CONSIDERAD A ÉL

por J W Luman

I. ConocerLo a Él

Hebreos 3:1-, "Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús..." Quiero que se fijen bien en una palabra aquí. Es la palabra "considerad." "Considerad." El anuncio de esta reunión habla de la necesidad de conocerLo a Él, conocerLo a Él. La cosa más imporante en la vida espiritual es conocerLo a Él. No quiere decir que saber que Él existe sino conocerLo a Él. No conocerLo por lo que Él ha hecho para usted, no solo conocerLo por lo que Él ha hecho o lo que Él va a hacer, sino conocerLo a Él. Eso es lo que significa la palabra "considerad." Significa entender y tener un corazón que entiende. Significa dar su mente a algo, entregar su mente a Él, no solo su cerebro, sino su mente y alma. ¿Por qué hizo Dios al hombre un alma viviente? ¿Hizo Dios al hombre un alma viviente? Dios respiró, y Adán se hizo un alma viviente. ¿Por qué? Para que el hombre pueda conocer a Él. No conoce a Él por su cuerpo. Es por su cuerpo que sabe cosas acerca de Él. Pero en el alma podemos conocer a Él y podemos tener entendimiento de Él. Por lo tanto, durante estos días vamos a considerarLo a Él, no según la carne, no según sus sentidos, pero por el alma a través de la unción del Espíritu para que nuestros corazones puedan ser llenos con el entendimiento del Señor.

Por eso el escritor de Hebreos dice, "....considerad...a Cristo Jesús.." Otra vez repito. No es considerar que Él ha hecho. Esa es la única manera en que algunos conocen a Él. Ellos Lo conocen como una persona histórica. O Lo conocen en el futuro según algo que piensan que Él va a hacer. Pero, ¿quién es Él ahora? Eso es lo que es importante. ¿Cuál es su relación con Él ahora? Usted no puede ministrar a alguien de lo pasado o de lo futuro. Tiene que ministrar de un ententimiento actual, una relación actual, un conocimiento actual. ¿Quién es Él para usted ahora? De eso estamos hablando. Y 50 años de aquí, será lo mismo que ahora. ¿Quién es Él ahora? ¿Entienden? Vamos a considerarLo en esta manera. Vamos a pasar estos tres días en considerarLo a Él.

Para dar referencia a esto vamos a mirar Hechos 26. Aquí Pablo habla con el rey Agripa. Ha dicho al rey Agripa acerca du su experiencia con el Señor en el camino a Damasco. Lo que tenemos que entender es esto: Pablo jamás vio a Jesús con estos ojos naturales. Jamás. Sin embargo, sus cartas están llenas de ver a Cristo. El fue apóstol. La palabra "apóstol" significa una persona quien era un testigo presencial. Uno que dice que es apóstol y no ha visto a Cristo es un mentiroso. No es opinión mío. Es la definición bíblica por un apóstol, testigo presencial. ¿Cómo es que Pablo vio a Jesús? Jamás Lo vio en lo natural. Pero después de leer sus cartas, ¿duda usted que Pablo vio a Jesús? O él era el mentiroso más grande, o Lo conoció a Jesús en otra manera que lo natural. ¿No es así? Quiero que ustedes consideren esto. Consideren lo que significa conocerLo a Él en esta manera. Escuchen lo que Pablo dice en versículos 22-23, "Pero habiendo obtenido auxilio de Dios, persevero hasta el día de hoy, dando testimonio a pequeños y a grandes, no diciendo nada fuera de las cosas que los profetas y Moisés dijeron que habían de suceder..." Quiero que se fijen en algo aquí. "...no diciendo nada fuera de las cosas que los profetas y Moisés dijeron que habían de suceder..." Él dice, "Yo he dicho nada más que dijeron Moisés y los profetas."

¿Qué fue el problema aquí? Los judíos querían matar a Pablo. Él ha pedido ayuda de Agripa, y Agripa le preguntó, "Por qué quieren matarlo los judíos? Los judíos han acusado a Pablo de varias cosas, incluso enseñando enseñanzas falsas. Pablo había sido un fariseo, y él dijo a Agripa, "No estoy diciendo nada más que Moisés, la ley, y los profetas dijeron que habían de suceder." Esto es lo que está diciendo, "El problema es que estos judíos quieren predicar la ley y los profetas, pero yo estoy predicando que lo que la ley y los profetas dijeron ya es venido." Pablo dice, "Ellos aceptan que yo predico la ley y los profetas, pero no quieren que yo diga que lo que la ley y los profetas dijeron ya ha venido." Es así con muchas partes de la iglesia hoy en día. Ellos aceptan que yo predique la escritura, pero no quieren que les diga que la escritura ya está cumplida en Cristo. Porque la mayoría de los cristianos cree que la mayoría de la escritura no está cumplida en Cristo.

¿Acaso predico escritura diferente que la de Pablo? Pablo incluyó todo de Génesís hasta Malaquías, toda la ley y todos los profetas. Y él dijo, "Lo que predico es lo que la ley y los profetas dijeron que habían de suceder. ¿Qué fue lo que predicaba? Predicaba a Cristo; predicaba que Jesús es ese Cristo. Predicaba que Jesús es la respuesta a la ley y en Jesucristo todos los profetas son cumplidos. Lo que los profetas dijeron ha venido. "...las cosas que los profetas y Moisés dijeron que habían de suceder..." Lo que los profetas dijeron que habían de suceder ya han venido en Cristo. Eso es lo que dijo Pablo. Eso es lo que predicaba. Así es como él entendía a Cristo. ¿Cuál es nuestra comprensión actual de Cristo? En la mayoría de los casos cae muy inferior de eso. Quiero que ustedes consideren los profetas en sus tiempos de estudio. Están en sus Biblias. Consideren lo que ellos dicen. ¿Acaso tenemos profetas diferentes hoy que los de Pablo? ¿Ha cambiado Isaías? ¿Ahora es un Isaías o Daniel o Oseas o Amós diferente de lo que Pablo conocía? ¿Son iguales o son diferentes? No es una trampa; quiero que consideren esto. Quiero que ustedes consideren estas cosas. Si vamos a considerar a Cristo, no podemos usar nuestra imaginación. Tenemos que usar la escritura para considerar a Cristo. Cristo dijo, "...ellas son las que dan testimonio de Mí..." Él no es UNA de "...las que dan testimonio..."; Él es LA ÚNICA COSA de que ellas dan testimonio. La escritura da testimonio de la palabra viva de Dios; ¿acaso Dios tiene más que UNA palabra viva? La escritura da testimonio de Él. Así contiende Pablo. Él usaba la escritura que existía en ese día, Génesis hasta Malaquías, las escrituras de Moisés y los profetas.

Frecuentemente los judíos referían a todas las escrituras santas como "la ley y los profetas." Es cierto. Hablaban de todo que consideraban "escritura." Pablo declara que Jesús es el Cristo de su propia escritura. Ellos creían que el Cristo vendría. Tienen un problema porque Pablo dice, "Él es venido; Aquel quien buscan ustedes ya está venido; Lo mataron, pero según su escritura Dios Lo resucitó de lo muerto." Así es como Pablo conocía a Cristo. No Lo conocía según la carne. Él Lo conocía según la escritura por el Espíritu. Cuando Cristo apareció a Pablo, era la resurrección que apareció. Sin embargo, ¿qué es lo que Cristo dijo? "Por qué Me persigues?" Piensen en eso. ¿A quién persiguió Pablo? Los cristianos. La iglesia. Pero el Señor Jesús no dijo, "Por qué persigues a los cristianos?" Él preguntó, "por qué Me persigues?" Pablo dijo, "¿Quién eres? ¿Cuál de esos que he encarcelado eres Tú?" Jesús dijo, "Todos soy Yo." El Cristo resucitado se identifica con Su cuerpo aquí en la tierra. No tiene dos o tres cuerpos; tiene UN solo cuerpo. Léalo en la escritura; razone; considere. ¿Está mentiendo a Pablo? "¿...por qué Me persigues?...¿Quién eres, Señor?...Yo soy Jesús, a quien tú persigues..." No dijo Jesús, "Yo soy Pedro; Yo soy Esteban." Pablo lo vio a Esteban cuando lo apedrearon. Él dijo, "Yo soy Jesús, no según la carne, pero soy Jesús en la carne; estoy en Mi cuerpo. Tú persigues a Mi cuerpo; por eso a Mí Me persigues."

Algunos de nosotros pensamos como aquellos judíos. No podemos imaginar tal cosa. "Cómo puede Él estar en mí? Es por la resurrección, por el Espíritu eterno. Es así como tenemos que considerarLo a Él. Es así como tenemos que conocerLo a Él, en el poder de la resurrección, por el Espíritu eterno de Dios. ¿Es Él menos real así? Por lo contrario, es más real así. Referente a Su cuerpo temporal se dice, "...se despojó a Sí Mismo, tomando forma de siervo..." (Filipenses 2:7) Eso fue Jesús en la carne. "Le hiciste un poco menor que los ángeles..." (Hebreos 2:7) Eso fue Jesús en un cuerpo natural. ¿El acaso es mayor en forma de siervo, menor que los ángeles, o es mayor en la resurrección, no morir más, ya no siervo sino un Hijo viviendo en Su cuerpo mismo. ¿Cuál es lo mayor? ¿Cuál es el cuerpo mayor? Consideren estas cosas. Ustedes no son Su cuerpo destinado a muerte; ustedes son Su cuerpo por la resurrección. ¡Él vive en usted!

¿Lo creen? Solamente el Espíritu de Dios puede capacitarnos para entender eso, pero es preciso que ustedes Lo consideren en esta manera. Dejámanos considerarLo según la carne. Él ya no es así en la carne. Pablo no Lo predicó así.

Hechos 26:23, "Que el Cristo había de padecer, y ser el primero de la resurrección de los muertos, para anunciar luz al pueblo (los judíos) y a los gentiles." ¡Aleluya! Ya no es únicamente Mesías por los judíos (ellos crucificaron su Mesías) pero Dios Lo ha resusitado de los muertos. Ahora Él es el Señor venidero para los judíos y los gentiles. En Él hay UN hombre nuevo, UNA creación nueva. Es así que tenemos que considerarLo a Él. ¿No es aquí (Berea) un lugar para conocerLo a Él? Por eso yo estoy aquí. Si este lugar no es para conocerLo a Él, me quedaré a mi casa. Yo estoy aquí porque este lugar es para conocerLo a Cristo. Pero les digo, no pueden conocerLo según la carne porque ya no es según la carne. Él está resucitado. Él vive en Su cuerpo. Atacar a Su cuerpo es atacar a Él. Bendecir a ese cuerpo es bendecirLo a Él.

Así dijo Jesús. Fue la base del entendimiento de Pablo referente a Cristo. Pablo comenzó a entender algo. Comenzó a ver lo que habían dicho los profetas. Pablo comenzó a entender el misterio de que los profetas hablaron pero no lo entendieron. "El misterio que había estado oculto...ha sido manifestado..." (Colosenses 1:26) ¿Qué es el misterio? ¿Es que Cristo moriría? No, eso no es el misterio. Los profetas dijeron que Él moriría. ¿El el misterio la resurrección de Cristo? Tampoco es el misterio; los profetas sabían acerca de la resurrección. Entonces, ¿qué es el misterio? El misterio es que Él vuelve y vive en Su cuerpo, y ese cuerpo consiste en pueblo judío y también gentil. Pablo dice que eso es el misterio. Es el misterio que únicamente el Espíritu Santo puede revelar. No solo murió; no solo resusitó; sino Él ha vuelto y nos ha recibido, y nosotros moramos en Él, y Él mora en nosotros. Nosotros somos una nueva creación en Cristo Jesús. Eso es el misterio. Es el misterio de que Pablo habla.

¿Han leído ustedes los versículos acerca del misterio? Sí, sé que los han leído. ¿Han considerado esos versículos? ¿Lo han considerado a Él quien estaba muerto y resusitado pero ahora vive en usted? Razonen conmigo. ¿Qué bendición nos traería si Él fue crucificado y resusitado pero no vive en nosotros? ¿Cómo nos bendeciría eso? Si Él no es su vida, ¿qué es Él para usted? Si nosotros no somos Su cuerpo, que somos para Él? Los profetas escribieron acerca de este misterio, pero no lo entendían. No podían aceptar que los gentiles sería parte de esto. No podían imaginar que la Nueva Jerusalén consistiera de judíos y gentiles. No podía imaginar eso. No podían imaginar que la restoración de Israel es Cristo viviendo en Su iglesia. No entendían que Israel no es Israel por la carne sino según la circunsición de su corazón. No entendían el nacimiento de la semilla y que ustedes que son de Cristo ahora son la semilla de Abraham. Así dice su Biblia.

Pero el misterio llega más allá que eso. El misterio dice esto: en Cristo, en la nueva creación, no hay ni judío ni gentil. Allí no hay sino un hombre nuevo. ¿Cómo puede ser eso? En la carne no se puede, pero por el Espíritu. Un hombre nuevo, Cristo por Su Espíritu eterno, en el poder de la resurrección, viviendo en usted. No hay judío ni gentil sino un hombre nuevo. Esto es el misterio de Dios que fue escondido aún de los profetas. De eso hablaban, pero no lo entendían. Pablo lo declara, "...Cristo en vosotros, la esperanza de gloria." (Colosenses 1:27) ¿De quien es la esperanza? No es nuestra expectativa. Él no es una expectativa para usted. Pablo dice que Cristo está en usted. ¿De quien es la expectativa? Através de todo el antiguo testamento y los profetas existía esta expectativa de gloria. Los profetas profetizaban de la expectativa. Moisés la enseñó al pueblo, la gloria de Dios. Pero era pasajera que significaba que aún no había venido en perfección. Ezequiel habla de la gloria de Dios que llena el templo. Israel esperaba una gloria. Esperaba que la gloria de Dios llenara el templo de Dios. Había mucha expectiva referente a esto en Israel.

Pablo dice esto: la respuesta a esa expectiva está en usted. ¡Cristo, la gloria de Dios, ya es venido; está en Su templo; la expectiva está aquí; la esperanza de Israel es venido y mora en usted! ¡Cristo en usted, la esperanza de la gloria! ¡Aleluya! Ya Él no es una expectiva. Él no puede estar en usted, y usted Lo espera al mismo tiempo. O está en usted o no. Pero aquí está el punto: hasta que no llegaramos a conocerLo en nuestros corazones, Él sigue siendo una esperanza. Aquí está un punto bueno. Estaba sentando allí hace un rato. Todos estábamos parados. Él hermano Wyman no sabía que yo estaba aquí. Llegó aquí al frente en esperanza hasta que me vio aquí. Entonces ya se contestó la expectativa. Pero yo estaba aquí todo el tiempo, pero no lo sabía él. Para él yo era una expectativa todavía. Pero para estos hermanos yo estaba presente. ¿Entienden? Para muchos hoy Él todavía es una expectativa, pero no a ellos que Lo han visto, a aquellos en quienes Él ha sido revelado. Toda la fundación de las letras de Pablo es esto: "Dios reveló a Su Hijo en mí para que yo Le predicase, no predicar acerca de Él, sino predicarLe, que yo Le declare en Su cuerpo, que yo Le declare como su vida ahora, para que usted pueda salir en ese poder, en ese entender, en esa realidad, para que usted pueda declararLe en todo el mundo en verdad y realidad." ¿Nosotros acaso hoy hablamos de Él como los profetas, o debemos conocerLo como la respuesta de los profetas?

Quiero enseñarles algo en 2 Pedro 1:16-19, "Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos Su majestad. Pues cuando Él recibió de Dios Padre honra y gloria, Le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es Mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia. Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con Él en el monte santo. Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones..." ¿De qué se habla aquí? Pedro todavía lucha por convencer a los judíos de que Cristo es el cumplimiento a las escrituras y las profesías. Pedro está diciendo, "Esto que predico no es una fábula, sino vimos Su gloria." Luego Pedro habla del monte de transfiguración. ¿Qué sucedió allí? ¿Quiénes aparecieron allí con Cristo? Pedro, Santiago y Juan fueron con Cristo. Ellos representaban la iglesia, los disípulos y un pacto nuevo. De repente ellos vieron a Moisés y Elías. Obviamente no los vieron en la carne. Ellos jamás han visto a Moisés o Elías en la carne. ¿Cómo entonces los reconocieron? Esto era una cosa espiritual, una escena espiritual. Aquí Dios habla algo. Allí había un reconocimiento. Cuando Pedro escribió esto, escribió con el entendimiento del Espíritu. ¿Lo entendemos? Él aprendió la ley y los profetas. ¿Quién representa los profetas? Elías. ¿Quién representa la ley? Moisés.

Allí de repente vino una nube que cubrió todo y que representa la gloria de Dios. ¿Ven la historia? La ley y los profetas habían profetizado de la gloria. La gloria de Dios cubrió toda la escena. Jesús está enseñando algo a los discípulos. Cuando la nube, la gloria de Dios, se levanta, se ha cumplido la ley; los profetas se han cumplido. Moisés se ha salido. Él no va a aparecer más. Elías se ha salido. No va a aparecer más. ¡El único que se queda es Cristo! En Él están cumplidos la ley y os profetas y la gloria de Dios. Luego Él dice algo a Sus discípulos: "No digan nada de esto hasta después de la resurrección." ¿Por qué? Porque todo este escenario hablaba de lo que sucedería en la resurrección, que Él surgiría en el poder y gloria del Padre, en el cumplimiento de la ley, en el cumplimiento de los profetas, y que Él manifestaría a Su iglesia. ¡Aleluya! Y ahora la iglesia está predicando esa realidad. Por lo menos la iglesia antes predicaba esa realidad. Nosotros tenemos que predicar esa realidad.

Pedro dice aquí, "Tenemos también la palabra profética más segura..." ¿Qué significa eso? ¿Significa que tenemos otra profecía? Pensemos en esto. No, no significa eso. No necesitamos otra profeciá. Tenemos los profetas cumplidos. No estoy hablando del don de profecía o lenguas. Esos no predicen; son para edificar la iglesia. No necesitamos más prediciones. La predición de la Biblia está cumplido en Cristo. A Él necesitamos conocer. Tenemos que conocer la verdad como está en Jesús. Por los dones del Espíritu podemos consolar y exhortar unos a otros, confirmar la verdad unos a otros. Pero no usamos los dones del Espíritu para añadir a la verdad porque la verdad está en Cristo. El Espíritu Santo confirma la verdad.

Entonces, ¿qué significa "la palabra profética más segura"? Escuché una vez a un predicador que dijo esto: "Hoy predicamos mejores sermones porque tenemos predicadores mejores." Yo dudo que tengamos predicadores mejores. ¿Qué significa? Una traducción correcta nos ayuda. El texto original dice así: "Tenemos a los profetas hechos más ciertos." ¿Qué quiere decir? Los profetas hablaban de estas cosas. Testificaban de Él. Pero nosotros hemos visto a Él. Por eso, a nosotros los profetas han sido hechos más ciertos porque nosotros Lo hemos visto de quien hablaban los profetas. Tenemos a los profetas; ahora hemos visto a Aquel de quien ellos hablaron. En verLo a Él sabemos que los profetas son ciertos. Tenemos los profetas hechos más ciertos porque Lo hemos visto. Pero si usted no Lo ha visto, entonces ¿cuánto de esto a usted es cierto? Usted dice, "Yo lo creo." Pero es como una doctrina. Cree lo que ha oído; cree lo que ha leído. Pero, ¿cómo puede usted creer hasta no verLo a Él de quien todo de esto está escrito? Los maestros de hoy en día dicen que eso no importa, pero Pedro dice que es importante saber la verdad. Santiago, Juan, Pablo, los cristianos están poniendo sus vidas cada día; les están matando; les dan para comer los leones; les están encarcelando; les cuelgan en cruces; les hierven en aceite; les decapitan. Para ellos es importante conocer la verdad. ¿Entienden?

Ellos no van a soportar esas cosas por una fábula. Ellos no van a soportar esas cosas solo por leerlo en Isaías. Ellos perseveraron porque vieron a Él de quien Isaías hablaba. Saben que Él es verdad; por eso, saben que Isaías es cierto. Les pregunto a ustedes esta mañana, ¿así Lo conocen ustedes en sus corazones y almas? Es preciso que Lo conozcamos así. No solo porque leo la Biblia y digo que es cierto. Lo conozco a Él porque aquel de quien hablan estas escrituras es por el Espíritu de Dios revelado en mí. Entonces usted puede decir, "¡Sí, ha venido aquel; Él está en mí; Lo veo a Él de quien todos hablaron!" Luego el Libro se hace vivo. Así tenemos que considerarLo.

II. De la Muerte a la Vida

Vamos a continuar. Esto ilustra de lo que hablamos. (Diagrama 1) Cristo en Su muerte, sepultura, y resurrección - la cruz. En Cristo hemos venido de la ley y todos los profetas a "Yo soy la resurrección." Nuestra relación no es con la ley y los profetas; nuestra relación es con Él quien es la resurrección, Él que ahora vive en usted, Él por quien tenemos todas las cosas. ConociéndoLo a Él, la resurrección, es lo de que estamos hablando. Através de la cruz hemos venido de la ley y los profetas. Les diré nuevamente: hay muchos cristianos quienes son como los judíos de aquellos días y aún no han venido en su comprensión de la ley y los profetas a la realidad de la resurrección. Para esos cristianos Él es todavía la expectativa de la ley y los profetas. Aún no han llegado a comprenderLo como el cumplimiento de esa expectativa.

Continuemos en considerarLo a Él en Hebreos 3:1, "Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús." Considerad a Cristo Jesús. Él es nuestro apóstol y sumo sacerdote de nuestra fe. La consideración está centrada en Él. Considerad a Él. Entonces, ¿qué es lo que hace Pablo? Lo compara con Moisés. Dice, "...Moisés...fiel...como siervo...pero Cristo como Hijo..." Moisés un siervo en la casa, Cristo el edificador de la casa. ¿Qué es lo que dice Pablo aquí? Cristo es mayor que Moisés. Pero, ¿dice algo más? ¿Solamente está comparando dos personas, o está comparando lo que ellos representan? ¿Qué representa Moisés? Cuando Pablo escribió Hebreos, Moisés estaba muerto. Cristo ha sido crucificado, pero Pablo dice, "¡El vive!" En el primer lugar está comparando la administración de la muerte con la administración de la vida. Moisés representaba la administración de la muerte. La ley representaba la administración de la muerte. La ley no podía ser vida. Hablaba de vida, pero no podía traer la vida. No podía ser perfección, enteredad, o cumplimiento. Hablaba de eso, pero no podía hacerlo. Entonces la ley se identifica con Moisés.

Jesús dice, "Yo soy la resurrección y la vida." Entonces la resurrección identifica con Cristo. Primero, Pablo compara la vida con la muerte. ¿Qué es lo que dice? Dice, "Considerad a Él quien nos ha traído de la muerte a la vida." Consideremos a Él quien nos ha traído de la muerte a la vida. Cristo es vida. La salvación habla de vida. ¿Entienden? Hay muchos elementos de la redención, el perdón de pecados, etc., pero finalmente, la salvación no solo habla del perdón de pecados. Miremos la ley y los sacrificios y ofertas de sangre. Y por un año había perdón de pecados. Los pecados fueron perdonados en esta administración no para siempre, pero sí había perdón de pecados, pero no había vida. Lo que digo es esto: Cristo significa mucho más que perdón de pecados. La salvación es mucho más que perdón de pecados. La salvación es mucho más que la ley. La salvación no solamente hace lo que hacía la ley pero mejor; la salvación va más allá que la ley y logra que la ley no podía lograr.

Entonces el primer contraste aquí es entre la muerte y la vida. No hemos solamente pasado de Moisés a Cristo. No hemos solamente pasado de la ley a la gracia. Hay mucho más. Hemos pasado de la muerte a la vida. No hay razón que ninguno de nosotros quienes estamos en Cristo debería en cualquier manera temer a la muerte porque hemos pasado de la muerte a la vida. No estoy diciendo que sus cuerpos no van a dormir en el polvo. Lo que les digo es que su alma jamás muere. Hemos pasado de esa muerte a Cristo quien es nuestra vida, aquel que vive en nosotros. Esa es la primera comparación de Capítulo 3. No es solamente con Moisés y Cristo o la ley y gracia sino lo que realmente representaba Moisés, la administración de la muerte comparada a lo que Cristo realmente representa, la administración de la vida. Através de todo el libro de Hebreos, en cada capítulo, nos mueve de los que es Moisés a lo que es Cristo. El libro de Hebreos es un libro de considerar a Cristo. Pero, ¿considerar a Cristo comparado a qué? Es consideración de Cristo comparado a todo lo que se ha dicho acerca de Él.

Tiene que venir un tiempo en que tenemos que mover de lo que está dicho acerca de Él a un conocimiento verdadero de Él. Tiene que llegar un tiempo en que saber lo que está dicho acerca de Él no es suficiente. El autor de Hebreos habla de eso. Él mueve de palabras a la Palabra Viva. Tiene que llegar ese tiempo. El Espíritu desea traernos a ese lugar. Es sorprendente cuantos cristianos no han llegado a ese lugar. Creen con fidelidad todas las palabras, pero la Palabra Misma en verdad no es experimentada. Es la mera Palabra quien transforma el alma. Las palabras iluminan el intelecto. La Palabra transforma el alma. ¿Por qué? Porque Él es vida. Lo central es la vida. ¡Aleluya! Lo significante no es enseñanzas, doctrinas, o profecías, sino es la vida. Excepto tengamos vida, no tenemos nada. Los buditas tienen bonitas enseñanzas; los musulmanes tienen buenas enseñanzas; pero no son suficientes. Tenemos que entender que el cristianismo no es solo enseñanzas basadas en la profecía. Hay mucho más. Considerad a Él. El autor de Hebreos dice que es mucho más que eso. Tenemos que considerarLo a Cristo Jesús. La palabra de Dios es mayor porque es viva. Aunque los profetas son ciertos, son considerados como palabra muerta a menos que sean cumplidos en Él. Entonces llega a ser palabra viva.

Nos movemos de la administración muerta a la viva. Luego nos movemos de la palabra muerta a Palabra Viva. Les digo que palabra viva es mejor. La Biblia habla de la muerte sorbida en la vida. Con tiempo puedo enseñarles eso versículos en I Corintios 15. Hablamos de esto aquí. (Diagrama 1) Esto es la muerte que está sorbida en la vida. En ese capítulo Pablo nos trae de una administración a otra, de una creación a otra, de eso que es fuerte por la ley a aquello que es establecido en Cristo. Aquí está la muerte. En toda su Biblia cuando se habla de la administración de la muerte siempre habla de la ley y los profetas. Y en toda su Biblia cuando se habla de la administración de la vida, se habla de la resurrección de Cristo. Es aquí en la cruz que la muerte está sorbida en la vida. Y ahora como Pablo dice, "Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo." (I Corintios 15:57) Es victoria sobre la muerte. Pablo no habla de muerte en estos vasos de barro. Habla del venir de aquello que no es perfecto a Aquello que es la perfección. Es venir de aquello que habla de Él. Pablo ve a todos muertos ("ciertamente morirás") a aquel lugar donde según la escritura todos son hechos vivos. En Adán todos murieron; en Cristo todos son hechos vivos.

Esto es lo que la Biblia enseña acerca de mover de la muerte a la vida. Si usted está en Él hoy, se ha movido de la muerte a la vida. Tal vez usted no ha venido allí en su comprensión, pero en Espíritu ha venido allí. Es por eso en todas las epístolas Pabla ora por los cristianos que lleguen a comprender la verdad. Él no ora por ellos que sean salvos; no ora que Cristo esté en ellos; Él les dice que Cristo está en ellos. Él no pide que estén en Cristo; les dice que Él está en ellos. Él pide que ellos comprendan con todos los santos lo que es la verdad. En otra epístola pide que ellos reconozcan la verdad que está en Jesús. En otro lugar ora que los ojos de su entendimiento sean alumbrados. En otro lugar pide que comprendan el misterio que es revelado en Cristo. Él ora que ellos comprendan esta realidad. Nosotros podemos declarar la verdad unos a otros. Pero solamente podemos declarar esta gran verdad confiando en el Espíritu Santo para darnos la comprensión, traer la verdad de las cosas naturales al reino de la realidad del Espíritu. Eso es la tercera comparación, mover de Moisés a Cristo es mover de lo natural a lo espiritual para comprender todo.

Veamos un poco más en Hebreos 9:8-9, "dando el Espíritu Santo a entender con esto que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie. Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto..." En los próximos versículos vemos un elemento de tiempo aquí. Estas cosas son representadas en el tabernáculo. (Diagrama 3) Pablo dice durante este primer tabernáculo está de pie es un símbolo y una figura de la verdad de que aún existe una división entre el Lugar Santo y el Lugar Santísimo. Siempre que este tabernáculo existe, esta división se muestra. ¿Qué concluimos de eso? Concluimos que cuando se quita esta división, también se acaba este tabernáculo. Todo su próposito era mostrar que estos del Lugar Santo no podían entrar en la gloria de Dios, al Lugar Santísimo. Una sola vez por año, el sumo sacerdote entraba. Él representabla a su pueblo. Una vez al año se permitía para mostrar que vendría un tiempo cuando un mejor Sumo Sacerdote quitaría el velo y haría lugar en el Lugar Santísimo, en la presencia y gloria de Dios. Abriría el camino para todos que quisieron venir. Pero mientras está de pie este tabernáculo, esta división era obvia.

Versículo 11, "Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación..." Versículo 23-24, "Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos. Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano..." Aquí el Lugar Santo hecho de mano. (Diagrama 3) Cristo no entró aquí. Su tipo entró aquí, pero Cristo ha venido por un mejor tabernáculo. El tabernáculo que Él es, no es hecho de mano. Es un tabernáculo mayor porque Él es un Sumo Sacerdote mayor. Lo primero fue un tipo; lo segundo es la realidad. Entonces la pregunta es, ¿quién es el segundo? ¿A dónde ha vendido ahora. La pregunta es, ¿dónde mora Él? Versículo 24, "Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios..." Estamos hablando de que como nos movemos del Lugar Santo al Lugar Santísimo. El Lugar Santo en el Antiguo Testamento representa la administración de la muerte. Se le llama santuario mundial. El Lugar Santísimo representa la administración de la vida. En el modelo solo se permitía allí una vez y luego salía. Eso significa que todo ese sistema y tabernáculo tiene que quitarse. Tiene que haber un sistema y tabernáculo nuevo en lo cual mora la vida no la muerte con un nuevo Sumo Sacerdote quien ministra en un santuario vivo.

La cuestión es ¿cómo nos movemos del uno al otro? Entramos allí por nuestro Sumo Sacerdote quien ahora aparece en la presencia de Dios por nosotros. No dice "en vez de" nosotros sino "por" nosotros porque miren Hebreos 10:19-20, "Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que Él nos abrió a través del velo, esto es, de Su carne..." ¡Aleluya! ¿Qué representa este tabernáculo? Teológicamente sabemos que representa la cruz. El arreglo del mobilario representa la cruz. La sangre puesta en el primer altar hasta el último altar representa la cruz. Los sacerdotes solo entrando por sacrificios representa la cruz. Entonces todo este sistema, todo este tabernáculo con su sacerdocio, está cumplido aquí en la cruz por Su muerte y sepultura y hecho manifiesto en Su resurrección. Es por la resurrección que nosotros hemos sido traídos en el Lugar Santísimo. Jesús dice, "En aquel día vosotros conoceréis que Yo estoy en Mi Padre, y vosotros en Mí, y Yo en vosotros." (Juan 14:20) En la resurrección ha manifestado un tabernáculo no hecho de manos porque la escritura dice que sois creados en Cristo Jesús. ¿Cómo es usted creado allí? No por obra de manos, sino por obra del Espíritu. Usted es un tabernáculo vivo. ¿Cómo es que usted es un tabernáculo vivo? En una sola manera: por Él que vive en usted porque el tabernáculo pertenece al Sumo Sacerdote. Por eso en Hebreos 8 Pablo dice, "Aquí está el resumen de todo el punto: nosotros tenemos tan Sumo Sacerdote." Él es el ministro en un tabernáculo más perfecto, el santuario de Dios. Entonces nos hemos movido de lo natural que es una figura, una forma a un cumplimiento. Nos hemos movido de la forma a la verdadera, de un sistema a la verdad. Hemos llegado de Moisés a Cristo. La muerte se ha absorbido por la vida. ¡Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo! Precisamente es lo que Pablo enseña cuando está hablando de la resurrección en I Corintios 15.

Considerad a Él. Eso es lo que estamos haciendo. Pablo usa dos palabras aquí para enseñarnos que esto debe ser nuestra vocación permanente: "apóstol y sumo sacerdote." Esos títulos de Cristo hablan de todos los aspectos de nuestras vidas. El punto es que considerar a Cristo no sea algo que hacemos un día de la semana. No debe ser algo que hacemos una vez por día o algo que hacemos diariamente. Considerar a Cristo debe ser el estado constante de nuestros corazones. Como Su cuerpo, como ellos que Él ha traído de la muerte a la vida, de la administración de la muerte a la vida, de palabras a la Palabra Viva, de la forma a la realidad, aquellos que están tan involucrados con Él. Nuestra única vocación debe ser considerar a Cristo. Tener la mente de Cristo no es una cosa que hacemos ocasionalmente sino un estado de nuestro ser continuamente. Por lo tanto, lo que hacemos, aquí en estudiando o allá ministrando, cualquier cosa debe ser hecha en la mente de Cristo. Pero a menudo esas cosas nos alejan de Cristo. ¿Es posible que esas cosas han llegado a ser obras de la carne? ¿Es posible que nuestro servicio es nada más que hacer cosas por el Señor? Creo que es así muchas veces.

Hagan todo considerando a Él. El apóstol y sumo sacerdote cubre todo. El sumo sacerdote cubre todo aspecto de nuestra adoración espiritual. El apóstol cubre todo aspecto de vida diaria y ministerio - todo. Todas cosas se deben hacer en considerar a Él. En todas las cosas que hacemos no podemos separarnos de Él. No podemos separarnos de esa consideración. Las cosas que hacemos tienen que ser de esa consideración. Las cosas que hacemos tienen que ser facultadas por esa consideración. El ministerio llegaría a ser muy cansante y limitado si no está hecho en considerar a Él.

Ahora, para hacer un punto; he hecho lo que estoy haciendo ahora desde 1960, por mucho tiempo. Es suficiente tiempo para llegar a ser pesado si yo solo lucho para hacer algo por el Señor. Les digo la verdad: hoy en día estoy más emocionado por fuera y por dentro sobre Cristo que cuando yo comencé. Digo eso para hacer un punto porque así no debe ser solo para uno sino para todos. ¿Por qué? Porque lo que hacemos, el ministerio físico, es siempre gobernado y dirigido por el conocer y considerar a Cristo. Jamás se separan los dos. El señor odia la división dentro de una cosa. Por ejemplo, el Señor jamás traería una división en este pacto antiguo, en esta casa antigua. Tampoco en la casa nueva traería una división. Sabemos que Dios divide, entonces, ¿qué es lo que divide? Él divide toda esta casa antigua de toda esta casa nueva. La división no está dentro de la antigua ni la nueva. La división está entre la antigua y la nueva, y la división es la cruz. No puede traer pedazos de la antigua a la nueva o viceversa. La cruz hace muy clara la división en su mente. No hablo de algo que se llama "la carne vieja." Hablmos de todo el sistema de la vieja, la administración de la muerte, de tipos, figuras, y sombras. Esas cosas no hablaban de algo malo; hablaban de algo bueno. Pero cuando viene lo bueno, aquellos ya han envejecido. Tienen que quitarse. Encontramos nuestra vida en Él.

Entonces las escrituras son muy importantes porque llegamos a entender que en verdad ellas hablan de Él. Entonces usted lee Isaías y se emociona porque ve estas cosas cumplidas en Cristo. Así es con todos los profetas. Luego lee los epístolas, y se emociona porque se da cuenta de que Pablo habla de Uno quien es venido, quien está en usted. El evangelio es ahora. Entonces no importa si usted está excavando o barriendo. ¡CRISTO ES SU VIDA!

Vemos más tarde en Hebreos que hemos venido a Monte Sion. Hemos venido de la voz de palabras, del pacto antiguo en palabras al nuevo pacto en UNA PALABRA, y encuentra que en Monte Sion Dios solo habla en Su Hijo. Hemos venido de la voz de palabras y trompetas. Hebreos 12:18 dice que no han venido a una cierta monte, pero ¿qué monte es? Es Monte Sinaí. No es el monte de Cristo; es el monte de Moisés. El tipo, la sombra fue dada allí. "Mira y hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte." (Éxodo 25:40) Esto no es el monte de la vida espiritual; es un modelo de vida espiritual. El modelo fue dado allí. Tenemos el modelo en la ley, lo viejo. Cristo no es el modelo; Cristo cumple el modelo. El modelo habla de Jesús. Él es el cumplimiento del modelo. El cristianismo no es un modelo; es el cumplimiento al modelo. La iglesia no es un modelo de algo que vendrá. La iglesia es aquella que se esperaba. Todo esto era el modelo del templo nuevo, la iglesia. La iglesia no está hecha de manos; la iglesia verdadera es el cuerpo de Jesucristo establecido en los cielos. Hemos venido de palabras a la Palabra Viva. Hemos venido de los modelos a la substancia, la realidad.

Él dice, "...no os habéis acercado al monte que se podía palpar..." Él lo describe como palabras, trompetas, fuego, oscuridad, tinieblas, tempestad. No, "...sino que os habéis acercado al monte de Sion..." Habéis acercado al monte de Sion. No están viniendo allí; ¡en Cristo están allí! Luego describe al monte de Sion. No consiste de piedra o tierra. Dice que es la nueva Jerusalén, la ciudad de Dios, el lugar de morar de Dios Altísimo, de los santos de Dios, de la companía de muchos millares de ángeles. Este lugar es donde el pacto es hecho seguro en la sangre de Jesucristo. ¡Nosotros hemos llegado allí! De Sion se dice, "De Sion, daré Mi mandamiento, Mi ley." Tenemos que entender que eso habla del mandamiento de la vida y la ley del espíritu de vida en Cristo Jesús porque Sion no es de la administración de la muerte, sino la administración de la vida. Los judíos no podía entender eso, y nosotros no debemos repetir su error. Los judíos insistían que el Monte Sion tendría que ser un monte de piedra y tierra. Creían que habría un regreso a la ley y otro sumo sacerdote como Aarón. Pero los profetas no se propusieron eso. Y el autor de Hebreos nos dice que no propusieron eso. Los profetas estaban hablando de cosas que eran modelos, pero la realidad está cumplida en Cristo. El Monte Sion verdadero es un pueblo espiritual, una ciudad espiritual, una realidad espiritual, un pacto eterno que tenemos en Cristo Jesús. El Espíritu Santo nos da entendimiento de la realidad de Sion, y entendemos porque Sion es un lugar de entendimiento espiritual. En el pacto antiguo Sion habla de entender espiritual. Jesús dice, "Conoceréis, conoceréis algo de Mí, de Dios." ¿Qué conoceremos?

"En Sion conoceréis que Yo estoy en Mi Padre, y ustedes estaréis en Mi, y Yo estoy en ustedes." Cuando Isaías hablaba de Sion, le llamaba un pueblo quien es la ciudad de Dios, un pueblo quien mora en Dios, un pueblo en quien Dios mora. Eso es lo que Isaís dice sobre Sion, y eso es cumplido en Cristo. Ójala que los cristianos se emocionarían acerca de la realidad como las figuras. CONSIDERAD A ÉL. Ese es el tema de Hebreos, y es lo que vamos a continuar a hacer. Considerad a Él, no según lo antiguo; considerad a Él en la resurrección. Él dice, "Yo soy la resurrección y la vida." ¿Por qué es necesario considerar a Él? ¿En cuál otra manera podemos ministrarLo a Él? ¿Seremos ministros de la muerte o de la vida? Eso es la pregunta. ¡CONSIDERAD A ÉL!



III. De la Vista Natural a la Realización Espiritual

En estos diagramas siempre comenzamos con la cruz. (Diagrama 1) La razón para eso es esto: la cruz y todo que es involucrado es el centro del plan de Dios para la redención. Es el centro del plan de Dios para la humanidad. Todo está cumplido en la cruz, y todo que tiene vida de la cruz sale. Cuando Pablo dijo, "Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a Éste crucificado," (I Corintios 2:2) él hablo de esto. No quería decir que él solamente tenía un sermón. Todo lo que dijo Pablo salió de la realidad de la cruz. Un Cristo que no sea crucificado no es Cristo. La cruz incluye tres cosas: Su muerte, Su sepultura, y Su resurrección. Todo eso está incluído en la cruz. Representa los tres días de la cruz, el día de muerte, el día de la sepultura, y el día de la resurrección. En esos tres días están cumplidas toda la escritura, toda la ley, y todos los profetas. En esas tres obras, no solamente en Su muerte, sino en Su muerte, sepultura y resurrección están cumplidas. Esto es extremamente importante para entender la Biblia. Es vital para comprender nuestra vida en Cristo porque con respecto a nuestra vida en Cristo no podemos traer algo del antiguo al nuevo. No se puede hacer. Lo antiguo tiene que venir a la cruz y acabarse, y lo nuevo surge en Su resurrección. Usted y yo estamos en Su resurrección en que Él vive en nosotros.

¿Qué dijo Jesús? "Yo soy la resurrección y la vida." Todo después de la cruz está en Él; en ese lado de la cruz todo está involucrado con el "Yo soy." En el lado de la resurrección Él es el único que vive. Nosotros vivimos por Él, y si no vivimos por Él, estamos muertos. ¿Qué es lo que lo hace así? ¡La cruz es lo que lo hace así! Es por eso que Pablo no sabía nada sino a Jesucristo y a Éste crucificado. Es decir que todo lo que él sabía de Cristo, de la iglesia, y de la vida de la cruz surgía. Para Pablo, la cruz que es la muerte, sepultura, y resurrección de Cristo era el mero corazón de Dios. Es en la cruz donde se termina el pacto antiguo y se comienza lo nuevo. ¿Cuál es el punto? Es esto para usted y para mí: es preciso que nosotros abracemos la cruz, en nuestros corazones, en nuestras almas, y en nuestro entender si nosotros en nuestros corazones vamos a pasar del antiguo al nuevo. Si vamos a a comprender a Cristo en la resurrección, tenemos que abrazar la cruz hoy, ahorita. Tenemos que entender que la cruz no es dos palos cruzados y no es un evento histórico únicamente. La cruz representa la muerte, la sepultura, y la resurrección del Señor Jesús. Tenemos que entender que lo que murió en la cruz está eternamente muerto. Entonces con esa realización hoy en día podemos considerarnos muertos. Lo que es hecho muerto por la cruz queda eternamente muerto. No se queda muerto por un solo día hace 2000 años porque, ¿cómo nos afecta? Lo que murió en la cruz murió para siempre. El hombre viejo murió. Eso nos afecta hoy en día.

¿Cuándo nos afecta? ¿Cómo nos afecta? Nos afecto cuando lleguemos a Cristo crucificado. Nos afecta cuando abracemos la realidad que cuando Él murió, también yo morí. Eso es lo que dice Pablo, "...que si Uno murió...todos murieron..." (2 Corintios 5:14) "...consideraos muertos al pecado..." ¿Por cuál muerte se hace eso? Por la muerte de Él. Ese versículo sigue diciendo, "...pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro." Eso es la resurrección, no solo vivo para Dios sino vivo para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. Por consiguiente Jesús dice, "Yo soy la resurrección y la vida." No puede separar la resurrección de la vida. Son UNO, ¡y el UNO es CRISTO! Esto es extremamente importante. La mayoría de cristianos hoy en día han separado resurrección de la vida en su entendimiento porque no entienden que la resurrección y la vida son Cristo. No entienden que Cristo vive en ellos y que ellos viven por Él y que nosotros somos Su cuerpo. Si no somos Su cuerpo, Él no vive en nosotros. Si Él vive en nosotros, nosotros somos Su cuerpo. No puede separar eso. No puede decir, "Él es mi vida; Él en mí vive; algún día llegaré a ser Su cuerpo." No puede decir eso.

Si Él vive en usted ahora, usted es Su cuerpo ahora. Eso es que Pablo nos dice. Nosotros tenemos que recordar. Estamos considerando a Él juntos, así es que consideremos. Si Él está en usted y en mí, somos Su cuerpo. ¿Cómo hagamos más cuerpo que eso? En verdad ¿vive Él en usted? En verdad ¿lo cree? En verdad ¿cree que Cristo mora en usted? Entonces por causa de Él, ustedes son Su cuerpo. La religión no nos hace el cuerpo de Cristo. Solo Cristo puede hacernos cuerpo de Él. Pero Su cuerpo es un templo hecho sin manos. Entonces, ¿cómo nos hace Su cuerpo? Nuevamente, consideremos; la escritura dice que Su cuerpo es un templo hecho sin manos, pero Él nos hace Su cuerpo. ¿Cómo nos hace Su cuerpo? Por el hecho de morar en nosotros el nos hace Su cuerpo. Somos Su casa porque Él vive en nosotros. Somos Su templo porque Él vive y ministra en nosotros. Pablo refiere a Su "potencia..la cual actúa poderosamente en mí." (Colosenses 1:29) Es Cristo quien trabaja en usted para cumplir la voluntad de Dios. Es Cristo que está obrando en usted para hacer y cumplir la voluntad de Dios. Por tanto somos Su tabernáculo; somos Su templo.

"Soy la resurrección; soy la vida." Otra vez, no puede separar la resurrección de la vida, pero la teología cristiana de hoy en día lo ha hecho porque hoy en día hay cristianos que dice, "Cristo es mi vida," pero están esperando la resurrección. Eso no hace tiene sentido. Si Cristo es mi vida, debo estar manifestando la resurrección. Debo estar exhibiendo vida nueva en todas partes. Mi ministerio debe ser traer otros en esa misma resurrección. Donde Jesús dice, "Yo soy la resurrección y la vida...," también dijo otra cosa, "...él que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá." (Juan 11:25) Si usted ha pasado de la muerte a la vida, (y los que están en Cristo en hecho han venido de la muerte a la vida) usted no espera una resurrección. ¡Ya está viviendo en la resurrección y la vida! Escuchen. Los teólogos de esta mente natural han tomado las cosas espirituales de Cristo y de ellos han hecho eventos doctrinales. La iglesia ha sido robado de la realidad de vida en Cristo. Los teólogos de tiempo moderno dicen que la cruz era un evento que sucedió hace dos mil años, pero el Espíritu Santo quiere aplicar la realidad de la cruz en usted hoy. Los teólogos quieren hacer la resurrección un evento, una fecha histórico, pero, en verdad, Cristo es la resurrección y la vida AHORA. Tratamos de traer esta realidad en un sentido natural, y lo perdemos. Perdemos la realidad espiritual, y solo nos queda una enseñanza, una enseñanza acerca de resurrección, una enseñanza acerca de cielo, en vez de la realidad de eso en Cristo, una enseñanza acera de Cristo, en vez de conocerLo a Él.

¿De qué consiste la vida espiritual? ¿De qué es la redención? ¿Qué es la intención de Dios para realción con usted? Desechemos todo, las doctrinas y las enseñanzas, y consideremos esto: es acerca de VIDA. Es acerca de vivir o morir. Es acerca de si usted está muerto o vivo. El plan eterno de Dios no es acerca de cielo principalmente, donde está, que es, o cuando es. ¡Ante todo es acerca de vida! "Yo soy la resurrección; Yo soy la vida." Es acerca de la vida. Nos preocupamos con buscar el cielo, que es, dónde es, y cuándo es, y nos perdemos la realidad que Cristo es nuestra vida. Nos preocupamos con cosas de ¿adónde vamos y cuándo vamos? que perdemos la realidad que ahora y para siempre Él es nuestra vida. Si no es cierto eso, la mayoría no tiene importancia. ¿Por qué pasamos tanto tiempo especulando sobre las otras cosas, y a la vez tenemos poca comprensión de la realidad más grande - "YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA? ¡Es tiempo que consideremos a Él! El mundo no necesita predicadores del cielo. El mundo necesita ministros de Cristo. No olviden esto; no solo escriban esto. ¡CONSIDEREN A ÉL! Si usted va a hacer un cambio en el mundo, lo hará predicando a Cristo. Yo no discutaría con usted ni cinco minutos sobre las otras preguntas. Nada de eso es mi vida. ¡Él es mi vida! No tengo tiempo para otra cosa más que buscar a conocer a Él. Él es la realidad de todo. ¿Quién es la realidad de cielo? ¡Es el Cordero quien es la luz! ¿Quién es la realidad de la ciudad? ¡Es Cristo quien es el cimiento! Tenemos que considerarLo a Él.

Ayer hablamos sobre como Hebreos compara a Moisés a Cristo, no son dos individuales, sino lo que ellos representan. Moisés representa la ley y los profetas; Cristo es la palabra viva. La ley y los profetas en Él se cumple. También decimos que por la cruz venimos de todas las cosas naturales a todas las cosas espirituales. No hagan el error de creer que para que una cosa sea real tiene que ser natural. La Biblia dice todo lo contrario. La Biblia dice que las cosas naturales que usted puede ver, tocar, y palpar no son reales. Son temporales, pasajeros, y no son eternos. Así dice la Biblia. Así es que no haga el error de decir, "Solo las cosas naturales son reales" porque no son reales a la luz de la eternidad. Lo real es lo espiritual. No estoy hablando de espiritualizar una cosa sino cosas espirituales. Espiritualizar es como imaginación espiritual. No estoy hablando de usted y yo hacer algo espiritual. Estoy hablando de cosas que en verdad son espirituales. Nuestra vida es por el Espíritu; por eso, nuestra vida es espiritual. ¿No es real? Sí, es real porque lo natural tiene que morir. La cruz así lo demanda; lo natural muere. Lo espiritual jamás muere. ¡Esa es la vida que Él es!

Por eso, debemos entender que por la cruz, Su muerte, Su sepultura, y Su resurrección, pasamos de las cosas naturales a las cosas espirituales. Pasamos de un templo natural hecho con manos a un templo espiritual no hecho de manos. Pasamos de un templo natural donde puede entrar y sentarse a un templo espiritual que ustedes son, un templo donde Cristo entra y se sienta. ¿Cuál es el templo mejor? ¡El templo espiritual es mejor! Entonces, ¿por qué quiere un templo natural? ¿Por qué quiere usted un otro templo viejo? ¿Por qué queremos edificar otra vez el templo natural en Jerusalén natural? ¿Por qué? Jesús dijo, "Destruid este templo, y en tres días lo levantaré." (Juan 2:19) ¿Eso hizo o no? Sí, eso hizo, ¿qué es lo que queda por hacer? ¡NADA! Habló del templo que es Su cuerpo. ¿Somos Su cuerpo o no? Ese cuerpo no es hecho por manos; ese cuerpo es edificado en el conocimiento de Cristo. Ese templo no está atado con madera y clavos, etcetera; es atado en el conocimiento de Cristo, creciendo en Él hacer una habitación santa de Dios. Bien, ¿cuál es lo mayor, tener un templo en que podemos entrar, o el Padre tener un templo en que Él puede entrar? Consideren a Él que nos ha hecho ese templo.

Hemos venido de la administración de la muerte a la administración de la vida. Consideren a Él quien nos ha traído de la muerte a la vida. Consideren a Él quien nos ha traído de lo natural a lo espiritual. Consideren a Él que nos ha traído del templo natural y nos ha hecho un templo espiritual. Hay un título que Le corresponde a Él - el Sumo Sacerdote. Quiero que Lo consideremos quien es nuestro Sumo Sacerdote. Él es el SUMO Sacerdote, exaltado. Vamos a mirar al sumo sacerdote antiguo en Levítico 16. Recordamos que todo lo que está antes de la cruz, todo de Moisés, del antiguo, es un tipo, una sombra, una figura de aquello que había de venir. Aquí está mi pregunta: ¿qué era lo que había de venir? Cristo era quien había de venir. Consideremos eso con cuidado. La ley era un tipo de una ley mejor que había de venir. Los profetas eran un tipo de una palabra mejor que había de venir. ¿Quién vino? ¡Cristo! El punto es esto: todas esas cosas se resumen en Él. En Él está la ley mejor. "...la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte." (Romanos 8:2) Los profetas y lo que profetizaban eran verdad, pero Cristo vino como la verdad misma. Él tomaba a Sí Mismo todas las cosas verdaderas, todas las palabras verdaderas, y dijo, "Yo soy la verdad." Lo que les digo es lo siguiente: la ley era un tipo de un mejor ley. La mejor ley no era otra ley escrita. La mejor ley era espiritual no escrita en papel o piedra. La mejor ley es Cristo y en Cristo. Cuando aprendemos a Cristo, participamos en una mejor ley. Es lo mismo con los profetas. Cuando vemos a Cristo, todos los profetas son certificados, confirmados, hechos más ciertos. ¿Por qué? Porque hemos visto a Él de quien todos los profetas hablan.

Y así es con todos los tipos. El templo natural tiene que dar lugar al templo espiritual. Aquí está el misterio de eso: tenemos un templo espiritual; nosotros moramos en Cristo. Él tiene un templo espiritual; Cristo mora en nosotros. Un templo natural jamás puede ser así. Él es nuestra morada; nosotros somos Su morada. Les digo, no hay cosa mejor que eso. El problema no está en la realidad de Cristo; está en nuestra comprensión de Cristo. Seguimos buscando un templo natural en la tierra o en nuestros corazones. En tanto que permanece, el camino para llegar al lugar más santo no es manifestado. Pero cuando se quita lo natural de la tierra (sí se quitó de la tierra), y cuando se quita de nosotros, es decir cuando dejamos de buscar lo natural, podemos realizar el templo espiritual más grande en Cristo Jesús. Esto es la verdad central en Hebreos, el pasado de lo natural a lo espiritual. Recuerden, todos ellos participaban en la vista natural.

Piensen en esto: hay todos estos judíos (ellos eran los primeros cristianos), y el libro de Hebreos fue escrito a los Hebreos. Fue escrito a los cristianos quienes salieron de la religión judía para anclarlos en su fe. El escritor sabe que ellos están batallando en su fe. Por muchos años miraban a este templo grande, y era dificil para ellos realizar que ahora ellos son ese templo. No entendían eso porque fue escrito Hebreos, el templo todavía existía; no se había destruído. Se había destruído en Espíritu en la cruz. Jesús dijo, "Destruídlo, y Yo levantaré un nuevo." Eso fue espiritual. El ojo natural no miraba eso, pero se quitó el viejo. En la resurrección salió un nuevo, pero al ojo natural no se miraba eso. Todavía estaba el templo; todavía ofrecían los sacrificios; los sacerdotes todavía hacían sus oficios. Aquí hay un grupo pequeño de cristianos. Están diciendo, "Somos los sacerdotes del Señor; somos los santos de Dios; somos el cuerpo de Cristo; somos el templo de Dios." Un pequeño grupo de cristianos al lado este sistema grande. Estaban batallando. Lo natural superaba lo espiritual.

Pasa lo mismo con los cristianos hoy en día. Lo natural es aplastante. Porque es tan grande, tiene que ser la verdad. No fue así entonces ni ahora. No es verdadero porque es grande; es verdadero porque es Cristo. Si es Cristo, puede ser grande o pequeño. No importa porque la realidad es Cristo no el tamaño. Pero en lo natural todo es juzgado por tamaño. Ellos miran al templo que ha existado por más que 400 años. Están tratando de creer que son el templo de Dios y que Dios no mora en el templo viejo sino aquí en el nuevo. Y ir de mal en peor, los judíos de aquel sistema están tratando de matar a los cristianos. No solo no están de acuerdo con ellos, están tratando de matarlos a ellos. Con razón ellos necesitan una carta. Necesitan alguien para anclarse en la verdad. Eso es lo que hacen. Hoy es tan cierto como fue en aquel día porque estamos todavía en un mundo natural con templos naturales y religion natural, y nosotros necesitamos considerarLo a Él. Lo espiritual fue la respuesta entonces, y lo espiritual es la respuesta ahora. La esperanza de Israel natural no fue encontrado en si mismo sino en Cristo. Y los que salieron de lo natural encontraron vida. Y los que no salieron fueron destruídos con el sistema. Hoy en día es lo mismo. Ustedes son la esperanza verdadera del mundo porque Cristo está en ustedes. Y ustedes están en Cristo. Si ustedes demandan que yo conteste a esta pregunta: ¿quién es la ciudad de Dios, qué es la ciudad de Dios? Tendría que decirles: ¡ustedes son! Espero que ustedes puedan recibir eso. El Cordero es la luz de esa ciudad. Cristo es el cimiento de esa ciudad, la piedra sobre que son construídas piedras vivas, la ciudad eterna del Dios vivo. Abram buscó una ciudad, y ustedes son esa ciudad. Buscó una ciudad con cimiento; esta ciudad está construída sobre el cimiento que es Cristo. ¿Dónde está el templo y quién es el templo de esta ciudad? ¡Dios es el templo de esta ciudad! Él mora dentro de esta ciudad. La luz de esta ciudad es el Cordero de Dios, Cristo y Él crucificado. Cuando yo les digo que la cruz es el centro del plan de Dios, esto es lo que estoy diciendo.

En Levítico 16 y 17 encontramos la obra del sumo sacerdote en el día de expiación o reconciliación. En aquel día el sumo sacerdote penetraba el velo para todos los pecados de todo Israel. En este día, sobre esta ocasión, Israel es resumido y visto como un solo hombre. El sumo sacerdote representaba todo Israel. Así dicen estas escrituras. Entonces él penetraba el velo para todo Israel y para sí mismo para hacer expiación para todo Israel y sus pecados también. En otras palabras, todo Israel resumido y visto de Dios en el sumo sacerdote. Todo lo que él hace allí representaba todo Israel y a sí mismo también. Eso es el escenario para esta enseñanza. Pasaba por el velo, y tomaba con él la sangre de los sacrificios. En camino hasta el Lugar Santísimo pasaba por cada cámara del tabernáculo. (Diagrama 3) Hay tres cámaras del tabernáculo. Comenzaba con el altar de bronce, y pasaba todo el camino. Normalmente solo venía del altar de bronce hasta la segunda cámara; nunca pasaba a la tercera. Pero una vez por año penetraba el velo al Lugar Santísimo. Esto representa la obra plena de la cruz. El sumo sacerdote es un tipo, una figura de Aquel que había de venir.

Este tabernáculo es una figura de Aquel que había de venir. Esta sangre es una figura de la sangre que había de venir. Todo es una figura de una realidad venidera. Pero es una realidad que es conectada a la obra del sumo sacerdote y nadie más. Por eso cuando consideramos a nuestro Sumo Sacerdote, la obra siempre es llamada "Su" obra, Su muerte, Su sepultura, Su resurrección. Pero Dios nos incluye en Él. Así como fue en el tipo, así también en la realidad. Todo Israel fue incluído en el tipo; todos nosotros somos incluídos en la realidad. El único israelito que no fuese incluído en la realidad sería aquel israelito que estuviera rechazando todos los sacrificios, la sangre y el templo. En estos dos capítulos de Levítico cuando había tal persona, se decía de él "cortado" y echado fuera. No tiene nada que ver con Israel. Los que son parte del Sumo Sacerdote espiritual son los que reclaman Su muerte, Su sepultura, y Su resurrección como la suya. Si uno rechaza todo eso, es cortado, echado fuera, y no es considerado como la casa de Dios.

Es un ministerio y obra del Sumo Sacerdote, pero nosotros tenemos que ser participantes de buena gana. Así como fue en Israel, así tiene que ser con nosotros. Aquí está el primer punto: con ese sumo sacerdote el ministerio fue hecho una vez por año. Levítico 16:34, "Y eso tendréis como estatuto perpetuo, para hacer expiación una vez al año por todos los pecados de Israel. Y Moisés lo hizo como Jehová le mandó." Ese sacerdote entraba una sola vez, pero era una sola vez por año. Pero nuestro Sumo Sacerdote, según Hebreos 9:26, ha entrado una vez para siempre. ¡Gloria a Dios! ¡Una vez para siempre! Vemos el tipo, una vez por año, pero aquí una vez para siempre. En Hebreos se compara a estos dos sacerdotes. Vamos a ver en versículo 23, "Fue pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos." Esas cosas eran modelos de las cosas celestiales. El modelo es cumplido en Cristo. Tenemos que entender que los modelos ya se han cumplidos. No estamos esperando aún. Bueno, algunos ya están esperando, pero nosotros que hemos entrado no estamos esperando. ¡Cristo cumple todo el modelo! ¡De todo! Versículo 24, "Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios." Miremos otra vez la historia. El sumo sacerdote antiguo pasaba por el atrio y el Lugar Santo. Una vez por año entraba al Lugar Santísimo. Esto es un tipo, una sombra.

Pero en este tipo Dios miraba a todo Israel en ese sumo sacerdote. Donde estaba ese sumo sacerdote, todos los israelitas estaban en el sumo sacerdote. Comprendemos que los israelitas estaban representados en el vestido y el pectoral y otros emblemas de su vestido. Esos son tipos y sombras. La idea es que donde estaba el sumo sacerdote, todo Israel estaba allí también, una vez por año. Pero nuestro Sumo Sacerdote no ha entrado a lugares hechos de manos. Él está en el mero Lugar Santísimo; ha pasada atrás el velo de la carne, por Su muerte, sepultura, y resurrección. Él ha entrado a la presencia de Dios. Ha entrado el cielo mismo, ahora para presentarse por nosotros ante Dios. ¡Donde Él está, estamos nosotros! Era tan cierto en el tipo, y es mucho más para nosotros en la realidad. Él no aparece ante Dios en vez de nosotros sino por nosotros. Estamos allí en la resurreccion; estamos allí en Él. Él no aparece vacío ante Dios; Él trae a muchos hermanos; Él trae a muchos hijos a la gloria. Por eso Él es el beneplácito del corazón del Padre. Esto es nuestro Sumo Sacerdote quien dice, "Yo soy la resurrección; Yo soy la vida." Consideremos a Él, el Apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra profesión.

IV. Dios Ha Hablado en Su Hijo

Vamos a seguir considerarLo a Él quien nos ha sacado de lo antiguo y nos ha traído a lo nuevo, considerar a Aquel quien nos ha pasado de lo muerto a lo vivo, considerarLo a Él. Todo lo de antes ha sido una introducción para coger nuestros corazones y mentes. Ahora queremos actualmente considerarLo a Él por la escritura. No solo consideramos lo que Él ha hecho, traernos de la muerte a la vida, de lo natural a lo eternal y espiritual; sino ahora vamos a considerarLo a Él, Él que da realidad al lado de la cruz de la resurrección, Él que lo da substancia. Consideremos a Él. El ministerio del Espíritu Santo es traer al cuerpo de Cristo a considerar al Señor. Como miembros de cuerpo de Cristo, pasamos mucho tiempo considerando que somos el cuerpo del Señor. Como cristianos pasamos mucho tiempo considerando que somos cristianos, pero tiene que llegar el tiempo en que el cuerpo de Cristo tiene que considerar al Señor Sí Mismo. Tenemos que pasar de considerándonos, aún en una nueva forma, a considerarLo a Él. Porque sin Él, no somos nada. ¿Qué es el cuerpo de Cristo sin el Señor?

En Hebreos 1 vamos a ver que el autor compara tiempos pasados con el fin de los tiempos. Esas dos palabras son importantes cuando las relacionamos a la cruz y cuando las relacionamos al Señor. Antes de la cruz, antes de la muerte, sepultura, y resurrección del Señor, antes de Cristo crucificado, el tiempo es considerado como pasado, tiempos (plurales) postreros, días (plurales) postreros. Tenemos los tiempos de Egípto, los tiempos de Isaac, los tiempos de Jacob, de Saúl, de David, de Salomón, todos estos tiempos y todos estos días. Por la cruz son contados como pasados. Pero en el lado de la cruz de la resurrección, tenemos tiempo (singular) en su cumplimiento, el cumplimiento del tiempo. Así dice la Biblia, "Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a Su Hijo..." (Gálatas 4:4) Todo lo que fue indicado por estos tiempos se cumplía en este tiempo; todo es cumplido en Cristo quien es para usted y para mí UN NUEVO DÍA. Es por eso que Pablo dice a los hermanos en Tesalónica, "Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba...Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día..." (I Tesalonicenses 5:1 & 5) Nuestra vida no consiste en el lunes o domingo o sábado, o tiempos, o estaciones, sino en Cristo, un nuevo día. Si usted realmente considera eso, se abran sus ojos. Los cristianos que no entienden todavía buscan un cierto día, y el Día ha venido ya, y ustedes están en Él. Ahora anden en la luz como Él está en la luz. No sean hijos de las tinieblas o los que no entienden sino como aquellos en que la Luz del Día viene en Su plenitud. Entonces consideremos a Él.

Hebreos 1:1-2, "Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo." El griego original lee así en versículo 2, "...en el fin de aquellos días..." ¿De cuáles días hablamos? Los días en que Dios habló de muchas maneras, en tipos y sombras, por los profetas. Él habló a diferentes tiempos y de muchas maneras. Esto es lo que dice Versículo 1. Pero "en el fin de aquellos días," Dios hablaba en otra manera, una nueva manera. ¿Cómo? ¡EN HIJO! En los postreros días Dios habló en muchas maneras, y era Dios quien hablaba, pero no podía hablar con perfección. No tampoco podía hablar de cosas perfectas. Habló a Moisés, y exactamente según lo que Dios dijo, Moisés hizo el tabernáculo. "...Mira, haz todas las cosas conforme al modelo..." (Hebreos 8:5) Él no se apartó del modelo ni una palabra, pero el tabernáculo no fue perfecto. Fue construído perfectamente, pero no era un Tabernáculo perfecto. ¿Por qué? Porque en aquellos tiempos, Dios no podía hablar con perfección porque Dios es Espíritu; el hombre es natural. Dios no podía hablar perfectamente al hombre, y Dios no podía hablar al hombre acerca de las cosas perfectas. Así es que Dios habló a Moisés, pero Moisés no podía oír perfectamente la palabra del Señor. Moisés construyó un tabernáculo, pero no fue un tabernáculo perfecto.

Pero en el otro lado de la cruz tenemos cumplimiento, plenitud y perfección en Cristo Jesús. Aquí tenemos un tabernáculo perfecto; la Biblia dice así. Es perfecto en que es eterno en los cielos, perfecto en que es espiritual y no natural, perfecto en que es vida y no muerte. Aquí Dios habla perfectamente en Su Hijo. En este tiempo Dios no habla através un tipo de Su Hijo; habla en la Persona de Su Hijo. Dios no revela un tipo de Cristo en usted; ¡Él revela a Cristo en usted! Usted no tiene un tipo; tiene la substancia. Porque tiene Cristo en usted, no tipo, tiene la Palabra Perfecta de Dios en usted. Así es que cuando Dios revela a Su Hijo en usted, revela la Palabra Perfecta, la Voluntad Perfecta, y la Comprensión Perfecta, y el resultado es el Tabernáculo Perfecto, no hecho de manos, sino hecho por la Palabra Viva de Dios. En esos tiempos Dios habló de muchas maneras, pero aquí en el fin de esos días, ha hablado en Hijo. No hay pregunta de eso. La pregunta es acerca de esto: ¿hemos oído a Él? Quiero que razone conmigo. Tal vez usted ha oído a Él segun los días postreros; tal vez ha leído las escrituras donde Moisés dice esto y eso; tal vez ha leído donde Israel cruzó el Mar Rojo, donde Elías llamó el fuego del cielo, donde David fue ungido rey, o donde Daniel fue echado a los leones. Tal vez ha leído todo de eso, pero ¿ha oído a Él de quien habla todos estos aquí?

Usted ha leído las escrituras; ¿ha oído la Palabra de Dios? La Palabra de Dios está en usted. Todas estas escrituras testifican de Él, y usted tiene el testimonio, pero ¿ha oído la Palabra? En los tiempos pasados solo tenían el testimonio. Fue hablado por profetas; fue escrito en piedra, fue escrito en pieles. Tenían el testimonio, pero no tenían la Palabra Perfecta. El testimonio no los podía hacer perfectos, y no puede hacer a usted perfecto tampoco. Usted puede leer la Biblia hasta que se le caigan los ojos, pero a menos que oiga la Palabra, no ha oído a Dios. Es un testimonio verdadero; no hay duda de eso, y tenemos que escudriñar el testimonio - sí; pero a menos que usted llegue a la Palabra Viva como resultado del testimonio, el testimonio por sí solo no puede hacerlo a usted perfecto. Tenemos que entender esto porque muchos cristianos piensan que porque pueden decir textos conocen la Palabra de Dios. Los judíos creían lo mismo. Decían los textos a Jesús todos los días, pero no conocían la Palabra. Él les dijo, y ellos se enojaron.

Hay muchos cristianos que permanecen enojados conmigo. Todos tienen sus Biblias, pero estamos hablando de considerarLo a Él. No estamos hablando de tiempos pasados; estamos hablando de la Palabra Viva, conociendoLo a Él. El testimonio habla de Él, ¡pero Él Sí Mismo está en usted! Sí, tiene que tener el testimonio porque es testimonio de Él, pero jamás substituya el testimonio por Él. No debe de quedar corto de conocer a Él. Así lo hicieron los judíos. En Juan 5:39-40 Jesús les dijo, "(Yo sé que ustedes escrudriñan las Escrituras)...porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de Mí (Yo soy la vida de las Escrituras) y no queréis venir a Mí para que tengáis vida." Tenían el testimonio, el mismo que usted tiene, pero no venían a Él, la Palabra Viva. Hoy en día hay muchos cristianos que son así. Saben lo que dice la Biblia, pero no saben quien dice la Biblia. Espero que puedan entender esto. Sabemos que la Biblia enseña la vida; sabemos que la Biblia enseña la resurrrección; sabemos que la Biblia enseña el templo de Dios, el cuerpo de Cristo. Sabemos que esas cosas son enseñanzas en la Biblia, pero no entendemos Aquel en quien todas esas cosas son cumplidas, la Palabra Viva.

Por lo tanto vamos a considerarLo a Él en quien Dios ha hablado únicamente. Entendemos que el testimonio es verdadero, pero la Palabra es la Verdad. La Verdad nos hace libres; la Verdad nos da vida. Yo no quito nada del testimonio, pero el fin del testimonio es Cristo. El fin de las palabras (plural) es la Palabra (singular). Algo más, no es posible comprender las palabras hasta no ver todas cumplidas en la Palabra. Si tratamos de encontrar vida en el testimonio, vamos a ser decepcionados. El testimonio en sí no tiene vida. No hay vida en estas palabras, en este papel y tinta. La vida está en Cristo de quien habla el testimonio. Cuando todas estas palabras, para usted, en su corazón, se resumen en Cristo, usted pasará del entendiminento natural al entendimiento espiritual. Pasará de palabras a la Palabra Viva. Pasará del testimonio al Testigo Vivo.

Dios ha hablado en Hijo. Siguiendo esta línea de consideración, vamos a mirar Efesios 4:14. Encontramos a Pablo diciendo lo mismo aquí, "Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error." ¿No creen ustedes que ya basta que seamos niños? Esto es lo que está diciendo Pablo. Bueno, hoy es cierto. Pensamos que ya en 2,000 años alguien ya se haga mayor, pero todavía tenemos muchos niños. Nadie aquí tiene 2,000 mil años, pero la condición hoy en la iglesia parece como era entonces. La iglesia estaba llena de niños entonces; también está llena de niños hoy, niños en entender sin tener maturez o comprensión en el Señor, fluctuantes. Parece que esto describe toda la iglesia, decepcionados por los que engañan. Dice, "...emplean con astucia las artimañas del error." Esto lo hacen. Pablo no habla aquí de pecadores. Es una carta a la iglesia, los santos de Dios, los cristianos, para que crezcan. Porque hay muchos que simplemente quieren engañar, nada más, por fin de que no crezcan, que ellos no llegasen a la verdad. Quieren discutir acerca del testimonio, de bautismos, de poner los manos, de la resurrección, de juicio eterno, ¿Sabe de dónde estoy citando? Hebreos 6. Pasemos más allá de esas cosas fundamentas; las pongamos a descanso, bautismos, poner los manos, juicio eterno, resurrección. Eso no habla de bautismo cristiano. Recuerden que el libro de Hebreos nos conduce del pacto antiguo al pacto nuevo. El bautismo aquí son lavamientos ceremoniales judíos. En el pacto antiguo habían lavamientos ceremoniales, ¡pero Cristo nos lava con el lavamiento del agua de la Palabra que está en Él! Pasemos más allá que esos lavamientos ceremoniales.

¿Qué significa la doctrina de imposición de manos? No se habla de orar para los enfermos. En el antiguo pacto ponían los manos en la cabeza de animal para indentificarse con el sacrificio. Eso el la doctrina de imposición de manos. Si usted traía un sacrificio, no podía solamente tirarlo y correr. Tenía que poner su mano en el sacrificio indentificando con él. Era una doctrina; se tenía que hacer. Pero eso ya se cumplió en Cristo porque ¡cuando Él murió, Él ponía Su mano en todos nosotros! Cuando Uno murió, todos morimos con Él. Su muerte es mi muerte; mi muerte es Su muerte. Cuando Él murió, yo morí. Entonces dejemos la imposición de manos, identificando con sacrificios. Eso es de lo que Pablo habla. Entonces menciona resurrección, resurrección de los muertos. Los judíos creían en una resurrección de los muertos. Sus profetas profezían de eso. Lo que no entendían era que ellos eran los muertos y que la Resurrección que había de venir era una creación nueva surgiendo, un nuevo Israel, una nueva Jerusalén, una nueva ciudad de Dios. Eso no entendían ellos.

Marta no entendía. Ella creía que iba a ver a Lázaro otra vez. Jesús dijo, "No, no vas a ver Lázaro otra vez; ¡Yo soy la Resurrección!" Entonces pasemos de esa doctrina y entendamos que Él es nuestra vida. De eso estamos hablando. Pablo dice aquí que ya no seamos niños. En Hebreos 6 se dice lo mismo. Allí el autor dice, "...vamos adelante a la perfección..." Él habla de cosas que son perfectas en naturaleza. Este sistema antigua no es perfecta en naturaleza porque no puede hacer perfecto. El nuevo pacto es perfecto en naturaleza porque Cristo es su naturaleza. Eso es obra de Espíritu Santo en usted y en mí, formando Su naturaleza en nosotros, "...que Cristo sea formado en vosotros." (Gálatas 4:19) ¡Una nueva creación! Así que Pablo dice, "Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo." (Efesios 4:15) Tenemos que fijar atención a esto. Primero, no está diciendo, "siguiendo cosas que son verdaderas." No dice así porque todas las cosas del testimonio son verdaderas, pero Cristo es la VERDAD. Él resume todo de esto.

"Sino que siguiendo la verdad en amor..." Eso es la naturaleza de la Verdad. Es que no estamos hablando palabras; estamos hablando de una naturaleza. En otras palabras, lo que estamos hablando tiene una naturaleza, no solo palabras muertas de la religión. Estamos declarando la Verdad, Quien es una naturaleza, un carácter, una substancia. Pablo dice que hay unos que no quieren más que engañar por discutir acerca de las escrituras. ¡Hágase mayor! "Sino que siguiendo la verdad (no en palabras) en amor, (en naturaleza) crezcamos en todo en aquel..." ¿Quién es "aquel"? Estamos hablando de la verdad. ¡Él es la verdad! "Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel..." ¿Quién es eso? "...que es la cabeza, esto es, Cristo." ¡Aleluya! Miremos en un cuerpo natural. De la boca sale el hablar; pertenece a la cabeza. Las palabras primero se formulan en el celebro; es parte de la cabeza. Pablo aquí refiere que la verdad procede de Aquel quien es la cabeza, la cabeza del cuerpo. ¿Cuándo hablamos usted y yo la verdad? Cuando Dios revela a Su Palabra en nosotros. Cuando Dios revela a Su Hijo en nosotros, hablamos la verdad. Y hablamos en la naturaleza de la verdad no en la palabra muerta, sino en la vida del Espíritu. Hablando la verdad en amor, crezcamos en Él quien es la verdad en todo quien es la cabeza, esto es, Cristo.

¿Hay duda de quién Pablo habla aquí? Dios ha hablado en Hijo. ¿Hay duda de que Pablo dice que Cristo es ese Hijo, y de que toda la verdad procede de la cabeza quien es Cristo? Nosotros Su cuerpo tenemos que considerarLo a Él quien es la cabeza, quien es la verdad. Es solamente en Él que Dios habla perfectamente. Hay muchos que predican acerca de "ser hijos,"pero ¿cómo uno puede predicar "ser hijos" hasta que no se ha ya revelado en usted el Hijo? Al fin ellos predican ellos mismos. Y eso ha pasado con muchos de ellos. El énfasis es sobre ellos mismos. ¡El énfasis de la verdad es sobre Cristo y únicamente Cristo! No concluyo que soy un hijo de Dios por leer el el testimonio. Yo concluyo que Él es el Hijo de Dios por leer el testimonio. Cuando Dios revela a Su Hijo en mí, por Él yo entiendoque soy un hijo de Dios; Dios es mi Padre. Entiendo por la verdad no por el testimonio. El testimonio no habla de mí o usted; el testimonio es acerca de Él. Cuando Él es revelado en nosotros, entendemos nuestra relación. ¿Qué es lo que estamos haciendo? Estamos considerándoLo a Él en quien únicamente Dios ha hablado.

Tienen el testimonio; no se queden antes la Palabra Viva. Hay una diferencia mayor entre el tiempo antiguo y el tiempo nuevo, entre tiempo pasado y tiempo cumplido. Esa diferencia grande es el Espíritu Santo. Nosotros tenemos el Espíritu de la verdad. A Él no se le llama el Espíritu de cosas verdaderas sino el Espíritu de verdad. ¿Por qué creen ustedes que es así? Él viene para revelar la Verdad. Él toma las cosas verdaderas, y Él las compara con la Persona de la Verdad. Por eso Pablo dice que compara lo espiritual con lo espiritual en I Corintios 2. Él toma cosas verdaderas, el testimonio, y las compara con la Verdad quien es Cristo. Solo el Espíritu Santo puede hace eso porque usted y yo comparamos el testimonio con casi todo. Pero el Espíritu de la Verdad toma las cosas verdaderas y las resumen en la Persona de la Verdad. Eso es el propósito de Su venida y Su ministro para que conozcamos la Verdad y crezcamos en todo en Aquel que es la Verdad y la cabeza, esto es, Cristo en todo. Tenemos que parar ahora. Solo la eternidad nos dará bastante tiempo para considerarLo a Él.

V. Una Palabra Profética Más Segura

Vamos a continuar considerándoLo a Él. Nuestro estudio ha sido basado en el libro de Hebreos y del movimiento del pacto antiguo al pacto nuevo. Básicamente cuando decimos "el pacto antiguo" incluímos todo lo de antes de la cruz. (Diagrama 1) Hemos sido específicos con eso: el sacerdocio antiguo, el tabernáculo antiguo, de palabras a la Palabra Viva, de personas (plural) a la Persona (singular), de las figuras de la verdad a la Verdad misma. Todo eso está incluído en el pacto antiguo, el pacto antiguo porque el sacerdocio y el tabernáculo representan un pacto antiguo. La ley y los profetas representan un pacto antiguo. Todos pertenecen a la izquierda de la cruz, antes de la cruz. Pero todos ellos hablaban de un pacto que habría de venir. La razón de que su Biblia es tan maravilla hoy en día (de Genesís a Malaquías) es que no solo testifica de algo que había de venir, pero testifica de Aquel quien ha venido. De modo que hoy el testimonio ha sido cumplido en Cristo, el Pacto Nuevo. Entonces en vez del pacto antiguo testificando de algo que ha de venir, el pacto antiguo testifica de lo que en Cristo ha venido. Por consiguiente, las escrituras, el pacto antiguo, que usted tiene hoy confirman el pacto nuevo. Como dijo Pedro, tenemos una más segura palabra de profecía. Tenemos la profecía más segura porque hoy cuando leemos las escrituras del pacto antiguo, inmediatamente identificamos esas escrituras con la realidad de Cristo porque ya Él ha venido. Según esas escrituras Él ha venido. En la manera en que hablan Él ha venido. Ya Él ha cumplido ellas, y Él está en nosotros, y nosotros estamos en Él. Así es que podemos leer esas escrituras y decir "¡Amén, Él ya ha venido!" Sabemos que esas escrituras son ciertas, no solamente porque son escrituras, sino porque lo que ellas dijeron está cumplido en Él. Por consiguiente para nosotros, Cristo confirma la escritura, y las escrituras confirman la verdad de Cristo.

Para nosotros lo que hace la diferencia es Cristo porque esos profetas, Isaías, Jeremías, no son nuestros profetas; eran profetas para Israel. ¿Dónde encontramos nuestra parte? En Cristo. Los profetas hablaban a los judíos de Aquel que había de venir, pero Aquel que vino no vino solo para los judíos sino para los gentiles también. Así es que por Él y en Él los profetas llegan a ser nuestros profetas porque hablan de nuestra vida. Ellos hablan de nuestro Cristo así como Lo de los judíos. Más allá hay un misterio muy grande. El misterio es revelado en el pacto nuevo. El misterio es que Cristo no es judío ni gentil, y nosotros quienes estamos en Él no somos ni judío ni gentil; somos Un Nuevo Hombre. Eso es un entender que viene del pacto nuevo. Ese entender solo se puede revelar por el Espíritu de la Verdad.

Así es que tenemos que entender que tenemos que mover de conocerLo por la letra, por los profetas, a conocerLo por el Espíritu de Verdad el cual confirma la letra. ¿Acaso entonces conocerLo en Espíritu desecha la letra? ¿Desecha los profetas? ¡No, confirma los profetas; confirma la letra! Así es que hemos venido de un tiempo de conocerLo solamente por la letra a conocerLo por el Espíritu quien confirma la letra. Hasta que usted no conozca a Cristo por el Espíritu, realmente no comprende la letra. No es posible porque es el Espíritu quien confirma la letra por revelar a Cristo en usted, todo lo que está incluído en Él, un entendimiento que viene del pacto nuevo. Pablo habla de una experiencia en la cual el Espíritu revela a Cristo en usted. Cuando sucede esa experiencia usted se da cuenta, "Cristo está en mí." En ese momento comienza; no termina allí. Cuando hablo del pacto nuevo, nuevo entender, hablo de un revelación continua de Él que recoge en sí mismo y contesta en sí mismo todo de la vida espiritual. En otra palabras, Cristo comienza a ser su entendimiento de todas las cosas de que los profetas hablaban. En Él usted ve todas las cosas.

Básicamente estamos todavía hablando de movernos de palabras a la Palabra Viva Misma. Consideramos a Él en lo cual únicamente Dios ha hablado. Vimos en Hebreos 1 que Dios ha hablado en muchas maneras en el antiguo, pero en el nuevo Él ha hablado en Hijo. La revelación del Hijo llega a ser nuestra comprensión de todo lo que Dios ha hablado. Esa declaración es probablemente la más importante de toda esta semana. La revelación del Hijo en usted llega a ser su comprensión de todo lo que dijeron los profetas. ¡Eso es una comprensión tremenda! 2 Pedro 1:16-19, "Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos Su majestad. Pues cuando Él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnifica gloria una voz que decía: Este es Mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia. Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con Él en el monte santo. Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones." ¿Qué dice Pedro a ellos? No dice que existe otra Biblia; no dice que descubrió una profecía mejor. (¡Eso dejó para los santos de hoy! Nosotros siempre buscamos un profeta mejor; nosotros siempre sacamos una Biblia mejor.) Pedro dice que aquí están las profecías y los profetas que profetizaban acerca de Aquel que había de venir. Dondequiera que Pedro o Pablo citan de los profetas, siempre hablan de Uno quien había de venir para sufrir y morir y para ser glorificado. Por Él Israel sería bendecido y tendría un nombre grande y surgiría en resurrección. Eso es lo que decían los profetas. Profetizaban de una gran restoración , de una gran reconciliación. Pedro está diciendo, "Nosotros hemos visto Aquel de quien hablaban los profetas. ¡Él ha venido! Porque Lo hemos visto, para nosotros que Lo hemos visto, los profetas han sido hechos más seguros. Hemos visto lo que ellos decían. En otro lugar Pedro dice, "(somos)...participantes de la naturaleza divina." (II Pedro 1:4)

En otro lugar Pablo dice, "... nos dio vida juntamente...nos resucitó...nos hizo sentar...con Cristo Jesús." (Efesios 2:5-6) Tenemos los profetas hechos más seguras. Cristo no ha dejado los profetas; Él ha confirmado los profetas. Ya por primera vez, ellos dicen, entendemos lo que han dicho los profetas cuando ellos hablaban de nueva Jerusalén, del sacerdocio nuevo. Entendemos los que decían ellos. En algún punto el cristianismo moderno ha perdido ese entendimiento porque los teólogos de hoy vuelven a mirar a los profetas, escrudiñar a los profetas, buscar cuando lo que decían los profetas vendrá. Pedro, Juan y Pablo han dicho específicamente, "¡YA ESTÁ VENIDO!" ¡La nueva Jerusalén ya está venido! La ciudad de Dios, la restoración, ¡ya está venido! Miren Versículo 20, "Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada." ¿Qué significa eso? Usted no puede poner su propia interpretación. Usted no puede decir, "A mí no me importa que ustedes piensan; Dios me dijo a mí que significa eso..." No, tiene que estar de acuerdo con lo que el pacto nuevo dice que significa. Tiene que estar de acuerdo con Pedro; tiene que estar de acuerdo con Pablo. No puede ser su interpretación privada. Eso no quiere decir que el Espíritu Santo no puede revelar esa verdad a usted, pero no puede ser como usted es el único que sabe. Tiene que estar de acuerdo con la escritura. Hace dos mil años Pedro decía algo; dice, "Tenemos...la palabra profética más segura."

Según lo que se predica hoy se parecería que Pedro no sabía lo que decía. Uno pensaría que Pedro engañó a todos los cristianos. Y que la iglesia primitiva no entendía la verdad porque los profetas realmente no han sido cumplidos y lo que profetizaban todavía no ha sucedido. Pero Pedro dice "¡Sí!" Él estaba hablando a la misma gente a quien los profetas escribían. Ante todo el ministro de Pedro era a los judíos a quienes los profetas escribían ante todo. Los profetas hablaban de una restoración en que nosotros participamos, una nueva creación, pero escribieron eso a los judíos. Nos incluía a nosotros, pero fue escrito a los judíos. Uno de sus problemas era que los judíos no querían admitir a otros. "La salvacíon es para los judíos." Bueno, es cierto, pero ellos decían que la salvación era para los judíos inclusivamente. Y eso no es cierto. Sus propias profetas decían que la salvación no era para los judíos inclusivamente. Mi punto es esto: nosotros en este siglo no podemos tener nuestras interpretaciones privadas. Si fue así en el día de Pedro, también es así ahora. Si Pedro dijo que el cumplimiento vino en Cristo, es así AHORA.

Toda profecía tiene por los menos dos cumplimientos. Se cumple literalmente, materialmente y se cumple espiritualmente, eternalmente. (Diagrama 2) El cumplimiento espiritual y eterno es lo mayor porque eso afecta a todos los hombres en todas partes por todo tiempo. Afecta a usted y a mí hoy. Entonces ante todo, el cumplimiento de las profecías es espiritual; está en Cristo Jesús. En otras palabras, está en su corazón. En su corazón se ha quitado el hombre viejo; en su corazón es revelado el nuevo. "...y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones..." El día esclarece en su corazón, y esclarece y viene continuamente. Cuando Cristo es revelado en usted, Él es revelado en usted continuamente. Pablo llama esto crecer en Cristo, andar en la luz como Cristo está en la luz, hijos del día. Ese día esclarece en usted. El lucero de la mañana sale en su corazón. Por eso, en un entendimiento eterno, uno que nos afecta, un entendimiento que hace que estos profetas sean nuestras también. Todo que ellos dijeron llega a ser cumplido en nosotros por el Señor Jesucristo por el Cristo que mora en nosotros de modo que nosotros somos el nuevo templo; nosotros moramos en lugares celestiales; nosotros somos participantes de reconciliación; todo lo que se dijo de Israel ha sido cumplido en nosotros como el Israel nuevo, no como judíos naturales sino Israel espiritual por la circunsicíon de nuestros corazones y por el nuevo nacimiento del simiente real y eterno de Abram, el Señor Jesucristo Mismo.

Por eso, en nosotros sucede la destrucción de Israel; el templo antiguo es quitado; la ciudad antigua es destruída en nostros. La ley con sus mandamientos y ceremonios es quitado. ¿Por qué? ¿Cómo? ¡Porque todo es cumplido en Cristo! ¡El verdadero templo de Dios ha venido! La verdadera ciudad de Dios ha venido porque Él vive en Su ciudad. Él es la luz de Su ciudad. Tenemos la profecía más segura. No deje que alguien le quita eso a usted. No permita que los teólogos modernos le quitan eso a usted. Está establecido en Cristo; ya ha sido establecido en Él en la tierra por 2000 años. Realmente ha sido establecido en Él para la eternidad porque el Padre lo vio así. Antes de la fundación del mundo Él nos escojió en Cristo Jesús. En otras palabras, antes de la fundación del mundo Él vio esa creación en Su Hijo. Cuando nosotros nacimos de nuevo, llegamos a ser parte de esa nueva creación, inmediatamente, al instante, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos. La obra del Espíritu es así rápida.

Todo lo que dijeron los profetas también tiene un cumplimiento literal y material. (Diagrama 2) El argumento de hoy en día es sobre ese cumplimiento, sobre lo que dijeron los profetas ya ha sucedido en la tierra. Y esto no es el lugar ni el tiempo para tratar sobre eso. Pero esto les diré: esta realidad en Cristo es de mucho más importancia y significancia porque esta realidad lo afecta a usted. Esto habla de una ciudad literal llamada Jerusalén, un edificio literal llamado el templo, y un sistema literal llamado sacerdocio literal, que llega a ser destruído y que encuentra su realida también en Cristo. Aquí está el argumento con los teólogos. El problema con la mayoría de esos teólogos es que están tan preocupados con lo material que ignoran totalmente la realidad de lo espiritual. Insisten que toda la escritura en el pacto nuevo tiene que relacionar a lo material, lo literal, lo natural. El hecho es que no puede ser así porque lo que es primero no es espiritual; lo que es segundo es espiritual. Entonces el nuevo pacto no es natural sino espiritual. Así es que si miramos a Pedro, Santiago, Juan, los escritores del nuevo pacto, ellos confirman lo espiritual. Es por eso que podemos leer estos libros hoy en día y sabemos que son para nosotros. De otro modo es pura historia y no vale nada. Para usted y para mí lo que han dicho los profetas está cumplido en Cristo. Los hombres pueden discutir sobre lo natural; no cambia la realidad que es de nosotros en Cristo.

¡Ustedes ya son Su cuerpo! ¡Ustedes son la creación nueva ahora! ¡Ustedes ya están en Cristo Jesús! ¡ Ahora son vivificados por Su Espíritu! ¡Ahora ustedes moran en lugares celestiales! Por eso Pablo dice, "Quiero que los ojos de su entendimiento se alumbren; quiero enseñarles un cumplimiento que solo el Espíritu de Dios puede enseñarles." Esto fue el entendimiento que le interesa a Pablo porque esto es el entender eterno. Este cumplimiento literal viene y se va y en rato, pero el cumplimiento espiritual es eterno; ¡jamás se quita! Aquí en Cristo está la Jerusalén nueva; aquí está la ciudad de Dios; aquí está el monte de Dios. Aquí están ustedes en Cristo Jesús. Esto es el mensaje del nuevo pacto. Esto es el cumplimiento de que todos los profetas dijeron. ¡Bendito sea el nombre del Señor! ¡Tenemos los profetas más seguras! ¡Gloria a Dios!

En Versículo 19 él menciona otra cosa, "Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro..." En el antiguo pacto vemos eso en figura, una antorcha que alumbra en lugar oscuro. ¿De qué habla? Si cumple en Cristo, tenemos que encontrar el tipo en el pacto antiguo. Esto es una verdad muy importante: si no existe en tipo y figura, no existe en Cristo en cumplimiento. No podemos agregar a los profetas. Si no existe un tipo legítimo, no hay un cumplimiento legítimo. Los teólogos modernos continuamente están añandiendo a lo que los profetas dijeron. Hablan de cosas que no tienen un tipo en todo del pacto antiguo. Pedro habla de una cosa que es "como una antorcha que alumbra en lugar oscuro." Para entender de lo que él habla, tenemos que encontrarlo en el tipo. Él dice, "Tenemos también la palabra profética más segura..." Tenemos un entender, una comprensíon, una palabra viva que hace más segura los profetas. Entonces él dice, "...hacéis bien en estar atentos..." Tenemos que estar atentos a esta profecía más segura. Tenemos que fijar atencíon como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro. Este cumplimiento que tenemos, esta realización a la cual hemos venido, esta palabra que hace más seguro los profetas es como una antorcha que alumbra en lugar oscuro. Tiene que estar atentos a la antorcha.

¿De dónde viene la antorcha en tipo? Esto lo vemos en el mero corazón del tabernáculo, el Lugar Santísimo donde estuvo el arca del pacto. El Lugar Santísimo fue el lugar oscuro. Aquí está el tipo. (Diagrama 3) Este tabernáculo estuvo en el medio de Israel cuando encamparon o marcharon. Encamparon alrededor del tabernáculo, y representaba el mero centro de ellos. Representaba el centro de la creación que que ellos eran. El tabernáculo estaba en medio de ellos. Representaba el corazón y alma de Israel. Representaba el pacto de Dios con ellos. Era un tipo de Dios morando en ellos. Dios es luz, y cuando Dios está, no hay oscuridad. Pero esto es tipo. Así es que la gloria de Dios venía en este lugar. No permanecía allí, pero en ciertos tiempos, como tipo, sombra, y figura de algo que había de venir, descendía la gloria de Dios. Y este lugar oscuro se llenaba con la luz de la gloria de Dios. Fue construído de tal forma que ninguna otra luz podía penetrar y que la gloria de Dios no salía de allí. Bajo el pacto antiguo, la gloria de Dios vino, pero no se quedaba. Alumbraba en un lugar oscuro, pero no podía alumbrar afuera en todo el mundo.

Todo eso se cambia en Cristo. Él es la gloria de Dios, Cristo en vosotros, la esperanza de la gloria, la gloria que Israel esperaba. Esa gloria ahora está en ustedes. De modo que el tipo tiene su cumplimiento perfecto. La palabra más segura ha venido; ¡la gloria que permanece está en ustedes! Cuando Dios quita el velo en nuestros corazones, y vemos a Cristo en nosotros, la gloria de Dios; somos transformados por esa gloria. Y andamos en la luz como Él es la luz, Dios revelando a Su Hijo en nosotros. Más que eso, llegamos a ser una antorcha en un lugar oscuro. Primero, hay un lugar en usted, el alma del hombre, creado de Dios para Su hogar que no tenga vida a menos que el Espíritu de Dios more allí, y que no tenga luz a menos que Cristo more allí. Pero cuando Cristo viene, la gloria de Dios está en nosotros. Cuando el Padre revela al Hijo, de que el velo habla, se quita el velo de nuestra cara y revela al Hijo. El llena nuestra alma con la luz de Sí Mismo. Y nuestra alma es transformada conforme andamos en esa luz, y llegamos a ser participantes de Su naturaleza divina.

Entonces sucede algo glorioso: nosotros llegamos a ser luz en el mundo. Él nos pone en medio de un lugar oscuro, y esa misma luz que alumbra este lugar oscuro (nuestra alma) alumbra este lugar oscuro (el mundo). "He aquí, ¡ha venido tu luz! La gloria de Jehová ha nacido sobre ti. ¡Levántate, resplandece!" Así decía el profeta. ¿Ha venido esa luz? Seguramente ha venido a aquellos en quienes Cristo está siendo revelado. Los teólogos de hoy en día quieren que nos quedemos en oscuridad, pero Pedro dice que esa luz ya ha venido. Tenemos que estar atento a ella como una antorcha que alumbra un lugar oscuro. Pablo también confirma esto. En 2 Corintios 4:6 Pablo dice, "Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es Él que respandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo." ¿Cuándo fue que Dios mandó que la luz resplandeciese de las tinieblas? Pensamos que eso fue la creación natural, pero la Biblia no dice así. La Biblia dice en Génesis que Dios separó la luz de las tinieblas, y las tinieblas eran oscuras, y la luz era la luz. Y llamó a las tinieblas noche y la luz día. No dice que la luz penetraba las tinieblas; aquí los separó a los dos. Fue aquí en el Lugar Santísimo donde no podía penetrar ninguna luz natural. Si ninguna luz natural puede penetrar allí, tampoco las tinieblas son naturales. No son las tinieblas de pecado; es la oscuridad de Dios Mismo contestando a los profetas que Él mora en las tinieblas. Significa que él mora en un lugar donde la luz natural no puede penetar. Él Mismo resplandece y es la luz de esas tinieblas.

La luz natural y el entender natural no pueden destruir las tinieblas en su alma. La comprensión natural no beneficia a su alma. Solo existe una luz que nos puede iluminar. ¡Eso es la luz - Cristo! No estoy hablando de un sermón de Él; estoy hablando de Él. No hablo de un sermón acerca de la gloria de Dios; ¡hablo de la gloria de Dios Mismo revelado en usted! ¡Aleluya! Ahora escuchen. Yo no estoy en camino a la gloria. ¡LA GLORIA ESTÁ EN MÍ! Eso es lo que dice la Biblia; eso es lo que declaran las escrituras. Es dificil que creamos porque no lo podemos ver con esos ojos naturales. Pero la gloria de Dios no se ve con estos ojos. No tiene nada que ver con la luz natural. Resplandece en el lugar oscuro; resplandece en nuestros corazones. "Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz..." no dentro de las tinieblas, de las tinieblas Él ha resplandecido en nuestros corazones. No resplandece dentro de las tinieblas; surge de las tinieblas. Él revela a Su Hijo en nuestros corazones, y de allí surge la luz. La gloria de Dios primero llena este templo. Luego de allí, el profeta dice, ilumina en todo el mundo. El conocimiento del Jehová llena la tierra; ¡la gloria de Jehová llena la tierra!

Mi pregunta a cristianos es esto: ¿cómo va a llenar la tierra la gloria de Dios hasta que llene a usted? ¿Cómo va a llenar la tierra la gloria de Dios hasta que llene el verdadero templo de Dios? Si quiere buscar la gloria de Dios, bien; busca en la faz de Jesús. En 2 Corintios 3:18 verán una gloria de Dios que los transformará y los hará una luz en un lugar oscuro. Así es que tenemos los profetas más seguras como una luz que resplandece en un lugar oscuro. Hemos pasado años llenando la tierra con religión. ¿Cuándo comenzaremos a llenarla con la luz del conocimiento de la gloria de Dios? Lo haremos cuando en verdad comprendamos que lo que los profetas decían que ha sido cumplido en Cristo, y convertamos nuestros corazones para considerarLo a Él.

VI. El Plan de Dios para el Hombre Es Realizado

Seguiremos con nuestro estudio de todas las cosas cumplidas en Cristo. Vamos a considerarLo a Él de quien se habla en Hebreos 2. En este capítulo consideramos a Él en quien únicamente se realiza el plan y propósito de Dios para el hombre. En Él está la realización y cumplimiento de Un Nuevo Hombre. Este Nuevo Hombre no es judío ni es gentil; este Nuevo Hombre es Cristo todo y en todo. Podemos dibujar eso con un círculo. (Diagrama 3) Este Nuevo Hombre es Cristo en Su totalidad y luego Cristo todo y luego en todo. Usted y yo estamos en Cristo como miembros de Su cuerpo, Cristo todo y en todo, UN NUEVO HOMBRE. Eso está de acuerdo de la escritura. Un comentarista de ese versículo, "Cristo todo y en todo," dice, "Cristo, la plenitud del cuerpo entero." Eso es lo que dijimos, Cristo es todo, y Él está en todo, hablando de este Nuevo Hombre. Usted está en Él, y Él está en usted. Solamente en Cristo existe esta clase de creación. ¿Dónde puede ir y no encontrar ni judío ni gentil? En toda esta creación natural se encuentran judíos y gentiles. Solo hay una creación donde no hay nada del antiguo. ¿Dónde está esa creación? En usted.

Pablo dice en 2 Corintios 5 que sabemos algo. Sabemos que si estos cuerpos terrenales se deshacen, tenemos una casa eterna en los cielos. Él habla de un cuerpo natural y un cuerpo espiritual. Pasa uno; se queda el otro. Uno se conecta con la tierra, la creación natural; el otro se define por una naturaleza. Su naturaleza es espíritu; su naturaleza es la naturaleza de Cristo. Entonces Pablo habla acerca de ser revestido de la casa nueva de modo que la casa antigua sea sorbida en la nueva. ¿Qué es lo que está diciendo? Habla de Cristo formado en nosotros, y habla de lo terrenal sorbido por lo espiritual. Se cambia la naturaleza de la casa de terrenal a celestial. Es así para nosotros hoy en día. Bien, en Cristo se cumple el plan y intención de Dios para el hombre. Este es el hombre que agrada a Dios. Dios no se complace con un judío ni un gentil. Se complace con UN NUEVO HOMBRE.

En Hebreos 2:5 lo vemos. "Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando." Tenemos que entender algo porque inmediatamente queremos saber, ¿qué es "el mundo venidero"? La Biblia no habla de tres mundos sino de dos, un viejo y un nuevo. En mi Biblia se traduce "un tiempo antiguo" como "mundo." Un tiempo, un siglo se define por los habitantes suyos. En otras palabras, el tiempo no define el siglo; los habitantes que viven en él lo definen. Cuando pasa esa gente, pasa ese siglo. Por eso en Cristo está una edad sin fin porque los habitantes de este mundo no van a pasar. Esto en un nuevo mundo, una nueva creación. Es eterna en los cielos, y no pasará. Es allí donde usted tiene su ciudadanía. Esto es una nueva creación; esto es "el mundo venidero." La palabra "venidero"no significa el futuro. En el griego significa lo que es cierto y seguro. Es decir algo que no pasa y no es viejo, corrumpido ni mortal. Esto es el mundo de que hablamos. ¿De qué habla él en Hebreos? En todo el libro él habla de pasar del pacto antiguo al pacto nuevo, del mundo del antiguo pacto al mundo del nuevo pacto, edad del antiguo pacto marcado por tiempo y días y edad del nuevo pacto no se define por fechas sino por la eternidad.

Escúchenme. La eternidad no significa un tiempo largo. La eternidad significa que no hay tiempo. Eso es la verdad. No podemos imaginar algo sin tiempo, pero la eternidad significa que no hay tiempo. El Dios de eternidad es el principio y el fin. Para Él el fin es lo mismo que el principio, el principio es lo mismo que el fin. Eso no podemos comprender. Es una nueva creación con nuevas leyes, nuevos valores, nuevas comprensiónes. Esto es "el mundo venidero" que es seguro y siempre permanece. De este mundo hablamos. Dios no dio esto a la administración de los ángeles. El mundo viejo sí fue administrado por los ángeles. La Biblia dice así. Pero aquí no es así. Aquí los ángeles desean mirar estas cosas y no pueden hacerlo. Ellos solo pueden comprender lo que nosotros manifestamos porque ellos son otra creación. Piensen esn eso. Los cristianos siempre quieren ver un ángel. Y los ángeles de Dios desean ver la salvación. Es dado a la iglesia manifestar la sabiduría de Dios antes de los ángeles por las edades sin fin. Este mundo no es dado a los ángeles; es por la administración del Espíritu como un nuevo hombre. Ese es Versículo 5.

Versículo 6-8, "Pero alguien testificó en cierto lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre, para que Te acuerdes de él, O el hijo de hombre, para que le visites? (Se dice esto en Salmos.) Le hiciste un poco menor que los ángeles, Le coronaste de gloria y de honra, Y le pusiste sobre las obras de Tus manos; Todo lo sujetaste bajo Sus pies. Porque en cuanto Le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a Él; pero todavía no vemos que todas las cosas Le sean sujetas." Tenemos que entender que hemos cambiado la vista aquí. El salmista hablaba del hombre natural en Versículo 6. El autor de Hebreos en Versículo 7 responde a la pregunta. En Versículo 7 vemos la respuesta de Dios en Cristo Su Hijo. Vamos a ver que Cristo está hecho un poco menor que los ángeles, y Cristo es coronado con gloria y honra. Quiero mostrarles algo aquí porque el autor de Hebreos habla de dos cumplimientos del hombre. Los dos se encuentran en Cristo. Uno tiene que ver con la tierra, y el otro se refiere a los cielos. Uno tiene que ver con Su intención vista en la tierra; el otro tiene que ver con Su intención vista en los cielos. Él dice que esto no ha sido visto en la tierra. Entonces él dice, "...pero vemos a Aquel (en los cielos)." Y en Él en los cielos vemos su cumplimiento. No es contradictorio; es aplicado en dos maneras. Entonces la respuesta a la pregunta del salmista, "¿Por qué estás tratando del hombre o el hijo del hombre para que le visites?" Cristo vino come ese "hijo del hombre." Cristo vino para mostrar en forma visible lo que Dios quiso que el hombre fuese. Por desgracia, aún hoy en día ese hombre no es visto bien porque la iglesia no lo manifiesta claramente en el mundo. Pero en los cielos es visto.

Por tanto la oración, "Venga Tu reino. Hágase Tu voluntad, como ya en el cielo, así también en la tierra." Así es que en ese capítulo de Hebreos vemos algo de desilusión y algo de victoria. Versículo 7 dice, "Le hiciste un poco menor...(Habla de Cristo Jesús, el Hijo del Hombre) Le coronaste de gloria y de honra, y Le pusiste sobre las obras de Tus manos (Jesús dice, 'Mi gloria es acabar la obra que Mi Padre Me dio.') Todo lo sujetaste bajo Sus pies. Porque en cuanto Le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a Él..." Porque este Hijo fue obediente hasta la muerte Dios Lo exaltó y Lo dio nombre sobre todo nombre para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla. En otro lugar Pablo dice que Dios Lo ha levantado y Lo ha sentado a Su mano derecha sobre todo poder y principado y ha puesto todas las cosas bajo Sus pies. Esto habla de Cristo en Su resurrección donde es cumplido y Él es Señor de señores y Rey de reyes.

Sea o no, esta realida ha sido manifestado en la tierra, es así en los cielos. Si no fuese cierto en los cielos, no podría ser manifestado en la tierra. Lo que significa es esto: la iglesia está sentada esperando que Dios haga lo que ya ha hecho, esperando Cristo sea algo que ya es. La iglesia es los pies espiritual del Señor Jesús Cristo. "¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian...buenas nuevas!" (Romanos 10:15) Pero la iglesia no confesará en la tierra como es en los cielos. Decimos, "Un día Él va a ser Señor." El Padre ya ha declarado, "Él es Señor; ¡ÉL ES SEÑOR DE SEÑORES! Decimos, "Un día Su nombre será grande." El Padre ya Lo ha exaltado y Lo ha dado un nombre que es exaltado sobre todo nombre. Nosotros seguimos buscando en la tierra por lo que únicamente podemos encontrar en los cielos. Debemos encontrar la verdad en los cielos y manifestarla en la tierra. Pero la iglesia quiere buscar la verdad en la tierra y luego pasar al cielo. Lo tenemos al revés. Ya estamos levantados con Él. Debemos ver la verdad como está en Él ahora. Y como antorcha en un lugar oscuro debemos manifestar ese cielo y ese reino en la tierra. Nosotros debemos manifestar ese nombre en la tierra. Así es que en Versículo 8 dice, "...pero todavía no vemos que todas las cosas Le sean sujetas." Al principio de este versículo dice que todo es sujetado bajo Sus pies. Todo ha sido sujetado a Él. Eso es la obra de la cruz.

¿Qué cosa no venció Él en la cruz? De la cruz dijo, "Ahora es el juicio de este mundo." De la cruz dijo, "Ahora es echado el príncipe de este mundo." En la cruz la muerte fue sorbida en la victoria. ¿Qué cosa no venció? ¿Qué cosa se queda? Dios Lo levantó de los muertos; Dios Lo sentó a Su diestra; Dios Le dio nombre sobre todo nombre. Por el Espíritu Santo usted es trasladado en el reino de Dios. Es un reino espiritual. ¿Qué cosa esperamos? Qué cosa estamos buscando? Debemos salir de este lugar en el nombre del Señor Jesús Cristo. ¡Necesitamos salir de este lugar manifestando la realidad! No la búsquen en la tierra; manifiéstenla en la tierra. Si hay alguien allá buscando la verdad, usted manifiéstesela. ¡Traíganlos en la libertad de los hijos de Dios! Eso es salvación verdadera; no es religíon.

Bien, el autor de Hebreos también tenía un cumplimiento literal en su mente cuando dijo, "...pero todavía no vemos que todas las cosas Le sean sujetas." Habló de la destrucción de judaísmo. Habló de la destrucción de la ciudad, el templo y judaísmo como una sistema. Cuando escribió Hebreos, eso no ha sucedido. Había sido ya cumplido en los cielos. En Cristo Jerusalén ha caído, y una nueva Jerusalén ha surgido. En Cristo se quitó el velo; en Cristo se quitó el pacto antiguo. Pero eso ya no ha sido manifestado en la tierra. Y no lo manifestaría por casí 40 años. Es mi opinión que eso sucedió en el año 70 A.D cuando el ejército romano (el poder de la última visión de Daniel de la bestia) destruyó a Jerusalén, quemó el templo, desenterró las piedras, los llevó a los judíos a una región muy lejos de Judea, hizo de ellos basura, y aró la tierra con bueyes donde el templo ha estado. Y fue así como ha dicho el profeta: Sion literal llegó a ser un campo arado. Todo esto fue resultado de la cruz, pero espiritualmente esto pasó en la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Y es lo que va a decir este autor.

Él dice que todavía no vemos este señorio en la tierra porque los judíos y toda el sistema relgioso todavía dice, "No, Él no es Cristo." Sus enemigos, los de Su casa, la religión judía, no ha sido sujetado totalmente sobre Sus pies. En la tierra todavía no ha sido hecho. En el cielo sí ha sido hecho. No solo han sido sujetados sobre Sus pies los judíos, ellos han sido acabados porque en el cielo no hay ni judío ni gentil; ¡solo hay un nuevo hombre! Esa victoria se queda hasta hoy en día. Puede discutir fechas y tiempos, pero no puede discutir acerca de este cielo. Aquí la victoria es establecida, y aquí la victoria es eterna. Aquí el es el Señor de señores y Rey de reyes. Si vamos a manifestar la verdad en la tierra tiene que ser esta verdad que es establecida en los cielos. Así es que el autor dice aún que todavía no vemos aquí en la tierra todas las cosas sujetadas a Él, "Pero vemos a Aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos." Aquí Versículo 9 simplemente está confirmando Versículo 7. Dice que vemos a Jesús en esa manera.

Podemos decir esto: pero vemos a Jesús, el mismo Jesús quien por un rato fue hecho menor que los ángeles para el padecimiento de la muerte. Fue hecho poco menor por un tiempo para sufrirse la muerte. Pero el énfasis es esto: (recuerden que dijo que en la tierra no vemos todas las cosas sujetadas a Él) vemos a Jesús coronado con gloria y honra. Ese mismo Jesús que por un tiempo fue hecho menor, el mismo Jesús quien por un rato sufrió la muerte. ¡Pero nosotros vemos a ese Jesús glorificado! Lo vemos coronado con gloria y honra. Es precisamente lo que dice ese versículo. Es una traducción verdadera. Él fue hecho menor por un tiempo; sufrió y murió. Para esto sufrió: para que trajera a la gloria muchos hijos. Pero vemos a Jesús coronado con gloria y honra, Aquel quien trae a muchos hijos a la gloria; Lo vemos. Entonces lo que dice el autor es que aunque el sistema del mundo no lo ha acepatado, ¡nosotros sí vemos a Jesús coronado en el cielo con gloria y honra!

Nosotros vemos a Jesús quien ha traído a muchos hijos a la gloria. Los próximos versículos confirman eso. Dicen que vemos a Jesús quien es la santificación de los hermanos. Vemos a Jesús quien no se avergüenza de llamarnos hermanos. Vemos a Jesús quien nos ha hecho un nuevo hombre. Vemos todas las cosas cumplidas en Jesús. Vemos en Él la plenitud de la intención de Dios para el hombre. Versículo 11 así lo dice, "Porque Él que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos." ¿Qué es eso? UN NUEVO HOMBRE. Y el autor dice que aunque no es manifestado en la tierra ahora porque el templo ya está, la Jerusalén antigua ya está, y la sistema ya existe, sin embargo, nosotros vemos a Jesús coronado con gloria y honra. Nosotros vemos a los que están en Él siendo uno con Él. Encontramos la intención plena de Dios cumplido en Cristo. Y lo que fue la verdad entonces también es para nosotros ahora. La ciudad antigua actualmente fue destruída; el templo antiguo fue destruído. Fue manifestado que la iglesia fue el verdadero simiente de Dios porque permitió que el simiente falso se acabara. Como una religión fue destruída; como un sacerdocio fue destruído; como un reino fue destruído. Él ha traído un reino nuevo en los cielos. Si hay algo que está esperando, es la tierra que está esperando que la iglesia manifieste la realidad de Él. Eso se llama la manifestación de los hijos de Dios.

Estamos considerándoLo a Él. Espero que el Señor trate con nosotros para que considerarLo a Él. Pongamos nuestros corazones a conocerLo para que nosotros resplandezcamos como una antorcha en un lugar oscuro. No andamos en la oscuridad buscando la verdad, pero hemos encontrado la verdad como está en Jesús y somos testigos de eso en la tierra.

VII. La Restauración de Todas las Cosas

Hemos tenido un maravilloso tiempo esta semana. Parece que ha pasado rápidamente. Esta noche vamos a resumir lo que hemos tratado esta semana. Abran sus Biblias a Hechos 3:17-26. No vamos a considerar cada uno de esos versículos, pero en esos versículos está el escenario que quiero considerar. Básicamente esto es lo que vamos a ver: la cruz está en el centro dividiendo el pacto antiguo del pacto nuevo. (Diagrama 1) La cruz divide todas las cosas. Divide entre las tinieblas y la luz, las cosas de la muerte y cosas de la vida y del antiguo pacto del nuevo pacto. Ahora vamos a hablar de la restitución o la restauración de todas las cosas. Es de suma importancia comprender esto. Cuando la Biblia habla de "todas las cosas," habla de "todas las cosas" en referencia en ella, todas las cosas que han sido perdidas en referencia a la escritura. Vamos a ver la restauración de todas las cosas que han sido perdidas, pero estas "todas las cosas" están en referencia con las escrituras. Tenemos que tener una marca de referencia para hablar de "todas las cosas," y nuestra marca de referencia es la escritura. Eso tiene sentido; ¿no es así? Conozco a muchos cristianos modernos que para ellos esto no tiene ningún sentido. Ellos no tienen ninguna marca de referencia para el término "todas las cosas." Pero la escritura misma explica que significa "todas las cosas." Es por eso que vamos a poner en este lado de la cruz "todas las cosas perdidas." (Diagrama 1) ¿Entendemos que todas las cosas que son perdidas son encontradas en Cristo?

Jesús dice, "(He venido)...a buscar y a salvar lo que se había perdido." (Lucas 19:10) Eso no solamente se refiere a las personas; se refiere a un plan de Dios. Se refiere a promesas; se refiere a un propósito; se refiere a una creación. Pero todo eso se describe por la escritura. Repetimos; "todas las cosas" tienen que ser definidas en referencia a la escritura. No estamos hablando de gusanos o bichos, no, "todas las cosas" con referencia a la escritura. La escritura no tiene nada que ver con bichos; los bichos no tienen nada que ver con la redención. Es "todas las cosas" con referencia a la escritura. Esta semana hemos visto que todas las cosas que son perdidas son restituídas en Cristo. De eso está hablando Pedro. Si vemos "todas las cosas" en la estructura de la escritura, entonces tenemos que entender que "todas las cosas" refieren a lo que Israel fue un tipo. Todo lo que es perdido con respecto a Israel encuentra su restauración total en Cristo. En todo el testamento antiguo, especialmente en el libro de Isaías, leemos continuamente que Dios trae juicio sobre Israel y luego trae restauración, Dios trae destrucción a Israel y después trae resurrección. Una y otra y otra vez leemos eso.

Una vez más digo: "todas las cosas" es todas las cosas que los profetas han dicho. Eso lo vamos a leer en un momento. Pedro habla de todas las cosas que los profetas han dicho y las cosas que encuentran su cumplimiento en Cristo. ¿De cuáles cosas hablaron los profetas? Hablaron de un juicio sobre Israel porque dejaron del Señor, pero entonces hablaron de las bendiciones regresadas a Israel por la promesa de Dios. Pedro dice a estos judíos aquí en el día de pentecostés que esas bendiciones han venido en la persona de Jesucristo que ellos crucificaron. Por eso él les dice, "Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio." Los "tiempos de refrigerio" no son tiempos que van a venir; ¡son venidos AHORA en Cristo Jesús! Estoy maravillado como los cristianos y teólogos modernos pueden leer la Biblia, ver los juicios, leer sobre la promesa de la restauración, y de alguna o otra manera no entienden que eso está en Cristo. Algunos cristianos modernos aún buscan una restauración de Israel. Pedro se puso de pie y declaró a Israel, "¡El día de la restauración ha llegado para ustedes! Lo han ignorado. ¡Ahora arrepentíos y convertíos!"

No hay ninguna otra restauración. No hay otro Cristo que va a venir. ¡Él ya vino! Es eso o usted y yo no somos salvos, y nuestra salvación es una broma. El único propósito que tenemos la escritura es que entendemos lo que tenemos en Cristo Jesús, que todo lo que el pecado destruyó se ha sido hecho vivo en Cristo - no algun día - AHORA. Si eso no es cierto, ¿qué estamos haciendo predicando? ¿Qué derecho tenemos para decir que Jesús es Señor si no es Señor? Todo el poder del evangelio depende de nuestro entendimiento de que todas las cosas son restauradas en Cristo. Eso es que los judíos no podían aceptar. Pedro dice, "Tienen que aceptar esto, o ustedes serán destruídos." Hechos 3:23, "Y toda alma que no oíga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo." ¿No es así tan claro? Pedro dice que "aquel profeta" que el profeta de los judíos dijo vendría, ¡ya ha venido! "Y toda alma que no oíga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo." Los judíos entendían que eran "el pueblo." Era un título que ellos se dieron a sí mismos. "Nosotros somos 'el pueblo.'" Todos además que ellos consideraron como gentiles, no salvos. Así es que Pedro está hablando a ellos. Hasta que el tiempo de restauración venga para Israel, los gentiles no tienen salvación. Los profetas dicen eso, los judíos primero, entonces los gentiles. Por consecuencia si el tiempo de restauración para los judíos no vino con Cristo; tampoco nuestra salvación vino con Cristo. Pero la restauración de todas las cosas concerniendo Israel y las escrituras sí vino con Cristo, y la puerta de salvación se abrió para nosotros.

Estamos hablando acerca de lo que dijimos esta mañana. Consideren a Él en lo cual el propósito e intención de Dios para la humanidad es cumplido. El punto es esto: la restauración que aplicó a Israel no era solo para Israel. El nuevo templo no era solo para los judíos pero para judíos y gentiles, un nuevo hombre. La restauración en Cristo era para los judíos y para los gentiles. No era solamente para uno y no para el otro. Lo que vemos es que la intención de Dios para todos los hombres, judíos y gentiles, es cumplido en Cristo. No hay ninguna salvación especial para los judíos; no hay ninguna salvación especial para los gentiles. La Biblia no sostiene eso. Cristo es el cumplimiento para Dios para todos los hombres. Pablo dice que no hay ninguna diferencia si uno es judío o gentil. También dice que en Cristo no hay judíos ni gentiles. El plan de Dios para restauración que fue en tipo en Israel, el plan de restauración de Dios de que Israel fue una figura es para todo hombre. Sí, para los judíos primero porque Dios los usó como un tipo y figura. Los judíos primero, después los gentiles. Eso prueba el punto. Si Cristo no es la restauración de todas las cosas para los judíos, entonces no es la restauración para nadie. Hoy en día los judíos buscan otro templo; el templo ya vino. Buscan otra ciudad; la ciudad ya vino. Esperan un verdadero profeta; ¡el profeta y la verdad ya vinieron!

Todas las cosas se pierden al hombre, se resumen en Israel, están completamente restauradas en Cristo. Versículo 17, "Más ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros gobernantes." ¿Qué hicieron? Como se ve en Versículos 13-15, ellos mataron el Príncipe de vida. Versículo 15, "Y matasteís al Autor de la vida..." Ellos tenían una profecía de este Príncipe viniendo. ¿Puede imaginar sus caras cuando Pedro dijo, "El Príncipe vino, y ustedes Lo mataron"? ¿Los pueden culpar para decir? "No lo hicimos; Él no fue el Príncipe verdadero." Y hoy en día ellos siguen diciendo, "No lo hicimos; Él no fue el Príncipe verdadero." Lo que me enoja es que los teólogos modernos están de acuerdo con ellos. Ellos dicen que todavía no ha venido el Príncipe. Pedro dijo, "El Príncipe vino, y ustedes Lo mataron." Pero gracias a Dios, ¡Dios Lo ha levantado de los muertos! Pedro dijo, "Dios Lo ha levantado de los muertos, ¡y yo Lo declaro a ustedes!" Algunos miles creyeron eso y vinieron a ese Príncipe el mismo día.

Versículo 18, "Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos Sus profetas, que Su Cristo había de padecer." Pedro se refiere a los profetas quienes profetizaron que este Cristo vendría, padecería, moriría, pero tambíen resusitaría. Esta profecía comienza desde los tiempos de Abraham y el simiente donde Dios dijo a Abraham que en su simiente todas las naciones serían bendecidas. Jesús viene y afirma que es ese simiente, pero a la sorpresa de los judíos Él dice que ese simiente tiene que morir antes de ser una bendición a todas las naciones. Los judíos tenían un verdadero problema con la cruz. Muchos cristianos de hoy tienen un problema con la cruz. No pueden entender que hasta que una cosa muera no puede vivir eternamente. Hasta que muramos, no podemos vivir de nuevo en Él. No es una muerte natural sino la muerte de la cruz. Ese mismo juicio que los profetas profetizaron de Israel pasó en la cruz. Aquí en la cruz el templo fue efectivamente destruído. "Destruíd este templo, y en tres días Yo lo levantaré." Si destruye este templo, ha destruído todo lo que Israel significa en la Biblia. Esa frase es correcta según las escrituras. El juicio de Israel vino con la cruz. Ellos trajeron el juicio a ellos mismos. Los profetas dicen que sería.

La promesa de Dios a restaurar a ellos es en la resurrección de Cristo porque no solamente dijo, "Destruíd este templo...,"pero dijo, "...tres días Yo Lo levantaré." Ellos nejaron oír y entender. Los discípulos no realmente comprendieron tampoco. Después de la cruz, después de la muerte, sepultura y resurrección, Jesús vino y por 40 días se presentó a Sus discípulos. Escuchen; esto es bastante importante. Él no se presentó a un judío fuera de Sus discípulos. Él no fue a los mercados a sanar a las personas. Él nunca fue al templo porque en realidad fue destruído. No reconoció el templo. Nunca volvió al templo. En lo natural estaba allí, pero en referencia a la escritura estaba destruído. En referencia a los profetas estaba destruído. El velo se rasga. El nuevo tabernáculo de Dios ha surgío en el poder de la resurrección. Esto no lo mostró a los judíos. Esto lo mostró a Sus discípulos. Los encontraba en los caminos; los encontraba en sus casas; los encontraba en la playa; y se revela a Sí Mismo a ellos por la escritura. En Lucas 24 puede leer sobre eso. Dice que Él declaró a Sí Mismo de todos los profetas, la ley y los salmos. En otras palabras, de toda la escritura Él se declaró a Sí Mismo.

Ahora, después del día de pentecostés cuando los santos de Dios son sellados por el Espíritu Santo, Pedro se levanta y declara este mismo Jesús. Está diciendo exactamente lo que Jesús les dijo en la resurrección. Durante esos 40 días Jesús se declaró a Sí Mismo la restitución de todo lo que los profetas han dicho. Se mostró a Sí Mismo por pruebas infalibles que estaba vivo, no solo ser vivo pero ser el cumplimientode todas las escrituras. Y ahora Pedro está declarando a este mismo Jesús, que este mismo Jesús ha venido en el poder del Espíritu Santo y ahora vive en ellos, que el reino de Dios ha venido y ahora está en medio de ellos, que la restitución prometida por los profetas es sobre ellos. No dice que será; está aquí AHORA porque entonces dice estas palabras, "Así que, arrepentíos..." AHORA. Si el reino de Dios no es venido ahora, ¿por qué se arrepienten ahora? Si la restitución de todas las cosas que los profetas dijeron no es cumplida en Cristo, ¿por qué se arrepienten ahora? Pero Pedro declara, "Es venido; por lo tanto arrepentíos para que puedan experimentar lo que los profetas han dicho, para que pueden recibir los tiempos de refrigerio según las palabras de los profetas. Los profetas dijeron que "...vengan de la presencia del Señor..." Pedro identifica a Él como Jesucristo, no solo el Príncipe, y no solo Mesías. Pedro dice, "Jesucristo. Enviará a Jesucristo."

Versículo 20, "Y Él envie a Jesucristo, que os fue antes anunciado." ¿Cuándo fue anunciado? Miren Versículo 18, "Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos Sus profetas..." Lo repite en Versículos 20-21, "Y Él envie a Jesucristo, que os fue antes anunciado; a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de Sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo." Los teólogos modernos (doy énfasis a "modernos" porque esta enseñanza manifestaba hace 200 años) tienen una doctrina de lo futuro que se llama "de la dispensa." Ellos no entienden que Pedro dice que lo que dijeron los profetas (aún es escondido, y no es revelado por cielo) es venido ahora; ¡la restauración ya es venida! No puede separar eso de la declaración de Pedro, "...matasteís al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos...Así que, arrepentíos..." porque lo que dijeron los profetas vendría, ¡ha venido! No se salten; arrepiéntanse. ¡Pedro declara que lo que los profetas dijeron es venido en el Señor AHORA!

Vemos en Versículo 22, "Porque Moisés dijo a los padres; El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a Mí; a Él oiréis en todas las cosas que os hable." Pedro relata esto a lo cual dijo refiriendo la restitución de todas las cosas. El trata de mostrarles que lo que los profetas dijeron es cumplido en Cristo. ¿Por qué está usando los profetas aquí? Porque los judiós han rechazado a Jesús; negaron la resurrección. Pedro está usando sus profetas tratando de persuadirles -¡CRISTO ES VENIDO! ¿Qué otra cosa podría usar? Él está hablando a los judíos; por eso les recuerda lo que los profetas dijeron. Y ellos entendían de que profeta estaba hablando. La mayoría de los cristianos no entienden. Pedro está citando principalmente de dos profetas, Isaías y Habacuc, pero realmente están de acuerdo con todos los profetas. Aquí hay dos referencias, Isaías, Capítulos 11 y 35. Es exactamente de lo que Pedre está hablando aquí, tiempos de refrigerio, restauración del Señor y una Vara justa levantada.

Miren Isaías 11:1, "Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de Sus raíces." Versículo10, "Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y Su habitación será gloriosa." Básicamente todo Capítulo 11 está hablando sobre la restitución de todas las cosas para Israel. Y Pedro está diciendo ya es venido en Cristo. Él está diciendo, "¡Cristo es esa Vara; Él es ese Príncipe; Él es ese refrigerio y Él es ese descanso! Ya no sigan buscando; los profetas son cumplidas en Él. Y los profetas dijeron que es también para los gentiles; los gentiles Lo van a buscar."

Por fin Hechos 3:22, "...El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos..." "Levantará" no significa nombrar alguien en un cuarto. El término "levantará"es de una palabra griega que significa resurrección. Pedro está probando todas las cosas por la resurrección, y nosotros tenemos que hacerlo también. Por eso Pablo da énfasis sobre la resurrección. En todas sus cartas declara que Dios Lo ha levantado de los muertos. ¿Sabe por qué dice esto tan seguido en todos sus espístolas? Está mostrando que Él es Aquel de que los profetas hablaron. Los profetas decían, "El Señor...os levantará profeta de entre vuestros hermanos..." Pablo está probando que Jesús es Aquel que es levantado en la resurrección. Esa es la razón que cuando Pablo hablaba sobre la resurrección, los judíos querían matarlo. Esa es la razón que la Biblia dice que los apóstoles predicaban la resurrección por Jesucristo el Señor. ¿Cuál es nuestro punto esta noche? Es esto: "todas las cosas" (para judíos o gentiles) referiente a la Biblia y los profetas son cumplidas en Cristo Jesús. No necesitamos buscar otro; no necesitamos buscar en ningún otro lugar. Lo que sí necesitamos hacer es considerarLo a Él. Consideren a Él en que Dios ha restaurado todas las cosas. Amén.

Monterrey, Mexico febrero, 2000