamos aquí para manifestar la realidad! ¡Ojalá que todos los cristianos y ministros entendieran eso! No estamos aquí representando a Dios; estamos aquí para manifestar la realidad de Dios. No estamos aquí representando el cuerpo de Cristo; somos el cuerpo de Cristo. Debemos manifestar la plenitud de Cristo. No somos una representación; no somos un tipo o una sombra. ¡Dios nos ha traído a la plenitud y la realidad del pacto en Cristo Jesús! Hay mucho que se puede decir sobre eso. Israel había de ser una representación exacta, pero no querían hacerlo.

Gálatas 3:16-19, "Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa. Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa; pero Dios la concedió a Abraham mediante la promesa. Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añandida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la Simiente a Quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador." "Y a tu simiente, la cual es Cristo." Nunca había duda acerca de Quien es la verdadera Simiente. En el principio con Dios la Simiente verdadera era Cristo. Cuando Dios habló a Abraham acerca de una simiente y un hijo, Dios estaba pensando en Cristo. Isaac era un tipo del Hijo que había de venir, el Hijo que vendría en muerte, sepultura y resurrección. Isaac era un tipo de ese Hijo. Israel era la simiente natural de Isaac. Israel había de representar en la tierra el cuerpo de Jesucristo y la iglesia de Jesucristo. Habían de vivir por la fe de Abraham. Tú y yo debemos vivir por la fe del Hijo de Dios. ¿Qué es la fe del Hijo de Dios? ¡Es la fe de Abraham cumplida en Cristo! ¡Aleluya! Pablo dice, "…vivo en (por) la fe de Hijo de Dios…" (Gálatas 2:20) Pablo vivía en la siguiente realización divina: "Ya no soy yo sino Cristo vive en mí." "Ya no yo mas Cristo." Este es el entendimiento dado de Dios. Es el entendimiento del pacto.

Otra palabra para pacto es "acuerdo." Es cierto que Dios hizo un acuerdo. Él da el entendimiento de ese acuerdo en Su Hijo. Israel había de expresar en la tierra el entendimiento del acuerdo. Escuchen. El Espíritu hace un acuerdo con nosotros. Estamos de acuerdo con el Espíritu: yo estoy en Cristo; Cristo es mi vida; ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí. Si estamos en acuerdo, entonces debemos manifestar el entendimiento de ese acuerdo en la tierra. En otras palabras, vivimos por la fe del Hijo de Dios. Vivimos según el entendimiento dado de Dios. Vivimos según el entendimiento del acuerdo. Nuestras vidas están de acuerdo con Dios. Vivimos como los que están en Cristo. Si no hacemos así, no estamos de acuerdo con Dios. La Biblia dice, "¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?" (Amós 3:3) No habla de estar de acuerdo de una cosa sino el pacto.

Israel había de ser una representación del acuerdo del pacto. Entonces en Su tiempo Dios les traería a la plenitud del pacto en Su Hijo, pero ellos no querían. Entonces Pablo dice que Dios añadió la ley (Diagrama 3). La ley entra el cuadro y llena el espacio entre el pacto y la venida del Hijo de Dios. Es la edad del antiguo pacto y el mundo del antiguo pacto, el mundo que tendría su fin con la plenitud del tiempo.

Les digo la verdad. Ese es el mundo que tendría su fin por la cruz. ¿Qué es la cruz? Es el cumplimiento del tiempo. En Gálatas 4:4 Pablo dice, "Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a Su Hijo…" La eternidad estaba esperando el cumplimiento del tiempo; el pacto de Abraham estaba esperando el cumplimiento del tiempo; los tipos y sombras de Israel estaban esperando el cumplimiento del tiempo. Sus fiestas hablaban de un tiempo por venir; los días de reposo hablaban de un tiempo por venir; su tabernáculo hablaba de un tiempo por venir. Toda esta creación vieja que estaba bajo la ley estaba gimiendo como una mujer que está de parto. Esperaban una liberación que vendría en el cumplimiento del tiempo. ¡Ese tiempo vino con la cruz! "Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a Su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos." (Gálatas 4:4-5) ¡Gloria a Dios!

Eso era la promesa hecha a Abraham, y es cumplida en Cristo. Nosotros somos los herederos de esa promesa. La promesa fue hecha a Abraham y a su Simiente, la cual era Cristo y es Cristo. Gálatas 3:29 dice, "Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa." ¡Aleluya! ¿Ven ustedes adónde hemos llegado en Cristo? Hemos llegado a todo lo que Dios prometió a Abraham, y hemos llegado a todo lo que era Israel en representación. Pues, ¿qué era Israel en representación? Miremos a su historia. Israel perdió y cayó del pacto. En lugar de destruirlos y perder el testimonio, Dios les sujetó a la ley. En Gálatas 3 dice que ellos estában confinados bajo la ley hasta que viniera la fe. ¿Dónde esta la venida de fe? ¡Está en Cristo! Israel estába confinado bajo la ley hasta que viniera la fe.

Es lo mismo en nuestros corazones ahora. Estamos bajo la ley hasta que viniera la fe, hasta que Cristo fuera revelado en nosotros. ¿De qué fe hablamos? La fe de Abraham, la fe del Hijo de Dios. Hasta que no obre en tu corazón y comprensión la fe del Hijo de Dios, no difieres nada de un siervo. Estás bajo la ley, todavía esperando y buscando pero no recibiendo. Es verdad. Dios puso a Israel bajo la ley. Ya ha determinado por cuanto tiempo iban a estar allí. Israel no sabía la duración. Sus profetas parecían saber todas las cosas menos el tiempo. Profetizaron lo que había de venir. Israel va a ser glorificado; Dios va a tener Su ciudad y Su templo. Así profetizaron los profetas de Israel. "Y les llamarán Pueblo Santo, Redimidos de Jehová." (Isaías 62:12) Dios morará en Sion. Ellos profetizaron de eso, pero no sabían el cuando. Dios sabía eso. Dios sabía exactamente cuanto tiempo Israel estaría bajo la ley. Estaría bajo la ley hasta el cumplimiento del tiempo, y el cumplimiento del tiempo vino con la cruz. Por la cruz Dios quitó el pacto viejo. Se llamaba "viejo" porque era temporal, material y carnal. Quitó lo viejo, y estableció lo nuevo. Se llama "nuevo" porque no es temporal o carnal sino espiritual y eterno.

El tiempo siempre era misterio hasta que sea revelado en Cristo. ¡El tiempo ha venido! Creo que la iglesia hoy ha perdido el tiempo. No vivimos como estamos en Cristo ahora. Vivimos como "algún día vamos a estar en Cristo." ¿Cuándo? "Cuando se cumple el tiempo." Pero ya se ha venido el cumplimiento del tiempo. ¡Vino con la cruz! ¡Vino con el Hijo! ¡Todo lo que prometió Dios a Abraham cumplió en ese Hijo! ¡Todo lo que Israel representó, Dios cumplió en ese Hijo! Tú y yo, la iglesia, el cuerpo de Cristo, debemos manifestar en la tierra la realidad de todo lo que Israel en la carne representó. O, ¿saben lo mucho que Israel representó? ¿Se dan cuenta ustedes de lo mucho que está representado simplemente en el tabernáculo de Moíses? No solamente en el altar de bronce que habla de nuestras vidas consumidas totalmente en Cristo, no solamente en el lavado que representa nuestro bautizo dentro de Cristo y el lavar del agua de la Palabra, no solamente en el candelero que Juan vio en el libro de Apocalipsis, sino en todo el tabernáculo. Él entendía que el candelero fue cumplido en Cristo cuando vio al Cristo resucitado entre la iglesia. No solamente se representa en la mesa de los panes, dos montones de seis. ¿Qué representan? Representan a Israel en la carne y a los gentiles en la carne. Si solamente representó a Israel, habría sido un montón de doce.

Dios miraba más allá todo el tiempo. Israel representó algo. La promesa de salvación dada a Israel incluyó a los gentiles, a ti y a mí. ¡Gracias a Dios! No es por la ley; es por la promesa dada a Abraham. Estamos incluidos en la promesa. Israel era incluido en la promesa. No caminaban en la promesa, y por eso Dios les sujetó a la ley. Eso no invalidó la promesa. Puedes ver eso en la mesa de la proposición. Puedes ver dos montones de seis, pero esa mesa se cumple en Cristo donde no hay judío ni gentil sino Un Nuevo Hombre, Un Nuevo Pan. ¡Gloria a Dios! Todo de esto está representado en Israel. La realidad de todo de esto se cumple en Cristo. ¡Hemos venido a la realidad! No solamente se ve en el altar de incienso. Pablo dice, "Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de Su conocimiento." (2 Corintios 2:14) Y Pablo dice que a algunos, los perdidos, los que no reciben, somos olor de muerte para muerte. La vida que tenemos expone su muerte. En aquéllos que se salvan somos olor de vida para vida. Podemos añadir vida a vida. Pablo sigue, "…para Dios somos grato olor de Cristo…" Esa es la mesa de incienso.

No solo eso. En Cristo hemos llegado al lugar santísimo, la habitación del Dios Altísimo, el lugar de la gloria de Dios, el lugar donde está establecido el pacto, el arco del pacto, la realidad de estar en Cristo donde mora la gloria de Dios. ¡Aleluya! Hemos llegado a esa realidad en Cristo Jesús. Y mucho más se representa en Israel. En la historia de Israel, primeramente, ellos vienen a Monte Sinaí. En Monte Sinaí están sujetados a la ley. Monte Sinaí significa un monte venidero, un lugar alto, una realidad habría de venir en Cristo. El escritor de Hebreos dice en Capítulo 12 que en Cristo no hemos venido a Monte Sinaí. En Versículo 22 dice que en Cristo hemos venido a Monte Sion, la ciudad del Dios vivo, la nueva Jerusalén, la morada del Dios Altísimo. ¡Hemos venido a esa realidad en Cristo! Sinaí hablaba de esto. ¡Cristo lo cumplió! ¡Gloria a Dios!

Eso es solamente el principio de la historia. El fin es la ciudad de Jerusalén, en lo natural llamada la ciudad del rey. David los llevó allí, pero Israel no solamente vino a una ciudad, también vino a un templo. Israel había de representar en la tierra la realidad de la ciudad y la realidad del templo. David los trajo a la ciudad. Solomón, el hijo, los trajo al templo. Había venido el reino de Dios. Todo esto es representado por Israel, pero se cumple en Cristo. Como el tipo de David, Él nos ha traído a la ciudad, pero como el tipo de Solomón, el Hijo en resurrrección, nos ha traído al templo de Dios donde aparece la gloria de Dios. El reino de Dios se viene en Cristo Jesús porque ustedes son la ciudad de Dios, y Dios Mismo es el templo de ella. ¡Aleluya al Cordero del Dios vivo!

No puedes negar eso si simplemente crees la historia porque historia no miente. Dios dio el pacto a Abraham. Lo confirmó en Isaac. Pero quería enseñar la plenitud de ese pacto en la tierra, e Israel había de manifestar ese testimonio, esa plenitud, en la tierra. Entonces, en vez de destruir a Israel por su desobediencia, lo sujetó bajo la ley. Por eso mantenía Su testimonio de la plena salvación. Todo lo que es representado en tipo y sombra en Israel de necesidad, hecho necesario por el pacto, tuvo que ser cumplido en Cristo, o todo el testimonio era una mentira, y el pacto era falso. ¿Entiendes? Dios tuvo que reunir todas las cosas en Cristo. Es allí donde empezamos. Dios determinó y propuso tener todas las cosas en Cristo. Dije que yo les enseñaría por la Escritura que eran esas "todas las cosas." En una manera elementaria, hemos hecho eso. Todas las cosas del pacto incluye todas las cosas de Israel, los tipos, las sombras y las representaciones. Todas están reunidas y cumplidas en Cristo. Si alguno está en Cristo, nueva creación es. Nosotros hemos venido a las promesas hechas a Abraham. Nosotros hemos venido al testimonio de Israel.

 

 

 

 

 

 

5. El Tiempo

Nos agradecemos por la oportunidad de compartir con ustedes la realidad de nuestra vida en Cristo Jesús. Estamos hablando de la realidad de estar en Cristo y la realidad de vivir en Cristo. No estamos hablando de la realidad de vivir en México; estamos hablando de la realidad de vivir en Cristo. Comenzamos en 2 Corintios 5:17 y en Efesios 1:9-10. Hemos visto que del principio Dios había escogido un plan y un propósito que sería cumplido en Cristo. Antes de la fundación del mundo, concebió en Su corazón un plan y un propósito de acuerdo al beneplácito de Su propia voluntad. En ese propósito tú y yo estábamos incluido. Ese propósito había de cumplirse en Su Hijo. Del principio Dios propuso que en un cierto tiempo todas las cosas de Su propósito cumplirían en Cristo. Dios señaló un tiempo para ese propósito ser cumplido en Su Hijo. Se llama "el cumplimiento del tiempo." Entendemos que el cumplimiento del tiempo vino con la cruz. "Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a Su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley…" (Gálatas 4:4-5) "…cuando vino el cumplimiento del tiempo…" Dios vio este tiempo antes de la fundación del mundo. Dios determinó este tiempo desde el principio del plan. Entonces la Escritura dice que Cristo era un Cordero inmolado antes de la fundación del mundo.

Para Dios el tiempo nunca ha sido un misterio. Piensen en esto. Dios escogió el tiempo cuando tendría todas las cosas de Su plan y propósito reunidas y cumplidas en Su Hijo. Y el cuando en que iba a hacer esto Dios ya había conocido desde el principio. Era escondido de los demás. Lo que Dios planeó hacer no era escondido. Ni tampoco era escondido la Persona por Quien Él haría todas las cosas. Através de la Escritura leemos acerca de Él que "iba de venir." La pregunta fue "¿Cuándo?" "¿Cuándo vendrá este Uno de Israel? ¿Cuándo vendrá esta Simiente? ¿Cuándo vendrá este Rey? ¿Cuándo vendrá este Poderoso de Dios? ¿Cuándo vendrá esta gloria?" Y incluido con eso, "¿Cuándo vendrá este templo de gloria? ¿Cuándo vendrá esta ciudad del Rey? ¿Cuándo vendrá este reino?"

El testimonio fue dado a Israel en tipo, sombra, promesa y profecía. El tiempo fue escondido. Pero Dios sabía el tiempo, y Dios hablaba del tiempo. Como estudiamos el pacto hecho con Abraham e Isaac, había un tiempo incluido con ese pacto. Solo Dios sabía ese tiempo. ¿Recuerdan? Dios dijo a Abraham, "Vas a tener un hijo. Vas a tener un heredero." Pero cuando hizo la promesa, no dijo a Abraham cuando tendría el hijo. Solo Dios sabía el cuando. Todos sabemos que Abraham se cansó de esperar. No dudó a Dios. No supo el cuando. No quiso esperar el tiempo de Dios.

Muchos de nosotros tenemos ese problema. Dios nos dice que va a hacer algo, pero no dice cuando. Nos cansamos de esperar, y decidimos que necesitamos hacerlo. Entonces salimos en el nombre de Jesús y el poder del Espíritu Santo, y nosotros hacemos algo. Y más tarde, el Señor aparece y dice, "¿Sabes aquella cosa de que te hablé y te dije que Yo iba a hacer?" "Sí, Señor, ¡mira lo que hice! ¡Aquí está, Señor! Me costaba mucho, pero ya está." Y el Señor dice, "No, esto no es de que hablé. Ahora voy a hacer lo que dije que haría." "Pues, espera un minuto, Señor. Ya tengo 14 años trabajando, y ya casi tengo perfección. ¿Qué voy a hacer con esto?" El Señor dice, "Pues, tienes que desechar esto." "¿Sabes cuanto dinero me ha costado? ¿Sabes cuantos años me ha costado? ¿Sabes cuantas personas están involucradas aquí conmigo?" El Senor dice, "Sí, he visto todo de eso. Estaba pensando que ibas a hacer cuando ya te dije que lo desecharas."

Siempre son las cosas que nosotros hacemos que no queremos entregar. Pero cuando es una obra de Dios verdadera, estamos listos para entregarla al Señor. Era Ismael a quien Abraham no quiso entregar. Pero cuando Dios demandó a Isaac, Abraham obedeció al Señor. No era que Abraham amó a Ismael más que a Isaac. La carne nunca obedece al Señor, y el Espíritu sí obedece. Cuando nosotros hacemos algo, es duro para Dios tratar con nosotros porque nuestra primera reacción es defenderlo, justificarlo y tratar de salvarlo. Pero cuando es una cosa que no hicimos, una cosa que el Señor ha hecho, algo que el Señor ha dado, entonces, entregamos al Señor para dirigirnos y llevarnos. Y si Él quiere hacerlo más grande, puede hacerlo. Pero si Él quiere quitarlo y nos dice, "Ahora, vayan a este lugar y comiencen de nuevo." Decimos, "Sí, Señor, es Su obra no mía."

Dios sabe el tiempo, y Él eso mostró en el pacto con Abraham. Después de Abraham produjo a Ismael, después de 14 años, apareció el Señor y anunció Su tiempo. Cuando el Señor apareció, no hubo duda acerca del tiempo. Así es siempre. Entiendes el tiempo cuando el Señor aparece. Es una ley espiritual. Es así siempre. Escucha la Escritura, "Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo…" Dios no dijo, "¡Ya tiempo!" "Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo…" Dios no dijo, "Ahora, voy a hacer esto…" Esas cosas no determinan el tiempo. "…cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a Su Hijo…" El Mismo Hijo era la revelación del tiempo. Cuando Dios envió a Su Hijo, hecho de mujer y hecho bajo la ley, el tiempo había venido para todo lo que Dios ha determinado a hacer en el principio. El tiempo había llegado que fue prometido a Abraham. El tiempo había llegado para las promesas dadas a Abraham ser hechas completas. Con la venida de Cristo había llegado ese tiempo.

Con la venida de Cristo, Dios enviando a Su Hiijo, el tiempo que fue visto en Israel en tipos y sombras, había llegado. ¿Cómo fue presentado el tiempo en Israel? Sabemos como fue presentado en Abraham. Tenía que ver con el nacimiento de Isaac. Isaac fue nacido para morir. ¿Entienden? Isaac fue nacido para morir. "Toma a Isaac, el hijo que amas, tu único hijo. Llévalo al monte y sacrifícalo." Por ese fin, Dios dio a Isaac a Abraham. Isaac era el hijo obediente hasta la muerte, aún la muerte del altar. Era un tipo del Hijo venidero, Cristo que era obediente hasta la muerte, aún la muerte del altar, la muerte de la cruz. La cruz es nuestro altar. Tenemos un altar dado por Dios. Está fuera del campamento. No es parte del sistema del antiguo pacto. ¡Es la cruz!

Entonces sabemos como Dios reveló a Abraham el tiempo. El tiempo fue atado con Isaac. También sabemos que Israel no continuó en el pacto de Abraham. Leímos eso. La ley fue añadida. Israel fue sujetado a la ley. Dios podía haber destruirlos, pero quería un testimonio del pacto dado a Abraham en la tierra. Entonces por el pacto hecho con Abraham, Dios no destruyó a Israel. En vez de eso, los sujetó bajo la ley. Aunque estaban bajo la ley y bajo la sentencia de la muerte, Dios obró en ellos através de los tipos, sombras y ordenanzas de la ley. Obró en ellos el testimonio del pacto. Es decir que en Israel Dios mostraba en tipos y sombras la plenitud que vendría en Cristo. Israel no era esa plenitud o esa Simiente verdadera sino un tipo de lo que vendría. La Escritura nos dice eso.

Israel no era esa ciudad verdadera porque antes de que existiera Israel, Abraham vio una ciudad. La ciudad que vio Abraham no era una ciudad natural. Era una ciudad que tenía fundamentos. El Apóstol Pablo dice que Cristo es el fundamento. ¡Ustedes en Cristo son la ciudad! Están construído sobre el fundamento. Solo hay un fundamento. Hablando de Israel del antiguo pacto dice, "Y si sobre este fundamento verdadero alguno edificare madera, heno y hojarasca…" Es un tipo de Israel del antiguo pacto. Tenemos que entender algo. Dios determinó el fundamento en el principio. Reveló el fundamento a Abraham por el Espíritu. Abraham existió antes de la ley. El pacto de Abraham es un pacto de fe. Abraham creyó lo que Dios enseñó. Dios le enseñó el fundamento verdadero, y le enseñó la ciudad verdadera en modo que Abraham no quiso nada terrenal porque había visto la ciudad de Dios en Cristo Jesús. ¡Aleluya!

Ahora, el fundamento jamás se cambió. Es el mismo fundamento el cual sobre Dios trataba con Israel. Quiero decir esto: "Moisés, di a Faraón que Israel es Mi hijo. Israel es Mi hijo." De otra manera: "Moisés, ¿sabes quien es Israel?" "Sí, Señor, son estos hebreos." "No, Israel es mi Hijo. Estos hebreos representan a Mi Hijo en la tierra; llevan Su nombre en una manera representativo." Escuchen a Pablo. Pablo dijo que todos los que son judíos no son Israel sino ellos que son de la verdadera simiente de Abraham. Ellos son Israel. ¡La verdadera Simiente de Abraham es Cristo! Entonces, Israel es lo que es Cristo. Así ha sido por siempre. Puedes discutir conmigo, pero la Biblia dice así. ¿Cómo no entendíamos ese punto? Israel es Mi hijo. Dios siempre está mirando hacía Su Hijo. Dijo la misma cosa a Abraham acerca de Isaac, pero sabemos que Isaac no era el hijo verdadero sino hablaba del Hijo verdadero.

En tratar con Israel, Él dice lo mismo. Sabemos que Israel en la carne no era el Hijo verdadero sino representaba al Hijo verdadero. El Hijo verdadero ha sido por siempre el fundamento sobre que Dios ha obrado. El Hijo verdadero ha sido por siempre el entendimiento en el corazón de Dios sobre que ha tratado con cada hombre. Hoy es igual. Lo que digo es que el fundamento estaba puesto en Israel. Ese fundamento era Cristo. Todo lo que hacía Dios con Israel era un tipo de Cristo. Pero hubo un tiempo cuando el tipo y sombra tuvieron que quitarse, y solamente plata y oro podrían venir sobre el fundamento verdadero. Vino un tiempo cuando lo carnal se quitó, y lo espiritual se puso sobre el fundamento verdadero. Vino un tiempo cuando el tabernáculo que fue madera, heno y hojarasca (el tabernáculo de Moisés, el tipo, la sombra) se quitó, pero permanecía el fundamento porque solamente ha sido un fundamento para siempre. Un templo nuevo, un templo, espiritual, una casa espiritual, se edifica sobre ese Un Fundamento. Esa es la casa que son ustedes. No son esa casa en la carne porque la casa no es mexicana ni americana. No, ustedes son el cuerpo de Jesucristo y la casa de Dios. ¿Cuándo viene esa ciudad? Cuando viene el Fundamento.

Entonces Jesús dice, "Por eso vengo. Yo soy el Fundamento verdadero, y he venido para un propósito: para quitar lo primero y todo lo que fue primero, la madera, el heno, la hojarasca, el antiguo pacto, los tipos y las sombras. Todo se quita para que Yo pueda establecer el segundo." El segundo es espiritual y eterno. Ha venido con el cumplimiento del tiempo, y el cumplimiento del tiempo vino cuando Él envió a Su Hijo. La madera, heno y hojarasca se quitó, y la verdadera naturaleza espiritual y carácter espiritual de Cristo obrando en un pueblo establece un nuevo tabernáculo.

Pablo hablaba de esto cuando trataba con este Un Fundamento. También dice otra cosa. ¿Qué es lo que se deshace de esta madera, heno y hojarasca que está sobre este fundmento verdadero? Pablo dice que es el aparecer del Señor en el fuego de Su presencia purificada. Él consume lo viejo; lo quema. Se derrete, y se acaba. Con el aparecer de Señor, se convierte en cenizas, y por el viento del Espíritu se sopla. Cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a Su Hijo para redemir, para establecer y para glorificar lo que Dios había planeado y propuesto del principio en Cristo Jesús.

Hay cien maneras en que yo podría expresar esto, pero la realidad es lo siguiente: lo que Dios planeó y propuso del principio, lo que prometió a Abraham en el pacto de fe, y lo que Dios demonstró en tipos y sombras en Israel, ahora mismo ha sido reunido y cumplido en Cristo Jesús. El tiempo que determinó todo de esto era la cruz. Puedo enseñárselo através de la Escritura. Puedo enseñarles eso en Abraham e Isaac, y puedo enseñarles eso en Israel con las fiestas, todas celebradas en los tiempos señalados. Todo de eso era simplemente un tipo y sombra del verdadero tiempo señalado. ¿Cuál de las fiestas de Israel no tenía asociación con el sacrificio y la ofrenda? ¿Cuál de las fiestas de Israel no tenía asociación con el tabernáculo? Todas eran un tipo de la cruz y la obra que Dios iba a hacer en Tu Hijo por la cruz. Y entonces una vez del año, una vez del año, Dios mostró a Israel el propósito de todo esto. "Esto es el propósito de todos sus sacrificios; esto es el propósito de todas sus fiestas; esto es el propósito de todos Mis tratos con ustedes. ¡Oye, Israel, esto es el propósito!" Una vez del año el sumo sacerdote entró dentro del velo, y allí representó todo de Israel antes del trono en la presencia del Dios Todo Poderoso.

¡Tenemos tal Sumo Sacerdote! ¡No una vez al año sino todo el tiempo! ¡Aleluya! Através de Él, hemos entrado, en Cristo, en la Persona de Él, en el Espíritu de Él. No solo hemos entrado detrás del velo; en Cristo el velo se quitó totalmente. ¡Ya no hay un velo! El velo se deshace a menos que esté sobre tu corazón. En Cristo el velo no existe. No visitamos allí; ¡vivimos allí! Esta es la relación, la comunión y la plenitud en Cristo que Dios vio del principio. Lo que Él determinó, Él envió a Su Palabra para cumplir. Su Palabra no volvió vacía, sino que hizo el propósito de Dios. Su Palabra no volvió vacía o solo, pero Él trae a muchos hijos a gloria. ¡Aleluya al Cordero de Dios! El sumo sacerdote hizo esto una vez al año en Israel como un tipo. ¡Cristo ha perfeccionado esto para siempre!

 

 

 

 

 

6. Tres Hechos Irrefutables

 

Ahora, aquí en Cristo basado sobre lo que Dios ha determinado, lo que prometió a Abraham y lo que demonstró en Israel ha cumplido en Su Hijo. Hay para nosotros tres verdades irrefutables. Primero, Cristo está en el cielo. Tenemos que entender que la relación de Cristo con Su Padre es la seguridad de nuestra salvación. Si Cristo no tiene una relación con Su Padre, ¿qué tipo de relación tenemos nosotros? Tenemos que pensar en esto. ¿Qué tipo de relación tiene Cristo con Su Padre? Nuestra relación con el Padre está basada en eso. Si el Padre no ha recibido al Hijo, ¿dónde estamos nosotros?

Todo esto se ve en los tipos y sombras de Israel. Cuando el sumo sacerdote entraba dentro del velo una vez al año con todo Israel esperándole volver, ¿qué sucedió si su ofrenda y sacrificio no fueron recibidos? Israel no tuvo salvación. Pero si su sacrificio y ofrenda que tuvieron la sangre fueron recibidos, entonces él volvió y se presentó a Israel. Entró llevando el pecado, pero volvió como el testimonio de la plena salvación. Todo Israel miró su gran sumo sacerdote, y vieron que fue aceptado de Dios. Porque él fue aceptado de Dios, ellos fueron aceptados de Dios porque llevó sus nombres en su corazón y sus hombros.

Israel fue representado como Su propio cuerpo. Nosotros no somos simplemente una representación del cuerpo de Cristo; somos el cuerpo de Cristo. Si Cristo no está recibido del Padre, ¿dónde estamos nosotros? Pero hay este hecho irrefutable: ¡Cristo fue resucitado de entre los muertos! Cristo está en el cielo. ¡Esto es un hecho irrefutable! Para refutar ese hecho tendrían que deshacer sus Biblias. Ahora, I Corintios 15:17-18, "y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron." Versículo 20-22, "Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados." La condición y relación espiritual de Cristo es el fundmento de nuestra salvación.

¿Entienden ustedes dónde está Él? Hay muchos versículos. Miremos Hechos 2:24-27. Habla de Cristo. "…al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella. Porque David dice de Él: Veía al Señor siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido. Por lo cual mi corazón se alegró, y se gozó mi lengua, Y aun mi carne descansará en esperanza; Porque no dejarás mi alma en el Hades, Ni permitirás que Tu Santo vea corrupción." Esto refiere directamente al Señor Jesucristo. Esto es la confianza que tiene el Hijo en Su Padre. Puedes ver eso en Isaac, la confianza que Isaac tuvo en Abraham. "Mi hijo, Dios se proveerá de cordero." La confianza que el verdadero Cordero de Dios, el verdadero Hijo de Dios, tenía en el Padre era esto: "¡Aunque Él Me matare, en Él esperaré! ¡Aunque ande en valle de muerte, Él Me guardará! ¡Aunque mi alma proceda dentro de Hades, no Me quedará allí! ¡Me levantará de entro los muertos! ¡Me restaurará para Sí Mismo! ¡Yo cantaré las canciones de Sion en medio de Mi iglesia!" ¡Gloria a Dios! No me digas que eso es algo venidero. Esa es una realidad de estar en Cristo. ¡Esa realidad vino con la resurrección! Es importante que entendamos donde está Él.

Ahora vayamos a Hebreos 1:1-3, "Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a Quien constituyó heredero de todo, y por Quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de Su gloria, y la imagen misma de Su sustancia, y Quien sustenta todas las cosas con la palabra de Su poder, habiendo efectuado la purificación de nustros pecados por medio de Sí Mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas." ¿Ven dónde está Él? Ahora, miremos Su grandeza. Versículo 4, "Hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos." Aquí tenemos que parar y explicar. "Hecho tanto superior a los ángeles…" Pero hubo un tiempo cuando vino el cumplimiento del tiempo que Él fue hecho inferior a los ángeles por un poco tiempo. ¿Verdad? Hebreos 2:9 dice eso, "Pero vemos a Aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte…" Pero aquí leemos en Hebreos 1:4, "…hecho tanto superior a los ángeles…" ¿De qué está hablando aquí? Sabemos que en el principio el Verbo está con Dios y el Verbo es Dios. En el principio era el Padre, Hijo y Espíritu Santo, Un Dios. En el principio no había duda que Él era superior a los ángeles. ¿Por qué tiene que ser hecho superior a los ángeles? Porque aquí en la cruz llegó a ser inferior a los ángeles. Llegó a ser hombre. Llegó a ser tú; llegó a ser yo. Llegó a ser todos los sacrificios del antiguo pacto para que pudiera ser obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Entonces, ¿cuándo fue hecho Él superior a los ángeles? ¿Cuándo obtuvo una herencia? ¿Cuándo fue dado un nombre más excelente? ¡En la resurrección!

Allí Él obtuvo la herencia. Debemos gritar porque la obtuvo para nosotros. ¡Aleluya! Debemos alegrarnos porque el nombre más excelente ha sido dado a nosotros. Ha sido escrito en nosotros. ¡Ese es nuestro nombre nuevo! Está escrito en nuestro corazón, el nombre por lo cual Dios nos conoce en Su presencia es el nombre de Su Hijo. Allí no se conoce como María o Juan o José o JW. Dios te conoce a ti por el nombre del Hijo que está escrito en ti. Yo les digo que tenemos que entender Su relación con el Padre. Necesitamos entender donde Él está. En la resurrección Él fue hecho mucho más superior a los ángeles. ¡Creo que sí! Miren Versículo 5, "Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, Yo Te he engendrado hoy, y otra vez: Yo seré a Él Padre, Y Él Me será a Mí Hijo?" Eso es el pacto que hizo con Abraham, el pacto de un Padre y un Hijo. Eso es el pacto que está cumplido en Cristo, la relación del pacto de un Padre y un Hijo. Y el Hijo ya está en esa relación.

Voy a decirles algo. El segundo hecho irrefutable está basado sobre el hecho que el Hijo está en el cielo. Él está en esta relación divina con el Padre. La segunda verdad irrefutable es que tú estás en Él donde Él está. ¡Aleluya al Cordero de Dios! Tú eres el porque que Él salió del cielo desde el principio para que cuando Él volviera en el poder de la resurrección como el Hijo glorificado, podría llevarles en Él. Si no, ¿por qué hizo Él el viaje? ¡Vamos! Si tú tienes una explicación mejor, dámela de la Escritura. Entonces, ¿estás de acuerdo de que Cristo está en el cielo sentándose a la diestra de la Majestad en las alturas? Allí Él está donde estaba antes. Fue hecho un poco menor a los ángeles, pero en la resurrección Él está exaltado muchísimo más a ellos. "Mi Hijo eres Tú, yo Te he engendrado hoy…" ¿Cuál día? El día de la resurrección. Él es el unigénito de entre los muertos. Cuando Isaac fue el sacrificio, él llegó a ser el unigénito de Abraham. ¿Entendemos eso? En lo natural Isaac no fue el único hijo. ¿Verdad? Tuvo un hermano mayor, Ismael.

En la historia de la resurrección Dios se llamó a Isaac "tu único hijo." Eso es porque solamente un Hijo sale en la resurrección. Aquí está la cosa muy maravillosa. ¡Tú estás en Él! No estamos en Él como muchos sino como Uno. Escuchen Su oración, "O, Padre, glorifícame con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese." Había dejado eso; había hecho menor para sufrir la muerte. "Glorifícame Tú al lado Tuyo." ¿Verdad? Pero no solo eso. Sigue leyendo en Juan 17 el porque. "O, Padre, aquellos que Me has dado y aquellos que Me darás, quiero que donde Yo estoy, también ellos estén conmigo. Yo en Ti y ellos en Mí y Yo en ellos, para que sean uno, Padre, así como Nosotros somos Uno." ¿Acaso crees que Dios Le negara esa solicitud a Su Único Hijo? No, creo que no. Pablo dice, "…nos dio vida juntamente con Cristo…y juntamente con Él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús." (Efesios 2:5-6)

Pablo también dice, "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas." (2 Corintios 5:17) Nosotros estamos en Cristo. Donde Él está, ustedes están en Él. Ustedes están allí porque Él está allí. ¿Han leído Juan 14? Esto habla del día de la expiación, el día en que el sumo sacerdote, representando todo de Israel, entró detrás del velo, y volvió para mostrarles su salvación. De eso habla Jesús. ¿Cómo sé eso? Porque por tres y medio años en todo lo que Él hizo, confirmó el pacto con Israel. ¡Es cierto! ¿Salió Él para los gentiles? Sabes que no hizo eso. ¿Acaso tuvo discípulos gentiles? Sabes que no. Primero, vino a los suyos, los suyos en la carne. Entonces cuando habla aquí en los evangelios, está confirmando el pacto hecho con Abraham y demonstrado en tipos y sombras en Israel. Eso es todo lo que está haciendo. Pues, está bien porque la salvación demonstrada en Israel es la salvación que tenemos en Cristo.

Está hablando de nuestra salvación, pero está mostrando que Él Mismo es el cumplimiento del pacto. Tenemos que entender eso cuando leemos la Biblia. Si no entendemos así, hacemos nuestra propia interpretación. No podemos hacer eso. La Escritura tiene que ser interpretarse por las Escrituras. Jesús dice, "Ellas son las que dan testimonio de Mí, no sus tradiciones, las Escrituras." Entonces, Él dice en Juan 14:1, "No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en Mí." Él está diciendo aquí, "Yo sé que vosotros creéis en Dios. Así como creéis en Dios, exactamente como creéis en Dios, creed en Mí." Eso es lo que se enconó a los judíos porque se presentó a Sí Mismo como Dios en la carne. Pero aquí está hablando a Sus discípulos. Sus discípulos aquí están a punto de confrontar la crisis del cumplimiento del tiempo. El tiempo que fue revelado a Abraham e Isaac y el tiempo mostrado en tipo y sombra en Israel está a punto de venir a plenitud. Todo ese mundo está a punto de terminar. El mundo del antiguo pacto y la religión del antiguo pacto están a punto de terminar. Su mundo está a punto de darle vuelta. Es aquí donde Jesús comienza preparar a Sus discípulos para la cruz.

Por eso comienza por decir, "No se turbe vuestro corazón. Creed en lo que estoy a punto de deciros. Es esencial que Me creáis. Abraham sí Me creyó. Sí, Abraham vio Mi día." ¿A quién vio Abraham encima del monte cuando miró hasta el cielo y llamó al Señor "Jehová-jireh."? "En el monte del Señor será visto." ¿Qué piensas tú? ¿A quién vio? Él miró mucho más allá que Isaac; él miró mucho más allá que ese altar. ¡Él vio la muerte y la sepultura y la resurrección del Hijo de Dios! ¡Aleluya! Jesús está preparando a estos discípulos para ver la misma cosa. Entonces los amonesta, "No se turbe vuestro corazón. Creed en Mí." Entonces dice, "En la casa de Mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho…" Una mejor traducción dice, "En la casa de Mi Padre caben todos. ¡Caben todos!"

¿Recuerdan cuando Él mostró esto a Israel del antiguo pacto? Fue cuando Él los sacó de Egipto. Él dijo, "Toma un cordero para una casa." La verdad real allí es que el tamaño de cada casa fue determinado por el tamaño del cordero. Las instrucciones fueron lo siguiente: "Si tu familia es tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces tú y tu vecino tomen uno según el número de las personas, y entonces serán Una casa." El tamaño de la casa fue determinado por el tamaño del cordero. Así es la casa de Dios. Su tamaño es determinado por la grandeza del Cordero. Jesús dice, "Tiene que ser una casa muy grande para comer todo de Mí. Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis Su sangre, no tenéis vida en vosotros. La casa de Mi Padre es una casa grande, y ahora voy para preparar un lugar de descanso para vosotros." ¿Qué dice la Biblia en Hebreos? El sabado no fue ese descanso; Josué no estabeció ese descanso. Queda un reposo. Él que ha entrado en Su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las Suyas.

Escuchen, Jesús está a punto de terminarse una obra. La obra que Le dio el Padre está a punto de terminarse para que nosotros podamos mudarnos y entrar en ese reposo. ¿Adónde va Él aquí? ¡Él va a la cruz! Está cumpliendo el ministro del sumo sacerdote. El sumo sacerdote en ese gran día llevó la sangre del cordero. Tomó la sangre del cordero del altar del sacrificio, y anduvo todo el camino detrás del velo. Entró en el tipo del cielo, y presentó la sangre, y la sangre fue recibida. Entonces el sumo sacerdote salió de allí, y se mostró al pueblo. Había preparado un lugar para ellos. Jesús dice, "Yo voy a hacer esto. Tengo que irme." ¿Adónde fue? Fue a la muerte. Él murió. Este es un cuadro de la cruz. "Ustedes no pueden venir ahora mismo donde Yo voy; tengo que ir allí solo, pero voy allí para ustedes. Voy allí para llevarles dentro de ese mismo reposo. Voy allí para terminar la obra que Mi Padre Me dio. Voy allí para preparar un lugar para ustedes en Mi Padre. No pueden venir a Mi Padre, sino por Mí. ¡Yo soy el camino; Yo soy la verdad; Yo soy la vida!"

No habla de un lugar; habla de una relación divina. Él habla de Su muerte, sepultura y resurrección. Habla de nuestro morar en Él. Habla de nuestro estar donde Él está. ¿Dónde está Él? En Versículo 20 Él dice, "…conoceréis que Yo estoy en Mi Padre, y vosotros en Mí, y Yo en vosotros." Jesús dice, "¡Fuí a la muerte para preparar esa relación! ¡Surgí en la resurrección para traerles dentro de esa relación!" ¡Aleluya al Cordero del Dios vivo! ¡Ustedes están en Cristo! No podemos escudriñar todo de esto, pero ustedes pueden escudriñarlo más en Juan 14:1-20. En Juan 17:1-5 habla de Su relación restaurada. En Versículos 10-11 nosotros estamos incluidos en esa relación. Escudriñen Efesios 2:4-7 y 10-13, 2 Timoteo 2:10, y 1 Pedro 5:14. Hay más que 200 referencias en el Nuevo Testamento que testifican que tú estás en Cristo. Hablamos solo de una esta mañana.

El tercero hecho irrefutable de nuestra salvación que Dios ha cumplido en Su Hijo es esto: Cristo está en ti. "Yo estoy en Mi Padre; ustedes están en Mí, y Yo estoy en ustedes. O, Padre, Yo oro que ellos sean uno como Nosotros somos Uno." No habla que llegamos a ser Dios. Habla de que nosotros somos traídos dentro de la relación con el Padre que se cumple para nosotros en el Hijo. Desde antes del fundamento del mundo, Dios vio esta obra, tan gran salvación y relación en Su Hijo. Nos escogió allí, estar allí aceptos en el Amado. Es allí donde tú estás hoy.

Pero no es una relación natural, y no es un lugar material. Por eso tiene que ser revelado en tu corazón y tu alma por el Espíritu Santo. "He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto, no como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron Mi pacto. No, escribiré Mi pacto, Mi palabra, Mi acuerdo, en su corazón." "Cuando Dios reveló a Su Hijo en mí…" Así resumió Pablo el pacto. Escuchen. Si vas a vivir en Cristo, tienes que vivir aquí en la revelación del Hijo. No estoy hablando de un lugar. Estoy hablando de una relación divina. La relación del Hijo con el Padre ("Yo estoy en Mi Padre") es la base de nuestra relación con el Padre ("Tú estás en Mí"). Nuestra relación con el Hijo ("Yo estoy en ti") es la base de nuestra relación uno con otro. Piensen en eso. Ustedes son el cuerpo de Cristo.

Yo oro que el Señor abra los ojos de nuestro entendimiento, que nos dé el espíritu de sabiduría y entendimiento en la revelación del Hijo y que nos haga entender que nuestra relación verdadera uno con otro es nuestra relación con el Hijo. No somos mucho cuerpos; somos un cuerpo. No somos el uno cuerpo de muchos hijos; somos un cuerpo de un Hijo. La relación de ese cuerpo es con el Hijo. Lo que manifestamos en la tierra se basa en y es una expresión de nuestra relación con el Hijo. Estamos seguros en el cielo porque Él está seguro en el cielo. La manifestación en la tierra nos concierne porque en el cielo nuestra seguridad se basa en Su relación con el Padre. Pero lo que se manifiesta en la tierra se basa en nuestra relación con Jesús. No hay una ruptura en Su relación con el Padre. No hay una separación en Su relación con el Padre. El problema no está allí. Esa es nuestra seguridad porque el Padre nos acepta a nosotros en el Hijo. En la tierra es nuestra relación con el Hijo la que se manifiesta. Es allí donde está la pregunta. No es acerca de la seguridad de nuestra salvación; es acerca de la manifestación de nuestra salvación. Tu comprensión de Cristo tiene que venir de Su comprensión del Padre. "…para que sean uno, así como Nosotros somos Uno."

Les digo esto: cuando hemos llegado a estar en Cristo, basado en estos tres hechos irrefutables que leímos en la Escritura, ¿adónde hemos llegado a estar? Estamos aquí en el Padre donde todo comenzó. ¡Es verdad! "El Consolador vendrá, y Él les hará entender que Yo estoy en Mi Padre. No estoy vagando, buscando un lugar. Yo estoy en Mi Padre. ¡Yo estoy en casa! Y las buenas noticias son ‘¡Tú estás en Mí!’ De eso se trata todo para que tú puedas tener una casa. Y Yo estoy en ti para que tú puedas ser una expresión de Mí en la tierra." ¡Aleluya!

 

 

 

 

Febrero, 2004

De JW Luman, "Agradezco mucho a Hermano Pylant por traducir aquí en el Instituto Berea (Monterrey, México.) Hermano Pylant ha sido mi "voz" en este lugar por casi 40 años. Él me ha permitido compartir todo ese tiempo. Agradezco mucho a Hermano Pylant y Kathy por estar aquí con nosotros."